06 diciembre 2009

El Carmen en Granada:
una vivienda hispano-musulmana

Puerta de entrada del carmen de la Media Luna

En el Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana, de Joan Corominas, de 1961, al carmen granadino se le define como: "quinta granadina, con huerto y jardín", y deriva del antiguo término carme, y éste del árabe karm "viña", "viñedo" y el término carmen aparece escrito, en su actual definición, tal como hoy se usa, es en un texto catalán de 1560 sobre jardinería conventual.
La primera vez que aparece la palabra carmen en el Diccionario de la RAE, es en la edición de Autoridades de 1729 para definirlo como huerto o quinta con jardines, y se refiere a ciertas casa de campo, que sirven de recreación. Pgna 183, 1 - Imprenta de Francisco del Hierro

La segunda vez aparece la palabra carmen en el Diccionario de Uso de la RAE en el 1783 y es de resaltar que, en esta inserción, aparece la a con tilde y la definición omite la referencia a casas de campo. Pgna 212, 2 - Imprenta Joachin Ibarra - Edición de 1783


El Albayzín, donde los cármenes de Granada son
una vivienda autóctona identificada con el barrio.

El Diccionario de la Lengua Española, de la RAE, en la edición de 2001, y 280 años después de la primera inclusión en el Diccionario de Autoridades del RAE, en 1729 o de la definición de Joan Corominas de 1961, la palabra carmen se viene a definir en término similares:

Carmen: (del árabe hispánico kárm, y este del árabe clásico karm, viña)

1. m. En Granada, quinta con huerto o jardín.

El concepto del carmen granadino tiene un origen hispanomusulmán; la palabra carmen viene del árabe karm, que significa, en su más amplia acepción, viña.
Para el musulmán granadino de los siglos XI y XII se aplicó el término para designar una fincarústica de unas características peculiares y enclavada siempre a extramuros de la ciudad y nunca dentro de la medina. Es la figura de las quintas,
caserías o huertas actuales, siendo fincas de recreo, como las almunias antiguas
, y al mismo tiempo utilitarias.
En el siglo XIV, el polígrafo Ibn al-Jatib, en su Lamhat al-Badriyya, hizo una descripción de los alrededores de Granada y decía como, a extramuros, no se veía un lugar libre dado que todo estaba ocupado por

al-yinan, wa-al-ku-rum, wa-al-basatin
(huertos, cármenes y jardines)

Antigua fotografia del valle del rio Darro con los cármenes
situados al pie de la Alhambra

En la Ihata, al-Jatib hace una referencia a un personaje que trasladaba su residencia a un karm propio, situado en la vega de Granada.
La canalización y distribución del agua potable a través de las acequias interiores y de los aljibes (del árabe hispano al-gúbb, y este del árabe clásico gubb), depósitos destinados a guardar agua potable que se traía por la acequia de Aynadamar, desde Fuente Grande, en Alfacar y por la acequia de Axares desde el rio Darro y con el aporte del agua de lluvia, que se recogía mediante canalizaciones en los tejados de las casas, llevaría a la edificación en El Albayzín y en su entorno de numerosos cármenes y molinos en las acequias y en el rio Darro. En total se han podido constatar 28 aljibes.

Foto de Jean Laurent de 1865 tomada desde el Cubo
de la Alhambra, en donde se ve el carmen de los Chapiteles,
antigua casa del moro rico,
y los cármenes, huertas y molinos del rio Darro.

El tipo tradicional de vivienda de Granada es el carmen y está constituido por una vivienda exenta con torreón, con jardín-vivero y con un adarve, que es un camino en la parte de la muralla que le rodea por un alto muro que la separa de la calle. En su origen, era un minifundio suburbano, con un doble uso del terreno; una parte se dedicaba a jardín y otra parte a huerta, con árboles frutales. La casa era más bien pequeña, modesta pero siendo lo importante la huerta/jardín en el conjunto.
Los materiales empleados en su construcción eran los comunes a la época: ladrillo, argamasa, cal y mosaicos confeccionados con cantos vulgares, en definitiva, materiales sencillos y económicos, aunque el carmen tiene hoy una aureola de mansión rica, de posesión lujosa.
E
n los siglos XVI y XVII el concepto de finca rústica lo acreditan en sus textos los autores cristianos, indicando como el carmen pasaría de la vega a la ciudad, ocupando lugares privilegiados en épocas pasadas.
E
s a partir del siglo XVII cuando se denomina carmen a estas viviendas como una versión castellanizada del término árabe karm, siendo el carmen un espacio verde típico de vivienda granadina, autóctono de la colina de El Albayzín y exportado a las laderas de los barrios de La Antequeruela, El Realejo y La Churra.

Fotografía tomada desde el carmen del Chapiz,
por el conde de Lipa en 1810.

Aunque tenían su origen en la época hispano-musulmana, es a partir de la toma de Granada y fundamentalmente en los siglos XVII y XVIII cuando surja este importante tipo de hábitat en Granada, nació el carmen a partir de la expulsión de los moriscos, puesto que en sólo dos años, de 1568 a 1570, el Albayzín pasó de ser populoso barrio a barrio en ruinas.
A partir de la conquista de Granada, y más precisamente con los gustos de los Habsburgos por el estilo barroco, el jardín hispano-musulmán desapareció de los horizontes rápidamente:

«No menos serio fue la italianización de los palacios y jardines
bajo las influencias del Renacimiento, en un proceso que arrasó
la tradición aborigen en menos de un siglo»

James Dickie "Yaqub Zaki":
"The Hispano Arab-Garden. Notes Towards a Typology"

Un carmen actual procede del auge obtenido en la época barroca, y en el siglo XIX es cuando la burguesía ilustrada de Granada, influida por los orientalistas del siglo XVIII revitalizaría la zona, reconstruyendo los cármenes antiguos pero adornándolos con detalles falsamente orientales.
A partir de entonces, tener un carmen en El Albayzín es sinónimo de riqueza, aunque el carmen no es una construcción tangible, es una concepción del mundo, es un espacio físico que crece, se desarrolla y muere con su dueño, que le suele otorgar el nombre de identificación local.
El carmen tradicional de Granada está condicionado por su desarrollo en ladera, su espacio habitable bastante reducido, después si aumentaría sus volúmenes y la presencia agrícola en sus límites. Por lo general, no se trataba de una finca de lujo, sino de una pequeña casa señorial utilitaria, era un minifundio ajardinado, con un conjunto de terrazas o paratas que ascienden o descienden, muchas veces sombreadas con parras, enredaderas y arbolado para mitigar los rigores del sol.

No hay ningún carmen que esté rodeado por una verja de hierro, está cercado por tapias altas, es un minifundio que tiene arbolado, frutales como elemento ornamental de sombra y, bajo ellos, hay nardos, claveles, madreselvas, galanes de noche mezclados con lechugas, espinacas, tomates y acelgas, con amplios setos de boj o de arrayán.
L
os cármenes ocupan las laderas de las colinas enclavadas entre los cauces del Darro y del Genil, y aquellos que se encuentran en El Albayzín, frente a la Alhambra, son considerados los más valorados por sus vistas.
H
oy ésta sigue siendo una tradición celosamente mantenida por los propietarios de los cármenes: aunque el jardín ha ido ganando espacio en el tiempo, siempre queda un rincón de huerta, y un emparrado con buenas uvas, y multitud de árboles frutales.

De su pasado en las leyendas moriscas, ha heredado el refinamiento sensual y el sentido íntimo. Modestas paredes de argamasa esconden la riqueza del interior, a veces una riqueza sensitiva y no económica.

L
as laderas de El Albayzín están cubiertas de jardines en terrazas, que desembocan en la perspectiva de la Alhambra en la zona más valorada y en El Zenete por su perspectiva de la Vega de Granada.

Fotografía de 1859 tomada por Luis Leon Massón desde el
Salón de Embajadores, donde se observan las cuestas del
Chapiz y de La Victoria y las ruinas del convento de la
Victoria, hoy es el carmen de la Victoria y es una
residencia que pertenece a la Universidad de Granada.

El Corán contiene abundantes referencias a los Jardines del Más Allá, una de ellas indica:

“Quienes obedezcan a Allah y a Su Enviado,
Él les introducirá en Jardines
regados por aguas vivas,
en los que morarán eternamente.”

El Corán (sura 4, aleya 13)

Así describió Granada y sus jardines el médico Jerónimo Münzer, el primer viajero que visitara Granada tras la Toma y que viajó por la Península en los años 1494 y 1495:

“Terminada la comida, subimos a la Alhambra.
Vimos allí palacios incontables, enlosados con
blanquísimo mármol; bellísimos jardines, adornados
con limoneros y arrayanes… Todo está tan soberbia,
magnífica y exquisitamente construido, de tan
diversas materias, que se creería un paraíso.
No me es posible dar cuenta de todo”.
(Viaje a España y Portugal)

García Sanchíz, en “Viaje a España” decía:

“Carmen en una quinta con jardín. Los cármenes son únicos.
Por de pronto, no permanecen abandonados la mayor parte del
año, como los hotelitos veraniegos, sino que constituyen
familiares, hogareñas viviendas. Heredaron del moro la
clausura, con que, en lugar de verjas, emplean tapias
que los esconden. Un ermitaño, un gitano y un árabe
encontrarían su ideal morada en un carmen granadino”.

La casa morisca es el otro modelo constructivo hispano-musulmán y es un módulo menor que la cristiana, que se edificaría tras la Toma de Granada en 1492, y que hereda el nombre por la aparición de un nuevo término que definía a los hispano-musulmanes del antiguo Reino de Granada como moriscos.
Está centrada en un patio rectangular, con o sin alberca en el centro y pórticos, cuyo número varía, e incluso otras carecen de este elemento, aunque los mas normales son los que, siguiendo la tradición nazarí presenta dos, orientados uno al Norte (zona habitable en verano) y otro al Sur (zona habitable en invierno). Los soportes pueden ser pilastras o pilares de ladrillo y columnas.
Cuando cuentan con otro piso, tiene sobre los pórticos galerías, normalmente adinteladas. Al interior del patio se accede por el zaguán, cuya puerta no coincide en el mismo eje que la del patio, incluso puede hacer un recodo, para evitar la visión directa desde el exterior, a veces la puerta queda resaltada con un arco apuntado, enmarcado por alfiz.
Las escaleras suelen situarse en un ángulo del patio y son estrechas y tortuosas. Actualmente no se pueden apreciar los distintos espacios con que contaban para el desarrollo de la vida diaria (retretes, cocinas, despensas, entradas, salas, cámaras y aposentos) debido a las transformaciones que han sufrido. Las habitaciones suelen ser rectangulares, con la puerta de entrada en el centro y alcobas en los lados y alhacenas en los muros.

Bruno Alcaraz Masáts
Publicado en Octubre de 2008 en el nº 1 de la Revista de la UNED (Universidad Española a Distancia) en la sección Firmas invitadas.

05 diciembre 2009

La Alhambra y el Generalife:
Breve historia del monumento


La Alhambra de Granada atesora, en sus siglos de existencia, una historia interior que la convierten en testigo privilegiado y protagonista de la historia de la ciudad de Granada, la antigua capital del Reino Nazarí de Granada.

Desde las primeras referencias de edificaciones en la colina de la Sabika hasta la actualidad han transcurrido varias épocas distintas, desde el esplendor de la corte nazarí a la entrada de los Reyes Católicos y la construcción del Palacio de Carlos V o los sueños románticos de escritores como Ieronimus Münzer, Washington Irving, Alejandro Dumas, Theophile Gautier, entre otros viajeros ilustres, son sólo algunos hitos en la vida interior de un conjunto monumental de proyección internacional.

Siglos IX- XII

Los árabes respetaron las ciudades y vías romanas ampliándolas y añadiéndole nuevas fundaciones. En el siglo IX existen noticias de construcciones en la colina de la Sabika, donde posteriormente se levantará la Alhambra, aunque se cree que ya en época romana e incluso antes debió de haber alguna edificación.

Tras la guerra civil que sucedió al Califato de Córdoba (1031), la capital de la hasta entonces provincia granadina se trasladó de Elvira a Granada, con el Reino de Taifa granadino de los Ziríes. Éstos establecieron su corte en la Alcazaba Cadima o Vieja, situada en el barrio del Albaicín.

A sus faldas existía un núcleo de población importante, fundamentalmente judía, en torno al cual se produjo el desarrollo de la ciudad de Granada. El primer ministro Samuel ibn Nagrella reconstruyó las abandonadas edificaciones de la colina de la Sabika e instaló en ella su palacio.

En el siglo XII, las sucesivas oleadas de almorávides y almohades ocasionaron en Granada diversas luchas que tenían como escenario la Alcazaba del Albaicín y las construcciones que existían en la colina de la Sabika, sirviendo ésta de refugio unas veces a los partidarios locales andalusíes y otras a los invasores norte africanos.

Siglos XIII-XV

Al-Ahmar, el Señor de Arjona y fundador de la dinastía nazarí, se instaló en 1238 en la antigua alcazaba del Albaicín, llamándole la atención las ruinas de la colina de la Alhambra. Decidió así iniciar su reconstrucción e instalar en ella la sede de la corte, comenzando la edificación de la Alhambra que hoy se conoce.

La Alhambra fue palacio, ciudadela y fortaleza, residencia de los sultanes nazaríes y de los altos funcionarios, servidores de la corte y de soldados de élite. Alcanzó su esplendor en la segunda mitad del siglo XIV, coincidiendo con los sultanatos de Yusuf I (1333-1354) y el segundo reinado de Muhammad V (1362-1391).

Granada, capital del reino nazarí, fue recibiendo paulatinamente poblaciones musulmanas a causa del avance de la conquista cristiana. La ciudad iba creciendo, modificándose, creando nuevos barrios y ampliando las cercas y murallas prácticamente hasta su conquista a finales del siglo XV.

Siglos XVI-XVIII

Después de 1492, la Alhambra quedó establecida como Casa Real con jurisdicción exenta a cargo del Conde de Tendilla. Los Reyes Católicos ordenaron intensas reparaciones, sirviéndose en gran medida de artesanos moriscos.

El emperador Carlos V decidió, en 1526, la construcción del palacio que lleva su nombre, junto a otras construcciones muy significativas de gusto renacentista romano. La Casa de Austria continuó desde Felipe II (1556-1598) y sus sucesores a cargo de la conservación de la Alhambra, admirada por humanistas y artistas como Andrea Navaggiero (1524), embajador de Venecia en la Corte de Carlos V.

En las primeras décadas del siglo XVIII, Felipe V (1700-1746) desposeyó de la alcaldía al Marqués de Mondéjar, heredero del Conde de Tendilla, lo que abrió una etapa de abandono prácticamente hasta el reinado de Carlos IV (1788-1808).

Del siglo XIX a la actualidad

La ocupación napoleónica supuso un episodio negativo para la Alhambra, por la voladura producida en 1812, al retirarse el ejército francés. Sólo el arrojo de un soldado español pudo evitar casi su total destrucción.

A una etapa de reivindicaciones acerca del estado del monumento, secundadas activamente por Washington Irving (1783-1859), se sumó un creciente interés de la sociedad por los jardines de la Alhambra y el orientalismo que evoca en el imaginario romántico, muy bien reflejado en las artes plásticas del momento.

Con la revolución de 1868, la Alhambra quedó desligada de la Corona y pasó al dominio del Estado, declarándose en 1870 como 'monumento nacional'.

Con la entrada del siglo XX el cuidado de la Alhambra se confió a una comisión (1905), sustituida en 1913 por un patronato que en 1915 pasó a depender de la Dirección General de Bellas Artes. En 1944 se creó un nuevo patronato, que se mantuvo hasta el traspaso a la Comunidad Autónoma de Andalucía de las funciones y servicios del Estado en materia de cultura.

Asimismo en la Convención de la UNESCO, celebrada en Buenos Aires entre el 29 de octubre y el 2 de noviembre de 1984, el Comité del Patrimonio Mundial procedió a inscribir oficialmente en su lista a la Alhambra y el Generalife de Granada, una declaración de la que se cumple en 2009 su 25 aniversario.

Las 5 rutas, paso a paso
(* ver nota al final de los textos)


En esta ruta se podrán visitar espacios como el Palacio de Carlos V, el Peinador de la Reina, la Puerta de las Granadas, la Plaza Nueva y fachada del Palacio de la Real Chancillería, el ábside de la Catedral, el Monasterio de San Jerónimo o el Hospital Real, que ilustran la importante remodelación a la que fue sometida Granada en el siglo XVI, una vez que se convierte en ciudad imperial.

Los días asignados a este recorrido son los lunes y domingo.

Itinerario 2: La ciudad cristiana. Un nuevo orden político, social y religioso

El visitante tendrá la oportunidad de visitar el Partal, el Palacio de Yusuf III, la Iglesia Parroquial de Santa María de la Encarnación de la Alhambra, el Pilar de Carlos V, las Puerta de las Granadas, el Pilar del Toro, la fachada de la Iglesia Parroquial de San Gil y Santa Ana, el alminar-campanario de la Iglesia de San Juan de los Reyes, el patio y la fachada de la Casa de Castril y la Iglesia de San José, edificios que muestran cómo, tras la Reconquista, la ciudad es incorporada a la Corona de Castilla, que inicia una serie de cambios en su fisonomía.

Este itinerario se puede realizar los martes.

Itinerario 3: La mujer en la Granada andalusí y renacentista. Espacios privados y de relación

Esta ruta transcurre por la Torre de las Infantas, el Oratorio del Partal, el Harén, el Peinador de la Reina, la Rauda, el Bañuelo, la Casa Morisca de la Calle del Horno del Oro, la Iglesia Parroquial de Nuestro Salvador, el convento de Santa Isabel La Real y el palacio de Dar-Al Horra, y recupera la presencia femenina en estos dos periodos históricos, a través de los espacios que habitaron y de los que fueron silenciosas protagonistas. Asimismo, la ruta desvela aspectos desconocidos acerca de cómo era la vida de las mujeres en la época medieval, según pertenecieran a la sociedad islámica o a la cristiana.


Esta temática servirá de hilo conductor de este recorrido, que partirá desde la Acequia Real en la Alhambra, Patio de la Sultana hasta el Bañuelo, pasando por el Mirador Romántico, el sistema hidráulico de los Albercones, las Huertas del Generalife y el Baño de Muhammad III, edificios que ponen de manifiesto la importancia y el protagonismo esencial que este elemento tenía en la época.


Los diferentes patrones artísticos y funcionales de la cultura nazarí a través de la Granada burguesa, poblada por comerciantes y artesanos, y la ciudad palatina centran este último itinerario.

En esta visita está previsto el acceso por la Puerta de las Armas, junto a la Torre de la Vela, la Puerta de la Tahona y explanada junto al Mexuar, la Puerta del Vino, la Puerta de la Justicia, La Madraza, La Alcaicería y el Corral del Carbón y la Casa de los Girones, entre otros espacios, que muestran la dependencia de dos urbes que se desarrollan en paralelo en esta época: la Granada de comerciantes y artesanos y la Alhambra palaciega de la dinastía nazarí.

Este itinerario se puede ver los viernes.

* Para visualizar cada una de las 5 rutas, pulsar sobre cada una de ellas.

Rutas editadas por el Patronato de la Alhambra y el Generalife
en conmemoración del 25 aniversario de la conmemoración
de la inclusión de la Alhambra y el Generalife
en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO,
Convención de la UNESCO celebrada en Buenos Aires
entre el 29 de Octubre - 2 de Noviembre de 1984.

Diciembre de 2009

Bruno Alcaraz Masáts

04 agosto 2009

El Albayzín - Patrimonio Mundial


Ruta Nazarí de las Casas Moriscas

El 17 de diciembre de 1994 el barrio de El Albayzín fue declarado por la UNESCO como Patrimonio Mundial, como extensión del Expediente 314 sobre la Alhambra y el Generalife, declarados Patrimonio de la Humanidad en 1984, y uniéndose a este expediente de declaración otorgado por la UNESCO - París que ya existía en la ciudad desde hacía diez años, y con una nueva denominación ahora:

La Alhambra y El Generalife y el barrio/ciudad medieval islámica de el Albayzín. Granada (Expte 314-bis).

Esta denominación del barrio como Patrimonio Mundial lo incluye no dentro de la categoría de monumentos o lugares individuales, sino de ''Grupos de edificios urbanos'' o lugares habitados, como ''un rico legado de la arquitectura árabe vernacular con la que armoniosamente se combina la arquitectura tradicional andaluza'' (De la Declaración de la UNESCO, 18ª Sesión de la Comisión del Patrimonio Mundial - 1994).

El Centro UNESCO de Andalucía, con sede en Granada, y con ocasión del 5º Aniversario de esta declaración, decidió celebrar 4 actos conmemorativos en Granada:


Jueves, 16 de Diciembre de 1999
Tertulia en el Albayzín


Viernes, 17 de Diciembre de 1999
Acto institucional

Sábado, 18 de Diciembre de 1999
Ruta nazarí de las casas moriscas y nazaríes

3 al 18 de Diciembre de 1999
Exposición de fotografías del Albayzín


El acto que más atrajo la atención ciudadana fue la llamada Ruta Nazarí, que se organizó en un sábado por la mañana, y que consistía en abrir y mostrar a la ciudad de Granada 3 de casas moriscas y un palacio nazarí del Albayzín, habitualmente cerrados o de difícil acceso diario.

La Ruta Nazarí se organizó con 4 miembros del Centro UNESCO de Andalucía, que hicieron de intérpretes del Patrimonio y que estaban situados en cada una de las viviendas, a las que iban llegando cada 20 minutos un grupo amplio de personas, llevados por un guía-enlace del voluntariado de la UNESCO, que les acompañó durante todo el recorrido por el barrio.


La cita era a las 10’30 de la mañana, en el Puente de Espinosa, en la Carrera del Darro.

El Coordinador de Programas del Centro UNESCO de Andalucía E. Javier de Alonso Hernández se encargó de organizar los diferentes grupos de visitantes que iban llegando al Puente de Espinosa para hacer la Ruta Nazarí, dando a cada grupo una pegatina con un color determinado para la ropa, como elemento identificador, e iniciaba el recorrido con su guía-enlace correspondiente.

Los edificios de la Ruta Nazarí fueron:

CASA NAZARÍ DE ZAFRA



Alberca del patio y pórticos orientados hacia el Norte y hacia el Sur

Intérprete: Bruno Alcaraz Masáts
Centro UNESCO de Andalucía


Debe su nombre esta casa a Hernando de Zafra quien la donó – junto con otras propiedades – para formar en 1527 el Convento de Religiosas Dominicas de Santa Catalina de Sena (Convento de Zafra); la casa quedó preservada dentro del Convento hasta que la adquirió el Ayuntamiento de Granada en 1946.

Ocupa un solar de planta trapezoidal de 383 m. Se distribuye alrededor de un patio rectangular, cuyo centro está ocupado por una alberca dotada de una fuente circular de mármol en su lado norte. Su disposición es la típica de las casas nazaríes de cierta categoría, presentando dos pórticos enfrentados en los lados menores; tras estos pórticos se encuentran las salas principales de la casa. En el piso superior se repite la misma disposición.

En una primera fase (aprox. S. XV) el patio debió ser aproximadamente cuadrado, con pórticos de cinco vanos y crujías sólo en los lados norte, sur y oeste. La vivienda primitiva debió contar con una sola planta en las crujías principales. A causa del deterioro de los pórticos, especialmente del meridional, y de la necesidad de levantar la planta alta, se suprimirían los vanos externos adosando una crujía por el este y ensanchando la del oeste; al mismo tiempo, se sustituirían las columnas del pórtico sur, recortando los arranques de los arcos.

CASA NAZARÍ DE LA CALLE HORNO DEL ORO, Nº 14


Intérprete: Ana María Entrena Rastrollo
Centro UNESCO de Andalucía


Esta situada dentro del recinto del barrio residencial denominado en época musulmana Ajšariš, que pasó al castellano como Axares; actualmente se conoce con el nombre de la parroquia a la que pertenece: San Pedro.

La casa ocupa una parcela de
221 m, con una fachada a la calle y tres medianerías. Se desarrolla en orno a un patio rectangular, orientado en la dirección norte-sur en cuyo centro hay una alberca. Tiene pórticos de tres arcos, sobre columnas, precediendo a las salas en los lados menores, y otros adintelados sobre pilares en los otros dos, aunque el oriental ha sido cerrado recientemente. La planta alta repite el mismo esquema de la baja, con galería perimetral de madera excepto en el lado oeste donde está constituida por seis arcos de ladrillos. Sus características tipológicas y sus elementos nazaríes (columnas y canecillos del alero) parecen indicar que se trata de una casa nazarí del siglo XV, a la que se le añadió la planta alta en el periodo morisco.

CASAS DEL CHAPIZ


Patio de las dos casas moriscas del Chapiz,
que alberga a la Escuela de Estudios Árabes - CSIC

Intérprete: Antonio Orihuela Uzal
Escuela de Estudios Árabes (CSIC)

Centro UNESCO de Andalucía


Ocupan una amplia parcela con huerta y jardines situada en la esquina formada por la Cuesta del Chapíz y el Camino del Sacromonte, antiguo camino de Guadix, en el extremo sureste del arrabal denominado Barrio de la Blanca. Aunque la denominación de Casa del Chapiz, en singular, es la más extendida, es más preciso el empleo del plural, ya que se trata de dos casas diferentes, con orígenes distintos.

La casa meridional parece que se construyó sobre los restos de un palacio nazarí del XIV que ocuparía una parcela de unos 860 m. Se conserva parte del trazado de la planta y algunos de sus elementos aprovechados cuando se reedificó, a principios del XVI, por el morisco Lorenzo el Chapiz, siguiendo el tipo tradicional de patio rectangular con cuatro crujías y pórticos de cinco arcos en los lados menores. Al mismo tiempo, su cuñado, Lorenzo el Ferí, levantaba la otra casa, de menor tamaño y, probablemente de nueva planta, con galerías de madera en sus cuatro lados. Debido a estas circunstancias, las dos viviendas constituyen una muestra inmejorable para conocer el proceso de evolución tipológica que tuvo lugar en la arquitectura doméstica nazarí desde su periodo de madurez hasta lo que podría considerarse su última fase de pervivencia en el siglo XVI, la morisca.

PALACIO NAZARÍ DE DARALHORRA


Pórticos Norte y Sur del palacio nazarí de Dar al-Horra

Rafael Villanueva Camacho
Centro UNESCO de Andalucía

La mansión de la familia real nazarí denominada Daralhorra debe su nombre al tratamiento honorífico que recibían las princesas musulmanas, por lo que se ha traducido como casa de la Sultana, de la Reina o de la Señora. Está situada dentro del recinto de la Alcazaba Antigua, probablemente sobre el solar ocupado por el alcázar del rey zirí Badis (s. XI)

Parece que Fátima, esposa de Muley Hacén y madre de Boabdil, residió en esta casa, cuya construcción suele datarse en la segunda mitad del siglo XV. Después de la capitulación de Granada, los Reyes Católicos fundaron el Convento de Religiosas Franciscanas, que en su honor lleva el nombre de Santa Isabel la Real. Por fortuna, la mansión nazarí se mantuvo, con pocas modificaciones, hasta que fue adquirida por el Estado en la década de 1920.

Ocupa una parcela de 357 m, sin incluir la zona de huertas y jardines. Se desarrolla en torno a un patio rectangular, orientado en la dirección norte-sur, con una pequeña alberca y con crujías en los cuatro lados y pórticos sólo en los dos menores. En estos últimos se situaban las salas principales, de doble altura, mientras que en los otros había dos pisos de habitaciones secundarias. Sus dos características más notables son la existencia de una planta alta sobre la sala de la crujía norte, con su galería de acceso, y los miradores situados en el centro de ambas salas de este mismo lado.


Fuente del texto:
A. Almagro – A. Orihuela – C. Sánchez
Granada. Plano Guía Del Albayzín andalusí
Fotografías de Judi Greenfield y Eva Garrido

Bruno Alcaraz Masáts

03 julio 2009

Granada: Una visita, mil sueños...
que también dependen de mí.

Dos poesías extraidas del libro Poemas Amorosos Árabes
del poeta sirio Nizar Kabbani

- Penas en al-Ándalus -

Me has escrito, querida.

Me escribes preguntando por España,
por Táriq,
que en el nombre de Alláh abriera un nuevo mundo;
por 'Oqba ben Náfi'a,
que plantara retoños de palmera
por lo hondo de todas las colinas.

Preguntas por Omeyas
y por su emir Mu'áwiya;
por aquellos espléndidos palacios
que traían
cultura y fuerza de Damasco.

No ha quedado nada en España
de nosotros,
de nuestros ocho siglos,
sino la hez del vino
en el cuenco del vaso.

Unos ojos enormes,
en cuya negra sombra aún dormita
la noche del desierto.

Sólo queda de Córdoba
el llanto de dolientes alminares,
la fragancia de dalias, rosas y naranjas.

De Wallada, tan sólo,
de su historia de amor
una rima quizá,
ni el resto de una rima.

Tan sólo de Granada
y de los Banu-al-Ahmar
lo que narran los cuentos,
ese "Dios es el solo triunfador"
por todos los rincones.

Sólo queda su alcázar,
como Venus desnuda
que aún sigue viviendo
de una historia de amor periclitada.

Pasaron cinco siglos
desde que el "Rey Chico"
partiera de España.

Pero aún continúan
nuestros pequeños odios.

Y esa mentalidad de tribu
aún sigue en nuestra sangre
como antes.

Halamos diariamente con alfanjes.

Pensamos con las uñas.

Pasaron cinco siglos,
y el término "Arabismo", todavía,
es una triste flor en un jarrón.

Niña hambrienta y desnuda
que clavamos
contra el mundo del odio y del rencor.

Cinco siglos pasaron -¡ay, querida!-.

Y es como si ahora mismo dejáramos España.

Marlota o traje y armas del último rey nazarita de la Alhambra,
Boabdil, el "Rey Chico".

Notas andaluzas

- 4 -

Nunca he querido ser ojal de un traje,
hilo de un traje,
excepto en el Museo del Ejército, de Madrid:
el traje es de Boabdil y la espada, la suya.

Los turistas circulan sin pararse
ante el traje y la espada,
pero, yo...

Mil razones me ligan a este traje y su dueño.

Y lo mismo que un huérfano se queda contemplando
el juvenil retrato de su padre,
así me quedé yo ante la vitrina cerrada.

Suplicante ante aquellos bordados,
devorando, hilo a hilo, aquel tejido...

Y, con todo,
no me dejó Abu-Abdallah solo en la ciudad.

Porque todas las noches
vistiéndose su manto,
dejaba su vitrina del Museo del Ejército
y se venía conmigo a pasear por la Castellana...

Y me iba enseñando, una por una,
a todas sus herederas andaluzas...

"¿Sabes quién es ésa...?"

"No..."

"Pues se llama Nawwar Bent Ammar,
y su padre, Ammar Ben-Ahnaf,
era un virtuoso y hacendado..."

- Y Nawwar palpitaba igual que una paloma,
y se erguía ante nosotros igual que una palmera -

"¿Y por qué no le llamas, Abu-Abdallah...?"

"No te canses, porque no sabe ya cómo se llama..."

"¿Qué dices...?"

"Que no se acuerda ya ni de su nombre..."

"Pero eso es imposible..."

"No... A veces pasa eso...

Y ahora se llama Nora Benalamar
en vez de Nawwar Bent Ammar."

"¡Oh, Nora..., Nora..."

"¿Qué quiere...?"

"Nada, nada importante...
que este hombre era amigo de tu padre, allá en Damasco,
y quería conocerte"

"¿Amigo de mi padre, y en Damasco...?"

"Si... Más tú no puedes acordarte,
porque eras muy niña por entonces..."

"Tal vez..."

"Hasta la vista..."

"Buenas noches"


(Córdoba, 12 de Agosto de 1955)

- escritas dos días después de visitar detenidamente La Alhambra
y de recorrer Granada evocando a los omeyas de Damasco
y a los nazaríes que gobernaron el Reino de Granada -

Nizar Qabbani, (Damasco - 1923 / Londres - 1998) considerado como el poeta árabe más popular y querido entre los jóvenes, había sido llamado "el poeta de las mujeres y el amor".

Educado en Damasco, donde se licenció en Derecho en 1945, trabajó para el ministerio de Exteriores y fue designado embajador en Londres, París, Pekín, Madrid y Viena, dejando su carrera diplomática en 1966, trasladándose a Beirut para dedicarse a escribir poesía y a redactar artículos sobre la situación de la mujer y sobre cuestiones culturales y políticas.

No fue querido, sin embargo, por los paises árabes, a los que siempre acusó de ser los responsables y culpables de las derrotas en las guerras contra Israel, en especial en la Guerra de los 6 Días, de 1967.

Tras su fallecimiento en Londres, a causa de una apoplejía, el presidente de Síria, Hafez al Asad ordenó el traslado del féretro de Kabbani a Damasco, para cumplir con los deseos del poeta fallecido:

"Quiero que mi cuerpo sea trasladado tras mi muerte a Damasco para ser inhumado en el cementerio familiar".

