miércoles, 19 de noviembre de 2014

Post publicado el 13 de Marzo de 2011, actualizado hoy, 19 de Noviembre de 2013.

Quema de libros árabes en la plaza de Bib-Rambla en 1502

Óleo de Heinrich Heine, pintado por Moritz Danien Oppenheim.
El poeta alemán Heinrich Heine escribió, en 1821, en su tragedia Almansor :

‘’Dort, wo man Bücher verbrennt, verbrennt man am Ende auch Menschen’’

"Allí donde queman libros, acaban quemando hombres’’.

En 1998, existió en la ciudad de París un librero francés fue detenido, resultando culpable y sería condenado a dos años de suspensión por destruir numerosos libros musulmanes escritos en caracteres arábigos existentes en una Biblioteca Municipal de París.

El fanático librero visitaba todos los viernes, el día sagrado para los musulmanes, esta Biblioteca Municipal de París y, entre sus ropas escondía los libros árabes, se los llevaba a su casa donde procedía a su destrucción por el fuego; en su defensa argumentó: ‘’los quemaba para evitar que pudieran leerse’’.

Hoy en día, en las montañas Chiltan, situadas en la comunidad de Quetta, en Pakistán, existen 56 túneles donde cada día un grupo de bibliotecarios, documentalistas y sirvientes se desvive por custodiar un atípico cementerio que contiene 70.000 bolsas de plástico transparente amarillo donde se resguardan, conservan y restauran, en la medida de lo posible, 70.000 ejemplares dañados del Corán.

Estos depósitos son llamados Jabal-E-Noor-Ul-Quran.

Desde antes de la toma de Granada y hasta la guerra de Bosnia, este libro ha sido enviado a la hoguera una y otra vez.

Lo triste, lo trágico, es la cantidad de veces que este incidente ha ocurrido con consecuencias amargas, ya que las primeras destrucciones del Corán se iniciaron cuando se terminó con el proceso de recopilación, entre los años 650 y 656, cuando Utman envió copias del texto final a todos los rincones del imperio islámico, que se ordenaría la destrucción de todas las copias que difirieran de esta nueva versión, la única que ha llegado a nosotros.

Así, la frase de Heinrich Heine es citada con mucha frecuencia por los historiadores que se refieren a las diferentes historias de las quemas de libros y de ejemplares del Corán, como la ocurrida en la plaza de Bib-Rambla, en la ciudad de Granada en 1502, tras su conquista por los Reyes Católicos en 1492.

Óleo del Cardenal Francisco Ximénez de Cisneros
En 1500, el sacerdote franciscano, Francisco Ximénez de Cisneros, que fue confesor de la Reina Isabel la Católica, ordenó recoger cualquier edición de libros árabes, y especialmente del Corán, decidió que fueran sometidos al juicio implacable de las llamas, siendo quemados los libros requisados por las tropas del cardenal Cisneros, a finales de 1499 durante el asalto y posterior expolio de la biblioteca de la Madraza de Granada, considerada la primera Universidad de esta ciudad, y los libros y los ejemplares del Corán fueron llevados con posterioridad, tras un exhaustivo examen para conservar los de medicina y botánica, a la plaza de Bib-Rambla donde se quemaron en pública hoguera el 22 de Febrero de 1502, tras la requisa y saqueo que, en el barrio de El Albayzín, hicieron las tropas del Cardelnal Cisneros casa por casa.

Entre los ejemplares del Corán y los libros y textos de filosofía islámicos expoliados de la biblioteca de la Madraza figuraban el diccionario árabe y la gramática de fray Pedro de Alcalá.

Alvar Gómez, el biógrafo del Cardenal Cisneros, indicó que fueron cinco mil los libros quemados, y en sus "Paseos por Granada y sus contornos", Echevarría dice que fueron en torno a un millón veinticinco mil los ejemplares que fueron a la hoguera.