Nos legó una amplia herencia política, cultural y literaria


02 julio 2009

Historias andaluzas de Nueva York

La Giralda de Nueva York,
obra del arquitecto Stanford White


Cuento del edificio Chrysler en la Alhambra,
escrito en los años veinte por John J. Healey




La Giralda de Nueva York
Obra del arquitecto Stanford White

La desaparecida revista El Europeo, en su nº 4, publicado en Septiembre de 1988, recogía un amplio artículo de Diego Carrasco sobre la Giralda de Nueva York, situada en el primer Madison Square Garden de Nueva York que, en 1884 se encargó al despacho de arquitectos McKim, Mead & White, Archi, y que planificaría y ejecutaría el arquitecto Stanford White, cuya construcción costó tres millones de dólares y que tuvo una inauguración fastuosa el 16 de Junio de 1890, con la Orquesta de Viena, dirigida por Eduardo Strauss.

Este primer Madison Square Garden era un ejercicio de polivalencia, ocupaba una manzana completa, situado entre Madison Avenue y Cuarta Avenida y las calles 26 y 27, con una torre de 103,3 metros, culminada por una estatua de Diana de Augustus St. Gaudens.


“El espacio principal del Madison Square Garden lo constituía una gran anfiteatro, junto a un teatro de 1.200 localidades y un restaurante, sobre el que se situaba un salón de baile y un conjunto de habitaciones reservadas.

Sobre el salón de baile y el teatro se encontraba un gran café, la terraza del tejado estaba protegida por una estructura de cristal que se desmontaba por secciones en los meses de calor.

Su anfiteatro, la apuesta más fuerte del edificio, se cubría con un techo de tirantes de acero a la vista; podía acomodar a 5.000 personas en torno a la arena y a 12.000 si se utilizaba ésta. El hierro y el acero estaban a la vista, sin aislantes, pintados en ocre rosado claro. Para una mayor seguridad contra incendios, la totalidad del edificio se iluminaba con luces incandescentes, alimentadas por un generador propio, lo que significaba una utilización intensiva de la electricidad que despertó gran curiosidad.

Pero la estrella de la nueva construcción era la torre, réplica de la Giralda de Sevilla. White estilizó y simplificó sus cuerpos, sustituyendo las complejas y ricas tracerías del original por una superficie más lisa con el patrón de una sutil labor en el ladrillo. La parte superior seguía más de cerca los añadidos renacentistas que se le hicieron a la Giralda original, y se coronó con una estatua de Diana del escultor Saint Gaudens, como alusión a las actividades deportivas del Madison.

Tan sólo la superaba en altura el edificio New York World, hacia el sur entre Park Row y Frankfort Street.


Foto de 1923, en la que se ve como ha perdido
ya la supremacía en altura que la caracterizaba
en los primeros años de su existencia.
Fotografia de la Biblioteca Pública de Nueva York

La torre servía de señal luminosa; durante los espectáculos centelleaba con luces intermitentes y su altura era barrida por los haces de grandes focos en movimientos, de tal forma que todo Nueva York supiera que había actuación en el Madison. La prensa se volcó en elogios. La revista The American Architect escribió:

Desde su parte superior, se contempla una amplia vista de Nueva York, Brooklyn y Jersey City, del puerto hasta Sandy Hoor, del río Hudson y de las PAlisades, y de la parte Oeste de Long Island.

Va a convertirse en una excelente fuente de beneficios.

En 1908 fue puesto a la venta, porque nunca repartió beneficios, ya que ninguno de los espectáculos era capaz de proporcionar una taquilla suficiente para equilibrar el enorme volumen de gastos de un lugar concebido con tanto lujo y complejidad.

Pasó a poder de la compañía de seguros Life, que lo mantuvo hasta 1925 y dada la enorme presión urbana sobre la zona, determinó su demolición. En su lugar sería levantado el segundo Madison Square Garden que, años mas tarde, también sería derribado para construir el actual Madison Square Garden en otra ubicación, conservando el nombre que le dio fama, cuando tenía una torre desde la que se disfrutaba la mejor vista de la ciudad de Nueva York.

La torre andaluza del Madison Square Garden
desde Boadway y la calle 23, durante el
invierno de 1903 a 1904, ¿la Giralda nevada?.
Foto de Ewing Galloway.
Fotografia de la Biblioteca Pública de Nueva York

El arquitecto Stanford White murió asesinado por tres disparos de revolver durante el estreno del musical Manzalle Champagne, a las 11’05 de la noche del 25 de Junio de 1906. Los disparos lo había efectuado en un deliro por su consumo de cocaina, Harry Kendall, heredero de una fortuna de cuarenta millones de dólares en acciones del ferrocarril de Pensylvania por una cuestión de faldas. Como en un cuento romántico, el arquitecto White había diseñado el escenario de su propia muerte”.

En Kansas City existe una réplica de la Giralda en el edificio Swanson, edificada el 4 de Septiembre de 1967, y esta ciudad está hermanada con Sevilla.


Cuento del edificio Chrysler en la Alhambra
Escrito en los años veinte por John J. Healey


Diego Carrasco continúa en su artículo indicando que, en la Biblioteca Pública de Nueva York, encontró en una de las cámaras depositarias de tesoros una breve nota en una revista alemana de los años veinte, dedicada a la arquitectura, y que ya no se edita, y ese artículo contenía el siguiente relato:

Fotografía tomada el 17 de Junio de 1930

“Al parecer, cuando Walter P. Chrysler encargó a Willian Van Allen que diseñara un edificio para la Chrysler Corporation, en 1928, el secreto era de la mayor importancia. El rascacielos constituía aún un concepto atrevido y nuevo. Chrysler quería tener el edificio más alto del mundo.

Numerosas compañías estaban contemplando la posibilidad de unas vías igualmente fálicas de ensalzar su virilidad capitalista y, como no*, el diseño de el mas grande* era de gran valor.

A fin de eludir a los espías arquitecturales de otras firmas, se decidió edificar y probar un modelo definitivo en un país extranjero. Gracias a una amante de Chrysler, una belleza de Granada, de familia bien*, la elegida para el proyecto resultó ser España. Más específicamente, se convino en que todo el trabajo se llevase a cabo en dos enormes túneles cuya existencia era conocida sólo por unos pocos privilegiados. Ambos túneles tenían aproximadamente un kilómetro de longitud y habían sido hechos por los moros en 1394, para conectar la Alhambra con el Generalife.

Dos obreros en una de 8 gárgolas que adornan
las esquinas de la planta 59 del edificio Chrysler

Se accedía a ellos a través de una amplia bóveda hallada en los sótanos del edificio que por entonces ocupaba una discoteca, el night club El Rey Chico, cerca del Paseo de los Tristes, y tanto hombres como herramientas entraban y salían siempre de los túneles de noche donde los diversos diseños y materiales fueron puestos a prueba durante un periodo de dieciséis meses.

Con la nueva aleación de aluminio, que por entonces se eligió para realizar buena parte de la superficie exterior del edificio, se construyó, acostado, un modelo de tamaño natural del rascacielos Art Deco.

Mientras Granada dormía, mientras las estaciones cambiaban en el recinto de la Alhambra, debajo de sus cimientos, muy hondo, crecía el edificio como un inmenso cohete plateado. Se hicieron planes para edificar la estructura final en esos túneles, para luego enviarla por barco a Estados Unidos, en piezas que luego se montarían en el emplazamientote la calle 42 y la Lexington Avenue, en Nueva York.


Margaret Bourke-White, fotógrafa de la revista Life,
que hiciera en 1946 la fotografía de Gandhi
hilando con una rueca,
realiza un reportaje del Chrysler Building

Cuando el modelo estuvo terminado se dio un baile de disfraces con tema morisco-futurista para todos los que habían participado en la empresa secreta. Los técnicos se vistieron como seres llegados del espacio exterior, y con esos atuendos bailaron con secretarias ataviadas con sugestivas ropas de doncellas árabes.

Un guitarrista flamenco fue llevado del Sacromonte, con los ojos vendados, y se dice que la fiesta se prolongó hasta el amanecer. De una manera bastante profética, Van Allen mismo, según se decía, se había presentado de Boabdil, el último rey moro de Granada.

El ruido de la extraña fiesta, por fin, llegó hasta el Patio de la Acequia, donde dos estudiantes donde dos estudiantes habían pasado la noche. Los jóvenes siguieron el ruido hasta su origen por una de las tomas de aire del túnel, y así llegaron junto al reluciente rascacielos que yacía tumbado, mientras electricistas que parecían marcianos y jóvenes esclavas de Nueva York bailaban el charlestón fumando Camel.

Uno de los estudiantes, una jovencita de Jaén que, por lo que se dice, tenía un parecido asombroso con Evelyn Nesbit, murió de inmediato de un ataque al corazón, en tanto que su compañero sufrió un colapso psicótico que le redujo a pasar el resto de su vida ingresado en una institución para enfermos mentales en Extremadura.

A cambio de mantener acallado el escándalo, Van Allen y toda su concupiscente compañía de ingenieros se tuvieron que largar. Zarparon una noche del puerto de Motril, con planos y todo, en el yate privado de Walter. P. Chrysler, a cuyo bordo – según se dice – la fiesta continuó una semana más.

Los túneles fueron sellados con el edificio todavía dentro. Ahí está, silencioso y vacío, aún hoy, enterrado, como una espada galáctica y una Giralda plateada de los tiempos modernos, sepulto en la oscuridad, tan inaccesible como la Giralda falsa de Stanford White".

* Todas estas expresiones están en español en el original.
John. J. Healey / Traducción de Ana Poljak

Bruno Alcaraz Masáts

01 junio 2009

Al-Ándalus: Historia y Etimología


1 - Historia

Entre los años 711 y 716, tuvo lugar la invasión musulmana de la Península Ibérica, dirigidos por una minoría árabe.

La invasión de la península tuvo lugar una vez concluida la conquista militar musulmana de la mayor parte del norte de África (Hispania Nova), aunque mucho antes de que tuviera lugar una asimilación militar y religiosa de sus habitantes bereberes.

En aquel momento gobernaba el reino visigodo Don Rodrigo, quien había accedido al trono a la muerte de Witiza y que enfrentaba diversos conflictos sucesorios con los hijos de Witiza. Conocedor el gobernador árabe Musa ibn Nusair de las dificultades del reino visigodo, habría decidió enviar el 710 un cuerpo expedicionario mandado por Tarif Abu Zara, para una expedición de saqueo, si bien la veracidad de este hecho, así como muchos otros de la conquista musulmana, es discutida por muchos historiadores.

El éxito de la empresa animó a Musa a formar una expedición más importante y en la primavera de 711 envió una nueva expedición mandada por Táriq Ibn Ziyad, gobernador de Tánger. Esta expedición superaría el estrecho y conquistaría Algeciras, donde Tariq aumentó el número de hombres y desde donde se enfrentó a Don Rodrigo, el 19 de julio de 711, en la batalla de Guadalete.

En ese momento, Hispania sufría una gran debilidad interna. Este grupo de invasores no consiguió conquistar toda la península, pues no llegaron a adentrarse en reinos vascones; también intentaron conquistar Francia, pero no lo consiguieron al ser derrotados en la Batalla de Poitiers (732); por lo que se vuelven a refugiar en la península. Deciden establecer la capital en Córdoba, cautivados por su río (Guadalquivir- antes llamado Betis).

Crearon reinos con propia autonomía de gobierno como Emérita Augusta, Toletum y Caesar Augusta.

Los poblados hispanos se dividían en: Musulmanes (árabes, bárbaros, sirios, eslavos y muladíes (andalusies autóctonos islamizados) y no musulmanes (cristianos-mozárabes y judíos).

En el año 750, la familia de los Abasíes desplaza a la dinastía de los Omeyas del poder matando a todos sus miembros excepto a Abd al-Rahman, y trasladan el poder de Damasco a Bagdad.

En 773 Abd al-Rahman regresa a la Península Ibérica y consigue que se ésta separe del poder de Bagdad , haciendo que Córdoba se convirtiera en un emirato independiente. En la segunda mitad del s. IX se crea la ciudad de Majerit como defensa de Toledo.

En 929 Abd al-Rahman III proclama el califato de Córdoba, siendo el su califa. Tras su muerte, su sucesor hace entrar a Al-Andalus en su máximo esplendor cultural, aunque cuando éste muere se nombra califa a Al-Mansur que sigue un régimen muy estricto e intolerante, haciendo un proceso de campañas en contra de los Cristianos, provocando la decadencia del Califato. Finalmente en 1031, se produce la separación del califato en reinos de Taifas.

Entre los años 718 y 1230 se forman los principales núcleos cristianos en la península en los reinos de Castilla, Portugal, Navarra y la Corona de Aragón.

En el siglo XIII, se produce un gran avance cristiano, la expansión catalana por el Mediterráneo y la unión de Castilla con León.

La "Reconquista" finaliza en 1492 con la toma de Granada por parte de los Reyes Católicos que la anexionaron a la Corona de Castilla. En este mismo año se produce la expulsión de los judíos y el descubrimiento de América, en nombre de Castilla, por Cristóbal Colón.

2 – Etimología

Se conoce como al-Andalus (árabe الأندلس) al territorio de la Península Ibérica bajo poder musulmán durante la Edad Media (711 - 1492). No se conoce con precisión el origen de la palabra al-Andalus, para algunos autores proviene de los vándalos: bandalus, otros la relacionan con la lengua tamazight de los beréberes: anna = río, lus = tierra cultivada, para otros proviene del germano: land = tierra, lus = de sorteo, lo que encajaría con el reparto histórico a las tribus germánicas, de los dominios del extinto Imperio Romano de Occidente.

Andalucía proviene del termino arabizado: "al-Andalusíya", con su sufijo activo y femenino, o sea al-Andalus por antonomasia. El problema de estas controversias es que están incardinadas en conflictos históricos, políticos y religiosos del pasado, lo que da lugar a distintas interpretaciones históricas.

Para algunos historiadores, al-Ándalus y Andalucía son la misma línea de identidad, salvada la distancia histórica, cultural, religiosa, no solo por el nombre, sino por la geografía y la historia de éste extenso periodo histórico, forjada básicamente en sus tierras, e irradiando desde ellas su influencia y dominación sobre gran parte de la península ibérica como así atestigua la arqueología, y la evolución de sus influencias.

La numismática de la primera época identifica al-Ándalus con Hispania a través de numerosas monedas encontradas en Andalucía, en la que los dos términos aparecen acuñados, como ambivalentes e idénticos.

El Califato de Córdoba, se fundamentó de manera natural y administrativa, sobre la última capital de la Bética hispano romana, Corduba, y todo su entramado territorial. La Mezquita de Córdoba representa en la historia del Arte Andaluz y universal, el eslabón perdido entre la cristiandad mediterránea occidental antigua, el arrianismo sincrético premusulmán, el Islam, y el catolicismo del pasado moderno andaluz.

Para otros historiadores y autores, en cambio, "Al-Andalus no debe confundirse con el término Andalucía", ya que "la extensión de Al-Andalus fue muy variable en el tiempo, y comprendió desde casi toda la península hasta sólo las provincias de Almería, Málaga y Granada", y algunos territorios limítrofes que formaron el llamado Reino de Granada.

O que "Sólo durante unos pocos siglos su silueta podría confundirse con la de Andalucía", o por otro lado, "la influencia musulmana en la Andalucía actual no es tan amplia como recogen ciertas visiones foráneas (herederas de los prejuicios de ciertos viajeros románticos) y prácticamente se reduce a ciertos elementos en la gastronomía, costumbres o pronunciación, aparte de los monumentos". Aunque la ciencia demográfica aplicada a la historia y arqueologías andaluzas lo desmiente, para algunos "seguramente queden más descendientes de andalusíes en Aragón que en la propia Andalucía".

Andalucía, en su origen etimológico, del árabe "al-Andalus", como se autodenominaría la España musulmana, desde el 711 al 1492. Durante la conquista cristiana, se otorgaría este nombre al sur peninsular, quedando posteriormente como denominación, ya cristianizada, del último territorio en ser conquistado.

Aunque por algunos autores se ha defendido su procedencia del término "vándalo" (Vandalucía), el topónimo "Al-Andalus" aparece por primera vez documentado en la numismática musulmana tras la ocupación, identificando Al-Ándalus con Hispania a través de numerosas monedas encontradas en Andalucía, en las que los dos términos aparecen acuñados como ambivalentes e idénticos. Parece por tanto que esta denominación surge de Sur a Norte, y no viceversa.

Una de las hipótesis propuestas es la siguiente: Los vándalos estuvieron muy brevemente en la región sur de la península pero llegaron a pasar al norte de África, y ocuparon las costas de Marruecos. Los habitantes de esta zona los vieron llegar desde el estrecho, dándole el nombre a las tierras del otro lado del estrecho como tierra de vándalos. No queda constancia alguna de la que la región se denominara Vandalucía, sin embargo una evolución de la denominación árabe sería lógica al observar el idioma local.

En la lengua que hablaban los habitantes de las zonas ocupadas de Marruecos (bereber o tamazight) los genitivos se construyen añadiendo la partícula "u" al principio de la palabra. La pronunciación de "vándalo" era en realidad "uándalo", lo que provocaba confusión al decir "la tierra de los uandalos" que en tamazight sería "tamort uandalos", llevando al error de entender "tamort u-andalos" o tierra de los ándalos. Pudieron usar esa denominación durante dos siglos, afianzando así el error y al cruzar el estrecho y darle nombre a la región añadirle la partícula Al- y dar lugar a "Al-Andalus".

Bruno Alcaraz Masáts
Artículo para la revista universitaria Abenamar
- Edición bilingüe castellano/inglés -
Departamento de Cultura Islámica ICD - USA
Nº 146 - Enero de 2004

01 mayo 2009

El avance de la Reconquista
Una curiosidad histórica


Plano de España con la ubicación de los primeros pobladores

“La Historia es la maestra de la Vida”
Heródoto de Halicarnaso
(Ἡρόδοτος Ἁλικαρνᾱσσεύς)
Vivió entre el 484 y el 425 a. C.
Se le considera como ''El Padre de la Historia''.


Terminada la Prehistoria, en lo que se define ahora como Protohistoria, los primeros pobladores de España llegaron a la Península Ibérica, al territorio de la actual España, hace 35.000 años.

  • Por el Norte se asentaron, desde Galicia al Pirineo, Cántabros, Astures, Vascones, Várdulos, Ártabros, Gallaecis, Turmódigos, Berones, y Autrigones.

  • Por el Sur se asentaron, desde El Algarve hasta el Mediterráneo, Tartessios, Cinetes, Bastetanos, Deietanos y Oretanos.

  • Por el Este, desde Cartago Nova al Pirineo, se asentaron: Mastienos, Edetanos, Ilergetas, Suesetanos y Contestanos y Lacetanos.

  • Por el Oeste se asentaron, desde Galicia al Sur, Lucenses, Bracarenses, Túrdulos, Lusitanos y Celtas.

  • Por el Centro peninsular se asentaron Carpetanos, Vetones, Germanos, Olcades, Vacceos, Lobetanos, Arévacos, y Turmódigos.

Esta mezcla de pueblos primitivos, de tribus íberas, celtas, celtíberas y vascas, representan el comienzo de la Historia de España, que en tiempos de los romanos la población que había en Hispania, según Plinio y Estrabón, era de unos 3.000.000 de indígenas, que podrían ser 4.000.000.

Durante la época romana la población aumentaría lentamente hasta el siglo II, debido tanto al crecimiento vegetativo como a la inmigración de romanos veteranos del Ejército, italianos, mauritanos y judíos. Aunque la romanización supuso un descenso de la población indígena.

Con la llegada de los árabes, la población alcanzó los 6.000.000.

  • 500 años de presencia de fenicios y griegos.
  • 300 años de presencia de cartagineses.
  • 600 años de presencia de romanos.
  • 200 años de presencia de visigodos.
  • 100 años de presencia de suevos, vándalos y alanos.
  • 800 años de presencia de árabes.
  • Más de 1000 años de presencia de judíos.
  • En el siglo XIX los franceses invadieron España de 1808 a 1813.

Representan 3.505 años de presencia de “nuestros tradicionales culturas del Mediterráneo y las culturas indoeuropeas”.

Después de la Toma de Constantinopla por los Turcos el 29 de Mayo de 1453, la conquista de Reino Nazarí de Granada el 2 de Enero de 1492 fue recibida en Europa y El Vaticano con alivio.

La Reconquista, el término utilizado en español y portugués y que en árabe se denomina الاسترداد (al-Istirdād, "Recuperación") fue un período de 800 años en la Edad Media, durante el cual los diversos reinos cristianos de la Península Ibérica desarrollaron una serie de conquistas territoriales del territorio sometido a su hegemonía y que fue ampliado a expensas de los estados musulmanes de al-Andalus,
en árabe الأندلس.

Cueva de Santa María, en Covadonga y refugio de Don Pelayo

Lo que tal vez no se sepa es que desde que Don Pelayo, muerto en el 737, ganara en la batalla de Covadonga en el 720, hasta la Toma de Granada en 1492, la llamada Reconquista de España supuso un lento avance territorial, en los 772 años en que se prolongó la misma y que supusieron:

  • Un avance territorial diario de 14 centímetros por hora.
  • Dicho avance representaba 336 centímetros por día.
  • Esta conquista era de 40'32 metros por cada mes.
  • La "Reconquista" significó un "Avance de la tropa" de 1.226 metros por año.
  • Cada siglo esta "Reconquista" avanzaba 122'600 kilómetros.

    Aunque en línea recta la distancia es de 892 kilómetros, el trayecto por tierra es de 946 kilómetros, con desplazamientos laterales sobre ese eje lineal hacia el Este para las conquistas del Reino de Valencia, el Reino de Tudmir (Murcia) y el Reino de Almería o hacia el Oeste para las conquistas del Reino de Sevilla, Extremadura, Cádiz y Málaga.

    Bruno Alcaraz Masáts

    20 marzo 2009

    El Aljibe de la Plaza de
    Los Aljibes de la Alhambra


    Interior del aljibe de la plaza de los Aljibes, en la Alhambra

    La muralla exterior de la Alcazaba, límite, a mediodía, del jardín de
    los Adarves y, a norte, del camino que conducía desde la puerta de las
    Armas a la Casa Real, sigue después envolviendo la parte más ancha
    del cerro. La inmediata a la Alcazaba forma hoy una extensa plazoleta
    llana, llamada de los Aljibes por la existencia, bajo parte de ella, de unos
    grandes, construidos por el conde de Tendilla, cumpliendo órdenes
    de los Reyes Católicos, sobre el foso que protegía a oriente la fortaleza.
    También el Palacio de Carlos V, cuya fachada de poniente cierra la
    plaza en el frente opuesto, desfiguró mucho estos lugares, allanados
    en el siglo XVI para hacer en ellos una gran plaza de armas,
    complemento del Palacio, que no llegó a iniciarse.

    La Alhambra y el Generalife de Granada.

    Leopoldo Torres Balbás

    Colección Los Monumentos Cardinales de España
    Editorial Plus Ultra – Madrid, 1950

    La palabra aljibe, en árabe al-yubb, (del árabe hispano al-gúbb, y este del árabe clásico gubb), es sinónimo de cisterna o depósito, normalmente subterráneo, destinado como aprovisionamiento, almacenamiento y suministro del agua que se obtenía a partir de acequias que la traían desde fuentes, manantiales o ríos cercanos o lejanos, o por la recogida de las aguas derivadas de las lluvias estacionales.

    El aljibe constituye una de las expresiones más determinativas de una cultura, como la mediterránea, en la que el agua y su aprovechamiento representaba todo un reto. No es de extrañar que la ubicación, construcción, mantenimiento y conservación de las acequias y los aljibes se considerase un asunto prioritario del que dependía en buena parte la supervivencia y estabilidad de una zona poblada de cualquier territorio de al-Ándalus.

    El ladrillo fue el principal material constructivo utilizado para los muros y para las bóvedas y solerías, siendo escaso el empleo de la piedra y se completa su fisonomía con la instalación de un brocal o boca de entrada, situada generalmente en superficie de interior, para permitir el abastecimiento de agua. Las paredes del aljibe, y a veces incluso sus bóvedas, se revestían de estuco de color rojizo, para dotar al aljibe de estanqueidad con el fin de evitar fugas o pérdidas de agua por fisuras o grietas que resultan en las uniones de la ladrillería de su estructura.

    En la Alhambra, entre el recinto castrense de la Alcazaba y los Palacios Nazaríes y el Palacio del Emperador Carlos V se ubica una de las primeras obras de arquitectura e ingeniería hidráulica del nuevo periodo de transformaciones cristianas que se inicia en esta ciudad palatina después de la reconquista por los Reyes Católicos, en 1492, del que había sido último bastión de la presencia hispano-musulmana en España.

    El nombre de esta plaza proviene de una cisterna o aljibe que construyó Don Iñigo López de Mendoza, el segundo conde de Tendilla, a quien los monarcas habían dejado al frente como Alcaide de la Alhambra y Capitán General del Reino de Granada. El Conde de Tendilla lo construyó en 1494 en el barranco que separaba la Alcazaba y los palacios nazaríes, en cumplimiento de las primeras órdenes y normas de adaptación de la Alhambra a la nueva situación surgida a partir del 2 de Enero de 1492, siendo la obra atribuida a un maestro aljibero vinculado a Don Iñigo López de Mendoza, de nombre Francisco Hernández, aunque en la documentación de la época aparece como Francisco el Valençí, de donde se deduce su condición de morisco o por su posible origen levantino, por lo que debía estar muy familiarizado con la construcción de este tipo de obras tan características en la historia de la ingeniería hispano-musulmana de Granada.

    Como maestro de obras hidráulicas hizo en 1504 un aljibe en la fortaleza de Castell de Ferro, en la costa al sur de Granada; en 1509 efectuó dos obras, primero firmó un contrato de obra junto con el albañil Juan de Rojas por el que los dos realizarían obra en un baño cerca de la que fue Casa de la Moneda, instalada en tiempos de los Reyes Católicos, y hasta su demolición en 1843, en el Hospital de Locos e Inocentes, el Maristán edificado por Muhammad V en el siglo XIV, entre las obras a realizarían se incluían solar con ladrillos nazaríes de tres dedos la sala de en medio y después haría el aljibe que hay debajo del patio del Castillo-Palacio de La Calahorra (Granada), al norte de la provincia, aunque la fama de tirano y mal pagador que tenía Don Rodrigo de Vivar y Mendoza, marqués del Cenete y señor de aquel castillo, le hizo ir, aunque según parece muy a su pesar, tan sólo por exigencia del Conde de Tendilla. En 1513 hizo un aljibe para Don Iñigo López de Mendoza en Valhermoso de Tajuña, pueblo perteneciente a su señorío de Tendilla (Guadalajara) y en 1517 haría Francisco el Valençí el aljibe del castillo que Don Pedro Fajardo mandó construir en su villa de Vélez Blanco (Almería).

    Esta cisterna o aljibe que se le atribuye construyó en La Alhambra, se convirtió posteriormente en la plaza actual al soterrarlos junto con las calles adyacentes y las plazas circundantes. La plaza de los Aljibes es hoy una extensa explanada entre las torres y las defensas de la Alcazaba de la Alhambra por un lado, y por otro por la puerta del Vino, los palacios nazaríes y la posterior edificación del palacio de Carlos V, con vistas a los barrios del Sacromonte y del Albayzín.

    Primitivamente, en época musulmana, esta plaza era un barranco o foso que separaba la Alcazaba del resto de la Alhambra. En época cristiana se acometió la construcción de un gran aljibe que rellenó el barranco, y que conllevó el derribo de la Puerta Real de la Alhambra y de varios edificios que envolvían y coronaban los aljibes. A partir de 1955, se realizaron toda una serie de excavaciones que descubrieron la plaza medieval por la que se accede a la Alcazaba, con las tres puertas que cerraban su entrada, una de ellas se encuentra casi completa en el interior del Cubo de la Alhambra, otra es la que ataja la calle que, al pie de la muralla, rodea la Alhambra y la tercera es la que da paso a la calle que bordea al Sur los palacios y de acceso en cuesta hacia la Puerta del Vino y el antiguo acceso a la Madraza de los Príncipes, antes del patio de Machuca, que era una escuela para estudiar ciencia y filosofía, exclusiva para los hijos de la familia de los Reyes Nazaríes, por eso se la llamaba la Madraza de los Príncipes. Sólo quedan restos de lo que fue.


    Interior de una nave y zona de la escalera principal, una de las dos escaleras que permiten acceso al interior del aljibe.

    Planta de la cisterna, según plano de Abelardo Alfonso Gallardo


    Sección de la cisterna, según plano de Abelardo Alfonso Gallardo

    Sección de los dos cuerpos de escalera, según plano de Abelardo Alfonso Garrido. En la escalera principal de entrada al aljibe se observa una cúpula esquifada que alberga un pequeño receptáculo cubierto destinado a recoger el agua procedente de la Acequia Real de la Alhambra, que desde alli penetra en el interior del aljibe.

    El Aljibe de la Alhambra, de 34 metros de largo, 6 de ancho y 8 de alto formado por dos naves con bóveda de cañón sostenidas por arcos semicirculares, cuya comunicación se realiza por medio de seis puertas de arcos semicirculares y en sus lados menores presenta dos cuerpos de escaleras de doble ángulo, una de ellas con un departamento con bóveda esquifada, que es receptor y distribuidor del agua que recibe, es unas cinco veces mayor que el aljibe del Rey, dispone de una capacidad de 1.632 metros cúbicos de almacenamiento de agua, haciéndole unos de los mayores de España y recibe el agua de la Acequia Real de la Alhambra.


    El aljibe del Rey, en la alcazaba del Albayzín,
    es el más grande de la Granada islámica

    El aljibe más grande de la Granada islámica era el Aljibe del Rey, situado en la placeta del Cristo de las Azucenas, en la Alcazaba del Albayzín, también conocido con los nombres de Aljibe Viejo o Aljibe Grande de la Alcazaba, disponía de una capacidad algo superior a los 300 metros cúbicos. Este es el mayor de los aljibes musulmanes de Granada, consta de 4 naves y, actualmente, su bóveda queda dentro del llamado Carmen del Aljibe del Rey, sede de la Fundación Emasagra.

    El Aljibe de la Alhambra se vaciaba una vez a año, se procedía a vaciarlo para limpiarlo en profundidad con el objeto de eliminar todas las impurezas, suciedades y verdín acumulado quedando listo de nuevo para empezar a recibir agua de la Acequia Real de la Alhambra. Había, además, «una persona encargada de su cuidado y mantenimiento, teniendo preparados cubos, cuerdas y garruchas para sacar el agua, y que recibía una pequeña cantidad por cada carga de agua que sacaba», según indica Cristina Viñes Millet en su libro "La Alhambra de Granada, Tres siglos de historia".

    El aljibe siempre ha estado en uso, ya que fue objeto de una atención continua, en mayor o menor grado, según cada época, para asegurar su funcionamiento. Así lo confirman los numerosos autos y oficios sobre arreglos y mantenimiento.

    En el Archivo de la Alhambra, hay referencias a la obra de mayor envergadura de 1830, obras de reconocimiento y excavación que condujeron al descubrimiento de la segunda escalera del aljibe venía estando inutilizada prácticamente desde el principio de su construcción y 1838 cuando, al limpiarlo, se le descubrió un desprendimiento de una parte de la nave que los divide, que condujeron a su recomposición para que no faltara agua en esta fortaleza cuya obra “ascendería a poco más de 1.000 reales”.


    Foto de Ayola, de la segunda mitad del siglo XIX, donde
    el palacio de Carlos V está sin las cubiertas de teja y
    actual estado de la plaza de los Aljibes, donde se
    observa una de las puertas que da acceso a una
    de las escaleras del aljibe de la Alhambra.

    Hasta hace unos años aun se podía beber agua extraída del aljibe, servida en vasos de cristal de cierto grosor, ya que en el quiosco que hay en ella está ubicado un pozo abierto al aljibe.

    Brocal interior del receptáculo cubierto por una cúpula esquifada, situado en la escalera principal de entrada, que recoge el agua que aporta la Acequia Real de la Alhambra y que pasa directamente al interior del aljibe.

    Antaño, fue lugar de celebración de verbenas, corridas de toros y del juego de la Pelota. Existe una placa en cerámica de Fajalauza que recuerda que en ella se celebró en 1922 el Concurso de Cante Jondo, en 1927 organizado por Manuel de Falla y Federico García Lorca, entre otros, y la recuperación de los Autos Sacramentales prohibidos en España en el siglo XVIII y en 1952 el I Festival Internacional de Música y Danza de Granada.

    El viajero alemán Jerónimo Münzer, al visitarlo en octubre de 1494, indica que el aljibe es obra del conde de Tendilla a quien había costado 10.000 ducados y recoge su intervención en el contenido de una losa o placa conmemorativa que fue colocada, al parecer, en uno de los muros del aljibe de donde hubo de ser quitada con motivo de unas obras de relleno que acabarían enterrando la estructura arquitectónica de ingeniería hidráulica.

    La placa tiene el error de redacción al indicar que el Rey Muley Hacen, no el rey Boabdil, entregó las llaves de la Alhambra a los Reyes Católicos el 2 de Enero de 1492, cuyo texto completo es:

    LOS CATHOLICOS Y MUY PODOEROSOS SEÑORES DON FERNANDO Y
    DOÑA YSABEL REY Y REYNA NUESTROS SEÑORES, CONQUISTARON
    POR GUERRA DE ARMAS ESTE REYNO Y CIUDAD DE GRANADA LA
    QUAL DESPUÉS DE HAVER TENIDO SUS ALTEZAS EN PERSONA
    SITIADA MUCHO TIEMPO EL REY MORO MULEY HACEN LES
    ENTREGÓ CON SU ALHAMBRA Y OTRAS FUERÇAS A DOS
    DIAS DE ENERO DE MILL Y CCCCXCII AÑOS.
    ESTE MISMO DIA SUS ALTEÇAS PUSIERON EN ELLA POR SU
    ALCAYDE Y CAPITAN A DON IÑIGO LOPEZ DE MENDOÇA,
    CONDE DE TENDILLA, SU VASALLO AL QUAL PARTIENDO
    SUS ALTEÇAS DE AQUÍ DEXARON EN LA DICHA ALHAMBRA
    CON QUINIENTOS CAVALLEROS E MIL PEONES, E A LOS
    MOROS MANDARON SUS ALTEÇAS QUEDAR EN SUS
    CASAS EN LA CIUDAD Y SUS ALCARIAS COMO PRIMERO
    ESTAVAN. ESTE DICHO CONDE POR MANDAMIENTO
    DE SUS ALTEÇAS HIZO HAZER ESTE ALGIBE.

    Retablo de 1588 situado en el interior de la Puerta de la Justicia y,
    a su izquierda, la placa de 1494, que se trasladó aquí desde la plaza
    de los Aljibes en 1599.

    Desde 1599, la placa está situada a la salida de la puerta de la Justicia, en dirección al interior de la Alhambra, haciendo esquina con el retablo que se construyó, a petición de los vecinos de la Alhambra en 1588, obra de Diego de Navas el Joven, en el lugar en que se celebró la primera Misa tras la conquista de la ciudad de Granada en 1492.

    Lápidas sepulcrales de la muralla de va desde la Puerta
    de la Justicia hasta la plaza de los Aljibes

    Frente a ella se desarrolla una amplia calle antemuro que da acceso a la plaza de los Aljibes, al pie de la muralla, reforzada tras la conquista y que, por orden personal de Isabel la Católica, se reforzaría mediante el uso de las lápidas sepulcrales de cementerios musulmanes de Granada.

    Bruno Alcaraz Masáts

    19 marzo 2009

    El Tajo de San Pedro
    en la ladera norte de la Alhambra

    El Tajo de San Pedro, situado en la margen izquierda del río Darro, sobre la ladera norte de la colina de La Sabika, y la parroquia de San Pedro que está situada en la margen derecha. A media ladera, se observa la rotura de la cerca cristiana de la fortaleza de la Alhambra, que continua por detras del Hotel Reuma.

    La fortaleza medieval de la Alhambra se construyó sobre la colina de la Sabika, rodeada en su ladera norte por el río Darro, en la margen izquierda, al este de la ciudad y frente a los barrios hispano-musulmanes del Albayzín y de la Alcazaba.

    El Tajo de San Pedro, que se haya frente a la parroquia de San Pedro y San Pablo, tiene 65,5 m de altura y ha progresado en su deterioro hasta situarse hoy a 23,9 m de las murallas de la Alhambra, y este Tajo de San Pedro corta esta colina de la Alhambra, tratándose de un fenómeno geológico tan singular como lo sería la Torre de Pisa, en Italia, en el plano estructural, en el que, junto con la erosión propia del río Darro, han intervenido la meteorización, los fenómenos tectónicos y las filtraciones.

    Los diversos desprendimientos en el Tajo de San Pedro le han llevado a estar, en su cota superior, a sólo 23,9 m de las murallas de la Alhambra, y donde varias torres podrían verse afectadas por un deslizamiento de tierra, en caso de un terremoto o una fuerte crecida del río Darro.

    Su entorno singular, entre los Patrimonios de la Humanidad de la Alhambra y la colina del Albayzín, han convertido la Carrera del Darro en uno de los paseos urbanos más románticos del mundo, desde su arranque en Plaza Nueva hasta el Paseo de los Tristes, ya que a lo largo del río, existen cuatro puentes de piedra que permiten su franqueo, el Puente de Cabrera y el Puente de Espinosa, en la Carrera, construidos en época cristiana, en el siglo XVI, y el Puente de las Chirimías y el Puente del Aljibillo, de época árabe, en el Paseo de los Tristes, siendo este último el único que comunica el barrio del Albayzín con la ciudadela-fortaleza medieval de la Alhambra, por la Cuesta del Rey Chico o Cuesta de los Chinos.

    A mitad del recorrido de la Carrera del Darro, a la izquierda de la calle, se halla uno de los más importantes baños árabes que hubo en la ciudad de Granada, el Hammam al-Yawza o el Baño del Nogal, del siglo XI, que es un magnífico ejemplar de la arquitectura civil musulmana en Granada, muy bien conservado, siendo el más antiguo de los que existen en España y, a la derecha, en la otra margen del río, se encuentra el arranque del arco de herradura abovedado que formó parte del Puente de los Tableros, una obra del siglo XI, que daba acceso a la Alhambra, a través del río Darro.

    En el saliente del único meandro del río Darro, con su silueta recortada en el fondo del paisaje, se yergue la parroquia de San Pedro y San Pablo, situada sobre el emplazamiento de una antigua mezquita, donde el monte se quiebra en el Tajo de San Pedro, y en este meandro del río, la calle avanza sobre su cauce; este paisaje ha sido tema de muchos grabados y acuarelas de los artistas románticos, lo que ha permitido documentar la evolución del Tajo de San Pedro a lo largo de los años.

    Ascendiendo por el río, la Carrera del Darro se inicia en Plaza Nueva, a escasos 300 m del Tajo de San Pedro. El pretil del río, cuyo cauce discurre a los pies de la Colina de la Alhambra, descubre un paisaje de abigarrado colorido y caprichosa estructura, compuesto por el paredón de la Iglesia de Santa Ana. En segundo término, aparece el frondoso bosque de álamos negros que decoran la colina, y esta, a su vez, coronada por los torreones de la Alhambra.

    El Tajo de San Pedro con nieve en 2003 y 2010

    La formación del Tajo de San Pedro ha sido una consecuencia de las avenidas del río Darro y, tal vez, de las filtraciones y escorrentías procedentes de la Alhambra, así como de la erosión y de la tectónica.

    Como consecuencia de la tectónica, se producen fallas normales en lo que hoy es el Tajo de San Pedro.

    Estas fracturas favorecen el ataque de la ladera por las aguas del Darro, sobre todo en épocas de avenidas, formando el cauce una curva convexa hacia el Tajo de San Pedro.

    En la época árabe en esta zona debió de existir una cerca defensiva, alineada con el curso del río, que contorneaba un tajo de dimensiones muy inferiores a las actuales.

    En el terremoto de 1431, es posible que esta cerca se derribara, en parte, aunque es en 1524 cuando se tienen los primeros indicios sobre desprendimientos en el Tajo de San Pedro, en cuya fecha un incendio acabaría con la gran parte de la vegetación de la colina de la Sabika, de la Alhambra, y quedando el terreno desprovisto de todo el entramado de sujeción natural que le aportaban sus raíces.

    En 1520 parece que se dispuso un aliviadero del aljibe de la Alhambra sobre la terrera de protección construida en su base, lo que contribuyó a su destrucción. Este un relleno de tierras al pie del escarpe se realizó como un gran espaldón de protección, siendo ésta la enorme terrera o presa que aparece en algunos textos de la época.

    Grabado de Joris Hoefnagel, realizado en Granada en 1564.

    Es en el año 1564 cuando se dibuja una primera perspectiva del Tajo de San Pedro, en un grabado de Joris Hoefnagel panorámico del recinto de la Alhambra, donde aparece la cuña de retroceso del Tajo y que se encontraba en esa época a unos 60 metros de las murallas de la Alhambra, y cuya altura total en el Tajo de San Pedro era de unos 33 metros.

    El 5 de marzo de 1600 sufriría el río Darro una nueva crecida que socavaría una parte importante de la base de la colina roja, a lo que contribuyó la plataforma de ampliación para la construcción de la parroquia de San Pedro y San Pablo, que dejaría el curso del río Darro en un cauce más estrecho, con una situación que se asemeja a la que hoy se observa y da lugar al desprendimiento de lo que, desde esas fechas, se conoce en Granada con el nombre del Tajo de San Pedro.

    Plano general de la fortaleza de la Alhambra,
    sus contornos y parte de su jurisdicción.

    Un documento del archivo de la Real Chancillería de Granada, fechado en 1603, recoge el enfrentamiento entre los Alcaides de la Alhambra y el Cabildo de la Ciudad:

    ‘’Hubo enfrentamientos entre los Alcaides de la Alhambra y los Caballeros Veinticuatro, del Cabildo de la Ciudad, por los desprendimientos de 1600 y 1601. Además de la conocida acción erosiva del Darro se citan los posibles recalos y reblandecimientos de la Acequia de Romayla o de Santa Ana que bajo dicho cerro llevaba y lleva en la actualidad el agua para el suministro de las casas de la ciudad’’.

    Los desprendimientos que están documentados ocurren en 29 ocasiones, durante los últimos 500 años, desde el 21 de Junio de 1478, cuando se origina el desbordamiento de todos los ríos de la Vega de Granada, principalmente el río Darro, que arrancaría numerosos árboles en la zona de Jesús del Valle y que cegarían los puentes de Granada, desbordándose sus aguas, que arrasaron la Carrera del Darro y, entrando en tromba por el Zacatín y la Alcaicería, produciría numerosos muertos y grandes perdidas en la ciudad de Granada.

    Hay que reseñar que el 16 de Abril de 1701, debido a una gran crecida, las aguas del Río Darro rompieron el Puente de la Gallinera.

    Una de las primeras fotografías panorámicas de la Alhambra, fechada en 1909, donde se observa el perfil del Tajo de San Pedro

    Pero en toda esta documentación consultada sobre los registros de riadas y de desprendimientos, desde 1600, ya no se citan las crecidas del Darro como única causa, sino que se alude a los vertidos y reblandecimientos provocados por el agua que circula por la acequia de Santa Ana, explosiones, escorrentía o filtraciones de la propia Alhambra. Estos desprendimientos fueron provocando la rotura de la cerca cristiana, que ya en la Plataforma de Ambrosio de Vico no aparece registrada en dicho plano de Granada.

    Actualmente, el retroceso horizontal medio de la cuña es de 8 cm/año, ya que esta es la cifra que se deduce de la comparación de los planos topográficos que se han comparado, entre 1930 y 1994
    .


    Postal de la Alhambra, fechada en 1913, desde el mirador de San Nicolás, donde se aprecia el Tajo de San Pedro y en su base, la parroquia de San Pedro y San Pablo y el Hotel Reuma.

    Bruno Alcaraz Masáts

    18 marzo 2009

    La Casa de las Chirimías de Granada

    La Casa de las Chirimías en Granada fue levantada en 1609
    y era para uso oficial del Cabildo de la Ciudad de Granada
    en los actos públicos y fiestas populares en el río Darro

    A comienzos del siglo XVII, en el año 1609, en los terrenos cedidos por los Señores de Castril, el Cabildo de la Ciudad de Granada construyó la plaza o ensanche en el lugar conocido como Paseo de la Puerta de Guadix Baja, que hoy ocupa el Paseo de los Tristes o Paseo del Padre Manjón y, cuando se remodeló esta zona de la ciudad, con cargo a las rentas y propios de la ciudad, puso una fuente que indicaba el lugar donde, antiguamente, se celebrarían las fiestas de toros y juegos de cañas, ya que se cubría el río Darro con un gran tablao para formar un escenario donde celebrar corridas de toros, obras de teatro, verbenas y juegos de cañas, por lo que transformó el espacio público del Paseo de los Tristes en un referente que siempre ha sido un lugar muy animado, aunque a partir del XIX, se desplazaría el eje lúdico-festivo de la ciudad a las riberas del río Genil.

    Cuando en 1801 se creó el Cementerio Municipal de Granada en la colina de la Sabica, siendo el segundo más antiguo de España, en el Paseo de los Tristes terminaban antiguamente los entierros en Granada y se despedía el cortejo en este lugar, en el que era un signo de distinción social saber cuántos ''veleros'' iban, que eran hombres que se situaban en la cercana iglesia de Santa Ana, en Plaza Nueva, a la espera de ser contratados para portar una vela encendida en la comitiva fúnebre que iría por la Carrera del Darro en silencio. Por la Cuesta del Rey Chico, también llamada Cuesta de los Chinos, los hombres subían al muerto a lomos de una mula hasta el Cementerio Municipal, rodeando las murallas y torres de la Alhambra, y es por ello que a esta cuesta tambien se la conoce en Granada como la Cuesta de los Muertos.

    Antonio Gallego y Burín escribió una descripción del lugar, que recoge toda la magia de su paisaje:

    ‘’Desde este paseo, la visión de la Alhambra ofrece un aire heroico: fortaleza asaltada por la frondosidad de los árboles, que acarician y quiebran las líneas de sus murallas y que, desde el siglo XVII, ha variado poco sus perfiles, a juzgar por el cuadro que, firmado en 1636 por Juan de Sabis, existe en el Palacio Arzobispal’’.

    Esta pintura del Paseo de los Tristes es una copia anónima
    del siglo XVII de la obra pintada por Juan de Sabis en 1636
    y que estaba conservada en el Palacio Arzobispal de Granada.
    En ella figuran la Casa de las Chirimías y la fuente.

    La antigua fuente erigida en 1609, y que se ve en la anterior pintura, llevaba la siguiente inscripción:

    “Granada mandó hacer esta obra siendo corregidor en ella Monse
    Rubí de Bracamonte Dávila, señor de las villas de la Fuente, el
    Sol y Cespedosa, comendador de Villarubia y alcaide de la
    fortaleça de Calatrava del consejo de su Magestad''

    En el lado Oeste del Paseo de los Tristes se edificó en 1609 una pequeña torre-mirador, cuadrada en su base, que contaría con una planta baja y dos alturas, con balcones adintelados y que originalmente estaba exenta, construida con fábrica de ladrillo, destinada al uso del Cabildo de Granada y de sus alguaciles, con el fin presidir los actos públicos y las fiestas populares que en el lugar celebraría la ciudad y así tener una representación institucional.

    En la planta baja se instalaban los alguaciles, que eran los oficiales inferiores y eran los ejecutores de los mandatos del Alcalde y de los Caballeros Veinticuatro del Cabildo de la Ciudad de Granada, y los ministriles, que eran una autoridad de menor rango que ostentaban unos cargos de escasa relevancia.

    En la primera planta se reservaba al Alcalde de la ciudad y a los Caballeros Veinticuatro, que era el nombre que se daba a los regidores del Ayuntamiento de
    Granada, debido a que este fue el número de regidores asignado a Granada por la Carta de Privilegio dada por los Reyes Católicos el 20 de Septiembre de 1500.

    En la segunda planta, se situaban los músicos que, entre otros instrumentos, tocaban las chirimías, que por su sonido singular darían el nombre al edificio, cuyo interior se articulaba en torno a la caja de escalera.

    El escudo de la ciudad se situó entre las enjutas de los arcos superiores, siendo flanqueado por dos granadas, como señal de que su construcción había sido promovida por el Cabildo de la Ciudad de Granada.

    En el siglo XVIII, la casa de las Chirimías se vendió, pasando en el siglo XIX a ser pasando su uso al de alojamiento, siendo recuperado por el Ayuntamiento, para la ciudad, en el siglo XX, cuando ya, en la década de los años 90, es rehabilitada por los arquitectos J. Gárate Rojas y J. Gallego Roca.

    Junto a esta Casa de las Chirimías, uniendo las dos orillas del río Darro, se encuentra el Puente de las Chirimías, que cuando se construyó en 1882, cubrió el antiguo puente árabe “Qantarat Inb Raxiq”, o “Puente del Hijo de Raxiq” por el que se accede al Carmen de las Chirimías y al Hotel Reuma.

    El Carmen de las Chirimías, en la otra orilla,
    según pintura al oleo de Ricardo Santacruz de la Casa

    Muestra de c
    hirimías simples y de chirimías de doble tubo
    que permiten hacer música con armónicos

    La chirimía es un antiguo instrumento musical de viento, antecedente del clarinete, hecho de madera y aunque las primeras chirimías datan del siglo III a.C., como son las 3 chirimías egipcias y las 2 chirimías árabes del Museo de Topkapi, en Turquía, es en el siglo XIII cuando se difunden por toda Europa, y éstas eran ya en el siglo XVII algo más evolucionadas en su construcción, aunque mantuvieran su sonido y hoy en día se siguen fabricando, que solo había variado el modelo de la misma en Europa, han evolucionado durante los últimos 700 años, debido a que su construcción es la de un instrumento meramente artesanal, de diseño sencillo y a los países donde ha sido utilizada. La simplicidad del instrumento le dio mucha popularidad, pero relativa inserción en la música clásica.

    Las primeras chirimías eran de 4 agujeros en la parte delantera y dos en la posterior, y ya a finales del siglo XVIII y principios del XIX, los ingleses comenzaron a fabricar el instrumento con 6 agujeros en el frente, tanto en madera como en metal.

    Un luthier inglés, William Bainbridge, patentaría en 1810 un instrumento de doble tubo, que permitía interpretar canciones con armónicos. También inventó una chirimía triple, con digitación similar a la de una ocarina.

    A finales del siglo XV es llevada por España a las colonias de América, y en la época renacentista se le mencionaba como “dulzaina o gralla”.

    La Chirimía sería utilizada en Colombia y en Méjico, en donde tiene un fuerte significado en el folklore. Hoy es un instrumento de madera que estaba casi totalmente desaparecido por ser difícil su ejecución, pero que ha recuperado su popularidad y sus músicos han vuelto a recuperar su sonido, que se aproximaría al de la gaita escocesa y que exige un considerable esfuerzo pulmonar. Siempre se ha dicho que el sonido de una chirimía se produce realmente en la garganta del músico.

    En Méjico se suele usar en las corridas de toros.

    Dice la historia sudamericana que la Chirimía llegó con los frailes franciscanos, quienes enseñaron a los indígenas su sonido y su interpretación y con la que participaban principalmente en fiestas y ceremonias religiosas, como las fiestas del Corpus, figurando detrás de vírgenes y santos como en las procesiones españolas.

    Chirimías egipcia, española y árabe

    A lo largo de su historia, y debido a su gran extensión mundial, la chirimía ha recibido en cada país un nombre distinto para el mismo instrumento, siendo sus nombres, por continentes:

    Europa:

    España: Chirimía, Flajeolet, Flajolé
    Francia: Flageolet, Flajol, Flajolet, Flajolez, Flute douce
    Inglaterra: Flageolet, Floyle
    Alemania: Flageolett, Pikkeflöte, Pikkolo
    Turquìa: Kaba Zuma, Kaba Zurna, Zurna
    Italia: Flau
    te piccole, Piccolo
    Austria: Flageolet francés

    América del Sur:

    Colombia: Chirimía, Dulzaina
    Guatemala: Chirimía, Pínfano
    Bolivia: Gralla
    Méjico: Chirimía dulzaina, Chirimía de Autlán

    África:

    Marruecos: Ghaita
    Túnez: Mizmar
    Egipto: Sib
    Kenya: Zumari
    Argelia: Douz
    Mauritania: Ghaita Dhaib
    Líbia: Douz Dhima

    Asia:

    Iran: Sorna
    Pakistan: Sharnai
    Tibet: Rgya-Gling
    Sri Lanka: Souz
    Tailandia: Pi nai
    China: So-na
    Taiwam: Sou-Nam
    Vietnam: Sou Naip
    Malasia: Gling So

    Los egipcios se proclaman a si mismos como los músicos creadores de la chirimía, ya que ésta aparece en pinturas de varias mastabas y tumbas faraónicas, figurando en la tumba de Djeser-Kere-Somb, en Tebas, donde aparecen varias mujeres dedicadas al arte de la música con una lira, una chirimía doble, un crótalo, una citara y un arpa de pie, siendo esta la imagen mas antigua atribuida a una chirimía.

    Pintura de la tumba de Djeser-Kere-Somb, en Tebas donde aparecen, de izquierda a derecha, una lira, una chirimía doble, un crótalo, una citara y una arpa de pie

    Bruno Alcaraz Masáts

    La Hacienda-Cortijo de Jesús del Valle
    declarada B.I.C. con categoría de Monumento


    Panorámica del valle del río Darro, en la que se puede observar la Hacienda-Cortijo de Jesús del Valle en primer término, a la derecha, en el monte de Valparaiso se erige la Abadía del Sacromonte y al fondo, coronando un cerro se observan las edificaciones de la ermita de San Miguel Alto y el reformatorio.

    El 27 de Mayo de 2.005 la Hacienda-Cortijo de Jesús del Valle, también conocido por la denominación Cortijo Jesús del Valle, es inscrito con la categoría de Monumento y R. P. Específico, en los Bienes Inmuebles catalogados como B.I.C.

    Un Bien de Interés Cultural (conocidos por sus siglas BIC) es una figura jurídica de protección del patrimonio histórico español, tanto mueble como inmueble.

    En el B.O.E. nº 256, del Jueves 25 de Octubre de 2001, en un Anuncio del Departamento de Recaudación de Hacienda de la AEAT de Madrid, que indica que se inicia trámite de subasta de 2 bienes del constructor granadino José Ávila Rojas, recoge el anuncio de subasta la descripción de los inmuebles a subastar, donde figura como uno de los dos bienes a subastar la extensión y usos agrícolas de la Hacienda-Cortijo de Jesús del Valle:

    La Hacienda-Cortijo de Jesús del Valle
    en la margen derecha de río Darro

    ''Un cortijo, llamado «Jesús del Valle», situado en el término municipal de Granada, en el pago de la Rivera del Darro y Andarat, que tiene una cabida de 407 hectáreas 47 áreas 89 centiáreas, inscritas 398 hectáreas, 32 áreas y 34 centiáreas.

    Linda: Por levante, con tierras de don José Sierra, otras del Duque de Gor y otras de don Antonio Arroyo; por mediodía, con dehesa nombrada de la Lancha, que pertenece a don Antonio López Moreno y otros y con la jurisdicción de Serres y Pinillos de Genil; por poniente, con los terrenos de la dehesa llamada del Generalife, que pertenece al Marqués de Campotejar y con otros terrenos de don José Palomo, y por el norte, por el camino que de Granada conduce al pueblo de Beas.

    Se compone esta finca de olivares de riego y de secano, viñedos, montes de encinas, dehesas para pastos, huertas, jardines y alamedas, y contiene una casa principal, otra casa cortijo con habitaciones para dependientes, graneros, pajares, cuadras, molino de aceite, lagar, bodega, almacén de efectos y demás dependencias necesarias para la labor, dos molinos harineros en las márgenes del río Darro, que atraviesa por esta finca, un tejar y un carmen denominado de la Concepción que se halla al extremo levante de la finca.

    Inscripción: Registro de la Propiedad número 1 de Granada, tomo 1.713, libro 1.048, folio 157, finca 2.812.

    Valoración: 300.000.001 pesetas.

    Jueves, 25 de Octubre de 2.001''


    La Hacienda-Cortijo de Jesús del Valle en estado de abandono total

    Se encuadra Jesús del Valle en la tipología arquitectónica de las grandes explotaciones agropecuarias de los jesuitas en Andalucía, según el modelo de factoría agrícola, y respondiendo esta clasificación, fundamentalmente, a un modo de explotación del terreno, mediante grandes superficies construidas, organizadas en torno a un patio central, y zona de corrales adosada en la parte trasera. Otros cuerpos, separados espacialmente, se destinarían a residencia de la comunidad religiosa y todo el complejo queda circundado por abundantes tierras de labor en propiedad.

    Parte trasera de la Hacienda-Cortijo de Jesús del Valle

    El conjunto de edificaciones consta de dos áreas delimitadas espacial y funcionalmente. Una zona que constituiría la hacienda propiamente dicha, cuya construcción comienza en el último tercio del siglo XVI y continua a lo largo del siglo XVII, ligada a los procesos productivos, con cuatro sectores diferenciados, que tienen cada una de ellos su justificación funcional: Molino de aceite con sus prensas, aceña o molino de harina con restos de su maquinaria, lagar y corrales-yegüerizas.

    La segunda zona, cuya construcción data del siglo XVIII, estaba destinada a lugar de residencia temporal y villa de recreo para los miembros de la Compañía.

    En la construcción del edificio se prescinde, en general, de grandes programas formales adoptando modelos tradicionales y económicos que buscan la máxima funcionalidad para las unidades productivas.


    La zona residencial se compone de dos cuerpos longitudinales dispuestos perpendicularmente, a modo de escuadra, en torno a un patio abierto, y aislado de la zona de hacienda, dando lugar a una planta en L. que por sus grandes dimensiones y las tres alturas que presenta, determinan que sea la unidad con mayor peso visual de la hacienda.

    El resto de las dependencias se articulan en torno a un eje axial perpendicular a la Acequia Real, y configurado en torno a patios, creando un conjunto diáfano, de acusada horizontalidad, siendo la torre del molino el único elemento que marca una línea vertical en el conjunto.

    Puerta de acceso al Cortijo-Hacienda Jesús del Valle

    Se accede a la hacienda por una portada resuelta mediante un arco de medio punto encuadrado por pilastras con capiteles toscanos y doble cornisa. En el segundo cuerpo encontramos una hornacina que iría ocupada por el santo titular, recercada mediante moldura de ladrillo visto con arco de medio punto.

    Tras la portada, el zaguán de entrada, cubierto con bóveda de arista, da acceso al patio de la hacienda, en torno al cual se disponen las distintas dependencias.

    A la derecha de esta puerta de acceso, y lindando con la acequia, se halla el molino de harina, que empleaba la fuerza del agua para mover la aceña de dos muelas que aun se conservan junto a otros utensilios. Las dependencias del molino se estructuran en torno a un patio central al que se accede desde el patio principal de la hacienda por un sencillo arco de medio punto, formando un área autónoma. Entre las dependencias destaca, desde el punto de vista funcional, la sala de la molienda; allí. se encontraban las máquinas para la limpieza del trigo y el cernido de la harina. Contiguo al molino encontramos un espacio de planta poligonal y dos alturas, destinado a viviendas auxiliares del molino y a cámaras para guardar el producto.

    El molino de harina, que queda descentrado del eje del edificio, comunica con el río Darro mediante un socaz que conseguiría la altura suficiente para producir la energía que movería el rodezno. Este canal serviría, asimismo, para alejar el molino de las corrientes de agua, evitando peligros derivados de crecidas del caudal.

    Su carácter de espacio para la manipulación y transformación de trigo, se hace patente en la existencia del caz con cubos y en la bóveda, bajo la que se encontraba el rodezno. En el lado sur de esta área se halla una sala cubierta con bóveda de media naranja, con ladrillos a rosca, formando los de la clave un ángulo de noventa grados con los de la primera hilera, que apoya en el suelo. Debió. Ser la panadería de la hacienda.

    Estado de los pasillos interiores de comunicacíón de las estancias

    Frente al molino de harina, y en el otro lado menor del patio, encontramos el lagar y sus dependencias: patio y un edificio de dos alturas, estando el cuerpo inferior destinado a bodegas y el superior a cámara de almacenamiento de producto.

    La zona destinada al alojamiento de la comunidad religiosa queda situada a levante, frente a la puerta principal de acceso. Se estructura en dos crujías, perpendicularmente dispuestas en torno a un patio, que tendrían como función primordial alojar a los miembros de la Compañía de Jesús en sus retiros temporales. Probablemente se proyectaría para ser cerrado en sus otros dos frentes, creándose, de este modo, un espacio claustral, típico en las construcciones jesuíticas.

    Esta arquitectura que economiza medios, emplea la piedra como material constructivo, y el ladrillo, incluso en las molduras del alero, enmarcando los vanos con dinteles adovelados del mismo material. El empleo de cajones de mampostería en la resolución formal del exterior entronca claramente con soluciones típicamente mudéjares.

    Posee esta área tres pisos de alzada, de marcado carácter longitudinal, que se formalizan al exterior mediante huecos de ventana los dos primeros, dispuestos asimétricamente, estando resuelto el cuerpo alto mediante logia, con amplios vanos de medio punto abocinados, lo que otorga mayor luminosidad a esta galería, con pequeños huecos en las enjutas y moldura superior afenestrada.

    El cuerpo principal presenta una portada de acceso que ocupa el lugar central del muro. Se resuelve mediante dobles pilastras a cada lado con fuste estriado, que enmarcan un arco de medio punto sobre el que encontramos el anagrama de la Compañía de Jesús en siglas, (J.H.S., Jesús Hombre Salvador), con decoración vegetal, parcialmente perdida y rematado en la parte superior por una corona real, constituyéndose este en el único elemento de esta fachada con función exclusivamente ornamental.

    Las fachadas que dan al otro frente, es decir al jardín, se resuelven atendiendo a par metros distintos, la lisura del paramento se interrumpe con ventanas rectangulares dispuestas simétricamente, careciendo de ornamentación propiamente dicha, siendo las únicas concesiones decorativas los juegos de llenos y vacíos determinados por los propios elementos arquitectónicos, y las chambranas de las ventanas. La solución empleada en la configuración de estos alzados se relaciona con los alzados del patio de la Abadía del Sacromonte de Granada.

    Estado de la zona de la escalera de acceso a las estancias superiores

    En el interior, un vestíbulo sirve para jerarquizar los espacios; a la derecha del zaguán de entrada encontramos el oratorio, de planta basilical con incipientes capillas laterales que esbozan cruz latina, y sacristía, de pequeñas dimensiones.

    Las dependencias se cubren con bóvedas de espejo. La capilla se encontraba, en origen, dividida en dos espacios por una reja. Del mobiliario, en la actualidad, sólo se conservan dos confesionarios. Bajo la capilla se encuentra la cripta. En el lado izquierdo del vestíbulo existe una sala de planta cuadrangular que pudo desempeñar funciones de cocina y un gran espacio rectangular, cubierto por bóvedas de espejo, que era el antiguo refectorio.

    Uno de los altares interiores a modo de oratorios

    En el otro ala, la situada más al sur, encontramos un espacio de tres crujías, con sólidos muros y con una distribución espacial que parece indicar que estuvo destinado a guardar ganado, como almacén o de zona de habitación. Se cubre este espacio con sencillas bóvedas de arista. En el punto de intersección de los dos grandes cuerpos, encontramos las escaleras que dan acceso a la segunda planta destinada, principalmente, a habitación.

    Las dependencias que dan a la fachada principal presentan vanos con arcos abocinados, frente a los vanos rectangulares sin abocinamiento que aparecen en la otra ala. Se cubren las habitaciones con sencillos techos de vigas de madera.

    La última planta se resuelve al exterior mediante una logia que abre al cuerpo principal y sencillos huecos de ventana en el lateral del jardín. El ala situada más al sur estaría destinada a zona de habitación y la crujía del cuerpo principal tendría función de almacén-secadero, estando cubierta con armadura de par y nudillo.

    Junto a la puerta principal de entrada a la hacienda, a la izquierda, se sitúan unas dependencias dispuestas en torno a un patio cuadrangular, al que se accede por sencilla portada con arco de medio punto. Presenta cuatro crujías destinadas a cuadras y viviendas auxiliares en la planta baja, contando en la superior con cámaras de almacenamiento para los productos de la hacienda y junto a estas dependencias, y con acceso por una rampa que parte del patio principal en cuyo lateral se adosa una fuente abrevadero, se sitúa la almazara, lugar en el que con un molino de vigas y prensa hidráulica, se transformaba la aceituna en aceite. Dos crujías adosadas en escuadra, en torno a un patio central (patio de trojes) configuran esta unidad funcional autónoma:

    Las tejas han sido robadas en los diversos expolios que ha tenido
    Crujía de prensa de viga y crujía de prensa hidráulica, esta última con chimenea, tinajas y empiedro, y al exterior, las trojes de almacenaje. Ambas se cubren con armadura de limas y tirantes. Se accede al patio del molino a través de una puerta con arco de medio punto. La portada que da acceso a la crujía de la prensa de viga presenta soluciones manieristas, con pilastras a ambos lados y capiteles toscanos. En el punto de intersección de ambas crujías se halla un pequeño espacio cuadrangular destinado a capilla de la prensa de viga, comunica con la crujía de molienda, y queda separado de la otra crujía por una partición reciente.