Foto antigua de la plaza de Bib-Rambla de Granada
La plaza de Bib Rambla tras la reforma
El 23 de febrero de 1502 el cardenal Francisco Ximénez de Cisneros ordenó que se quemaran en la plaza de Bib-Rambla todos los libros escritos en lengua árabe y más de 5.000 volúmenes fueron incinerados, aunque como hecho singular este Cardenal franciscano ha pasado a la historia como el fundador de la Universidad de Alcalá de Henares.

Concluida la conquista de Granada en 1492, fue tarea del Cardenal Cisneros imponer la fe cristiana entre la población musulmana que no abandonó la ciudad tras la toma de Granada.

Una orden fue emitida, la de requisar en todas las casas, que debían tener siempre las puertas abiertas, todos los textos escritos en árabe, estableciéndose la supresión de la fe musulmana y una parte de esa orden se establecía la premisa de que

‘’parte de la supresión del Islam consistía en mandar quemar
 todos los libros y los ejemplares del Corán que hallaren’’.

Según cuenta el cronista Vallejo: 

“Y para desarraygarles del todo de la sobredicha su perversa y mala secta, les mandó á los dichos alfaquís tomar todos sus alchoranes y todos los otros libros particulares, quantos se pudieron aver, los quales fueron más de IIII ó V mill volúmines, entre grandes y pequeños, é hazer muy grandes fuegos é quemarlos todos.”

Hubo voces en contra del carácter inquisitorial y anticultural de dicha quema, no para salvaguardar algún que otro saber musulmán, sino para

“aprovecharse de los pergaminos y papel y enquadernaçiones”

El Cardenal Cisneros, sin embargo, optó por salvaguardar determinados libros de las llamas.

Sigue el cronista:

“...se quemaron todos, sin quedar memoria, como dicho es, exçepto los libros de mediçina e botánhica[...] de los quales su señoría mandó traher bien XXX ó XL volúmines de libros, y están oy en día puestos en la librería de su insigne collegio é vniuersidad de Alcalá...”

Aún cuando las creencias no se traducen, la técnica útil - en primer lugar la medicina - sí se salva de las llamas, pasando a la nueva cultura cristiana emergente, surgida ‘’del triunfo de la Fe’’.

Sobre estas quemas de libros musulmanes, existió un precedente histórico.

En 1109, durante la captura de Trípoli, los cruzados buscaron cualquier ejemplar del Corán para quemarlo. Pensaban que era una obra del mal y merecía el fuego.

Retrato del Papa Clemente VII
En 1537 fue destruida una misteriosa edición del Corán por una instrucción directa del Papa Clemente VII, y se creía que no había quedado ninguna copia hasta hace unos años, en que apareció un ejemplar; hay una sola copia en el mundo, descubierta por Angela Nuovo en la Biblioteca dei Fratri Minori de San Michele, en Isola, Venecia. Se considera que podría tratarse de uno de los libros más raros de la historia del libro.

Cubiertas de un Corán de 1793 - Colección particular

¿Por qué destruir el Corán?

¿Por qué hay acumulado tanto odio contra un libro?

Un intento de entenderlo responde al significado cultural y religioso del escrito.

El Islam, que tiene 1.200 millones de seguidores del Corán en todo el planeta, transformó el orden establecido con un mensaje corto, pero con una idea fuerza muy poderosa, que aún sigue viva:

"No hay más Dios que Alá, Muhammad es su Profeta''

 
Pintura del siglo XVI de la revelación y muestra una discusión entre la tribu de Quraysh
en ''Muhammad, Herencia de un Profeta''
Se dice que el Arcángel San Gabriel reveló durante 23 años al Profeta Muhammad un texto, por la vía de la Iluminación, que sería el Corán, un texto recogido en 77.639 letras, compuesto de 114 suras o azoras (capítulos) compuestas a su vez por un total de 6.236 aleyas (versos o versículos) y cuyo nombre alude a la recitación, sería sagrado.