    De la prensa de viga sólo se conservan restos en la actualidad, así como de la maquinaria original, habiendo sido sustituida aquella en sus funciones por una prensa hidráulica y en el exterior se aprecia la torre de contrapeso de las dos vigas de madera que funcionaban en el molino, carente de cualquier tratamiento ornamental.

    Tras esta crujía encontramos un patio, con acceso desde la rampa de la almazara por medio de un arco de medio punto, o directamente desde el exterior de la hacienda. En el lado norte de este patio se encuentra un espacio, al parecer, con funciones de cobertizo.

    Tras el lagar y la almazara se halla la zona de corrales, formando un área funcional autónoma, con acceso individualizado en el lado norte, por el denominado patio de corrales.

    Bruno Alcaraz Masáts

    17 marzo 2009

    La ciudad medieval de Granada: El Albayzín

    La frontera natural del rio Darro delimita dos territorios y modos de vida diferentes: El barrio de El Albayzín y la ciudad palaciega de la Alhambra.

    Según algunos lingüistas debe su nombre actual a los pobladores de la ciudad de Baeza que, desterrados de ella tras la batalla de las Navas de Tolosa, en 1212, se asentaron en esta zona de Granada fuera de las murallas existentes. Otros lingüistas aseguran que el topónimo viene del árabe al-Bayyacin, que significa el arrabal de los halconeros.

    La tesis más aceptada es la recogida en los textos de Ibn al-Jatib, donde el topónimo significa “Barrio en cuesta”, existiendo en España, en la actualidad, once barrios en cuesta de origen medieval con ese topónimo de El Albayzín o El Albaicín y están situados en: Granada capital, Huéneja, Salobreña, Alhama de Granada (Granada), Antequera y Villanueva de Algaidas (Málaga), Baena (Córdoba), Sabiote (Jaén) y Sanlúcar de Barrameda (Cadiz) y en Campo de Criptana (Ciudad Real) y Pastrana (Segovia), barrio este creado por Doña Ana, duquesa de Éboli, para acoger a moriscos del reino de Granada que allí trasladara para tejer el arte de la seda.

    Plano de Granada árabe, de Luis Seco de Lucena - Año 1910, en donde queda reflejada la zona de El Albayzín, la medina, el barrio de los Judíos y la Alhambra, circundados por las murallas que en cada época que existieron.

    El hecho de que en el siglo XXI este barrio de Granada no sea propiamente un arrabal no significa que en la Edad Media no fuera considerado como tal, siendo su trazado actual la antigua ciudad medieval de Granada.

    Plataforma de Ambrosio de Vico, maestre mayor de la Catedral de Granada, y grabada por Francisco Heylán, publicada en torno a 1612, fue dibujada en perspectiva caballera, siendo orientada por una rosa de 16 vientos, posee una tabla de letras y números para identificar los lugares; fue publicada otra copia grabada por Félix Prieto en Salamanca, en el año 1795.

    Se comenzó a poblar en época ibera, y hay constancia de la existencia de un poblamiento disperso romano. En sus laderas, que hoy miran a la Alhambra, se construyó un poblado en época califal que se rodeó de murallas (la Alcazaba Qadima o antigua), en época zirí.

    Constituye uno de los núcleos antiguos de Granada, junto con la Alhambra, el Realejo y el Arrabal de Bib-Rambla, (Alcazaba Yidida o nueva), que sería la medina situada en la parte llana de la ciudad.

    Aunque en ese periodo se conocía a la ciudad por el nombre de Gharnata al-Yahud (Granada de los Judíos) que era el barrio judio en la zona denominada Loma o Campo de Abahul, actual barrio de El Realejo, antes de la llegada de los árabes a la península Ibérica, en lo que hoy es la ciudad de Granada y sus alrededores existían tres pequeñas poblaciones:

    - Iliberis (Elvira), que serían el Albaicín y Alcazaba.
    - Castilia, poblamiento cercano al pueblo de Atarfe.
    - Gharnata, arrabal en la colina frente a la Alcazaba.

    En el 756 ya están los árabes implantados en la península. Es la época del Emirato Independiente de Córdoba. La población árabe de Granada se manifiesta en dos núcleos a partir de 1238, situados uno frente al otro y cuya frontera natural es el rio Darro, con dos formas de vida, en colinas distintas: de una parte, la vida de la medina y los arrabales de El Albayzín y, de otra parte, la vida palaciega y el centro del poder político de la Alhambra.

    • El Albaicín y la Alcazaba Qadima, la ciudad medieval en la que se radicarían otros arrabales, situados en sus diversas colinas y que conformaba la ciudad zirí situada en la margen derecha del rio Darro. (La primera dinastía o periodo zirí sería fundada por Zawi ben Zirí en 1013, que erigió a Granada en taifa o reino independiente, y alcanzó hasta 1238)

    • La Alhambra, situada en la colina de la Sabika, y que pasó a ser la ciudad palaciega nazarí y situada en la margen izquierda del rio Darro.(La segunda dinastía o periodo nazarí fue fundada por al-Hamar en 1238, que trasladaría el centro de poder a la colina de la Sabika, creando la Alhambra, y que concluiría en 1492, con la toma de Granada)

    El Albayzín era un barrio de diversos arrabales interiores y tuvo su mayor influencia en la época de los nazaríes, con la construcción de la Alhambra.

    Puerta nueva o Bib-Cieda (Puerta de la Señoría) abierta en el siglo XI, y conocida como el Arco de las Pesas, en plaza Larga.

    El Albayzín mantiene la trama urbana de los periodos zirí y nazarí, con calles estrechas y apenas espacios abiertos o plazas, en una intrincada red que se extiende desde el curso del Río Darro y de la Calle Elvira, que se encuentran en Plaza Nueva y cuyas edificaciones ascienden hasta coronar las colinas en la zona más alta, donde hoy de ubican la iglesia de san Nicolás y la Mezquita Mayor de Granada.

    El tipo tradicional de vivienda es el carmen, compuesto por una vivienda que incluye un patio, un pequeño huerto o jardín y que está exenta rodeada por un alto muro que la separa de la calle. Las casas moriscas, de similar estructura, fueron edificadas tras la toma de Granada por los musulmanes del Reino de Granada, que fue cuando surgió el vocablo morisco, que designaba a dicho colectivo religioso.

    Se conserva una red de aljibes que recibían su aporte de agua desde su zona alta a través de la acequia de Aynadamar, que suministraba el agua desde la Fuente Grande de Alfacar, situada a unos 12 kilómetros y que se distribuye por un trazado de acequias de distribución que discurren cubiertas, que conforman calles principales, como la calle del Agua, y de acequias procedentes del río Darro, en la zona baja, y aportaban el agua a las mezquitas, a los cármenes y casas moriscas y a los 26 aljibes y tinajas domésticas que se conservan aún y a los hammáns o baños árabes que existían, siendo el mejor conservado el Bañuelo, junto al rio Darro, y también se utilizaba para el riego de los jardines y huertos de los cármenes y casas moriscas para su "riego a manta", tradicional sistema de riego que consiste en inundar toda la parcela de una capa de agua.

    Fachada e interior de El Bañuelo (siglo XI), conocido en el siglo XV como el hammán al-yawza o del Nogal o baño de la puerta de Guadix.

    En el Albaicín se encuentran numerosos conjuntos monumentales de distintas épocas, fundamentalmente de épocas zirí, nazarí y renacentista:

    Muralla Ziri, de la Alcazaba Cadima. Arco de las Pesas o Puerta Nueva

    Muralla Nazarí, puerta de Fajalauza, torres de la Alhacaba, puerta Monaita, puerta de Elvira.

    Palacio de Dar-al-Horra, El Bañuelo, alminar de Almorabitun, casa de los Mascarones, casa de Yanguas.

    Iglesias de El Salvador (antigua mezquita mayor, de la que se conserva el patio) Sta. Ana, S. Pedro, S. Cristóbal, S. Nicolás, S. Miguel Bajo, S. José (que conserva un alminar del siglo X, transformado en campanario), S. Gregorio, S. Ildefonso, S. Juan de los Reyes, (todas ellas antiguas mezquitas) y monasterios y conventos de monjas de clausura de Santa Isabel la Real, Zafra, las Bernardas y Santo Tomás de Villanueva y la ermita de S. Miguel Alto.

    Casa de Porras, casa del Almirante, casa de Castril, casa de la Lona, casa-palacio de los Córdova.

    Real Chancillería.

    El Albayzín está declarado patrimonio cultural de la Humanidad por la UNESCO, como extensión de la declaración obtenida por la Alhambra y el Generalife.

    Bruno Alcaraz Masáts
    Artículo insertado en la Enciclopedia Libre de Internet Wikipedia.org

    16 marzo 2009

    El Albayzín:
    Evolución de una Ciudad Medieval


    Se comenzó a poblar en época ibera, y existió poblamiento disperso romano. En sus laderas se construyó un poblado en época califal que se rodeó de murallas (Alcazaba Cadima) en época Ziri.

    Según algunos lingüistas debe su nombre actual a los pobladores de la ciudad de Baeza que, desterrados de ella tras la batalla de las Navas de Tolosa, se asentaron en esta zona de Granada fuera de las murallas existentes. Otros lingüistas aseguran que el topónimo viene del árabe al-Baycin, que significa (el arrabal) de los halconeros y también se le daba el significado de barrio en cuesta.

    En Andalucía existen otros seis barrios con ese nombre, en Alhama, Salobreña y Huéneja (Granada), Antequera (Málaga), Baena (Córdoba) y Sabiote (Jaén). En Pastrana (Guadalajara) Doña Ana de Éboli edificó todo un barrio en cuesta, llamado Albayzín, que dio acogida a los moriscos del Reino de Granada que se llevara para trabajar el arte de la seda de Granada.

    El hecho de que en el siglo XXI este barrio no sea propiamente un arrabal no significa que ya en la Edad Media no fuera considerado como tal.

    Constituye uno de los núcleos antiguos de Granada, junto con el conjunto de la Alhambra, los jardines y carmen del Generalife y las torres Bermejas, el Realejo y el arrabal de Bib-Rambla, en la parte llana de la ciudad, que conformaba la Medina de la ciudad, donde estaban ubicadas la mezquita mayor y la Madraza o universidad árabe.


    Antes de la llegada de los árabes a la península Ibérica, en lo que hoy es la ciudad de Granada y sus alrededores existían tres pequeñas poblaciones:

    1 - Iliberis (Elvira), en lo que después se llamó el Albayzín y la Alcazaba.
    2 - Castilia, cerca del actual pueblo de Atarfe.
    3 - Garnata, en la colina frente a la Alcazaba, que era más bien un barrio de Iliberis.

    En el 756 ya están los árabes en la península. Es la época del Emirato Independiente de Córdoba, con Abd al-Rahman, el omeya huido de Damasco.

    La población árabe de la ciudad se manifiesta en tres núcleos básicos:

    1 - El Albayzín (con sus arrabales)
    2 - La Alhambra (con el arrabal de El Realejo, el barrio judío de Granada)
    3 - La Medina, en el arrabal de Bib-Rambla.

    El Albayzín tuvo su mayor influencia en la época de los Nazaríes y mantiene la trama urbana de este periodo, con calles estrechas, en una intrincada red de calles, cármenes y aljibes que se extiende desde la parte más alta (S. Nicolás) hasta el curso del Río Darro (en el eje Este-Oeste) y de la Calle Elvira (en el eje Sur-Norte), que parten de Plaza Nueva y que la convierten en el centro de distribución humana, de donde parte unos accesos en cuesta (en el eje Norte-Sur) que dan acceso a la Alhambra: la cuesta de Gomérez, que parte desde la citada plaza y la cuesta de los Chinos, situada al este, en el trayecto del nacimiento del río Darro .

    El tipo tradicional de vivienda es el carmen, compuesto por una vivienda exenta rodeada por un alto muro que la separa de la calle, en donde incluye un pequeño huerto o jardín, y un patio sobre el que se vuelca interiormente toda la vivienda, con alberca, fuente o aljibe, como elementos definidores de la vivienda musulmana de Granada.

    En el Albayzín se encuentran monumentos y conjuntos monumentales de las distintas épocas, fundamentalmente Nazaritas y renacentistas:

    Muralla ziri, de la alcazaba cadima. arco de las Pesas o puerta Nueva.

    Muralla nazarí, puerta de Fajalauza, torres de la Alhacaba, puerta Monaita y puerta de Elvira.

    Iglesia de El Salvador (antigua mezquita mayor), san Cristóbal, san Miguel Bajo, san José, san Gregorio, san Ildefonso, san Juan de los Reyes, san Pedro y san Pablo (todas antiguas mezquitas).

    El palacio de Dar-Al-Horra, el Bañuelo, alminar de Almorabitun. aljibe de Trillo, casa de los Mascarones, casa de Yanguas.

    Santa Ana, san Pedro, san Cristóbal, san Miguel alto.

    Monasterios de Zafra, de san Bernardo y de santa Isabel la Real.

    26 casas moriscas, edificadas a partir de la toma de Granada en 1492, entre las que destacan las dos casas del Chapiz, actual sede de la Escuela de Estudios Árabes, la del convento de Zafra, actual sede del Centro de Estudios del Reino de Granada y las casas del Horno de Oro y del Agua.

    Casa de Porras, casa del Almirante, casa de Castril, casa de la Lona, palacio de
    los Córdoba.

    Real Chancillería, museo Arqueológico de Granada.

    El hospital del Maristan, actualmente en ruinas.



    La acequia de Aynadamar (de los Suspiros o de las Lágrimas) que nace en la fuente grande de Alfacar (a 10 Kmtros), le abastecía dando el agua a toda una red previa de molinos, huertas, acequias de ramal hasta Manflor y a los 26 aljibes integrados en la estructura urbana del barrio, tanto para usos domésticos, como para uso comunitario en los distintos baños árabes que existieron y para uso religioso para las abluciones en las mezquitas.

    Fuente Grande de Alfacar y acequia de Aynadamar

    Aunque quizás “el monumento principal del barrio sea de carácter inmanente, ” sea el paisaje”, que ofrecen la plaza de san Nicolás, como mirador natural hacia la Alhambra y Granada, y el mirador de san Cristóbal, como mirador de la ciudad y de su vega, y recordado siempre por sus puestas de sol, y la recoleta plaza de Carvajales, la única que ofrece una visión de la Alhambra carente de la presencia del palacio del emperador Carlos V.

    En la actualidad, después de un periodo de declive poblacional y decadencia comercial, el barrio ofrece nuevas opciones lúdicas y de estancia, como lo son las teterías y restaurantes de comida musulmana y toda una red de hoteles en casas históricas y de establecimientos de restauración, cada día más numerosa, así como una nueva población, de diferentes paises y clases sociales que repuebla el barrio, aunque se hayan perdido las antiguas señas de identidad de ser “hijo del barrio”.

    Bruno Alcaraz Masáts
    Artículo publicado en la revista Legados de al-Andalús.
    Nº 103 – Mayo de 2001
    Insertado en la Enciclopedia Libre de Internet.

    15 marzo 2009

    El Albayzín en los
    Cancioneros y Romanceros Medievales


    Granada, paraíso perdido del moro
    - Federico García Lorca -

    El romance llamado “morisco o fronterizo” es un romance compuesto por los cristianos desde el punto de vista moro.

    Existe una pauta común en toda canción o romance morisco y es, a partir del artificio de situarse el poeta, en medio del campo moro.

    A través de una serie de códigos de conducta sobre la gallardía, la honra y el honor, se elaboró de forma anónima un verso que, por transmisión oral, circularía entre el pueblo y la nobleza, preservado por los juglares y cantores en los actos públicos y por las mujeres en la casa, como elemento de transmisión cultural y seña de identidad, hasta su fijación en una serie de textos que surgen en época medieval y que recogieron las distintas versiones de un mismo episodio, y que aún, en este siglo XX, recogieran María Goyri y Ramón Menéndez Pidal en su “Cancionero General de León”.

    El Torneo es un extenso romance morisco que Don Pedro de Moncayo dice haber recogido, entre otras fuentes, tras los diversos contactos que mantuvo con los moriscos de Granada y El Alpujarra que fundaran para Doña Ana, duquesa de Éboli, el barrio para las labores de la seda de El Albayzín (todo un barrio en cuesta) de Pastrana (Guadalajara) y que él publicaría en El Romancero, en su edición de 1.589.

    Recoge este romance todo el ceremonial iniciático de una parada en una fiesta principal de los hispanos-musulmanes de Granada, anterior a 1.492, en donde se hace una bella descripción de las diferentes familias de la nobleza mora de la capital del Reino de Granada, de sus vestimentas, de sus enseñas y frases de distinción, así como del orden que, por méritos, ocupaban en una parada o desfile que suben a "El Alhambra" en regia parada.

    - EL TORNEO -


    El encumbrado Albayzín
    junto con el Alcazaba,
    dos horas antes del día,
    tocaron al alborada
    Vivaconlud le responde
    con clarines y dulzainas,
    y el noble Vivataubin
    con sus pífanos y con cajas.
    Luego las Torres Bermejas,
    el Generalife y la Alhambra
    solemnizando la fiesta
    alzaron sus luminarias.

    Gomeles y Sarracinos,
    Tarfes, Chapices y Mazas,
    Portavises y Vanegas,
    Aliatares y Ferraras,
    Adalides y Bordaiques,
    Abencerrajes y Audallas;
    madrugaron a la zambra
    que la ordenó Reduán
    con Muza su camarada,
    para allanar el destierro
    de Abenzulema el de Baza.

    Ibn Reduán delante
    en una yegua alazana,
    vestido de verde oscuro
    con un almaizar por banda;
    con plumas de tres colores,
    una esfera en la medalla
    y en medio de ella esta cifra
    "Mucho más mi empresa es alta"

    Luego tras este seguía
    Muza, en una yegua baya,
    de amarillo y naranjado
    con una toca encarnada:
    por divisa un corazón
    que le atraviesa una espada,
    en el pomo aqueste mote
    "Más crueldad usó Daraja."

    Bravonel iba vestido
    de azul y franjas moradas,
    con una luna menguante
    encima una toca blanca;
    y con la délfica luz
    del sol, encubre su cara,
    y alrededor esta letra:
    "Sin luz mengua mi esperanza."

    Azarque, que de la guerra
    vino, quiso entrar con armas,
    las cuales trajo del mar
    con el agua deslustradas.
    Lleva en medio del escudo
    lolores diferenciadas,
    y en la orla aqueste mote:
    "Diferentes son mis ansias."

    Salió Celino y Muley,
    Galbano y el fuerte Audalla,
    vestidos de una color
    en cuatro hacaneas blancas:
    éstos, porque sus amigas
    quedaban en La Alpujarra,
    entraron en una librea
    y con mochilas colgadas;
    albornoces colorados
    con guarda-soles de plata,
    y todos aquesta letra:
    "A la vuelta nos aguardan."

    Luego tras estos venían
    por el Zacatín las damas,
    que con el son de las trompas
    sintiéronse avisadas.
    Reduán que vía el tropel
    manda parar mientras pasan,
    que no es razón que mujeres
    vayan en la retaguarda.

    La primera del paseo
    es la hermosa Daraja,
    es bien que sea capitana,
    vestidas de raso blanco
    y la mano levantada,
    con que el rubicundo rostro
    tapaba con una manga:
    una toca de telilla
    y el cabello en las espaldas,
    y un collar ante sus pechos
    que a un carbunco la luz tapa:
    adornó la bella frente
    con una esmeralda,
    y en medio de ella esta cifra:
    "Yo la culpa y tú la causa."

    Luego tras la briosa
    llegó la bella Zoraida,
    los ojos en Reduán
    y en Abenumeya el alma,
    vestida de verde oscuro
    con rapacejos y franjas,
    y en una franja este mote:
    "Mas juicio y menos gracias."

    Llegó Fátima y Celinda,
    Sarracina y Celindaja,
    Xarifa y Zaida, Zulema,
    Adalifa y Abenzaida,
    Todas con doradas tocas
    y almalafas plateadas,
    y en los verdes almaizares
    dice un mote:
    "El color basta."

    Así llegaron por orden
    a la fuerza del Alhambra
    donde fueron recibidas
    de la reina Guadalara.


    Romance morisco, anónimo, recogido en
    El Romancero,
    publicado por Don Pedro de Moncayo
    (Edición de 1.589)
    - <> -
    Bruno Alcaraz Masáts
    Artículo publicado en la revista
    El Albayzinero (Nº 18 - Octubre 2000)
    Revista del Centro UNESCO de Andalucía

    14 marzo 2009

    Glosa Histórica de los
    Cancioneros y Romanceros Medievales

    La palabra Romance tiene una extraordinaria amplitud (en Francia y en Italia significa hoy “Novela”), pero en España se concreta a ciertas composiciones poéticas compuestas por una sucesión de versos de 14 o de 16 sílabas con cesura tras la séptima o la octava, que riman en asonante, aunque por lo general se escriben y se editan en grupos de siete o de ocho sílabas, con lo que la rima sólo aparece en los versos pares.

    En época romance, recibió los nombres de “Cancionero, Cançoner, cancioneiro, canzonero”, según se tratase de una de las tres clasificaciones no musicales: Castellano, Catalán o Galaico-portugués.

    El primer romance escrito se halla en un cartapacio de un estudiante de Mallorca, Jaume de Olesa, hacia el año 1421, aunque es seguro que había romances ya en la segunda mitad del siglo XII.

    De algunos romances sólo nos ha llegado la noticia de su existencia, aunque es de reseñar el escaso interés de un poeta por la publicación de sus obras. Generalmente, eran hombres de palacio o al servicio de determinados señores, mecenas de las artes y de las letras, los que escribían los textos para ocasiones especiales o solemnes.

    El primer Cancionero impreso en la península es el incunable editado en Zaragoza, a fines del siglo XV, conocido como El Cancionero de Ramón de Llavia y, posteriormente, en Cancionero de recopilado por Juan Alfonso de Baena, el Cancionero de Baena, dedicado al rey Juan II de Castilla en 1445, con algún poema posterior de 1447. El manuscrito, que figuraba como propiedad de la biblioteca de El Escorial, salió de ella para su estudio y, tras varias vicisitudes, terminó en la Biblioteca Nacional de París, en donde permanece hoy. En 1511 se publicaría el Cancionero General recopilado por Hernando del Castillo, impreso en Valencia, como pilar básico del Cancionero español.

    Los Cancioneros o Romanceros recogían romances viejos o trovadorescos y es la invención de la imprenta la que da ocasión a la publicación de pliegos sueltos de Romances. Es la imprenta lo que supondrá un nuevo auge en el desarrollo y transmisión de estas antologías poéticas.

    En 1.580 se publicarían dos piezas fundamentales, que son la fuente del Romancero General de 1600, y son un Cancionero y un Romancero:

    1 - Cuaderno
    2 - Flor de Romances

    En 1580 surge una generación de poetas que crean el llamado romance artístico o nuevo, que se difunde como los tradicionales, con su infinidad de variantes locales, pero que es el pueblo el que, al no sentir el romance de una manera intensa, porque no llega a su significado, se aleja de este romance artístico y lo abandona en el olvido de las bibliotecas reales o conventuales.

    A partir del siglo XVI, cuando ya se divulgan los romances mediante la imprenta, y como sistema único ya, pasa toda la transmisión oral a los hogares, en concreto, al entorno del invierno, la mujer y la chimenea como cocina, es cuando se inicia, por parte de los escritores, lo que se ha dado en llamar “El Romancero Nuevo”, en contraste con los romances “viejos” o tradicionales, que se le llamó Romancero Viejo.

    El romanticismo, en su aspecto más erudito, recogió de las fuentes orales del pueblo los romances tradicionales con un auge de la poesía
    narrativa y de la canción popular. Asi surge la figura de Don Pedro de Moncayo, natural del partido de la ciudad de Tarazona, que era un apasionado por la poesía. Coleccionista y erudito, captó en su época lo primitivo de la canción y el romance, en una labor de búsqueda y acopio en toda la zona noreste de España.

    Publicó toda una serie de textos en 10 pliegos sueltos que, aunque se titularían “Varios Romances”, es, con la edición de La Flor de Varios Romances, conocida como El Cancionero de Don Pedro de Moncayo, y que se imprimió en Huesca en 1589, en 16º, donde desarrolla una gran labor de compilador y erudito, que le lleva a tener un códice emparentado con los otros Cancioneros de la época.

    Recoge una treintena de romances moriscos, la mayoría de autores anónimos, muy similares a los Cancioneros impresos durante la primera mitad del siglo XVI.

    Su primera noticia se obtiene con la publicación de la Biblioteca de Don Gabriel Sora (1845) – página 111 – pero es en la Biblioteca Hispania Nova de Don Nicolás Antonio (1859) (Tomo 2 – página 176 – col. 2), el que le señala otra edición en Perpiñán en el año 1591, (en 12º).

    El Diccionario Bio-bibliográfico de Escritores Aragoneses, de Miguel Gómez Urial (1886) y en las Bibliotecas de Latassa, del insigne don Felix de Latassa (1884-1886) recogen que algunas bibliotecas de órdenes religiosas en Aragón visitadas por ellos conservan pliegos de las ediciones de sus romances, así como una copia del Cancionero en el Archivo de San Juan de la Peña y en la Bibliotecas de las Universidades de Alcalá, Roma y Nacional de París.

    En este Cancionero la poesía estaba copiada de forma manuscrita, no oral, e impresa en compilaciones que recibieron los nombres de “Cancioneros, Silvas, Rosas, Flores, Vergeles o Jardines” a raíz de la publicación del Cancionero General, de Hernando del Castillo, editado en 1511 y debido al éxito obtenido por su
    ámplia difusión, el tema islámico o morisco, ya asociado en el siglo
    XV, con los romances fronterizos de Granada y de tema histórico basados en los romances viejos, es un tema de gran calado popular, por las connotaciones de victoria sobre el moro y de la fe cristiana sobre la “barbarie”.

    El romance llamado “morisco o fronterizo” es un romance compuesto por los cristianos desde el punto de vista moro.

    Existe una pauta común en toda canción o romance morisco y es, a partir del artificio de situarse el poeta, en medio del campo moro.

    A través de una serie de códigos de conducta sobre la gallardía, la honra y el honor, se elaboró de forma anónima un verso que, por transmisión oral, circularía entre el pueblo y la nobleza, preservado por los juglares y cantores en los actos públicos y por las mujeres en la casa, como elemento de transmisión cultural y seña de identidad, hasta su fijación en una serie de textos que surgen en época medieval y que recogieron las distintas versiones de un mismo episodio, y que aún, en este siglo XX, recogieran María Goyri y Ramón Menéndez Pidal en su “Cancionero General de León” de 1912..

    El Torneo es un extenso romance morisco que Don Pedro de Moncayo dice haber recogido, entre otras fuentes, tras los diversos contactos que mantuvo con los moriscos de Granada y El Alpujarra que fundaran, para Doña Ana, duquesa de Éboli, el barrio para las labores de la seda de El Albayzín (todo un barrio en cuesta) de Pastrana (Guadalajara) y que él publicaría en El Romancero, en su edición de 1589.

    Recoge este romance todo el ceremonial iniciático de una fiesta principal de los hispanos-musulmanes de Granada, anterior a 1492, en donde se hace una bella descripción de las diferentes familias de la nobleza mora de la ciudad, de sus vestimentas, de sus enseñas y frases de distinción, así como del orden que, por méritos, ocupaban en una parada o desfile.

    El Torneo, uno de los más bellos romances moriscos, por su elaboración y porque su métrica no es dramática, sino descriptiva, ya que el texto del romance va describiendo una parada o desfile previo a la celebración de un torneo mediante heptasílabos, como destaca el poeta Juan de Timoneda, con la segunda edición de su Rosa de Romances (1572), editada en 1592.

    El autor anónimo transmite en ellos un elemento personal: Hablar en romance, de forma que lo entiendan otros, sin dar rodeos.

    Habla en el llamado “romance novelesco”, de corte sentimental, que pinta la vida íntima de la familia o el estado doméstico de la sociedad, en donde su claridad, como lo es El Torneo, es expresiva y su frecuente tono lírico realzan su indiscutible belleza.

    Es un romance morisco que relata el hecho, mediante la literatura de descripción, de una ciudad musulmana en día de torneo, en donde cada linaje lleva su honor en el mote y porta su insignia”

    -<>-

    Bruno Alcaraz Masáts

    Artículo de colaboración
    publicado en el libro
    El Albayzín,
    en la Leyenda, las Tradiciones y la literatura (I),
    de D. Miguel J. Carrascosa Salas
    (Presidente del Centro UNESCO de Andalucía)
    Editado por Proyecto Sur de Ediciones
    Granada, 20 de Abril de 2001

    13 marzo 2009

    Las Literaturas del Sur de al-Ándalus

    La literatura hispanoárabe en al-Ándalus presenta diferencias profundas con las literaturas románicas peninsulares.

    Por una parte, el repertorio de autores es amplísimo, aunque las obras de cada uno de ellos no sean tan numerosas y son numerosas las que tan sólo conocemos por los testimonios de recopiladores o antólogos, y no por textos de primera mano.

    Aunque la investigación avanza notablemente, aún existen dudas en la identificación de autores y datos relacionados con ellos. A esta dificultad se añade la diferencia de criterios al transcribir nombres propios.

    Intentamos, en un principio, ceñirnos a los criterios de transcripción de la revista Al-Andalus. Sin embargo, problemas tipográficos han impedido reflejar las consonantes enfáticas y las diferentes clases de hache, laguna consciente de esta primera versión de nuestro trabajo. Las vocales largas se transcriben con acento circunflejo sobre la breve, etc.

    La visión que ofrecemos es, necesariamente parcial, y obliga a dejar al margen consideraciones generales sobre la literatura árabe: su tendencia al dibujo hecho de letras, a las decoraciones murales con poesías, etc.

    Punto importante es el de la relación entre las literaturas árabe y hebrea, más próximas entre sí que a las literaturas románicas. Alguna alusión suelta leeremos, pese a no ser el lugar más adecuado para tratarlas.

    El autor de estas páginas es consciente de sus limitaciones, empezando por un conocimiento inseguro de la compleja lengua árabe. Posibles sugerencias y posteriores estudios corregirán los muchos errores de esta primera versión provisional, que se presenta como borrador de un homenaje a la cultura arábigoespañola.

    Las Literaturas Del Reino Nazarí de Granada

    Desde 1269 hasta 1492 pervive en la Península el reino nazarí de Granada, último testimonio del Islam hispánico, ocupando las provincias actuales de Málaga, Granada y Almería.

    Su existencia fue inestable por la constante amenaza de los reinos cristianos. Algunos estudiosos han interpretado esta cultura como una prolongación hueca de lo anterior. Sin embargo, Granada contempló la vuelta de algunos emigrados del norte de África y sus reyes protegieron las artes, como los mejores gobernantes antiguos de al-Ándalus.

    Abû Hayyân (1257-1344), gramático, representa, sin embargo, el pesimismo de su época, que culmina con su emigración a Egipto. También Ibn Mâlik (1208-1274) de Jaén, marcha a Oriente. Es autor de uryûzas y de una Alkafiya y Alfiya sobre gramática.

    Ibn al-Zubayr de Jaén (1230-1308) continuó en su Silat al-sila, la obra biográfica de Ibn al-Abbâr.

    Ibn al-Hakîm de Ronda (1261-1308), valido del rey, cultivó diversos géneros literarios y protegió a otros escritores. Fue asesinado en una conjura y su Historia de España no ha llegado a nuestros días. Invitó a su corte al poeta Ibn Jamîs de Tlemecén (1252-1308) y le sucedió como secretario Ibn al-Yayyâb de Granada (1274-1349), autor de casidas neoclásicas a emires nazaríes, que pudo leer sus poemas en los muros del Generalife.

    De su tiempo fue Ibn Luyûn de Almería (1282-1349), que redactó unos Proverbios rimados y un tratado de agricultura. La Historia de Almería, hoy perdida, fue el legado de Abû l-Barakât de Velefique (1264-1372), maestro de Ibn al-Jatib.

    Ibn Jâtima al-Ansari de Almería (1323-1369), fue médico e historiador. Lo recordamos por su Dîwân de poesía, adornado con juegos de palabras, tawriyas o dobles sentidos, etc. Como médico describe la peste de 1348.

    Del malagueño Ibn al-Murâbi` (m.1349) conservamos una divertida maqâma de la fiesta, en que un hombre, reprendido por su mujer, compra un carnero que le proporciona los mayores destrozos que podía imaginar.

    Pero la figura más importante de este momento es la de Lisân al-Dîn Muhammad Ibn al-Jatîb, de Loja (1313-1375). Discípulo de Ibn al-Yayyab, fue hijo de un kâtib y finalmente kâtib él mismo de Yûsuf I y Muhammad V. Alternó su labor de poeta con la de médico y fue maestro de Ibn Zamrak. Caído en desgracia con Muhammad V, huye a Marruecos, donde, tras ser juzgado, lo estrangularon.

    Escribe una historia extensa de Granada, sólo conocida por resúmenes, titulada Ihâta fi ajbâr Garnâta y sus poesías adornaron el salón de Comares de la Alhambra. Recopila, además, poesía ajena y moaxajas hispanoárabes, en el Yays al-tawsîh; epístolas literarias y cancillerescas en prosa rimada, en el Rayhânat al-kuttâb, y -por supuesto- maqâmas. Murió por las herejías descritas en el Rawdat al-ta`rîf bi l-hubb al-sarîf.

    Ibn Zamrak de Granada (1333-1393) fue discípulo de Ibn al-Jatib y participó en el tribunal que lo condenó. Caído en desgracia, fue, a su vez, asesinado por Muhammad VII. Es autor de una poesía exquisita, de casidas y moaxaja clásica. Ha pasado a la historia literaria por ser el poeta que más adornó las paredes de la Alhambra: el poema de la taza de la fuente de los Leones, la Sala de las dos hermanas, etc.

    También granadino fue Mohammad al Lajmí, autor del adab El reino de las abejas, sobre ciencias y artes, acabado hacia 1390.

    Abû l-Hasan al-Nubâhî de Málaga (1313-1390), continuó la Historia de los jueces de Córdoba de al-Jušani en su Kitâb al-marqaba al-`ulyâ y dejó una maqâma De la palmera. Ibn Yuzaî de Granada (1321-1356), por su parte, recibió el encargo de redactar los viajes de Ibn Batuta.

    Nacido en Túnez de familia andaluza, participó intensamente en la vida política peninsular el historiador Ibn Jaldûn (1332-1406), autor de unos al-Muqaddimah o Prolegómenos a una historia universal. Fue embajador con Pedro el Cruel (1363) y con Tamerlán en 1401, cinco años antes de su muerte, en Egipto. Sus al-Muqaddimah tratan de los asentamientos y condiciones de los pueblos, de geografía, de antropología, y terminan con una clasificación de las ciencias. Esta obra es, en rigor, la primera parte de su Libro de los ejemplos.

    El granadino Ibn `Âsim (1359-1426), jurista malequí fue autor del adab Hadâ`iq al-azhâr, donde incluye refranes hispanoárabes. Otro adab fue obra de Muhammad ibn Abî al-`Ulâ ibn Simmâk, el Kitâb al-Zaharât y el al-Hulal al-Mawsiyya, centón de falsas noticias históricas.

    Un tercer autor de adab es Yahya Ibn Hudayl, maestro de Al-Jatib, autor de Gala de caballeros. Blasón de paladines. Sigue los Tratados sobre caballos que se inician a mediados del XIII con Ibn Arqam de Guadix.

    Entre 1407 y 1417 reina el emir Yûsuf III, posible recopilador de la poesía de Ibn Zamrak y autor él mismo de un diwân. Panegirista suyo fue Abû al-Husayn Ibn Furkûn (1379-1417), que dejara poemas suyos en los muros de la Alhambra. También el príncipe Ibn al-Ahmar recoge la poesía de su época -fin del siglo XIV- comienzos del XV.

    `Umar de Málaga es autor de una maqâma sobre la peste de esa ciudad en 1440.

    Es bastante escasa la literatura que ha quedado de la segunda mitad del siglo XV.

    Consideramos a Ibn al-Qaysi al-Basti el último poeta andalusí. Reflejó el desastre final del reino.

    Esta literatura muestra, en general la decadencia islámica y apenas destaca una Historia anónima de Granada de 1477 a 1499.

    Terminado el dominio musulmán en al-Andalus, los moriscos que aún permanecen en la Península se plantean conservar sus señas de identidad escribiendo en romance con caracteres árabes, esto es, en aljamiado, recodificación del español o lengua sumergida que se mantuvo hasta el siglo XVII. El sistema era el mismo que se había utilizado con las jarchas, aunque las circunstancias eran penosamente distintas.


    Bruno Alcaraz Masáts
    Artículo publicado en la revista
    Fundación Califato Omeya - Córdoba
    (Nº 84 - Extra de Abril de 2002)



    12 marzo 2009

    La Filosofía en el mundo Árabe

    La propagación del pensamiento en la antigüedad, ejercida a través de las tradiciones orales, es conocida como Vía difusa.

    Es así con las traducciones del legado griego cuando se inicia un nuevo ciclo que se denomina Vía erudita, promovida y estimulada con la sustitución de los omeyas por el califato abasí y las primeras traducciones de interés son la “Isagoge” de Porfirio y “Categorías” de Aristóteles, del que también se vertieron “Sobre la Interpretación” y la “Analítica Primera”.

    En su expansión, el Islam entró en contacto con otras culturas y sería el Islam el introductor en Occidente de numerosos elementos culturales de Grecia, Persia y La India, desde conocimientos de tipo profano a conocimientos de ciencia positiva, como la Medicina y la Matemática. Desde la toma de la antigua ciudad helénica de Alejandría, gran parte de la ciencia griega fue heredada.

    El procedimiento empleado por los traductores árabes está recogido en un texto transmitido por al-Safadi:

    "Los traductores árabes usaron dos métodos de traducción para la propagación del pensamiento de las escuelas filosóficas de la Grecia Antigua.

    Según el primero, el traductor estudiaba cada palabra griega y su significado, escogiendo una palabra árabe de significado equivalente y usándola; después iba a la palabra siguiente y de la misma manera, hasta que acababa vertiendo al árabe el texto que quería traducir.

    Este método es malo por dos razones:

    porque es imposible encontrar términos árabes que correspondan a todas las palabras griegas y porque muchas combinaciones sintácticas en una lengua no siempre corresponden necesariamente a combinaciones similares en la otra.

    En el segundo método el traductor tenía en cuenta una frase completa y, tras averiguar su significado completo, lo expresaba en árabe con una frase idéntica a su significado, sin consecuencias para la correspondencia de las palabras.

    Este método es superior y, por tanto, no había necesidad de mejorar las palabras ha compuesto libros sobre la Física, la Lógica y la Metafísica.

    Descubrió y completó estas tres artes.

    Las ha descubierto porque cualquier cosa que se encuentra escrita por los antiguos acerca de esta ciencia no es digna de ser parte de este arte, no ya de las partes dudosas, sino tampoco de los principios.

    Las ha completado,
    porque ninguno de aquellos que le han seguido hasta ahora, y son mil quinientos años ya, le ha añadido nada ni ha descubierto en sus palabras algún error de bulto.

    Que tal virtud exista en un solo hombre es algo milagroso y extraño, y puesto que esta disposición se encuentra en un solo hombre, digno es de ser considerado más divino que humano".

    Esta síntesis del pensamiento fue expresada con sabiduría por al-Farabi, que diría que:

    "El filósofo es el que se ha de ocupar
    de toda ocasión
    con la que poder alcanzar la felicidad"


    La filosofía griega era analizada como una sabiduría cuyos valores internos proporcionarían toda una serie de reglas de vida para alcanzar el estado de la felicidad. La trascendencia de las traducciones y del descubrimiento de Aristóteles tuvo su mayor importancia en el hecho de que se manifestaba como un saber fundado en la razón, haciéndoles comprender las sugerencias y claves internas de El Corán.

    La filosofía árabe en el Islam caminaría entre filosofía y revelación, entre razón y fe, y se adoptaría una posición conciliadora para indicar que eran dos caminos distintos para acceder una misma verdad. La primera definición de Averroes entre filosofía y revelación es fundamental:

    "Según los filósofos, las religiones son necesarias, porque conducen a la sabiduría por un camino universal para todo ser humano, mientras que la filosofía conduce a la felicidad solamente a un cierto número de personas inteligentes, que son aquellas que se ocupan de la sabiduría, en tanto que la religión trata de enseñar a todas las gentes sin excepción".

    La filosofía se apoyó en el pensamiento griego para interpretar y comprender la palabra revelada en El Corán, pero la cultura de base del Islam era radicalmente distinta, el pensamiento islámico se basaba en las teologías de la religión y de la profecía para alcanzar el conocimiento. Así, la segunda afirmación de Averroes entre razón y fe es clarificadora:

    "El filósofo está obligado a escoger
    la mejor religión de su época, aun
    cuando todas ellas sean igualmente
    verdaderas para él, y debe creer que
    la mejor puede ser abrogada por
    otra aún mejor.
    Quienes enseñaban en Alejandría se
    hicieron musulmanes cuando el Islam
    llegó allí, y quienes enseñaban en el
    Imperio Romano se hicieron cristianos
    cuando la religión de Jesús
    fue introducida allí"


    Desde sectores integristas o tradicionales no se aceptó que se explicase la Ley sin tener como base la Tradición, siendo por ello considerada toda explicación distinta como transgresión, fenómeno que llevaría al propio Averroes al destierro en la ciudad judía de Lucena (Córdoba) y así la filosofía inició su declive y desaparición en tierras islámicas.

    La ortodoxia consideró a la filosofía como heterodoxia, como todo un conjunto de doctrinas expresadas desde el exterior del pensamiento islámico. Analizar la filosofía como un movimiento que surgiera en el Islam con la preocupación por interpretar y comprender el sentido de la Ley revelada por unos medios distintos a los que eran usuales en aquellos momentos, es admitir la expresión del primero de los filósofos árabes, al-Kindi:

    "No debemos avergonzarnos por apreciar
    la verdad y adquirirla de dondequiera
    que venga, aunque sea de razas lejanas
    a la nuestra y de pueblos diferentes.
    Para el que busca la verdad, nada
    hay más preciado que la verdad"

    En contra de esta forma de evolución del pensamiento humano, Ibn Jaldun, al estudiar en su obra la filosofía, considera que excede los límites tradicionales de la cultura de base del Islam:

    "Hombres de elevada inteligencia pretendieron
    que, por medio de la especulación y el empleo
    de deducciones intelectuales, se podía llegar
    a la percepción del ser sensible y de aquel que
    los sentidos no pueden alcanzar...
    Han enseñado también que los dogmas de la
    fe puede ser establecidos por medio de la razón,
    sin que haya que recurrir a la fe.
    Estos hombres son los llamados filósofos.
    Adoptaron todas las opiniones porque Dios
    les había permitido caer en el yerro...
    El lector ya ha visto que esta
    ciencia contiene principios contrarios
    a la ley divina y en oposición con el sentido
    evidente de los textos sagrados. A quien
    quiera estudiar estas ciencias le aconsejo
    que esté siempre en guardia contra las
    consecuencias perniciosas que resultan
    de ellas, y que no se comprometa antes
    de estar bien penetrado de las doctrinas
    contenidas en la ley divina y de estar
    al corriente de lo que la exégesis coránica
    y la jurisprudencia ofrecen de cierto"

    La filosofía que surgiera de "dar al-Islam" es una parte del fenómeno cultural que se manifiesta a partir del hecho religioso que se inicia cuando Mahoma funda una comunidad cuya ley -política, social y ética- tiene como fuente El Corán.

    En el mundo islámico, el pensamiento filosófico fue
    autónomo e independiente, con características propias y diferenciadoras, que se dio como respuesta a los problemas que vivieron y sobre lo que pensaron quienes la exponían, adoptando y adaptando el pensamiento griego, lo cual significaba el encuentro de soluciones a las dificultades que impedían el libre desarrollo de las ideas en el mundo islámico por parte de los teólogos.

    Bruno Alcaraz Masáts
    Artículo publicado en la revista
    Praxis (nº 341-Extra) - U.A.M.
    Enero 2002

    02 marzo 2009

    Washington Irving:
    Biografía sobre el Primer Hispanista

    En el 175 aniversario de la publicación de
    Los Cuentos de la Alhambra (1832-2007)



    Retrato del Romanticismo europeo de Washington Irving
    Considerado como el primer hispanista, es, en realidad, el primer escritor estadounidense que alcanzaría renombre internacional. De origen escocés, Irving nació el 3 de abril de 1783 en Nueva York. Su padre, Deacon Willian, era un rico comerciante escocés y marinero por tradición y su madre, Sarah Sanders, una inglesa nieta de un vicario de la Iglesia de Inglaterra, y ambos sentían una gran admiración y fascinación por el general George Washington (el primer presidente de U.S.A.) y, en su honor, fue la madre quien decidió bautizar a su octavo hijo con el nombre de Washington (y hubo "3 octavos hijos", ya que los tres anteriores, todos llamados Willian, fallecieron a muy temprana edad), el matrimonio ya tenía otros 7 hijos, siendo Washington el menor. Este año, el general George Washington, cinco días después del nacimiento del niño, ganaría la Guerra Civil norteamericana, Inglaterra reconocería a los Estados Unidos de América como Estado independiente y Montgolfier hacía su ascensión en globo.
    Desde pequeño desarrolló una pasión por los libros y una curiosidad por los viajes. Estudió derecho en universidades privadas y después de trabajar en varios despachos de abogados y viajar a Europa por motivos de salud, de 1804 a 1806, fue finalmente admitido en la abogacía (1806). Sin embargo, su interés por la jurisprudencia fue escaso y duró poco.
    Perteneciente al mundo literario del costumbrismo, se mantuvo al margen de los movimientos políticos y sociales de la época, siendo, sin embargo, un representante perfecto del romanticismo americano. Washington Irving es el primer autor americano que utiliza la literatura para hacer reir y caricaturizar la realidad, creando además el estilo coloquial americano, que después utilizarían Mark Twain y Ernest Hemingway.
    A partir de 1802 empezó a colaborar en periódicos de Nueva York con artículos satíricos. Las Cartas del caballero Jonathan Oldstyle (1802), una serie de artículos escritos entre 1802 y 1803, le proporcionaron su primer reconocimiento literario. De 1807 a 1808 fue la figura principal de un grupo integrado por sus hermanos, William Irving y Peter Irving, y su cuñado James Kirke Paulding. Juntos escribieron Salmagundi (1808), una serie de poemas y ensayos satíricos sobre la sociedad neoyorquina.
    Las contribuciones de Irving en esta miscelánea consolidaron su fama de ensayista de talento, reputación que creció con su obra siguiente, Diedrich Knickerbocker, una Historia de Nueva York, desde el comienzo del mundo hasta el fin de la Dinastía Dutch (1809), escrita aparentemente por su famoso personaje cómico, el erudito holandés-estadounidense Diedrich Knickerbocker, un imaginario investigador cuyos documentos conformaban la mayoría de las historias
    Irving dotó de vida real a su investigador erudito, lo inscribió en hoteles de renombre y, como prueba de su gran sentido del humor, anunció su fallecimiento y publicó su esquela mortuoria en el Sentinel de Troy (El Centinela), el periódico de mayor tirada en Nueva York, cuando ya el juego literario resultó de dominio público.
    El nombre de Knickerborkers lo tomaría Irving de una prenda de vestir, los antiguos pantalones abombados típicos de los primeros colonos holandeses, y que aún hoy se conservan y se ven en las fiestas tradicionales de Holanda.
    Esta palabra define hoy a los habitantes de Nueva York, que la conservarían como algo significativo para la Gran Manzana (Manhattan) y hoy es el término adoptado por el equipo de baloncesto, emblema deportivo de la ciudad, "New York Nickerbockers", del Madison Square Garden.
    La Historia pretende ser un relato de Nueva York durante el tiempo en que estuvo ocupada por los holandeses, pero en realidad es una sátira fantasiosa sobre la pedantería de los anticuarios y una crítica federalista conservadora a la democracia jeffersoniana. El nombre de "Gotham" para referirse a Manhattan lo acuñó, a principios del siglo XIX, el escritor Washington Irving.
    Según la leyenda, el nombre de "Gotham" proviene de "Gotam", una ciudad inglesa ridiculizada a menudo por la supuesta locura de sus residentes y que Irving empleó para referirse a una urbe que a lo largo de la historia se ha caracterizado por ese mismo desvarío, pero aún a mayor escala.
    Una versión, la legendaria, que parece confirmar la estrictamente etimológica, ya que "Gotham" vendría a significar en ingles antiguo una expresión que era algo así como "la ciudad de las cabras".

    Considerada como la primera contribución importante a la literatura cómica estadounidense, y un gran éxito popular desde que apareció, la obra proporcionó a Irving una fama considerable y grandes ganancias.
    La historia de Nueva York se inicia con sus exploradores:
    En 1524, el navegante italiano, Giovanni da Verrazzano, nacido en Greve il Chianti (Florencia, 1485-Brasil, 1528) sería el primer explorador que llegaría a la bahia del rio Hudson, explorando la costa atlántica, cuando buscaba un paso hacia la India. Estaba al servicio de Francisco I de Francia y a la zona la llamaría Nueva Angulema. En 1609, otro navegante, el explorador inglés Henry Hudson, que exploraba en nombre de los Paises Bajos, navegaría el río Hudson, darían su nombre al río que exploró y oficialmente anexó la región a los holandeses. Aquella región pasaría a ser conocida como Nuevos Paises Bajos.
    En 1625, el Gobernador de los Nuevos Países Bajos, Peter Minuit, compró toda la isla de Manhattan a los indígenas que habitaban la región mediante el intercambio de productos que valían un total cerca de 24 dólares. Allí, los holandeses fundarían una villa, e iniciarían la construcción de un fuerte, siendo llamados Nueva Amsterdam, estando la capital de la colonia en la villa.


    Grabado del navegante y explorador toscano Giovanni da Varrazzano y un plano del Siglo XVII del área colonizada como los Nuevos Paises Bajos
    En dicha obra, Irving recoge una historia que luego supondrá un referente mundial, y es que cuando los holandeses colonizaron Nueva Amsterdam (la actual isla de Manhattan), erigieron una imagen de San Nicolás e hicieron todo lo posible para mantener su culto y sus tradiciones en el Nuevo Mundo.
    En el libro de Irving, San Nicolás era despojado de sus atributos obispales y convertido en un hombre mayor, grueso, generoso y sonriente, vestido con sombrero de alas, calzón y pipa holandesa y que tras llegar a Nueva York a bordo de un barco holandés, se dedicaba a arrojar regalos por las chimeneas, que sobrevolaba gracias a un caballo volador que arrastraba un trineo prodigioso.
    El hecho de que Washington Irving denominase a este personaje "guardián de Nueva York" hizo que su popularidad se desbordase y contagiara a los norteamericanos de origen inglés, que comenzaron también a celebrar su fiesta el 6 de diciembre, y que convirtieron el "Sinterklaas" o "Sinter Klaas" holandés en el Santa Claus norteamericano. Desde esa época, ese día de Diciembre es conocido como "La noche antes de Navidad".
    Pocos años después de la publicación del libro de Irving, la figura de Santa Claus había adquirido tal popularidad en la costa este de los Estados Unidos que, en 1823, un poema Clemence Clarke Moore titulado A Visit of St. Nicholas (Una visita de San Nicolás), publicado en el periódico Sentinel de Troy (El Centinela) de Nueva York, encontró una acogida sensacional, ya que retomó el tema basándose en el personaje descrito por Irving, daría cuerpo al actual mito de Santa Claus y contribuyó enormemente a la evolución de los rasgos típicos del personaje que hoy llena las calles del mundo en cada Navidad.
    Escribió el poema Una visita a Nueva York definiendo un nuevo Santa Claus, ya que él sugirió un cambio trascendental, y es que en el trineo el caballo ahora serían varios renos, algo escandinavo y poéticamente más dulce y creible.
    En 1815, Irving se fue a vivir a Liverpool como socio sin voz de la firma comercial de sus hermanos. Cuando, tras una serie de pérdidas, el negocio quebró en 1818, Irving se puso a escribir de nuevo para ganarse la vida. En Inglaterra trabó amistad con importantes hombres de letras, entre ellos a George Gordon Byron (Lord Byron), Thomas Campbell, sir Walter Scott y Thomas Moore.
    En 1817, por mediación de profesor entonces de la Universidad de Pensilvania, Don Miguel Romera Navarro, Irving iniciaría una andadura literaria y abriría el capítulo de los precursores del Hispanismo en Norteamérica: Irving, Prescott, Ticknor, Lonfellow, Lowell y la Sociedad Hispánica de América, fundada por A. M. Huntington. Es, junto con Feminore Cooper, el exponente de la nueva literatura americana. Balzac saludaba a Cooper como el Walter Scott del otro lado del Atlántico, en tanto que el viajero Irving iniciaba su peregrinaje cultural a la España del Romanticismo como símbolo del espíritu pionner americano.
    Con el pseudónimo de Geoffrey Crayon Gent (Crayon significa Lapiz) escribió los ensayos y relatos reunidos en Libro de Apuntes (1820), su obra más famosa, que fue ampliamente elogiada por su genialidad, gracia y humor, tanto en Inglaterra como en Estados Unidos. Este libro, que contiene retratos de la vida inglesa (The Christmas Dinner, Westminster Abbey) ensayos sobre tópicos americanos y adaptaciones americanas de cuentos populares alemanes. Dos de sus relatos, 'Rip Van Winkle' y 'Sleepy Hollow', ambientados también en los días en que Nueva York era colonia holandesa, se han convertido en clásicos de la literatura estadounidense.
    Desde 1826 hasta 1829 fue miembro del cuerpo diplomático de Estados Unidos en Madrid y en Londres, en donde desempeñó sus labores sirviendo en el correo de la Embajada de los Estados Unidos en Inglaterra y España. Durante este periodo y, después de volver a Inglaterra, escribió varias obras históricas, de las cuales la más famosa es Historia de la vida y viajes de Cristóbal Colón (1828).

    Cuadro de la visita de Irving al Archivo General de Indias,
    en Sevilla, consultando manuscritos para
    la biografía del navegante Cristobal Colón
    En 1828, durante un viaje por el sur de España, Irving cumple con un deseo largo tiempo acariciado: Visitar Granada. En su correspondencia sobre esta primera visita, que a penas duraría diez días, llegó a escribir la primera impresión que le causó Granada, cuando la contempló después de pasar el histórico puente de Pinos Puente:

    "¡Granada, la bellísima Granada!
    Imagínese cual debió ser nuestra alegría cuando después de pasar el famoso puente de Pinos, escenario de sangrientos encuentros entre cristianos y moros, divisamos al fin Granada, son su Alhambra, sul torres y sus nevadas montañas; todo aparecía ante nuestra vista. El sol poniente lucía majestuosamente en sus torres de color bermejo a medida que nos acercábamos y daba un suave tono al paisaje de la Vega; un mágico resplandor lucía sobre este lugar tan celebrado por la poesía."
    Otra obra muy conocida de este periodo es La Alhambra(1832) siendo su verdadero título, con el cual aparecieron sus primeras ediciones, durante años: Conjunto de cuentos y bosquejos sobre Moros y Españoles, y que es hoy titulada Cuentos de la Alhambra.
    La primera edición se publicó por Carey Lea, en Filadelfia, (The Alhambra: A series of Tales of the Moors and Spaniards, by the Autor of "The Sketck Book" - 1832) y Henry Colburn y Richard Bentley, en Londres, (The Alhambra, by Geoffrey Crayon, author of "The Sketch Book", "Brace-brigde Hall", "Tales of a Traveller", New Burlington Street - 1832)) en ediciones simultaneas, que incluía una dedicatoria a David Wilkie, R. A., compañero del viaje de Irving por España:

    Dedicatoria
    al Señor David Wilkie, R. A.

    Distinguido amigo:

    Quizá recuerde que en los paseos que juntos dimos por las viejas ciudades de España, sobre todo por Toledo y Sevilla, advertimos una fuerte mezcla de lo sarraceno con lo gótico, reliquias del tiempo de los árabes, y que, más de una vez, nos sorprendimos con escenas e incidentes callejeros, que nos recordaron pasajes de "Las Mil y Una Noches".

    Entonces usted me animó a que escribiera algo que ilustrara estas particularidades, "algo al estilo de Harum al-Rachid", algo que tuviese un poco de ese sabor árabe que todo lo impregna en España. Traigo esto a su memoria para mostrar que usted es, en cierta manera, responsable de la presente obra, en la cual yo he trazado unos cuantos "arabescos" de la vida y relatado algunos cuentos, basados en gtradiciones populares, que recogí, en su mayoría, durante mi estancia en uno de los lugares más hispanoárabes de la península.

    Le dedico estas páginas en recuerdo de las gratas escenas de que juntos fuimos testigos en la tierra de la aventura, y como testimonio de la estima en que tengo sus merecimientos, sólo sobrepasada por la admiración que siento por sus virtudes:

    Su amigo y compañero de viaje

    El autor

    Mayo, 1832

    En 1888, el profesor auxiliar de la Facultad de Letras de Granada, Don José Ventura Traveset la tradujo al castellano, en una edición que contenía un prólogo y una cuidada noticia bibliográfica del catedrático de Literatura Clásica Griega y Latina de la Universidad de Granada y académico de Bellas Artes, don Antonio González Garbín. Pronto se hicieron raras esta edición de 1888 y la posterior de 1893. Es esta traducción de Ventura Traveset la versión española que, posteriormente, se recuperaría y alcanzaría hasta nuestros días, a través de las reediciones llevadas a cabo por Espasa-Calpe, en su colección Austral (1ª edición: 20 - Mayo - 1941 / siendo la última reedición, la 19ª edición: 29 - Octubre - 2005 / renumerado con el nº 209 de la Serie Azul, el antiguo nº 186 de la Serie Azul en las ediciones anteriores).

    Recoge una serie de apuntes y relatos inspirados en su estancia, cuando vuelve en Mayo de 1829 a Granada acompañado por el príncipe Dolgorouki, Ministro de Rusia en Madrid, cuyos antepasados, durante el principado de Yuri Dolgorouki, fundaron en 1147 la ciudad de Moscú, cuya estatua ecuestre se encuentra frente al actual Ayuntamiento y en 1152 la estratégica ciudad de Kostromá, a 315 kilómetros de Moscú, para proteger Rusia de las invasiones de tártaros y mongoles. Ambas ciudades conservan una fortaleza o Klemlin .
    Irving y el príncipe Dolgorouki se alojaron en la posada de la Espada, aunque apenas unos días después se les concedería el permiso para residir en la propia Alhambra, estableciendo Irving y el príncipe Dolgorouki su residencia en los palacios nazaríes de la Alhambra, en las llamadas, en el siglo XIX, las "Habitaciones del Emperador", en donde redactó todas las leyendas que recoge el libro, que fueron en 1526 las nuevas habitaciones que ocupara el Emperador Carlos V, durante su estancia en Granada, donde permaneció desde el 18 de mayo al 10 de diciembre. El Emperador venía de Sevilla recién casado con la Infanta de Portugal, Doña Isabel, y trasladó su corte a las casas reales de la Alhambra, en plena gloria, rodeado de embajadores y artistas a unas habitaciones recién adaptadas, decoradas al estilo de la realeza castellana, carentes de arabescos.
    Estas dependencias responden a un concepto diferente al que después se plasmaría en la "Casa Real Nueva" (el palacio de Carlos V), ya que poseen un sentido de intimidad y retiro, dominadas por el jardín interior del patio de Lindaraja y atribuida la traza de esta edificación a Luis de Vega, frente al carácter de magnificiencia y poder militar que representa el palacio diseñado por Pedro Machuca.
    Cuentan estas seis habitaciones con el despacho del Emperador, realizado en 1532 por Pedro Machuca y que conserva una chimenea y un artesonado, al que sigue una antecámara a través de la cual se accede a los dormitorios reales, sobre cuya puerta existe una placa de mármol colocada en 1914, en recuerdo a Washington Irving. El ala septentrional está ocupada por las llamadas Salas de las Frutas, que se abren al jardín a través de balcones rasgados en su muro y hacia el Partal la del extremo.
    Posee artesonados de casetones octogonales que alternan las pinturas de ramos vegetales con las iniciales K y Y (Karolus e Ysabel) y alicer con el lema Plus Oultra, cuya calidad les mereció ser considerados como uno de los primeros ejemplos de bodegón de la pintura española, y que son obra de Julio Aquiles y Alejandro Maynes, discípulos de Rafael, en 1537. Las cuatro últimas habitaciones descritas, que forman el frente Norte, se conocen como las Habitaciones de Washington Irving, que
    describiría estas estancias asi:
    "Mi vivienda se encuentra en un extremo del aposento del Gobernador; una serie de habitaciones vacias frente al palacio, con vistas a la gran explanada llamada Plaza de los Algibes".

    Placa de mármol colocada en 1914 en recuerdo de la estancia de Washington Irving enlos palacios nazaríes de la Alhambra (1829)

    Los cuentos de la Alhambra son toda una obra simpática y generosa, cuya concepción supera el trabajo usual de reunir una serie de narraciones e integrarla con base en una visión de género, donde el autor se incluye en el texto como personaje, estableciendo así un nuevo enfoque personal, de relación directa con el ámbito de lo narrado.
    La estructura dada al material habla de cómo llegó a Granada, de por qué la Alhambra fue lugar de residencia del autor, y de la tristeza sentida cuando los asuntos lejanos hicieron obligatoria la partida, en donde Irving nos ofrece un retrato cordial y amable de las personas reales con quienes compartió su estancia en el lugar.
    En sus habitaciones de la Alhambra, Irving queda al cuidado de Antonia Molina, que aparece en sus escritos como "La tia Antonia" y que era la encargada del cuidado y de la vigilancia de los palacios nazaríes. Con ella vivían Manuel y Dolores, sus sobrinos, que atenderían a Irving y al príncipe Dolgorouki, hasta que éste partiera hacia Madrid, requerido por su embajada.
    De esta manera, el libro avanza llevado por una mezcla de dos tiempos distintos: el presente, tiempo al que corresponde el universo de la realidad cotidiana (1829), rico en descripciones de edificios, calles, gente, costumbres, comidas, paisajes, etcétera, que constituyen un testimonio de primera mano sobre la España meridional de aquel momento. Y, desde luego, está el tiempo de los cuentos y las leyendas, generalmente indefinido, pero enclavado en un ayer muy lejano. A él corresponde el mundo de la fantasía, con clara huella de su procedencia oriental, pero injertado ya de esencia española, y que coincidiría en su época con la publicación en Paris de la traducción de las Mil y una noches, lo que provocaría en Europa un movimiento cultural y literario hacia lo oriental y lo árabe.
    El tejido de ambas realidades, la cotidiana y la del folklórica, se da en el libro de Irving sin problemas de costuras demasiado visibles o puntos de inverosimilitud extrema. El autor ha creado un ámbito de gozos y sorpresas.
    El movimiento romántico del Orientalismo, conocido ya por Irving, había surgido antes de esta publicación de Irving, con la traducción y edición de Las mil y una noches (كتاب ألف ليلة و ليلة en árabe Alf leyla wa-leyla; o هزار و یک شب en persa, literalmelte "Las mil noches y una noche") y era una célebre recopilación de cuentos árabes del lejano Oriente Medio medieval, escritas en el estilo de historias dentro de una historia. El núcleo de estas historias está formado por un antiguo libro persa llamado Hazâr Afsâna (los Mil Mitos) (en persa هزارافسانه).
    El compilador y traductor de estas historias al arábigo es supuestamente el cuentista Abu abd-Allah Muhammed el-Gahshigar en el siglo IX. La historia principal sobre Scherezade parece haber sido agregada en el siglo XIV. La primera compilación arábiga moderna, hecha de escritos egipcios, fue publicada en El Cairo en 1835, aunque Las mil y una noches se tradujeron por primera vez en 1704, pero esa primera versión al francés, de Antoine Galland, pero era una adaptación, un texto expurgado de los adulterios y hechos de sangre que abundan en el libro.
    La traducción más conocida por ingleses y americanos es la de Richard Francis Burton, publicada bajo el título de The Book of the Thousand Nights and a Night (Libro de las Mil Noches y una Noche). A diferencia de otras ediciones, su traducción de 16 volúmenes no fue expurgada. A pesar de haber sido publicada en la Era Victoriana, contenía todos los matices eróticos del material original. Las versiones más recientes y más legibles son las del doctor francés Joseph-Charles Mardrus, traducida al inglés por Powys Mathers, y, particularmente una importante edición basada en el manuscrito sirio del siglo XIV en la Bibliotheque Nationale, compilado en árabe por Muhsin Mahde y traducido al inglés por Husain Haddawy, considerada la más precisa y elegante de todas hasta la fecha.
    De su paso por la Alhambra, y por iniciativa personal del Principe Dolgouruki, queda un libro llamado El Album de la Alhambra, el libro de firmas destinado a recoger la memoria de las personas ilustres que visitan el recinto y han firmado en él.
    En el folio primero, y escrita en un francés correcto, se lee la siguiente dedicatoria, que se transcribe como un tributo de gratitud al Principe:

    "Muchos viajeros, queriendo perpetuar la memoria de su visita a la Alhambra, han deteriorado sus muros, cubriéndolos con sus nombres y sus pensamientos. A fin de asegurar una larga existencia a los recuerdos de los viajeros, y preservar juntamente el edificio de las grandes injurias, ofrece este libro el Príncipe Dolgorouki".