Recitar el texto sin purificarse no es obrar bien, ya que el libro es cuidadosamente envuelto en seda o en una tela adornada y colocado en una posición elevada y que la mayor gloria del musulmán es memorizarlo. Quienes lo hacen ganan el título de Hafiz.

Se cree que recitado de cierta manera produce milagros. La perfección de la caligrafía con que está escrito supone un acto piadoso. Antes de ser transcrito por Zhaid ibn Thabit, ocupó hojas de palmera, huesos planos de camello, piezas de madera o pergamino.


Desde que en 1801 se publicara en Kazán, capital de Tartaristán, el primer Corán en papel, éste ha sido destruido o quemado en varias épocas.

El 11 de junio de 1992 se anunció la ejecución de cuatro personas en la ciudad santa de Mashhad, provincia de Khorasan. Javad Ganjkhanlou, Golamhossein Pourshirzad, Ali Sadeqi y Hamid Javid 
fueron detenidos en Mashhad el 30 de mayo de 1992, en relación con los disturbios que se habían producido en esa ciudad.

Se les declaró convictos de varios cargos, pero Ali Sadeqi fue también acusado de quemar miles de ejemplares del Corán, pues era el jefe del ataque contra el edificio de la Organización de Propagación Islámica en la que ardió una gigantesca biblioteca donde había ejemplares muy valiosos, como una copia del primer Corán traducido en 1143 por Robert de Ketton, quien fue el primero en traducir el Corán al Latín, traducido en España bajo los auspicios de Pedro el Venerable y otra copia del Corán impreso en papel en Kazán en 1801.

Se cree que desde 1992 hasta el final de la guerra en Bosnia, los serbios dañaron 188 bibliotecas -43 completamente destruidas- y devastaron 1.200 mezquitas, y esa cuenta aún está incompleta. Miles de ejemplares del Corán fueron purgados y desaparecidos.


Edificio de la Biblioteca Nacional de Sarajevo

El sitio de Sarajevo fue el  asedio más prolongado en la historia de la guerra moderna. Llevado a cabo por las fuerzas de la autoproclamada República Serbia de Bosnia y el Ejército Popular de Yugoslavia, duró desde el 5 de Abril de 1992 hasta el 29 de Febrero de 1996.

El patio central de la Biblioteca antes y después del incendio en 1992

La Biblioteca Nacional de Sarajevo fue quemada a finales de agosto de 1992. El incendio fue causado por el fuego de artillería del ejército serbio-bosnio. El edificio no tení­a valor estratégico ni importancia militar, pero constituía el gran sí­mbolo de identidad de un pueblo; poseía unos dos millones de libros y miles de documentos y manuscritos de gran valor, conservados a lo largo de siglos tanto por musulmanes como por serbios ortodoxos, croatas católicos y judí­os.


En Octubre de 2007, en el diario El País, el hispanista Muhammad  Nezirovic, profesor emérito de la Universidad de Sarajevo y que perdió en la guerra su biblioteca particular de 5.000 volúmenes, ''que quedaron en el lugar equivocado del frente'' y, según su opinión, ''Vijecnica fue bombardeada por ser el núcleo de la memoria colectiva y de la identidad multiétnica de Bosnia-Herzegovina''.


''Fue un intento de destruir la memoria escrita. Es hermoso pensarla como un ave fénix que renace frente a la barbarie. No puede volverse un centro administrativo... ¿Se imagina usted la Alhambra convertida en Ayuntamiento, como terminó siendo la Madraza de Granada en 1502?... Nadie en Sarajevo ve a ve a Vijecnica como un Ayuntamiento''


En abril de 2003, durante la toma de Bagdad por las tropas de EE UU, cientos de ejemplares del Corán de diferentes épocas desaparecieron en el incendio de la Biblioteca Nacional y en el Centro Cultural Bayt Al Hikma.


Es imposible que una persona haya escuchado hablar de una computadora o de un coche sagrado, pero sabe, como lo supo antes Borges, de la existencia de libros considerados sagrados.

Un
 libro viene a ser para muchas sociedades un monumento a la memoria y el libro sagrado una manifestación divina de un espíritu superior, por la vía de la Revelación, como es La Biblia o de la Iluminación, como es El Corán.



Archivo del Centro Cultural Bayt Al Hikma tras el incendio
Y, sin embargo, como libro sagrado, El Corán adquiere paradojicamente en la actualidad otra condición y es la de ser un libro sagrado perseguido como símbolo.

Una escuela thailandesa dice tener un Corán de Al-Andalus de más de 800 años



NARAHIWAT (TAILANDIA) - Día 19/11/2014

Expertos españoles precisan que también podría ser un ejemplar magrebí de la misma época.

Una escuela islámica en el sur de Tailandia asegura poseer un Corán de Al-Andalus con una antigüedad de más de 800 años, aunque expertos españoles precisan que también podría ser un ejemplar magrebí de la misma época.

Mahamalutfi Hayisamae, director de la escuela Samanmit Wittaya en la provincia de Narathiwat, asegura que el Corán, que recibió de un amigo marroquí que vivía en Arabia Saudí, se encuentra en un mal estado de conservación.

El responsable indicó que el ejemplar está relacionado con Abdul Rahman Al Ghafiqi, el militar andalusí del siglo VIII derrotado por el franco Carlos Martel en la batalla de Poitiers, aunque no confirmó si el nombre está impreso en el Corán o no.

Además del ejemplar supuestamente andalusí, la escuela tiene unaextensa colección de coranes antiguos de Egipto, Pakistán, Afganistán, Persia, China, India o Yemen.

«No tenemos suficiente experiencia y conocimiento para proteger estos coranes antiguos, y no tenemos suficiente presupuesto. Antes los guardaba en mi casa, aunque ahora tenemos una habitación especial en la escuela», indicó a Efe Mahamalutfi.

Algunos ejemplares cuentan con urnas de cristal y la habitación cuenta con una máquina deshumificadora, pero el director está preocupado por la conservación de los libros.

Restauración en Turquía

En este momento, recibe ayuda del Gobierno para enviar, poco a poco, los ejemplares a Turquía para su restauración.

Allí espera enviar el Corán supuestamente andalusí para que lo restauren y se pueda precisar su origen y fecha de elaboración.

Los profesores Juan Pablo Arias, de la Universidad de Málaga, yMaría Teresa Espejo, de la Universidad de Granada, indicaron, tras examinar unas fotografías, que el ejemplar tiene características similares a los coranes andalusíes y magrebíes.

«Después de observar las fotos (...) solo podemos decir que por el tipo de letra, decoración y características pudiera ser de tipo andalusí, o magrebí», afirmó la profesora Espejo en un correo electrónico con Efe.

«De todos modos no son elementos suficientes para tomar esta afirmación como concluyente. Habría que verlo 'in situ' y tomar en consideración otros aspectos», agrego la profesora titular del Departamento de Pintura.

La profesora, que participó junto con Arias en la restauración de un Corán andalusí del siglo XIII, aseveró que, en todo caso, las características del ejemplar de Tailandia indican que no es de esa misma época.

Más de una docena

Según el profesor Arias, «los coranes andalusíes y los magrebíes comparten muchas características por lo que a veces es difícil saber si son de uno u otro lugar (salvo que expresen claramente donde han sido copiados en el colofón o haya otro dato que nos ayude a identificarlo)».

El experto en lingüística árabe apuntó que la clave para detectar el origen del Corán es estudiar las «notas marginales y otros aspectos materiales (que) también suelen dar algunas pistas (tintas, soporte, tipo de encuadernación)».

Se estima que hay más de una docena de coranes de Al-Andalus.