    Este Album de la Alhambra, que hoy es el Libro de Firmas, y cuya tradición se inició el 9 de Mayo de 1829, lo inauguró el artífice de la idea, el Príncipe Dolgorouki, Ministro de la embajada de Rusia en Madrid, firmando en compañía de Washington Irving, miembro de la embajada de Estados Unidos de América en Madrid, y con ellos, en la primera hoja, a modo de acta de donación, la vizcondesa de Saint Priest y su esposo el conde Alexis, el caballero Nicolao de San Mazzano, secretario de Su Majestad sarda en Madrid, Charles Favart, Francisco Biard, el arquitecto francés Eduard de Lussy y Mr. Villecoq, secretario de la embajada francesa en Madrid. Este primer volumen consta de 351 folios, siendo la última firma que en él se escribió la de George Bosolins, el 20 de Mayo de 1872.
    En 1832, tras una ausencia de 17 años, Irving volvió a Estados Unidos, donde fue recibido como una figura de alcance nacional. En 1842 fue nombrado embajador de Estados Unidos en España, presentando en Madrid sus cartas credenciales ante el rey Fernando VII, siendo el primer embajador estadounidense que hablara español, y ocupando su cargo de embajador hasta 1846, continuó con sus investigaciones históricas y escribiendo.

    La casa de Sunnyside, en Tarrytown, Nueva York,
    última residencia de Washington Irving

    y hoy destinada a su memoria sobre su vida y sus obras.

    En su último regreso a Estados Unidos en 1846 se estableció en su casa de campo. Retirado en su hogar de Tarrytown, en Sunnyside, a la orilla del Río Hudson, que en la actualidad es un museo y una casa histórica, dedicada a la vida y obra del autor, en donde continuaría escribiendo. Irving se convirtió en un amistoso mentor para los que pronto serían los autores Nathaniel Hawthorne, Henry Wadsworth Longfellow y Edgar Alan Poe.

    Falleció el 28 de noviembre de 1859 en Tarrytown (estado de Nueva York), rodeado de su familia , en su casa de Sunnyside, y su cuerpo fue sepultado en el cementerio de Sleepy Hollow, la aldea de su cuento más conocido. Ese dia de noviembre, Nueva York cerró sus puertas, 150 carruajes en procesión funebre y más de 1000 personas esperaron su último paseo. Falleció el año de la apertura del canal de Suez. Fue el primer norteamericano en alcanzar la celebridad como escritor profesional, gracias a la literatura.

    2 sellos estadounidenses
    emitidos como homenaje y recuerdo
    al escritor Washington Irving:

    Retrato (USA -1940)
    The legend of Sleepy Hollow (USA - 1974)

    Bibliografía de Washington Irving:

    Salmagundi (con William Irving y James Pauling (1808)

    Diedrich Knickerbocker, Una Historia de Nueva York, desde el comienzo del mundo hasta el fin de la Dinastía Dutch (1809)

    El Cuaderno de Dibujo de Geoffrey Crayon Gent (contiene La Leyenda de Sleepy Hollow y Rip Van Winkle) (1819-1820)

    El salón Bracebridge (1822)

    Cuentos de un Viajero (1824)

    Historia de la Vida y Viajes de Cristóbal Colón (1828)

    La Crónica de la Conquista de Granada (1829)

    Los Viajes y Descubrimientos de los Compañeros de Colón (1831)

    "The Alhambra" – Conjunto de cuentos y bosquejos de moros y españoles (1832) (En la actualidad se edita como Cuentos de la Alhambra)

    Una Excursión en las Praderas (1835)

    Cuentos del antiguo Nueva York (1835)

    Astoria (1836)

    Las Montañas Rocosas (Las Aventuras del Capitán Bonneville) (1837)

    Biografía de Margaret Miller Davidson (1841)

    Los Buscadores de Tesoros (1847)


    Vida de Oliver Goldsmith (1849-1850)

    Goldsmith (1850)

    Mahoma y sus Sucesores (1850)

    La Percha de Wolfert y Otros Trabajos (1855)

    Vida de George Washington (5 vols., 1855-1859)

    Trabajos Españoles y Otras Misceláneas (póstumo, 1866)


    Bruno Alcaraz Masáts

    Biografía publicada en "Revista del Diario de las Américas" - Nº 1239 / Enero de 2007 - editada por el Real Instituto Internacional de Cooperación Hispano-Americana - Madrid


    01 febrero 2009

    WASHINGTON IRVING
    SE PRESENTA A SI MISMO

    Siempre me ha gustado visitar escenarios nuevos y observar comportamientos y costumbres diferentes. Ya en la infancia mostré una innata tendencia a los viajes, recorriendo hasta el último rincón de mi ciudad natal para pasmo e irritación de mis padres y enriquecimiento del pregonero.


    Grabado de Nueva Amsterdam,
    Antecedente de Nueva York (Siglo XVII)
    Con el paso de los años extendí el círculo de mis exploraciones: nada me placía más que un día festivo para dedicarlo por entero a recorrer los alrededores cada vez más distantes de mi casa. Así me familiaricé con cuantos lugares representaban algo importante en la historia o las tradiciones populares del estado de Nueva York. Conocía todos los sitios donde se había cometido un asesinato o un robo, y desde luego todos aquellos en los que se hubiera aparecido un fantasma. Visité las ciudades cercanas para alimentar mi necesidad imperiosa de conocimientos, cuyo tesoro almacenaba en cuadernos donde iba anotando cuidadosamente las diversas costumbres de la gente y mis conversaciones con los sabios y grandes hombres de cada lugar.
    Uno de esos interminables días de verano ascendí un monte lejano desde donde dirigí la mirada aún más lejos. La inmensidad de esta terra incognita de la cual sólo era un simple individuo penetró de golpe en mi mente, y su extensión recién percibida trastocó mi espíritu.

    Uno de los primeros planos de la Gran Manzana,
    conocida entonces como Nueva Amsterdam - 1664
    Este deseo incontenible de viajar aumentó con los años. Los libros de viajes se convirtieron en verdadera pasión hasta el punto de que abandonaba a menudo mis obligaciones escolares para embeberme durante horas en sus historias. ¡Con qué placer recorría después los muelles mirando cómo zarpaban los barcos hacia horizontes remotos! ¡Con cuánta envidia los observaba perderse en lontananza mientras en mi imaginación los acompañaba hasta los confines de la Tierra!
    Las lecturas posteriores y las reflexiones de madurez redujeron inevitablemente estas ilimitadas inclinaciones a términos más razonables, pero sólo contribuyeron a reforzar mi decisión inicial. En cuanto pude recorrí gran parte de mi país. Si sólo hubiera sido un amante de los bellos paisajes, habría satisfecho con creces mis necesidades estéticas en aquellos primeros viajes, pues pocos lugares del mundo los ofrecen los ofrece mejores: lagos enormes, auténticos océanos de plata líquida; montañas que roban su color; valles famosos por su fertilidad y praderas infinitas cuya vegetación se mece al viento como las olas del mar; gigantescas cataratas envueltas en su eco cósmico; anchos y profundos ríos que alimentan en silencio el mar; bosques intrincados de vegetación exuberante; cielos límpidos donde brillan exultantes las nubes en verano y se exhiben mágicas las auroras.
    Es cierto, ningún americano necesita buscar en ninguna otra parte del mundo escenarios naturales ante los que conmoverse. Pero Europa aporta algo diferente: los encantos que se derivan de su milenaria tradición poética. En ella se exhiben las más exquisitas obras de arte y pueden vivirse los refinamientos de una sociedad altamente civilizada, al tiempo que las peculiaridades específicas de las diferentes tradiciones regionales.
    Mi país se muestra pródigo en promesas juveniles, Europa acumula los ricos tesoros de los tiempos; sus propias ruinas, piedra a piedra, atestiguan la profundidad de su historia. Deseaba recorres los escenarios de tantas hazañas, pisar su tierra eternamente hollada, resguardarme al pie de los castillos y meditar entre torres desmoronadas. Un viaje, en suma, que me permitiera escapar de la plana realidad del presente para perderme entre las grandes sombras del pasado.
    Quería, además, conocer personalmente a los grandes hombres de la Tierra. Reconozco que tenemos algunos en América, sin duda no existe ni una sola de nuestras ciudades que no pueda presentar su propia colección con orgullo. Durante mi juventud conocí a muchos, aunque no siempre me satisficiera su sombra, pues no hay peor cosa para un hombre pequeño que la sombra de uno grande, sobre todo si se trata de un gran hombre de la ciudad. En fin, ansiaba conocer a los de Europa, máxime tras leer en varios libros que los animales degeneraban en América. Si eso era cierto, pensé, un gran hombre europeo sería en relación al americano como el pico más alto de los Alpes y las altas praderas del Hudson. Confirmaban estas hipótesis los aires de grandeza y la actitud prepotente de muchos viajeros ingleses a pesar de que, según quienes les conocen, en su país suelen ser gente sin la menor trascendencia. Deseaba conocer esa tierra mágica y a su raza de gigantes de la cual apenas soy un espurio descendiente.
    Para bien o para mal, he tenido la inmensa suerte de realizar mis sueños. He recorrido muchos países y he sido testigo de la variedad infinita que conlleva la vida humana. Nunca afirmaré que he analizado ambas cosas con el punto de vista del filósofo. Me he limitado a observar a mi alrededor con la mirada propia de los enamorados de lo curioso cuando pasan delante del escaparate de una librería, atraídos a veces por sus bellas líneas, otras por el atavismo de alguna caricatura o, simplemente, por la belleza del paisaje.
    Tal como el turista moderno acostumbra a viajar lápiz en mano para mostrar luego en casa sus vivencias a los amigos, así me siento yo impelido a exhibir las mías mediante mis escritos. Sin embargo, cuando releo las notas que he tomado con tan digno propósito, me asusto al comprobar cómo mi particular sentido del humor me ha conducido por temas ajenos por completo a los que cualquier viajero al uso hubiera considerado interesantes para conservarlos en un libro. Temo que causaré en el lector el mismo desencanto que el desafortunado pintor que, después de un largo viaje por Europa, sólo presentase dibujos de paisajes solitarios y apartados. Su carpeta rebosa de apuntes realizados al natural, románticos y personales - chozas, bosques, ruinas desconocidas -
    , pero falta la catedral de San Pedro, la bahía de Nápoles, el Etna o algún glaciar.


    Uno de los últimos retratos del escritor
    Texto escrito por Washington Irving,
    que se solía incluir como prólogo en
    las ediciones de sus libros de viajes
    Sunnyside,
    la casa de Washington Irving en
    Tarrytown - Estado de Nueva York

    Grabado de la casa de Washington Irving en Sunnyside
    su mansión ahora es museo en su memoria y casa histórica.

    En 1835 compró una casa en Tarrytown, junto al río Hudson, una zona que había popularizado en su obra La Leyenda de Sleepy Hollow y la convirtió en un romántico retiro al que llamó Sunnyside, aunque en 1842 fue nombrado Embajador de Estados Unidos en Madrid, cargo le hizo regresar a España y que ejerció durante tres años. En 1845 regresó a Sunnyside.

    El 28 de noviembre de 1859 Washington Irving murió en Sunnyside y fue enterrado en el cementerio de Sleepy Hollow, Nueva York.

    La fachada principal desde dos ángulos distintos

    Fachada Sur, a su derecha el gran porche frente al lago

    El pórtico de la entrada principal y el torreón

    La escalera y el estudio de trabajo de Washington Irving


    Lienzo de la tertulia de escritores americanos en
    la casa de Washington Irving

    Grabado de la comitiva del entierro de Washington Irving.

    Falleció el 28 de Noviembre de 1959.

    En ese día de noviembre Nueva York cerró sus puertas y 150 carruajes en procesión fúnebre y más de 1000 personas esperaron su último paso.

    En el cementerio de Sleepy Hollow está enterrado Irving



    Lapidas de la tumba de Washington Irving y de la familia Irving en el cementerio de Sleepy Hollow.

    Bruno Alcaraz Masáts

    Carta de Washington Irving dirigida a Lewis Gaylord Clark, entonces editor de Knickerbocker Magazine

    Puerta principal de entrada al Cementerio de Sleepy Hollow

    El cementerio de esta comunidad, cercana a Nueva York, fue fundado en 1849 como cementerio de Tarrytown, y que sería, según sus promotores, como un lugar histórico de paz y descanso para los que hubiesen disfrutado vidas extraordinarias

    El Cementerio Sleepy Hollow rodearía el antiguo lugar norirlandés de las tierras de Buring, el lugar identificado en La leyenda de Sleepy Hollow como ‘’el lugar de descanso del jinete sin cabeza’’.

    Antigua capilla irlandesa de la zona sur del cementerio,
    cercana a la parcela de la familia Irving

    Las tumbas de la familia Irving están situadas en el extremo sur del cementerio, en la zona cercana a la antigua capilla irlandesa y el rio Pocantico, y Washington Irving está enterrado dentro de la zona de las parcelas que dominan unas vistas a la antigua iglesia irlandesa y su cementerio, en esta zona sur que, en vida, fue la elegida por Washington Irving para reposar.


    Parcela de la familia Irving, situada en la zona sur,
    orientada hacia la antigua capilla irlandesa
    y al río Pocantico, que abarca todo el Este.

    Está dividido en 50 zonas de enterramientos, y aparece hoy como uno de los cementerios más famosos de Estados Unidos y de mayor proyección internacional.

    En Abril de 1849, cuando el actual cementerio de Sleepy Hollow era tan sólo un proyecto, desde Nueva York escribió Irving esta carta a Lewis Gaylord Cleark, que era entonces el editor de Knickerbocker Magazine y en la que manifiesta, por primera vez, el deseo de que sus restos, cuando fallezca, reposen en él.

    Mi querido Clark:

    Le adjunto un plan para un cementerio rural proyectado por algunos de los próceres de Tarrytown, en las boscosas colinas adyacentes a la Iglesia irlandesa de Sleepy Hollow. No tengo ningún interés pecuniario en él, con todo espero que pueda tener éxito, ya que mantener ese barrio hermoso y lugar sagrado de los anti-poéticos y de los buenos niveles de la vida.

    Además, confío en que algún día mis huesos reposen allí. Los proyectores son claros hombres de bien, pero ya son, yo creo, conscientes del error que han cometido en el nombramiento de "Tarrytown," en lugar de "Cementerio Sleepy Hollow". El nombre de este último hubiera sido suficiente por sí solo para garantizar el patrocinio de todo ser deseoso de dormir tranquilamente en sus sepulcros.

    Le ruego que corrija este descuido si usted, como yo confío en ello, confiamos en que observe tener en cuenta esta empresa sepulcral.

    Espero que, en la primavera que se abre, usted me acompañe en una de mis breves visitas a Sunnyside, cuando vayamos a hacer otro viaje a Sleepy Hollow, y (si rayos y truenos lo permiten) tengamos un coloquio entre las tumbas.

    Atentamente, siempre tuyo,

    Washington Irving, Nueva York, 27 de abril 1849


    Entre las personalidades célebres enterradas en el Cementerio Sleepy Hollow figuran:

    El industrial escosés Andrew Carnegie (1835-1919), escocés-estadounidense, el industrial magnate del acero, y filántropo.

    John Dustin Archbold (1848-1916), director de la de la empresa Standard Oil de Rockefeller .

    Walter Chrysler, empresario y fundador de la empresa de automóviles de Chrysler, encargado de New York City Chrysler Building.

    William Rockefeller (1841-1922), con su hermano John D. Rockefeller, fundador de la Standard Oil Company, y que dispone del mausoleo familiar.

    Elizabeth Arden (1878-1966), mujer canadiense de negocios que construyó en Estados Unidos un imperio de cosméticos.

    Ann Lohman (1812-1878), también conocida como Madame Restell, proveedora en el siglo 19 de las primeras medicinas con patente y de los primeros medicamentos para los abortos.

    Thomas J. Watson (1870-1955), transformó una pequeña fábrica de máquinas en la empresa de procesadores IBM.

    Como curiosidades quedarían Harry Helmsley (1909-1997), el magnate de bienes raíces que construyó una empresa que se convirtió en uno de los titulares de propiedad más grande en los Estados Unidos, y su esposa Leona Helmsley (1920-2007), en un mausoleo con un panorama de vidrieras del horizonte de Manhattan. Leona fue famosa porque legó en su testamento 12 millones de dólares a su perro y Joshua D. Miner (m. 1886) que, en su época dorada, fue un conocido falsificador.

    Bruno Alcaraz Masáts
    El Libro de Firmas de la Alhambra
    - El Álbum de la Alhambra -



    El primer ejemplar del Album de la Alhambra:
    Libro de Firmas de la Alhambra

    El 3 de Mayo de 1835 escribió un artículo de prensa, que se publicó en el nº 64 de la Revista Mensajero, el periodista y escritor del Romanticismo español Mariano José de Larra, firmado con el pseudónimo de Fígaro, y cuyo título era “El Album”, donde recogía el origen de la moda francesa del álbum, según escribía un autor francés, al que no identifica, y Larra enlazaría la Alhambra y el origen de estos álbumes de firmas:

    ''Sabido el objeto del album, cualquiera puede conocer la causa a que debe su origen: el orgullo del hombre se empeña en dejar huellas de su paso por todas partes; en rigor, las pirámides famosas ¿qué son sino la firma de los Faraones en el gran album de Egipto? Todo monumento es el facsímile del pueblo que le erigió, estampado en el grande album del triunfo. ¿Qué es la historia sino el album donde cada pueblo viene a depositar sus obras?

    La Alhambra está llena de los nombres de viajeros ilustres que no han querido pasar adelante sin enlazar con aquellos grandes recuerdos sus grandes nombres; esto, que es lícito en un hombre de mérito, confesado por todos, es risible en un desconocido, y conocemos un sujeto que se ha puesto en ridículo en sociedad por haber estampado en las paredes de la venerable antigüedad de que acabamos de hablar, debajo del letrero puesto por Chateaubriand: "Aquí estuvo también Pedro Fernández el día tantos de tal año." Sin embargo, la acción es la misma, por parte del que la hace.

    He aquí cómo motiva el origen de la moda del album un autor francés, que escribía como nosotros un artículo de costumbres acerca de él el año 11, época en que comenzó a hacer furor esta moda en París:


    La Grand Chartreuse, edificada por San Bruno I de Colonia,
    fundador de la orden contemplativa de los Cartujos.
    San Bruno no fue canonizado, aunque auto
    rizaran su culto
    a los Cartujos y su expansión como Orden de la Cartuja.

    «El origen del álbum es noble, santo, majestuoso. San Bruno había fundado en el corazón de los Alpes la cuna de su orden; dábase allí hospitalidad por espacio de tres días a todo viajero. En el momento de su partida se le presentaba un registro, invitándole a escribir en él su nombre, el cual iba acompañado por lo regular de algunas frases de agradecimiento, frases verdaderamente inspiradas. El aspecto de las montañas, el ruido de los torrentes, el silencio del monasterio, la religión grande y majestuosa, los religiosos humildes y penitentes, el tiempo despreciado y la eternidad siempre presente, debían de hacer nacer bajo la pluma de los huéspedes que se sucedían en la augusta morada altos pensamientos y delicadas expresiones. Hombres de gran mérito depositaron en este repertorio cantidad de versos y pensamientos justamente célebres. El álbum de la Gran Cartuja es incontestablemente el padre y modelo de los álbums.»

    Esta afición, recién nacida, cundió extraordinariamente; los ingleses asieron de ella; los franceses no la despreciaron, y todo hombre de alguna celebridad fue puesto a contribución; el valor, por consiguiente, de un album puede ser considerable; una pincelada de Goya, un capricho de David, o de Vernet, un trozo de Chateaubriand, o de lord Byron, la firma de Napoleón, todo esto puede llegar a hacer de un album un mayorazgo para una familia.

    El 3 de Noviembre de 2007, durante la restauración de la Fuente de los Leones, dejó al descubierto numerosas inscripciones de visitantes del monumento, entre las que figura una del escritor francés Victor Hugo y otra del escritor romántico británico Richard Ford (1796-1858), fechada en 1831.

    El viajero Richard Ford plasmó a punzón su nombre en el Mirador de Lindaraja, en el Salón de Comares y en la fuente del Patio de los Leones y otros muchos hicieron lo mismo en las paredes nazaríes. La nueva inscripción de Ford está situada en el borde de la taza, donde el viajero romántico Richard Ford, considerado el primer hispanófilo inglés, puede leerse con gran nitidez y reza:

    "Richard Ford, 1831"

    En 1889 se publicó la tercera edición de un pequeño libro titulado ‘’Poesías y Pensamientos del Album de la Alhambra’’, impreso en la imprenta de ''El Defensor'', que en sus primeras páginas recogía:

    ’Un generoso príncipe extranjero, el Príncipe Dolgorouki, ofreció a la Alhambra un libro en cuyas páginas, inmaculadas entonces, brillan hoy mil ráfagas de arrebatador entusiasmo y miles de ilustres nombres: es el
    ‘’Album de la Alhambra.’’

    Los responsables de la Sección de Archivo y Biblioteca
    del Patronato de la Alhambra y del Generalife

    En el folio primero del primer Album de la Alhambra, escrita en correcto francés, se lee la siguiente dedicatoria del Príncipe Dolgorouki:

    Muchos viajeros, queriendo perpetuar la memoria de su visita
    a la Alhambra, han deteriorado sus muros, cubriéndolos con sus
    nombres y sus pensamientos. A fin de asegurar una larga
    existencia a los recuerdos de los viajeros, y preservar
    juntamente el edificio de las más grandes injurias,
    ofrece este libro.

    El Príncipe Dolgorouki

    9 de Mayo de 1829

    Ofreció este Album a la Alhambra el Príncipe Dolgorouki, inaugurándolo en compañía de Washington Irving el 9 de Mayo de 1829, firmando ellos en la primera hoja, a modo de acta de donación, junto con la Vizcondesa de Saint Priest y su esposo el Conde Alexis, el Caballero Nicolao de san Mazzano, Secretario de Su Majestad Sarda en Madrid, Charles Favart, Francisco Virad, el arquitecto francés Eduard de Lussy y Mr. Villecoq, Secretario de la Embajada de Francia en España .

    Este primer volumen constaba de 351 folios, siendo la última firma que en él se ha escrito la de George Bosolins, el 20 de Mayo de 1872. El primero de los doce tomos completados hasta ahora, de 351 folios, se rellenó en 43 años y once días.

    En el figuran la firma de Theofile Gautier, en el folio 29 un 30 de Junio de 1840, de D. Fernando, Rey de Portugal, en el folio 127 un 28 de Mayo de 1856, de D. Emilio Castelar en el folio 294 (sin fecha) y de D. Pedro Emperador de Brasil en el folio 34 un ‘’30 de Febrero de 1872’’.

    El encargado de la custodia del primer Album de la Alhambra era, en esa época, Juan Quirós, que profanó su contenido, al marcar con una cruz a los visitantes de más abolengo o fama, les corrigió los errores de sus mensajes y se propuso hacer una recopilación de los más interesantes, así como de los poemas más hermosos para una obra que nunca llegó a ver la luz.

    El segundo Album de la Alhambra se inauguró un 1º de Abril de 1872, terminándose el 8 de Marzo de 1883, con la firma del Marqués D’Eyrague.

    En este II Album figuran las firmas del Rey de España, Don Alfonso XII, en el folio 140, del Embajador de Marruecos en España, en el folio 162 un 5 de Diciembre de 1877, de Eugenio de Harzembuch, en el folio 295 y en el folio 299 (vuelto) las firmas de SS. AA. RR. Dª. Isabel y Dª Paz de Borbón.

    Ese mismo día, 8 de Marzo de 1833, la Alhambra dio comienzo a su tercer Album, ante la visita del Conde de Vilana, y este libro de firmas de la Alhambra, hoy en día, va por su Libro XXII.

    En este III Album de la Alhambra estamparían sus firmas en su folio 47 el Jefe de los Cosacos del Don y en el folio 75 el Rey de España Don Alfonso XIII.

    Dos antiguos actos culturales que tuvieron lugar en el recinto de la Alhambra (La coronación del poeta José Zorrilla en 1889 y el Concurso de Cante Jondo de 1922) se reflejarían en los folios del Album de la Alhambra, en que todos los protagonistas de la coronación de Zorrilla, entre ellos el poeta laureado, quedaron plasmadas sus firmas, así como aquellos que acudieron al Concurso de Cante Jondo de 1922, entre ellos sus creadores Ignacio Zuloaga y Manuel de Falla; Federico García Lorca, pese a su admiración por la cultura árabe, nunca firmó en el Album de la Alhambra y varios asistentes como el escritor y director de cine español Edgar Neville.

    Firma de Rafael Alberti en una visita nocturna en 1982

    El laureado poeta José Zorrilla escribió un largo poema, consignando distinto año al de su Coronación como Poeta Nacional Laureado en la Alhambra en 1889, ya que en 1855 estaba en Méjico, bajo la protección y mecenazgo del Emperador Maximiliano I:

    Dejadme que embebido y estático respire
    las áuras de este ameno y espléndido pensil;
    dejadme que perdido bajo sus brazos gire;
    dejadme entre los brazos del Dauro y del Genil.
    Dejadme en esta alfombra mullida de verdura,
    cercado de este ambiente de aromas y frescura,
    cercado de este cielo de límpidos celajes,
    encima de estas torres ganadas a Boabdil.

    Dejadme de Granada en medio el paraíso,
    do el alma siento henchida de poesía ya;
    dejadme hasta que llegue mi término preciso
    y un canto digno de ella le entonaré quizá.
    Si: quiero en esta tierra mi lápida mortuoria.
    Granada!... Tu el santuario de la española gloria;
    tu Sierra es blanca tienda que pabellón te da;
    tus muros son el cerco de un gran jarrón de flores;
    tu Vega un schall morisco bordado de colores;
    tus torres son palmeras donde prendido está.

    Salve, oh Ciudad en donde el alba nace
    y en donde el Sol poniente se reclina,
    donde la niebla en perlas se deshace,
    y las perlas en agua cristalina:
    donde la Gloria entre laureles yace,
    y cuya inmensa antorcha te ilumina!
    Santuario del honor, de la Fe Escudo,
    Sacrosanta Ciudad, yo te saludo.

    José Zorrilla.
    12 de Abril de 1855

    Entre las firmas granadinas, existe una rima de Pedro Antonio de Alarcón:

    A GRANADA

    Adiós, Flor del desierto trasplantada
    a este valle feraz de Andalucía,
    do en alfombra de grata lozanía,
    muelle Beldad, te encuentras reclinada.

    Al aspirar tu brisa embalsamada,
    que encantó en otro tiempo el alma mía,
    recuerdo los ensueños de poesía
    que gocé en tu mansión, bella Granada.

    Hoy, que cruzo ante ti, la sombra errante
    siguiendo de mi lóbrego destino,
    me arrebata un suspiro tu belleza;
    que si tu cielo azul, puro y brillante,
    a mi alma dio ayer fulgor divino,
    hoy mi alma le inunda de tristeza.

    Pedro Antonio de Alarcón
    25 de Enero de 1853

    Y una del Obispo de Ávila Pedro José, de carácter historicista y muy pomposa:

    ¡Monumento grandioso de la Historia!...
    ¡Palma inmortal de gigantesca lid!...
    ¡Fija en tu Dios Iberia, la memoria...
    Recaredo... Colón... La Alhambra... El Cid...!


    Pedro José, Obispo de Ávila
    Granada, 17 de Junio de 1880

    En el transcurso de los siglos XIX, XX y comienzos del XXI quedarían recogidas en el Album de la Alhambra las visitas de reyes y nobleza, escritores, poetas y artistas, viajeros ilustres y personalidades del mundo de la política y de la sociedad, ya que la mayor parte de sus personajes dejaron su impronta en el monumento y su firma y dedicatoria en el Album de la Alhambra.

    Esta docena de Libros de Firmas de la Alhambra forman parte de la historia interior de la Alcazaba y Palacios Nazaríes de la Alhambra, en la colina de la Sabika y que, gracias a la iniciativa del Príncipe Dolgorouki y de Washington Irving en 1929, ha preservado sus muros, paredes, columnas y fuentes de nombres grabados a punta de navaja con ínfulas de eternidad.

    Bruno Alcaraz Masáts

    31 enero 2009

    Carta de Théophile Gautier
    a su madre, desde Granada


    Pierre Jules Théophile Gautier (Tarbes 1811 – Neuilly sur Seine 1872) desarrolló durante su vida una amplia actividad como literato, ejerciendo como poeta, dramaturgo, novelista, periodista, crítico literario y fotógrafo francés, era un buen amigo de Victor Hugo, Gerald de Nerval y Honoré de Balzac, fue maestro de la generación romántica e inspirador de poetas, entre los que se encontraba Charles Baudelaire.
    Desde muy joven, además de un especial talento para la pintura, demostró su aversión por el academicismo literario y volcó su entusiasmo sobre François Villon, François Rabelais y los llamados «malditos». Escribió novelas por entregas, artículos y críticas en distintos diarios y revistas, además de libros de viajes y relatos cortos en los que se encuentran algunas de sus más logradas páginas en prosa.
    Creó con Leconte de Lisle (1818-1894) el Parnasianismo, un movimiento literario francés de la segunda mitad del siglo XIX (hacia 1860), nacido como reacción contra el Romanticismo de Víctor Hugo, el subjetivismo y el socialismo artístico. La palabra que lo definía era de origen griego y hacía referencia a la cima del monte Parnaso donde estaban las musas inspiradoras, que eran diosas menores.
    Cuando visitó España en 1840, finalizaba la Primera Guerra Carlista y fue elegido para cubrir el fin de la contienda como periodista, trabajo que consideró humillante. En su equipaje, Théophile Gautier portaba un aparato fotográfico (daguerrotipo) con el que pretendía captar imágenes de su viaje. Nada se sabe de los resultados obtenidos, al parecer sus intentos fueron infructuosos.
    Del 5 de mayo al 7 de octubre de 1840, Théophile Gautier descubre España con su amigo Eugène Piot, un coleccionista francés, al que acompañaba como asesor de obras de arte, recorriendo España con la intención de expoliar el patrimonio artístico ante el bajo nivel cultural.
    Antes de su llegada, ya había recorrido España otra “embajada cultural”, la famosa expedición del Barón Taylor, escritor, dibujante y viajero que en 1835, aprovechándose de la confusión de las guerras carlistas y la Desamortización de Mendizábal, ministro de Isabel II, y de la disolución de las ordenes religiosas, se benefició de la coyuntura para desmantelar iglesias, conventos y monasterios llevándose sus obras de arte y es por ello que Piot y Gautier fracasaron en su intento y perdieron los ahorros previstos para dicho expolio.
    Esta estancia de seis meses le proporcionaría una importante documentación de su Viaje a España, que dieron como resultado vigorosas impresiones en sus cuadernos, caracterizados por la frescura de su mirada,
    el asombro de la visión y el deseo siempre exacerbado de la exactitud en la declaración. Estas visiones dan lugar a nuevos versos, España, que aparecen en la recopilación de Poesías completas en 1845.
    Viaje a España recoge las impresiones de Gautier durante el viaje que realizó en 1840 y de este recorrido surgieron también sus obras "España" y "Tauromaquia". Sus páginas están llenas tanto de observaciones de primera mano como de informaciones librescas recogidas por él.
    Durante su estancia en Granada, Théophile Gautier escribió a su madre una despechada carta, en la que se quejaba de la falta de noticias de su familia y en la que les amenazó con desheredarlos y con alquilar la Alhambra y no volver a Francia.


    Mi querida mamá:
    Llegué a Granada, y fuí a correos; no hay cartas, al segundo correo nada aún; - quiero creer que me escribieron, la carta se perdió, y he aquí su excusa.Cómo son cuatro escribiendo más o menos bien y no tienen el valor de poner la pluma en el tintero?, ¿cómo en dos meses dos cartas solamente?, les he escrito desde Tours, Burdeos, Burgos y desde Madrid otras tres veces, y ahí tienen que les envío otra carta desde Granada; me tienen pues ya olvidado, lo que me parece es que son ustedes unos canallas: Piot no recibió nada tampoco de su madre.
    Si continúan como hasta ahora, acabarán sobre el cadalso; ¿Están enfermos? ¿Están muertos? ¿Qué demonios hacen? Gerardo que es el más perezoso de los mortales me escribió cinco o seis veces: y sin embargo aún no tiene respuesta en pago.
    Bromas aparte, esto me aflige profundamente; yo, que viajo por la llanura y por la sierra, con el sol a la espalda, que hago grandes odas políticas de 200 versos de longitud, sobre las impresiones del gran camino, que estoy obligado a asimilar un nombre infinito de catedrales tomando notas, aprendiendo el español y componiendo un volumen de versos donde hay para elegir, saco tiempo para escribirles con sudor, y ustedes nada. Y sin embargo parecían quererme. ¿Se acabó? ¿Quizás han olvidado echar sus cartas al correo? ¿O es que sólo las franquearon hasta la frontera?
    No se qué imaginar, no hay Diarios franceses en Andalucía e ignoro también por completo que pasaría si estuviese en China; les tengo no obstante en un altar, y a fuerza de cuidados, hago de ustedes parientes presentables.
    Envíenme muchos acuses de recibo familiares o les maldeciré y les desheredaré, en cuanto a mi salud es inalterable y me lleva como muchos puentes nuevos. han pasado dos meses y sólo nos queda uno: hemos visto Burgos, Vitoria, Valladolid, Olmedo, El Escorial, Toledo, Madrid, Aranjuez, Jaén, Granada - nos queda por ver Córdoba, Sevilla, Cádiz y Valencia- desde aquí haremos el retorno a nuestra bella patria, donde apenas parecen ya preocuparse por nosotros.
    ¡Ah mi querida mamá, no habría creído de tu parte tan gran negligencia: si te alegras de recibir mis noticias ¿Crees que puedo prescindir de las tuyas y las de Lilly, y papá y Zoe y Alfonso? ¡Bonita familia! ¡Si mantiene esta actitud, alquilo la Alhambra, lo amueblo con un colchón de trenza de paja y un par de cojines, y no vuelvo! ¡Ahí se las arregle el gobierno, tanto peor para Francia!
    Os envío toda clase de copias, ¿llegarán? ¿desaparecerán?
    No tengo conocimiento más que de las dos primeras cartas: hoy es sábado, hasta el miércoles no tendré nada, aquí no hay correo más que dos veces por semana .
    A pesar de vuestra infame conducta, les llevo en mi corazón.
    Su hijo y hermano

    Théophile Gautier

    Alejandro Dumas padre
    describe la ciudad de Granada
    el primer día de su estancia
    en Noviembre de
    1846

    Oleo de Alejandro Dumas padre con vestimenta árabe

    "Empiezo a pensar que hay un placer todavía mayor
    y es el de volverla a ver".

    Alejandro Dumas padre

    El 25 de noviembre de 1846 llegaba a Granada, procedente de Jaén, un grupo de seis viajeros románticos franceses.

    El grupo estaba constituido por Alejandro Dumas padre y Alejandro Dumas hijo, que venían acompañados de Augusto Maquet, colaborador de Alejandro Dumas padre, conocido en París como "el negro indispensable", el escritor Eugen Giraud y los pintores Adolfo Desbarolles y Luis Boulanguer.

    Alejandro Dumas padre describe en su libro de viajes “De París a Cadiz’’ los cuatro días de la estancia en Granada que vivieron en la antigua Casa de Pupilos de Pepino, en la calle Silencio.

    De su entrada en Granada indica:

    "Al contrario que las demás ciudades españolas, Granada
    adelanta algunas de sus casas para recibir al viajero".

    Existen unas muy curiosas anécdotas del literato francés sobre su visita al país.

    Antes de llegar a España, Alejandro Dumas padre le envió a un conocido jefe de bandoleros de Despeñaperros, un talón de mil francos para que preparase una emboscada sin mayor perjuicio ni pérdidas de vida, como una anécdota más del viaje.

    El bandolero le contestó que ya había cerrado el negocio con otros viajeros, pero del recibo del talón mandaba justificante. La carta y el recibo figuran hoy en el archivo de la Biblioteca Central de la Universidad de La Sorbona.

    Estando ya en Granada hubo un suceso que determinó la duración de la estancia en Granada de estos seis viajeros románticos.

    En la vivienda del pintor francés Couturier, al que hicieron dos visitas, con el deseo de dibujar a los bailaores en el patio su casa, unos “chaveas” (chiquillos) los apedrearon, desde una casa cercana, propiedad del pintor Contrarias y a Alejandro Dumas hijo le dieron una pedrada en la cara, "y éste se había lanzado a buscar la venganza, irrumpiendo en la casa del pintor Contrarias con otros miembros del grupo’’.

    Fueron acusados de "haber violado un domicilio tranquilo", siendo llevados a comparecer ante el corregidor de Granada, que ordenó al jefe de policía iniciara averiguaciones del suceso. Según refiere Dumas, hasta el mismo Capitán General acabaría tomando cartas en el asunto, por lo que los extranjeros tuvieron que planear escapar de la ciudad durante el proceso de investigación, amparándose en la oscuridad de la noche.

    Armados con "fusil al hombro y cuchillo al cinto", tomaron dirección a la puerta de Córdoba, donde previamente habían quedado con los muleros de la diligencia.
    En el trayecto en su huida por la ciudad se toparon con "tres gendarmes", estando dispuestos a luchar para irse, si ello era necesario.

    Dumas padre cuenta que asumió "el mando general de las fuerzas del ejército", formado por seis franceses, pero no hubo ocasión para llegar a las armas porque los agentes "sólo querían beber a la salud del Capitán General, sin duda, un vaso de manzanilla", en una posada cercana, situada en el mismo camino que llevaban los viajeros.
    El libro de viajes que se publicó en 1846 en París, apareciendo ediciones en Londres, Berlín, Florencia y Málaga en los años siguientes.

    La descripción de Alejandro Dumas padre que se recogió en su libro de viajes ''De París a Cádiz'' dice así:

    Foto de Alejandro Dumas padre, hacia 1949

    Granada, 25 de noviembre de 1846

    Granada, más deslumbrante que la flor y más sabrosa que el fruto del que toma su nombre, parece una virgen perezosa que lleva tumbada al sol desde el día de la creación, sobre un lecho de brezo y de musgo, protegido por una muralla de cactus y de áloes ; por la noche se duerme alegremente con las canciones de los pájaros, y, por la mañana, se despierta sonriente con el murmullo de sus cascaditas. Dios, que la quería más que a todas sus hermanas, le hizo una corona que hasta los ángeles envidiarían, una corona que no se marchita jamás, y en la que, por la noche, se confunden las estrellas del firmamento en un himeneo misterioso y perfumado, que se llena de tantas esencias que, cuando al despertar, la virgen agita su frente a las primeras brisas de la mañana y a los primeros rayos del sol, los viajeros que pasan por las castillas vecinas se detienen y se preguntan de dónde vienen esos perfumes desconocidos y casi celestiales; pero Granada era mujer y por lo tanto coqueta. No creo que intento atacar ni a la coquetería de la inteligencia, y, aunque un ligero vestido de una completa blancura sea el adorno que nos fascina a monsieur Placard y a mi, no repudio un cierto gusto por esas adorables flores artificiales que, durante ciertas épocas del año y durante ciertos años de la vida, se ve obligada a utilizar la mujer para suplantar a las flores naturales que le faltan.
    Desgraciadamente, Granada estaba tendida sobre una colina, de modo que los curiosos podían descubrirla desde lo lejos sin ser vistos, y sorprenderla el mejor día en el baño, como a Susana. Por casta que sea la mujer, cuando es de natural perezoso, no puede girarse castamente en la cama; creyéndose sola, enseña el brazo un poco más arriba del codo y el pie algo más arriba del tobillo; los cabellos pueden soltarse de golpe y, al haber un gesto brusco para detener el torrente de oro o ébano que inunda sus hombros, no se da cuenta de que se rasga una esquina de la tela y que el seno blanco y redondeado asoma por el velo desgarrado. Y ¿ que impide que en ese momento un amante sin duda ignorado, pero sin embargo presente, aproxime sus ojos a alguna abertura indiscreta de la roca o a algún claro del bosque y que, dudando todavía de la belleza de la codiciada, haya estado esperando esa imprudencia para convencerse y esa convicción para actuar?,¡ Ay!, señora , eso es lo que le ocurrió a Granada.
    La desgraciada muchacha se abandonaba pues sin escrúpulo ni vergüenza a todos los caprichos de su espíritu antojadizo y voluble con esa ignorancia de la virginidad que dobla el peligro de las vírgenes; pero esa inocencia a pleno sol debía traer tarde o temprano alguna terrible catástrofe, y la Lucrecia andaluza, como la Lucrecia romana, debía perderse por lo que ella creía que debía protegerla. Allende Granada estaban los mares y allende los mares estaban los moros. Dado que los moros han sido siempre los hombres más disolutos del mundo, necesitaban siempre un serrallo de ciudades para sus serrallos de mujeres; y , al ponerse de puntillas divisaron a Granada que, al no saberse vigilada, hacía todo lo que una muchacha ingenua puede hacer, y, de repente, se adueñó de ellos un gran amor por la virgen española.
    Los moros ejecutan sus deseos casi en el mismo momento en que se les antojan y un buen día en que la pobre niña dormía la siesta, según su costumbre, se abalanzaron como verdaderos buitres del Atlas sobre la pobre paloma de la sierra y construyeron una muralla toda erizada de bastiones alrededor de su casto nido de musgo. Granada gritó, lloró, se defendió, quiso morir, pero para gente tan experta en amores como los malvados sarracenos , toda oposición no era más que una resistencia afirmativa; y, como amantes sensatos y seductores ingeniosos que eran, no pidieron nada a su nueva amante sin antes haberla encadenado con un magnifico presente. Por eso, se pusieron inmediatamente a cincelar dos joyas llamadas la Alhambra y el Generalife. Al ver tan espléndido don, Granada hizo lo que hubiera hecho cualquier mujer, inclinó la cabeza, pero al inclinar la cabeza sus ojos se posaron sobre el Genil. Casualmente ese día el Genil llevaba agua. Granada se vio con su nuevo ornamento y se ruborizó de vergüenza según algunos, porque, siendo pobre como era, Granada no podía adornar su frente más que para esconder de ese modo una mancha; de placer, dicen otros, porque, siendo como hemos visto coqueta, una diadema tan maravillosa debía quitarle los remordimientos , puesto que la dejaba sin rival.
    Y ocurrió que, cansada de luchar, se recostó sobre sus cojines un poco menos virgen, pero un poco más bella. Y todo lo que hoy podemos decir, aquellos que no pasamos por moralistas, es que la deshonra le sienta, a ella como a muchas otras, a las mil maravillas.

    Firma de Alejandro Dumas padre

    Bruno Alcaraz Masáts

    Alejandro Dumas padre
    describe el viaje de llegada
    hasta Granada en el libro
    ''De Paris a Cádiz''


    Alejandro Dumas padre (1846):

    Cuando nos asomamos para mirar por las ventanas de la diligencia
    el color especial de los campos, las llanuras van pasando del tono
    del ópalo al de un lila violento de aspecto más suave y armonioso.
    Es que nos encontramos en el país del azafrán. Esos lagos color
    de rosa son en realidad lagos de flores; y esos lagos de flores
    constituyen la riqueza de la estepa sirviendo al mismo
    tiempo para su ornato y decoración.


    Granada, 25 de noviembre de 1846

    Sin embargo, u
    na cosa nos inquietaba; habíamos sabido, al subir al carruaje, que una diligencia que se dirigía a Sevilla iba delante de nosotros. Como nosotros, los que iban en esta diligencia, debían cenar en Valdepeñas, y no es seguramente en España en donde más puede aplicarse este proverbio pitagórico: donde come uno, comen dos.

    No era esto en vano rumor; precedíamos, en efecto, una diligencia atestada de viajeros. Así que, cuando llegamos al parador, encontramos las mesas guarnecidas, sino de manjares, por lo menos de convidados.

    Nos repartimos al punto en el parador, lo cual hizo fruncir las cejas a los doce viajeros. Debíamos explorar todo el establecimiento. Después de la exploración el punto general de reunión era el comedor.

    Diez minutos después, estábamos todos juntos excepto Alejandro y Desbarolles.

    Había yo descubierto la cocina, y estaba de inteligencia con el jefe. Giraud había descubierto la moza y allá se las compuso con ella para el arreglo de las camas. Boulanger había descubierto castañas y llenado los bolsillos. Maquet había descubierto el correo, y sabido que no había en Valdepeñas más cartas para él, que en Madrid y en Toledo.

    Alejandro y Desbarolles llegaron. Abriendo las puertas casualmente, habían descubierto otras cosas no menos encantadoras que las que nosotros habíamos descubierto. No os diré, señora, lo que Alejandro y Desbarolles descubrieron; básteos saber solamente que los dos imprudentes se hubieran transformado en ciervos como Actéon... si no hubiera pasado el tiempo de las metamorfosis.

    Restábamos que descubrir un sitio en la mesa. Los primeros que habían llegado, contentos con vernos reunidos, y asegurados por esta reunión de los descubrimientos que podíamos hacer, se apresuraron a estrecharse y a ofrecernos el sitio que deseábamos.

    Principió la cena.

    No hay que decir que habíamos pedido Valdepeñas. El primero que probó el licor que se nos sirvió, le escupió inmediatamente, bajo la mesa.


    Grabado de la batalla de la calle Ancha de Valdepeñas
    por el pueblo contra las tropas francesas
    el 6 de Junio de 1808, al que se derrotó.

    -¿Qué es eso? preguntó a Desbarolles.

    Preciso es deciros, señora, que Desbarolles nos había estado volviendo la cabeza hacía quince días, pintándonos las delicias que reservaba a nuestra sensualidad la provincia que atravesábamos.

    Desbarolles hizo una señal de cabeza y llamó al moso. El moso acudió:

    -¿No tenéis mejor vino que este? le pregunté.

    -Si le quiere usted.


    -Venga.

    El moso desapareció, y cinco minutos después volvió a entrar con dos botellas en la mano.

    -¿Es este el mejor? preguntó Desbarolles.

    -Si, señor.


    Gustamos esta segunda edición. Era revisada, corregida y aumentada, esto es, peor aún que la primera.

    Comenzamos a llover imprecaciones sobre Desbarolles y Giraud, que nos habían prometido néctar, mientras que no nos daban ni aún heces. -Ea, dijo Giraud levantándose, no andemos con bromas; nosotros hemos prometido a la sociedad vino de Valdepeñas...

    ¿Adónde está? vamos a buscarle.

    -Vamos, dijo Desbarolles levantándose a su vez y tomando su carabina.

    Salieron los dos. Diez minutos después volvieron, trayendo cada uno por un asa una enorme olla que contenía de unas dos y media a tres azumbres de un vino negro y espeso que se derramó inmediatamente en nuestros vasos.

    Probamos este, que era el legítimo Valdepeñas, con su áspero y excitante sabor.

    Giraud y Desbarolles habían ido a buscarlo a la taberna. No doy por vos estos pormenores, señora; vos, os contentáis, como todos sabemos, con humedecer vuestros labios en un vaso de agua, por cuyo medio os refrescáis y aplacáis vuestra sed. Pero las cartas que tengo el honor de escribiros están destinadas a tener cierta publicidad, y es bueno que las personas menos inmateriales que vos
    sepan, señora, donde se halla ese famoso Valdepeñas desconocido en las posadas.

    Este vino espeso y áspero que, para los verdaderos bebedores, tiene la ventaja de no apagar la sed, excitó en nosotros fácilmente el deseo de [116] encontrar las mejores camas posibles, a fin de confiarlas por espacio de cuatro o cinco horas nuestras personas estrujadas y doloridas por los bruscos vaivenes de la diligencia.
    Esto entraba en la especialidad de Giraud, que había descubierto la camarera.

    Esta camarera era una muchacha de catorce años, tan alta como lo es en Francia una niña de diez. Llevaba trenzados con tan negligente elegancia sus inmensos
    cabellos negros, lanzaban sus ojos castaños un fuego tan sabiamente combinado con el de los interlocutores, que a la primera mirada llamaba la atención.

    En efecto, esta joven nos obligó a mirarla con más curiosidad que hubiera podido hacerlo una mujer hermosa o fea. Acento, sonrisa, postura, todo en ella estaba diciendo: ¿soy mujer?, admiradme o amadme; pero sobre todo, miradme. Esta singular criaturilla, a quien nos contentamos con mirar; nos indicó nuestros cuartos preguntándonos si se nos ofrecía algo. Entonces cada uno abrió su necessaire, pidió agua fría o caliente, y principió su toillette nocturna. Ya fuese por inocencia, ya por decoro nada inquietó a nuestra muchacha. Continuó en sus quehaceres, cruzándose entre nosotros como una culebra, comprendiendo y ejecutando nuestros menores deseos, ya verbales, ya mímicos, con una agilidad, una exactitud y una inteligencia prodigiosa.


    Persuadidos de que no la veríamos el día siguiente, la dimos dos monedas y la despedimos.

    A medianoche, como habíamos previsto, nos despertó el mozo. Entonces conocimos que esta es una táctica familiar a todos los mozos del mediodía de España; pero no hicimos ningún caso de la llamada, nos contentamos con responder a la manera de los mozos de las fondas:

    -Está bien. Allá vamos.

    Ya se deja conocer que a imitación también de los mozos de fondas, no fuimos.

    Sabíamos que el coche era nuestro como Luis XIV sabía que el Estado era de él.

    A las tres nos fue a despertar el mayoral en persona. Detrás del mayoral marchaba nuestra pequeña sirviente.

    -¡Oh! señores, dijo ella, con el tono más lastimero que pudo, la patrona me ha visto recibir las monedas que ustedes me han dado, me las ha cogido y me he quedado sin ninguna.

    Y todo esto lo dijo, con las manos suplicantes, los ojos humedecidos, y los cabellos tendidos sobre sus espaldas morenas.

    No creímos una palabra de la historia, y sin embargo, la dimos la moneda que pedía.

    ¡Pobrecilla! ¡Así por una moneda prodigas tantas sonrisas, adorables miradas y roces con tus manecitas, tendrás muchas monedas, o más bien no perderás, antes de tiempo, tus amables sonrisas y tus miradas húmedas y magnéticas! Partimos, pasadas dos horas, el día nació y naciendo nos envió, con su primer soplo, las más dulces emanaciones que hubiéramos respirado aún.

    Todo esto pasaba en Sierra Morena, en la cual íbamos a entrar. Era un compuesto de aromas que arrojan a la brisa las adelfas, las madroñeras de frutos de púrpura y los arbustos resinosos, que hay en esa magnífica cadena de montañas.

    El límite de Andalucía esta marcado por una columna, llamada la piedra de la Santa Verónica, probablemente porque sobre esta piedra está grabada la cara de Cristo.

    En un encuentro entre los carlistas y los cristinos, fue acribillada de balazos la columna, y milagrosamente ninguna de estas balas tocó la cara de Nuestro Señor.

    Echamos pie a tierra en Despeñaperros. Nada más suave y más desolado al mismo tiempo, señora, que el camino, que seguíamos.

    El antiguo paso de Despeñaperros

    Por todas partes, como os he dicho, se veían mirtos, lentiscos, madroñeras, esto es, flores, frutos, perfumes. Después, enmedio de este inmenso oasis, de vez en cuando, una pobre casa abandonada desde las guerras de 1809 y que ve pasar a los viajeros con sus ventanas sin marcos, como vería un muerto con órbitas sin pupilas. Entonces se aproxima uno con curiosidad a este esqueleto vacío y silencioso, y se reconoce que a falta del hombre se ha hecho propiedad de las palomas torcaces y zorros, huéspedes incompatibles al parecer, pero que se acomodan perfectamente ya en el sótano, ya en los paredones.

    No podré deciros, señora, cuanto tiempo tardamos en atravesar esta admirable cadena de montañas, tan temida en otra época a causa de los ladrones. Lo que únicamente os diré es que llegamos con un excelente apetito a la Carolina, pequeña villa poblada por Carlos III, en la cual debíamos encontrar, según nos aseguraba nuestra Guía de España, el lenguaje, las costumbres y el rígido aseo de Alemania, de donde había traído Carlos III los primeros colonos.

    Nosotros no encontramos más que casas de puerta tan baja que al trasponer el umbral de la que se nos señaló como posada, por poco se mata Maquet.

    Desgraciadamente, detrás de estas puertas fatales, no hallamos más que algunas jícaras de chocolate que se nos hizo pagar seis veces más de su valor.


    La Capitulacion de Bailén, oleo de Casado de Alisal,
    que recoge la derrota del ejército francés, paz firmada
    entre los Generales español Castaños y francés Dupont
    en Las Capitulaciones de Andujar(Jaén) el 22 de Julio de 1808

    Después de la Carolina, pasamos por Bailén, ciudad importante y tristemente célebre por la capitulación del general Dupont. Allí se rindieron 17.000 franceses a 40.000 españoles. Dejaremos a los historiadores la resolución de este problema de vergüenza, primer ataque dado a la virginidad de la gloria napoleónica.

    Os diré también, señora, que con una exquisita delicadeza, no me acuerdo ya que periódico español ha abierto en sus columnas una suscripción, durante la permanencia de los príncipes franceses en Madrid, para erigir un monumento al vencedor de Bailén.

    De este modo, como el vencedor de Bailén, tiene ya el gran cordón de la Legión de Honor, se ve a la par honrado por los españoles y por los franceses.

    Por la tarde, a los rayos del sol poniente, nos acercamos a Jaén, antigua capital del reino del mismo nombre. Aproximándonos más, encontramos por primera vez el Guadalquivir; Oued-el-Kebir; es decir el gran río. Los moros admirados de ver tanta agua a la vez, saludaron al río, con esa exclamación, de la cual, sus sucesores han formado el nombre Guadalquivir.

    La ciudad de Jaén, dominada por su catedral.

    Jaén es una inmensa montaña, de color leonado. El sol devorándola, la ha dado ese color de hollín claro, sobre el cual antiguas murallas árabes destacan sus caprichosos dibujos. La ciudad africana, construida en lo alto, ha descendido poco a poco hasta la llanura. Las calles principian en el primer estribo y van subiendo desde el momento en que se pasa la puerta de Bailén.

    Hicimos alto en una posada, en donde no debíamos salir hasta media noche. Mis compañeros se aprovecharon de este intermedio para trepar a lo más elevado de la montaña, en cuanto a mí, permanecí en la posada; tenía que ocuparme en otra cosa mejor, en escribiros.

    Volvieron con ese entusiasmo excesivo de los que quieren inspirar a los otros el sentimiento de no haber visto lo que ellos. Vieron, pues, a la luz de los últimos rayos del sol, el magnífico paisaje que acabábamos de recorrer y, alumbrados con antorchas, la gigantesca catedral que parece querer luchar en masa y elevación con la montaña que tiene a sus espaldas.

    Esta catedral posee, entre sus tesoros; los canónigos y al menos lo han asegurado así a nuestros compañeros, señora, el lienzo auténtico sobre el cual la Santa Verónica recogió, con el sudor de su pasión, la imagen del rostro de Jesucristo.

    A medianoche partimos. Parece que la hora de los ladrones varía, según las Españas. Vos lo recordaréis, señora; en la Mancha salían de medianoche a las tres de la madrugada; en Andalucía duermen desde la tres a la medianoche.

    Por lo demás, se nos dijo que los había feroces entre Granada y Córdoba. No se sabía decirnos el punto fijo en que los encontraríamos, pero cuando nos aproximemos a él lo sabremos.

    En cuanto a ellos, he prometido que ninguna consideración nos detendría para robarlos.

    Partimos a medianoche, sin tener necesidad esta vez de que nos despertase un mozo de pantalón amarillo ni una vivaracha camarera, porque no nos acostamos. El mayoral nos ofreció llegar a Granada el día siguiente a las siete de la mañana.

    El día siguiente, al abrir los ojos preguntamos por esa Granada tan prometida, no se la distinguía aún, pero veíamos dibujarse en el horizonte los pintorescos dentellones de Sierra-Nevada, a cuya espalda está Granada.

    La nieve que cubría estos dentellones, estaba tenida de un admirable color de rosa.


    Avanzábamos más y más por el seno de una vegetación africana, dejando a los dos lados del camino gigantescos aloes y monstruosos caelas. Al lejos, y de cuando en cuando, un palmero de penachos inmóviles, parecía brotar en medio de la llanura, como un hijo de otra tierra olvidada por los antiguos conquistadores de Andalucía.

    Grabado de la Alhambra de Granada y su alameda.

    En fin, Granada apareció. Al contrario de las demás ciudades de España, Granada envía algunas de sus casas delante de los viajeros. Una legua antes de llegar a la ciudad reina, se encuentran en el camino, como pajes y damas de honor que preceden a su señor, una infinidad de edificios que parecen tomar la llanura misma por jardines; en fin, estas casas se unen, se estrechan, forman una masa compacta, se franquea un cinturón de murallas y se entra en Granada.

    Con el bonito nombre de Granada, señora, habéis construido ya en vuestra imaginación una ciudad de la edad media, medio gótica, medio morisca. Ella lanza sus minaretes hasta el cielo; ella abre sus puertas en ojivos orientales, y sus rejas treboladas en calles sombreadas por pabellones de brocado. ¡Ay! señora; dad un soplo a ese encantador castillo, y contentaos con la pura y sencilla realidad; la pura y simple verdad es ya bastante bella.

    Granada es una ciudad de casas bastante bajas, de calles estrechas y tortuosas; sus ventanas cuadradas y casi siempre sin adornos, están cerradas por balcones de hierro de barras entrecruzadas de tal modo a veces, que costaría trabajo pasar el brazo a través de sus huecos.

    Bajo estos balcones suspiran por la noche los enamorados granadinos.

    De lo alto de estos balcones oyen las serenatas las bellas andaluzas; porque, no hay que engañarse, nosotros nos hallamos en el corazón de Andalucía, la patria de los Almaviva y de las Rosita, donde todo permanece aún como en tiempos de Fígaro y de Suzzane.

    Giraud y Desbarolles han cargado con la responsabilidad de nuestro hospedaje. Ni uno ni otro creía volver a Granada, así es que han salúdalo a cada casa con gritos de alegría. El hecho es, señora, que principio a creer que hay una felicidad mayor que la de ver a Granada, la de volverla a ver.

    En consecuencia Giraud y Desbarolles nos condujeron a casa de su antiguo huésped, el señor Pepino. Ellos son quienes le han bautizado así.

    No me preguntéis el por qué, señora; lo ignoro. Este excelente hombre vive en la calle del Silencio. Con compañeros tan alborotadores como nosotros, la calle del Silencio corre mucho peligro de cambiar de nombre.

    El señor Pepino tiene una casa de pupillos, la cual corresponde a ciertos hoteles de los alrededores de la Sorbona, en los cuales se da de comer y dormir a nuestros estudiantes. Ignoro aún lo que eran los pupillos del señor Pepino. Si lo averiguo algún día, señora, tendré el honor de participároslo.

    Así que entramos en la casa, pedimos baños. El señor Pepino nos mir� con sorpresa, repitiendo: ¡baños! ¡baños! como un hombre que no entiende lo que se le quiere decir.

    Hemos llevado más lejos la indiscreción. Hemos procedido, en consecuencia, a la instalación, no pudiendo proceder a otra cosa. El señor Pepino ha hecho salir a tres o cuatro pupillos y nos ha cedido sus cuartos. Resulta de esta evolución, que tengo para mí solo un bonito gabinete desde el cual os escribo. Nuestros compañeros, según he oído decir, están también poco más o menos.

    Debo deciros señora, que nuestra llegada era conocida. Mr. Monier, creo, que había escrito con anticipación. Resulta de aquí que una hora después de mi llegada, y cuando me preparaba a escribir, he recibido una comisión de los redactores del Capricho, que me han obsequiado con versos impresos con oro en papel de color. Yo he tomado una simple cuartilla de papel blanco, a falta de otro, y he contestado a su galantería con los diez versos siguientes, que habrían tenido al menos a sus ojos el mérito de la improvisación, ya que no otro. A los Sres. redactores del Capricho:

    À MESSIEURS LES RÉDACTEURS DU CAPRICE

    Pourquoi quand le Seigneur eut d’amour et de miel
    Fait Grenade, la soeur des deux fières Castilles,
    A-t-il voulu semer sous ses noires mantilles
    La moitié des rayons qu’il gardait pour son ciel ?
    Pourquoi, donnant jadis la douce sérénade
    Aux anciens troubadours chantant les anciens preux,
    Donne-t-il aujourd’hui les poètes heureux
    Qui parfument encor les jardins de Grenade ?
    C’est que Dieu n’a créé Grenade et l’Alhambra
    Que pour le jour où Dieu du ciel se lassera.

    Preciso es deciros, señora, que he visto aún poco de Granada y nada de la Alhambra. Pero hablo con confianza, seguro, como estoy anticipadamente, de encontrar maravillosa todo esto.

    Con nuestros poetas se hallaba el señor conde de Ahumeda, que me parece un buen hidalgo; y estoy convencido de que es uno de esos hombres a quien hubiera sentido no ver más que de paso.

    Después de nuestros poetas y del señor conde de Ahumeda se ha presentado uno de nuestros compañeros, tan españolizado que yo le he creído un español; es un viajero entusiasta que, pasando por Granada con un daguerrotipo, se ha detenido en ella.

    Ya hace dos años que habita en Granada y no puede decidirse a dejarla.

    Circe detenía por la fuerza de sus encantos; Granada por el solo encanto de su sonrisa.

    Conturier se llama nuestro compatriota, señora, y se nos ha ofrecido como cicerone. Hemos aceptado, y el primer servicio que le exijo es que me acompañe al correo, donde, en cinco minutos, habrá echado esta carta, a la que encargo os haga presentes mis afectos.

    Enseguida, señora, visitaremos el Generalife y la Alhambra...

    Bruno Alcaraz Masáts
    Alejandro Dumas padre y La Tarasca

    Texto completo del cuento escrito en 1841



    Alejandro Dumas, padre y el dragón La Tarasca de Granada.

    Tarasca es un término del francés Tarasque, y éste del topónimo de la localidad de Tarascon, en Ariege, (Francia) y era una criatura mitológica cuyo origen se encuentra en una leyenda sobre Santa Marta.

    Según cuenta la leyenda francesa, esta criatura habitaba en Tarascón, Provenza, y devastaba el territorio. Se describía a la Tarasca francesa como una especie de dragón con seis cortas patas parecidas a las de un oso, un torso similar al de un buey con un caparazón de tortuga a su espalda y una escamosa cola que terminaba en el aguijón de un escorpión. Su cabeza era descrita como la de un león con orejas de caballo y una desagradable expresión.

    El Rey de Tarascón había atacado sin éxito a la Tarasca con todas sus filas y su arsenal, pero recoge la leyenda que Santa Marta encantó a la bestia con sus plegarias, y volvió a la ciudad con la bestia domada. Los habitantes de la zona aterrorizados atacaron a la criatura al caer la noche, que murió allí mismo sin ofrecer resistencia. Entonces Santa Marta predicó un sermón a la gente y convirtió a muchos de ellos al cristianismo.

    Hoy, aparece en el escudo de armas de Tarascón, donde una vez al año, el último domingo de Junio, tiene lugar un festival para recordar a La Tarasca y a Tartarín de Tarascón, el personaje principal de la novela homónima de Alphonse Daudet,

    El ejército francés ha sido utilizado 'Tarasque' para un tipo de ametralladora de cadena antiaérea de calibre 20mm.

    La Tarasca es una figura de sierpe monstruosa que, en España, se saca durante la procesión del Corpus Christi o fiestas mayores.

    En la ciudad de Granada, durante las fiestas del Corpus Christi, sale en procesión La Tarasca acompañada de cabezudos y gigantes. Se trata de una procesión que fue prohibida antaño y que, para evitar su desaparición, pasaría a llamarse “La Pública’’, en la que un dragón soporta un maniquí vestido por un diseñador de moda marcando tendencia de la ropa que se llevará ese verano.

    La Tarasca con el maniquí y con los Gigantes y Cabezudos de Granada,
    procesión popular granadina conocida como ''La Pública''

    Cuento de La Tarasca

    Alejandro Dumas padre

    Nouvelles impressions de voyage, 1841

    El viejo castillo que domina a Beaucaire y que fue famoso en el siglo XII por sus máquinas de guerra y en el siglo XVI por sus cañones, se construyó sobre restos de murallas romanas; sus distintas obras de fortificación se construyeron en los siglos XI, XIII y XIV. De la cumbre de sus murallas se aprecia un espléndido paisaje, con vista de las ciudades de Tarascón y Beaucaire, separadas por el río Ródano y unidas ambas por un puente. Más al fondo, Arles, la primera ciudad romana fundada fuera de Italia.

    Descendimos de nuestro viejo castillo, del cual sólo queda una encantadora torre del tiempo de Luis XIII; cruzamos el puente levadizo de unos ciento quince pies y entramos en la iglesia, una construcción del siglo XII, restaurada dos siglos después. Esta iglesia tiene como patrona a santa Marta, la seguidora de Cristo, una mujer piadosa y santa que está muy vinculada a nuestra historia. Historia que la ciencia niega, pero la fe consagra, y en esta lucha del alma que cree y del espíritu que duda, es la ciencia la que pierde.

    Marta nació en Jerusalén. Su padre, Syrus, y su madre, Eucharia, eran de sangre real. Tenia un hermano mayor que se llamaba Lázaro y una hermana más pequeña que se llamaba Magdalena.

    Lázaro era un jinete muy apuesto, que como no pudo emplearse como guerrero, ya que Octavio había hecho la paz, se dedicaba a la caza y a los placeres. Tenia jóvenes esclavos comprados en Grecia, bonitos caballos árabes y un hermoso coche de cuatro ruedas, adornado de marfil y bronce, en el que más de una vez había cruzado por el camino al hijo de Dios, que con sus pies descalzos caminaba con una multitud de pobres.

    Magdalena era una bonita cortesana, con un largo cabello rubio, que un esclavo de Lesbos peinaba todas las mañanas sobre su cabeza y lo adornaba con una cadena de perlas; llevaba un vestido abierto a nivel del cuello, que dejaba ver una gargantilla maravillosa, sostenida por una cadena de oro. Sus túnicas eran de flores de oro y púrpura, que en Roma llamaban patagatia, por el nombre de una enfermedad llamada patagus, que dejaba manchas sobre todo el cuerpo; sus pies eran delicados y perfumados, cubiertos por anillos y pedrerías, como si no se hubieran hecho para caminar, por lo que era transportada en una litera, con cortinas de telas asiáticas. Ahí se hacia llevar como las matronas romanas, por sus esclavos , mientras que un sirviente, en la parte posterior de la litera, extendía entre ella y el sol un gran abanico cubierto de plumas de pavo real. Unos corredores africanos, que iban delante de ella para abrir paso en el camino, más de una vez hicieron esperar ante el paso de la rica cortesana a una pobre mujer llamada Maria , que era la madre del Salvador.

    Marta observaba todo esto con dolor, y a menudo intentó reformar la existencia disipada de su hermano y la vida disoluta de su hermana ya que ella había escuchado la palabra de Cristo, y al tratar de trasmitirla a sus hermanos, ellos le habían respondido con risas y burlas. Por fin les propuso venir a escuchar directamente su palabra, que el Salvador tenia siempre a mano para todos los que le seguían. De esa forma escucharon las parábolas del tesoro escondido, la perla de gran precio y la de la red; oyeron la profecía del juicio final y vieron a Jesús andar sobre las aguas. Volvieron pensativos, y esa misma noche Lázaro dijo a Marta:

    -Hermana, vende mis bienes y distribúyelos a los pobres.

    Al día siguiente, cuando Jesús se encontraba cenando en casa de Simón el fariseo, Magdalena entró en la casa llevando un frasco de alabastro con perfume, y estando detrás de Él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjuagaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume.

    Cuando vio esto el fariseo que le había invitado, dijo para si: este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora.

    Entonces, respondiendo Jesús, le dijo:

    -Simón, una cosa tengo que decirte.

    Y él le dijo:

    -Di, Maestro.

    -Un acreedor tenia dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más?

    Respondiendo Simón, dijo:

    -Pienso que aquel a quien le perdono más.

    Y Él le dijo:

    -Rectamente has juzgado.

    Y vuelto a la mujer, dijo a Simón:

    -¿Ves esta mujer? Entré en tu casa y no me distes agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjuagado con sus cabellos. No me diste beso, mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Por lo cual te digo que muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama.

    Y a ella le dijo:

    -Tus pecados te son perdonados.

    Y los que estaban sentados a la mesa comenzaron a decir entre si:

    “¿Quien es este, que también perdona pecados?”

    Pero Él le dijo a la mujer:

    -Tu fe te ha salvado, ve en paz.

    Y algún tiempo después, Jesús, yendo de camino, entró en una aldea; y Marta le recibió en su casa. Su hermana, María Magdalena, se sentó a los pies de Jesús para oír su palabra. Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo:

    -Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.

    Respondiendo Jesús, le dijo:

    -Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. Pero sólo una cosa es necesaria; y Maria ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada.

    Tiempo después, Jesús seguía predicando las buenas nuevas y probando su divinidad con milagros y obras, cuando Lázaro, el hermano de Marta y de Maria, cayó enfermo. Enviaron, pues, las hermanas para decir a Jesús:

    -Señor, he aquí el que amas, está enfermo.

    Al enterarse Jesús, dijo:

    -Esta enfermedad no es para muerte, sino para la Gloria de Dios, para que el hijo de Dios sea glorificado por ella.

    Y amaba Jesús a Marta, a su hermana y a Lázaro. Pero al enterarse de su enfermedad, se quedo dos días más en el lugar donde estaba. Luego dijo a sus discípulos:

    -Vamos a Judea otra vez, nuestro amigo Lázaro duerme y voy a despertarlo.

    Dijeron entonces sus discípulos:

    -Señor, si duerme, sanará.

    Entonces Jesús les dijo claramente:

    -Lázaro ha muerto.

    Cuando Jesús llegó, encontró que, efectivamente, Lázaro hacia ya cuatro días que estaba en la tumba. Como Betania estaba cerca de Jerusalén, como a quince estadios; muchos judíos habían venido a casa de Marta y Maria para consolarlas por la muerte de su hermano.

    Entonces Marta, cuando oyó que Jesús venia, salio a encontrarle; pero Maria se quedó en casa. Y Marta dijo a Jesús:

    -Senor, si hubieses estado aquí, mi hermano no habría muerto. Mas también sé ahora que todo lo que pidas a Dios, "Dios te lo concederá."

    -Tu hermano resucitará.

    Marta le dijo:

    -Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día postrero.

    Le dijo Jesús:

    -Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mi, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mi, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

    Le dijo:

    -Si, Señor, yo he creído que Tú eres el Cristo, el hijo de Dios, que has venido al mundo.

    Habiendo dicho esto, fue y llamó a Maria su hermana, diciéndole en secreto:

    -El Maestro esta aquí y te llama.

    Ella, cuando lo oyó, se levantó de prisa y vino a Él. Jesús todavía no había entrado en la aldea, sino que estaba en el lugar donde Marta le había encontrado. Entonces los judíos que estaban en casa con ella y la consolaban, cuando vieron que Maria se había levantado de prisa y había salido, la siguieron, diciendo: “Va a la tumba a llorar allí.”

    Cuando Maria llegó a donde estaba Jesús, se postró a sus pies y le dijo:

    -Señor, si hubieses estado aquí, no habría muerto mi hermano.

    Entonces Jesús, al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se conmovió y dijo:

    -¿Donde le pusiste?

    Le dijeron:

    -Señor, ven y ve.

    Jesús lloró y los judíos decían entre ellos: ''Mirad cómo le amaba''

    Y algunos de ellos dijeron: ''¿No podía este, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?''

    Jesús, profundamente conmovido otra vez, vino a la tumba. Era una cueva, y tenia una piedra puesta encima. Dijo Jesús:

    -Quitad la piedra.

    Marta, la hermana del que había muerto, le dijo:

    -Señor, hiede ya, porque es de cuatro días.

    Jesús le dijo:

    -¿No te he dicho que si crees, verás la Gloria de Dios?

    Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo:

    -Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabia que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que Tú me has enviado.

    Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz:

    -¡Lázaro, ven fuera!

    Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Entonces Jesús les dijo:

    -Desatadle, y dejadle ir.

    Entonces muchos de los judíos que habían venido para acompañar a Maria, y vieron lo que hizo Jesús, creyeron en Él.

    El mismo año, seis días antes de la pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado. Y le hicieron allí una cena; Marta servia y Lázaro era uno de los que estaba sentado en la mesa con Él. Entonces Maria tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjuagó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote, hijo de Simón, el que le había de traicionar:

    -¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres?

    Entonces Jesús dijo:

    -Déjala, para el día de mi sepultura ha guardado esto. Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mi no siempre me tendréis.

    Algún tiempo después se cumplía su profecía y Jesús moría en la cruz, legando su madre a san Juan, y el mundo a san Pedro. El primer día de la semana, Maria Magdalena fue de mañana, siendo aun oscuro, al sepulcro de Jesús, y vio quitada la piedra del sepulcro. Se quedó afuera llorando; y mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro; y vio a dos ángeles con vestiduras blancas, que estaban sentados el uno a la cabecera, y el otro a los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto. Y le dijeron:

    -Mujer, ¿por qué lloras?

    Les dijo:

    -Porque se han llevado a mi Señor, y no se dónde le han puesto.

    Cuando había dicho esto, se volvió, y vio a Jesús que estaba allí; mas no sabia que era Jesús. Jesús le dijo:

    -Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?

    Ella, pensando que era el jardinero, le dijo:

    -Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.

    Jesús le dijo:

    -¡María!

    Volviéndose ella, le dijo:

    -¡Raboni! -que quiere decir "Maestro".

    Jesús le dijo:

    -No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: ''Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios.''

    Aquí se detiene la historia contada por los santos Apóstoles y comienza la tradición. Ésta nos relata que los judíos, para castigar a Marta, a Magdalena, a Lázaro y a Maximino por su fidelidad a Cristo más allá de la muerte, los forzaron a entrar en una barca y un día de tormenta los lanzaron al mar, sin vela, sin timón y sin remos. Al ver que la barca flotaba a la deriva, los condenados comenzaron a cantar himnos de gracias al Salvador y pusieron su fe como piloto. El viento se redujo, los mares se calmaron, el cielo se volvió claro y un rayo de sol vino a rodear la barca como una areola de fuego.

    La barca se deslizaba sobre el mar como guiada por una mano divina y vino a desembarcar a los obreros de Dios en un lugar de las costa de Marsella, que luego se llamaría Santa Maria de la Mar, cerca de Arles. Estos obreros de Dios, enviados de sus buenas nuevas y apóstoles de su religión, se dispersaron en ese territorio para distribuir a los que tenían hambre la santa comida que traían de Judea.

    Mientras Marta estaba en Aix con Magdalena y Maximino, que fue el primer Obispo de esa ciudad, los diputados de la ciudad vecina de Tarascón, atraídos por las historias de los milagros de los siervos de Dios, vinieron a suplicarles que derrotaran a un monstruo que devastaba su territorio. Marta tomó permiso de Magdalena y de Maximino, y siguió a estos hombres.

    Al llegar a las puertas de la ciudad todo el pueblo los estaban esperando, pero al verla a ella sola muchos le dijeron que no tenían esperanza de que una sola mujer pudiera vencer a ese poderoso monstruo. Ella sólo respondió preguntando dónde se encontraba ese famoso dragón. Entonces se le mostró un pequeño bosque cercano a la ciudad, y ella se dirigió allí enseguida y sin ninguna defensa.

    Luego se escucharon algunos rugidos, y todos en el pueblo temblaron y se compadecían de esa pobre mujer, que había emprendido un trabajo en vano, sin armas, y a un lugar en donde ningún hombre armado del pueblo se atrevía a ir. Pero pronto los rugidos cesaron, y Marta reapareció, portando una pequeña cruz de madera en una mano, y en la otra al monstruo, atado a una cinta que ella había tomado de sus vestiduras. Así avanzó en medio de la ciudad, glorificando el nombre del Salvador y entregando al pueblo al dragón, como si fuera un juguete y aun ensangrentado de su ultima victima.

    En esta leyenda descansa la veneración que dedicaron a santa Marta los habitantes de Tarascón. Una fiesta anual perpetúa el recuerdo de la victoria de la santa sobre la Tarasca, ya que el dragón tomó el nombre de la ciudad afectada por él. La víspera de este día solemne, el alcalde de la ciudad, al sonido de las trompetas, hace publicar que todos los habitantes quedan prevenidos de la salida del dragón, y que no se hace responsable de ningún herido ni de daños provocados por él. Al siguiente día toda la ciudad está en las calles a la espera de la salida de la Tarasca.

    La Tarasca, un animal representado de manera repulsiva, para recordar al dragón de la antigüedad, podía tener hasta veinte pies de longitud, una enorme cabeza redonda, una inmensa boca, que se abre y cierra con un resorte, unos ojos brillantes, un cuello que entra y se alarga en el cuerpo gigantesco, que está destinado a contener las personas que lo hacen mover; y por último una larga cola que se mueve a doquier y que podía provocar heridas a los que se le acercaban.

    El segundo día de la fiesta de Pentecostés, a las seis de la mañana, treinta caballeros del tarasque, vestidos con túnicas y adornos instituidos por el rey, vienen a recoger al animal a su guarida. Doce caballeros entran es su vientre y le imparten el movimiento, mientras que una joven vestida como santa Marta le ata una cinta azul al cuello y se ponen en marcha bajo los gritos de la multitud. Si algún curioso pasa demasiado cerca, la Tarasca alarga el cuello y lo toma con su boca por el calzón, manteniéndolo sujeto hasta lanzarlo a la multitud.

    Si algún imprudente se aventura detrás de ella, la Tarasca, de un golpe de cola, lo lanza nuevamente. Cuando se siente muy asediado, sus ojos lanzan llamas, que llegan a setenta y cinco pies y que que queman todo lo que se encuentra a su paso. Por otra parte, si el dragón, en su camino, advierte algún personaje importante de la ciudad, va hacia él con mucha amabilidad, envuelve su cola de alegría y abre su boca en señal de hambre, y el individuo agraciado, que sabe lo que quiere decir, le lanza una moneda, que al final viene a parar a los caballeros que lleva en el vientre.

    Cuando la guerra entre Arles y Tarascón, los de Tarascón se rindieron al ser tomado el pueblo. Los de Arles no encontraron mejor forma de humillar a los vencidos, que quemar a la Tarasca en un lugar publico. Era un dragón de gran valor, con unos mecanismos muy sofisticados y que había costado en aquella época unos veinte mil francos en su construcción.

    Desde aquel tiempo, en Tarascón nunca se ha podido sustituir una Tarasca como aquella. Ahora tienen una más pequeña y pobre en comparación con la que fue quemada, y es la que visitamos, y que nos pareció, a pesar de los lamentos de nuestro guía, de un aspecto bastante bueno.

    Ahora, como en toda tradición hay una parte de historia, y en todo milagro un punto que puede explicarse, es probable que un cocodrilo venido de Egipto, como el que se mató en el Ródano y cuya piel se conservó hasta la Revolución en el Hotel de Lyon, hubiera establecido su guarida en los alrededores de Tarascón, y que Marta, que había aprendido cómo se atacaba a estos animales con personas que habían vivido a la orilla del Nilo, llegó a vencer a este monstruo en la ciudad, donde su recuerdo se guarda con tan grande honor.

    Nouvelles impressions de voyage, 1841

    Bruno Alcaraz Masáts

    30 enero 2009

    Un rincón de la Alhambra desaparecido

    Fotografía, de autor anónimo, realizada en 1853
    desde la parte posterior de Palacio o Cuarto de los Leones

    En ella se puede observar el aspecto trasero de la parte sur del Palacio o Cuarto de los Leones, en la zona de la rauda o antiguo cementerio real de la Alhambra, (Rawda, es un término árabe y significa cementerio).

    A espaldas del Palacio o Cuarto de los Leones, estaba situado este panteón real donde la familia real enterraba a sus familiares difuntos.

    Cuando se realizaron las primeras excavaciones a finales del s. XIX, se encontraron vacías las tumbas pues Boabdil, el último rey nazarita de la Alhambra, de acuerdo a lo estipulado en las Capitulaciones, se llevó los restos de sus antepasados a una zona indeterminada de Mondújar en 1492, una población cercana al valle de Lecrín, en el camino del exilio a Laujar de Andarax, en La Alpujarra.

    Hace unos años, en las excavaciones realizadas en 1999-2000 fueron encontrados estos restos de las viviendas.

    En la descripción de la fotografía se observa, al fondo a la izquierda la fachada Este del palacio de Carlos V y, al otro lado, a la derecha está la torre almenada y un techo con tejado a 4 aguas del Salón de Embajadores.

    Las casas que se observan en primer término son unas viviendas hoy desaparecidas y habitadas hasta finales del siglo XIX, y tras ellas se observa, a la izquierda la torre estrellada del Salón de Abencerrajes y a su lado, a la derecha, la Torre de la Rauda y la zona palaciega que se denomina como Patio del Harem.

    Enfrentada a estas dos torres se haya, hacia la derecha, la Sala de Dos Hermanas y una de las cúpulas de la Sala de los Reyes.

    Este Palacio o Cuarto de los Leones era la zona de carácter privado de los reyes nazaríes y fue edificada por mandato de Muhammad V.

    Hoy en día, y dado que la edificación del palacio erigido por mandato de Carlos V, destruyó una trama urbana de calles y edificaciones, se supone que por aquí debió de estar el acceso principal hacia la calle Real de la Alhambra.

    Esta fotografía inédita fue publicada por Juan Bustos, Cronista Oficial de la Ciuad de Granada, en una separata coleccionable del diario Ideal que llevaba por título "Granada, laberinto de imágenes y recuerdos", y que se editó en 1989.

    Bruno Alcaraz Masáts

    29 enero 2009

    Jean-Léon Gérôme
    un pintor del romanticismo francés


    Jean-Léon Gérôme
    (11 de mayo de 1824 - 10 de enero de 1904)

    Pintor y escultor francés academicista cuyas obras son,
    por lo general, de tema oriental, histórico o mitológico.

    Se fue a París en 1841 para estudiar en la Académie Julian
    donde trabajó para Paul Delaroche a quien acompañó a
    su viaje por Italia (1844-1845).


    A su regreso a Francia exhibió su obra Pelea de gallos con la que ganó una medalla de tercera clase en 1847. Fue su primer premio.

    En los años venideros su popularidad y prestigio fueron agrandándose, consiguiendo un gran reconocimiento por sus obras.


    Piscina del harén

    En 1854 Gérôme hizo un viaje a Turquía y a las orillas del Danubio.

    En 1857 visitó Egipto. Bastantes de sus obras están inspiradas e
    impregnadas de lugares y entornos que el artista visitó en sus viajes.


    El baño de vapor Allumeuse de narghilé

    Con su obra César (1859), Gérôme intentó volver a los orígenes
    de su trabajo, pero la pintura no recibió demasiado interés
    por parte del público.


    Preparación al baño y El baño del harén

    Cuadros posteriores del pintor, no sólo no le devolvieron su
    reputación perdida, sino que además consiguió que parte
    del público se escandalizara por los temas que
    el artista seleccionaba para sus obras.

    El baño de vapor y El baño

    Esto le trajo como consecuencia algunos ataques por parte de Paul de Saint-Victor y Maxime Du Camp.


    Mercado de esclavas y Subasta de esclavos

    Jean-Léon Gérôme fue elegido miembro del Institut de France en 1865.

    Murió en 1904 y fue enterrado en el Cementerio de Montmartre, París.

    Bruno Alcaraz Masáts

    28 enero 2009

    Los Barcos de Federico García Lorca

    Anuncio publicado en “El Santo Escapulario”,
    revista católica mensual,
    dirigida por los Padres Carmelitas Calzados
    y bendecida por Su Santidad Pío X,
    insertado en el nº de Abril de 1910.
    Precio de la suscripción:
    En España, un año, 2’50 ptas.
    En el extranjero: 3’50 ptas.
    Imprenta del Santo Escapulario - Osuna - Sevilla

    Primer viaje: 1929 - 1930 / Nueva York y La Habana

    Federico García Lorca siente la necesidad de salir al extranjero y Fernando de los Ríos le ofrece la oportunidad de acompañarle en un viaje a Estados Unidos y escribirá:

    "Nueva York me parece horrible, pero por eso mismo me voy allí"

    Al terminar sus estudios a finales de mayo de 1929, sale hacia París y Londres hasta que, a finales de junio, llega a América.

    El R.M.S. Olympic era llamado "old reliable", el "viejo fiable"

    Federico García Lorca y su amigo y maestro Fernando de Los Ríos viajaron en el trasatlántico Olympic (RMS Olympic, en inglés: Royal Mail Steamship Olympic, "Buque Correo Real"), conocido en su día como el "old reliable", o "viejo fiable", gemelo del Titanic y del Britanic, en el que partieron desde Southampton el 19 de Junio de 1929 y arribando al puerto de Nueva York el 25 de Junio de 1929. Su ruta marítima oceánica fue entre Southampton y Nueva York, via Cherburgo y Queenstown (Ida y vuelta entre 1907-1934)

    El trasátlantico Olympic y, al fondo, el Titanic en Southampton

    En la Universidad de Columbia, se matriculó en un curso de inglés, alojándose en la residencia Furnald Hall. La revista Alhambra, que dirige en Nueva York Ángel Flores, publica dos romances traducidos al inglés. Imparte conferencias en la Universidad de Columbia de Nueva York, pero no aprende ni una palabra de inglés.

    Veranea en Eden Mills, en el estado de Vermont, como huésped de Philip Cummings, a quien había conocido en la Residencia de Estudiantes y que reencontraría, y luego marcha a Catskill Mountains, con Angel del Río y visita a Federico de Onís en Gardnertown, Newburgh.

    El 20 de Septiembre, de vuelta a Nueva York, se instala en el John Jay Hall, de la Universidad de Columbia, donde permanecerá hasta Enero de 1930.

    En Enero de 1930, abandona John Jay Hall y se traslada a un piso con su amigo José Antonio Rubio Sacristán, de la Residencia de Estudiantes, que acaba de llegar a Nueva York

    El Olympic, a la izquierda, acude para reparar una hélice
    y el Titanic, todavía en fase de construcción,
    coinciden en 1922 en el puerto de Belfast.

    El trasátlantico Olympyc, gemelo del Titanic y del Gigantic. Estos dos últimos trasátlanticos se hundieron en alta mar.

    El Titanic fue el barco de pasajeros más grande y lujoso de la época junto con el Olympic, diseñados por Thomas Andrews y construidos por los astilleros Harland and Wolf; en la Clase Olympic donde también se incluían a los hundidos Titanic y Britannic, que antes se llamaba Gigantic.


    Tarjeta de propaganda del Olympic y del Titanic,
    trasatlánticos de gran lujo de la Compañía The White Star;
    botados en 1910 y 1911, y que fueron en su momento
    los mayores trasatlánticos del mundo y
    la ruta entre Southampton – Nueva York
    se hacía en 5 días, 16 horas y 42 minutos.

    El trasatlántico francés o vapor Cuba en 1923

    Federico García Lorca viajó en tren hasta Tampa, Florida, para subir a bordo del vapor Cuba el 6 de Marzo con dirección a La Habana, donde atracaría el 7 de Marzo y permanecería en Cuba hasta el 12 de Junio de 1930.

    Se alojaría en el hotel La Unión, situado en la calle Cuba nº 55, esquina Amargura, que sin ser un hotel de lujo, es lo que en esa época se denominaba como un hotel "decente", recorriendo la ciudad de día y de noche, por lo que pasaba poco tiempo en él.

    En Junio, se celebra en su honor una comida de despedida en el hotel Bristol organizada por la Revista de Avance.

    El trasatlántico Manuel Arnús, que hacía la ruta
    Barcelona - Cádiz - Nueva York - La Habana

    Pasaje de Federico desde La Habana a Barcelona

    El 12 de Junio de 1930 García Lorca dejaría Cuba embarcando en el trasatlántico Manuel Arnús que, tras hacer escala en Nueva York, arribaría al puerto de Cádiz el 30 de Junio de 1930.

    Durante la guerra civil española, la oficialidad del vapor Cuba se pasó al bando nacional en 1938 y el barco quedó retenido en La Habana, siendo llevado a Veracruz y cedido a Estados Unidos y resultó hundido durante un ejercicio aéreo en 1942, aunque navegaría a Europa con otras misiones distintas en el transporte de pasajeros entre Francia y América latina.

    En un artículo publicado el 11 de Enero de 1940 en el diario “La Opinión”, de Ciudad Trujillo (Santo Domingo), se recoge este posterior uso dado al vapor Cuba:

    “520 refugiados españoles llegaron esta mañana
    en el trasátlantico Cuba, procedentes de Burdeos.
    Esta mañana en las primeras horas arribó a nuestro puerto
    el trasatlántico francés "Cuba", conduciendo 547 pasajeros,
    de los cuales 520 son refugiados españoles y 27 de tránsito,
    entre éstos distinguidas personalidades".

    Segundo viaje: 1933-1934 / Argentina y Uruguay

    Embarcó Federico García Lorca en Barcelona en el trasatlántico Conte Grande, que hacía la ruta desde Génova, el 29 de Septiembre de 1933, invitado por la Sociedad Amigos del Arte, haciendo escala en Las Palmas, Río de Janeiro y Montevideo, atracando en Buenos Aires el 13 de Octubre de 1933, donde se hospedaría en el Castelar Hotel, habitación 704, de 3’50 mts por 3’50 mts, con balcón a la Avenida de Mayo, donde permanecería 6 meses, y no se conservan la ficha que rellenaría ni el libro de registro donde firmaría.

    El Castelar Hotel, situado en la Avenida de Mayo 1152, fue construido por el arquitecto Mario Palanti, siendo inaugurado en 1928. Fue promocionado como el primer hotel en Sudamérica con un salón refrigerado (seis grados menos que la temperatura ambiente) y "con baño privado en todas sus habitaciones".

    Los dueños españoles hicieron a través del nombre un homenaje y un recuerdo al célebre político español del siglo XIX, Emilio Castelar.

    Periódico de a bordo que se editaba en el trasatlántico Conte Grande, fechado en Abril de 1952


    Llegada de Federico a Buenos Aires en 1933 y leyendo sus poemas para una emisora porteña, que no conserva las grabaciones.


    Fotograma de un documental grabado sin su voz en Buenos Aires

    Durante la travesía iba acompañado por el escenógrafo Manuel Fontanals y una hija de éste, y el 9 de Octubre, durante la escala en Río de Janeiro, el embajador de México en Brasil, Don Alfonso Reyes, le haría entrega de una copia de la Oda a Walt Whitman.

    Federico García Lorca y Pablo Neruda, entonces cónsul chileno en Argentina, se conocieron en Buenos Aires; de ese encuentro nació un libro del que sólo se imprimió un ejemplar: Cariño de dos poetas insoportables, anotaron en la dedicatoria y darían una conferencia al alimón sobre la obra y la poesía de Rubén Darío.

    Federico llegaría el 30 de Enero de 1934 a Montevideo en el vapor de la carrera donde frecuenta a Enrique Díez-Canedo, embajador de España en Uruguay, Enrique Amorim, José Mora Guarnido, su antiguo amigo granadino. Se hospedaría en el hotel Carrasco.

    Se aloja en el hotel Carrasco y antes de abandonar Montevideo visitaría la tumba de su amigo el pintor Rafael Pérez Barradas, regresando a Buenos Aires el 16 de Febrero.

    Visitaría la ciudad de Rosario y lee ante un público atento ’’Juego y teoría del duende’’.

    Antes de dejar Argentina se despediría del público de Buenos Aires a través de los micrófonos de Radio Stentor.

    El 27 de marzo, a bordo del Conte Biancamano, dejaría Buenos Aires y arribaría a Barcelona el 11 de Abril, viajando en tren a Madrid, donde los miembros de La Barraca le darían una calurosa bienvenida.

    La Avenida Mayo, de Buenos Aires, hacia 1940

    Buenos Aires le dedicaría, como su mejor homenaje, un tango, con letra de Gloria Marcó (Gloria Susana Barcolongo Machín) y música de Quique Greco:

    Tango a Federico García Lorca

    Ocultando la noche en su sombrero
    Él, caminó la luna por Corrientes,
    Con soles de poesía, entre sus manos
    Pintó la Cruz del Sur sobre su frente.
    Bebiéndose la luz de Buenos Aires
    Se reencarnó su duende en un porteño,
    Federico cambió la geografía
    Y nos plantó Granada en pleno centro.

    El tango, Federico, hoy es tu tango,
    En setenta balcones florecidos,
    Amaneció la Alhambra en el Abasto
    Con su traje de luces y Obelisco.
    Un tango de claveles encarnados
    Se bailó con tu voz en las esquinas,
    Un tango de faroles sin pasado
    Y disparos de miel en tus pupilas...!

    Partieron de tu pecho las alondras
    Llevándose los versos por San Telmo,
    Y un mudo campanario granadino
    Extraña en el vitral tus ojos negros.
    Camina entre las brumas tu fantasma
    Tangueando con la noche entre tu pelo,
    Federico, Granada y Buenos Aires
    Acunan tu alma errante bajo el cielo.


    El Conte Biancamano era definido en su época como el Versalles flotante, con sus 198,4 m. de eslora y 23,2 m. de manga y con 2 chimeneas que lo hacían un barco espectacular de 24.416 t. brutas, (14.763 t. netas) y 7,9 m. de obra viva a plena carga. Tenía un motor compuesto por cuatro turbinas Parsons con una potencia total de 24.870 CV y de doble eje, capaz de conseguir una velocidad de 21 nudos. Su tripulación estaba integrada por 452 personas al servicio de los 369 pasajeros de primera clase, 252 de segunda, 440 en económica y 664 en tercera.

    Entró en servicio el 20 de noviembre de 1925 en la ruta Génova-Nueva York y en marzo de 1928 partió hacia Uruguay desde Cádiz, y tardó en llegar a Montevideo once días usando su máxima velocidad, cuando el barril costaba 2 dólares.

    Cuando Italia entró en guerra en 1940, quedó inmovilizado en Panamá y, en agosto de 1942 fue requisado por la Marina norteamericana y, sin contemplaciones, fue desmantelado y pintado de gris para adaptarlo al transporte de tropas, especialmente para el desembarco de las fuerzas aliadas en Europa y África del Norte.

    El 5 de Julio de 1943, después del desembarco de Normandía, salió de Nueva York con 6.000 militares a bordo que participarían en la liberación de Europa.

    En julio de 1947, y tras las laboriosas gestiones de la entidad Finmare del IRI (Instituto para la Reconstrucción Industrial), el trasatlántico Conte Biancamano fue devuelto a la Italia S.A por el precio simbólico de un dólar.

    El 10 de noviembre de 1949 el trasatlántico Conte Biancamano recuperó el servicio regular entre Génova y América del Sur, siendo Buenos Aires su destino en ese primer viaje.

    Federico García Lorca posa en la cubierta del
    trasatlántico Manuel Arnús, al partir de La Habana
    el 12 de Junio de 1930, en la ruta de vuelta
    La Habana - Nueva York - Cadiz - Barcelona,
    en su viaje de regreso a España.

    Bruno Alcaraz Masáts

    27 enero 2009

    Dinastías Zirí y Nazarí de Granada

    Cuando el Islám se expandió y un ejército formado por árabes, sirios y beréberes llegaba a la península en el 711, existía ya en este lugar un asentamiento judío con dos pequeñas poblaciones: Iliberis (Elvira) en lo que hoy conocemos como Albaicín y Alcazaba, y Garnata, en la colina de enfrente, que era más bien un barrio de Iliberis, coronado por un antecedente de las actuales torres Bermejas, en el barrio de El Realejo.

    Los árabes llamaron a este lugar, desde su llegada, Gharnata Al-Yahud (اليهود) (Granada de los judíos) durante los primeros 42 años.

    El Reino de Granada fue un Estado andalusí con capital en Granada. Su último rey fue Boabdil quien perdió el reino en favor de los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492.

    Fueron los zirís quienes en el siglo XI trasladaron la capital de Medina Elvira hasta Medina Garnata, nombre que le fue dado en referencia a la fruta del mismo nombre que abundaba en aquella región.

    Historia Antigua

    Poblada desde tiempos íberos (siglo VIII a.C) al parecer con nombre Ilturir, tiene contacto con la cultura de Tartesos y con los pueblos Bastetanos. Se conservan restos de murallas defensivas del siglo VI a.C del asentamiento que cambió su nombre por Iliberri, que se mantiene hasta su sumisión a los romanos en 193 a.C. Los romanos la llaman Iliberis.

    Edad Media

    La ciudad forma parte del Reino Visigodo de Toledo hasta que en el 711, Tarik somete Iliberis. En el 713 Abdelaziz conquista definitivamente el territorio después de sofocar una rebelión. En el 740 hay una rebelión de los beréberes africanos. Tropas sirias acuden a luchar contra ellos. En España consiguen vencer los sirios. Se les otorgan tierras en varios lugares, entre otros en Elvira. En el 756, la población mora se define en el asentamiento de dos núcleos (es la época del Emirato Independiente): el Albayzín y La Alhambra.

    Fue un importante centro urbano de Al-Andalus, formó parte del Califato de Córdoba como Madina Ilbira o de Elvira. Con la llegada de los zirís en el siglo XI, se traslada la ciudad desde Medina Elvira —en el llano— hasta Medina Garnata —en las lomas— su primitivo y actual emplazamiento en la ladera del Albayzín.

    En 1010, destrucción de la ciudad que ya se conoce como Garnata. Sucede un periodo de continuas guerras civiles por alcanzar el trono. En 1013, llegada de la dinastía de los zirís, fundada por Zawi ben Zirí, procedente de África. Continúan las guerras por alcanzar el poder. En 1035 es ya un Reino de Taifas.

    En Granada la mayoría son beréberes. Después viene la dominación de los almorávides y hay muchas luchas internas. A pesar de ello, el desarrollo continúa. En 1146 llaman en su ayuda y para la lucha contra los reinos cristianos, a los almohades. Granada sigue desarrollándose en buena medida.

    La batalla de Las Navas de Tolosa significa un desastre para los almohades y como consecuencia se desarrolla una gran anarquía. Hasta que en el año 1232 entra en Granada por la Puerta de Elvira y para ocupar el Palacio del Gallo del Viento (antigua casa real), Mohamed ibn Yusuf ibn Nâzar (o Nasr), llamado Alhamar (el Rojo, porque tenía la barba pelirroja). Funda la dinastía Nazarí y el Reino de Granada.

    Hubo 6 sultanes de la dinastía zirí y 22 sultanes de esta dinastía nazarí.

    • Los