Narathiwat, junto con las provincias tailandesas de Yala y Pattani, formó parte del antiguo sultanato de Patani, anexionado en 1902 por Tailandia y donde actualmente el 80 por ciento de la población es malayo-musulmana.

Bruno Alcaraz Masáts

domingo, 2 de noviembre de 2014

CUANDO EL PATRIMONIO ANDALUZ DESAPARECE… EN SILENCIO.

LA TORRE ALMENARA DE ESPINOSA, 
DEL SIGLO XV, EN BAZA.



Esta torre enlazaba visualmente con la atalaya de la Majada de la Torre junto al Cerro Jabalcón de la que quedan pocos restos, con la Alcazaba de Baza con la de Garbín y y con la torre del Cerro Cepero.

Esta torre era de las denominadas de almenara y estaba dotada de artillería a cargo de tres hombres cuya misión era avisar cuando detectaban la presencia del enemigo.

Descripción:

Torre atalaya levantada en el siglo XV, de figura cilíndrica y planta circular, de 5 metros de diámetro. Está construida con mampostería de hiladas de piedras de mediano tamaño, formando hiladas regulares, alternando con verdugadas de lajas. Todo monta sobre un zócalo de 1.50 metros de altura, formado por grandes sillares colocados verticalmente, quizás reaprovechados de otra construcción.

No tiene restos apreciables de enfoscado exterior, siendo su altura conservada de 3.60 metros.

Todo el conjunto se asienta sobre una gran base triangular, construida con hormigón de cal, posiblemente resto de la misma construcción a la que pertenecían los mencionados sillares.

INFORME DEL INSTITUTO ANDALUZ
DE PATRIMÓNIO HISTÓRICO:


TORRE ALMENARA DE ESPINOSA - BAZA

Grado de protección:
Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento, el 25 de junio de 1985.

Estado:
Se encuentra en muy mal estado de conservación,  cubierta por sus propios escombros, con pérdida de los elementos que la forman, que han provocado, la abertura de un socavón, que deja ver el hormigón del macizado de la torre.

Carácter de riesgo:
Más hundimientos y pérdida de sillares.

IDENTIFICACIÓN:

Denominación: Torre Espinosa
Otras denominaciones: Torre medieval Espinosa                                               
Código: 01180230018
Caracterización: Arquitectónica
Provincia: Granada
Municipio: Baza

DESCRIPCIÓN


Tipologías

Tipologías
Actividades    
P.Históricos
  Cronología
Estilos
Torres defensivas   
Defensa
Edad Media

Descripción

Torre atalaya levantada en época árabe, de figura cilíndrica y planta circular, de 5 metros de diámetro. Está construida con mampostería de hiladas de piedras de mediano tamaño, formando hiladas regulares, alternando con verdugadas de lajas.

Todo monta sobre un zócalo de 1.50 metros de altura, formado por grandes sillares colocados verticalmente, quizás reaprovechados de otra construcción. No tiene restos apreciables de enfoscado exterior, siendo su altura conservada de 3.60 metros.

Todo el conjunto se asienta sobre una gran base triangular, construida con hormigón de cal, posiblemente resto de la misma construcción a la que pertenecían los mencionados sillares.


PROTECCIÓN

Estado
Régimen
Tipología Jurídica
Publicado en
Fecha
Número
Página
Inscrito
BIC
Monumento
BOE
29/06/1985
155

FUENTES DE INFORMACIÓN

Información Bibliográfica

BLEDA PORTERO; Jesús; MARTÍN CIVANTOS; José María; MARTÍN GARCÍA, Mariano. 

Inventario de arquitectura militar de la provincia de Granada. Siglos VIII al XVIII. 
Diputación de Granada, 1999. 84-7807-269-1.

Bruno Alcaraz Masáts (c)

sábado, 1 de noviembre de 2014

Visitas a Granada del profesor alemán
Georg Weise, entre 1924 -1932.

Fotografía de Georg Wise de 1931 de la Catedral de Granada desde el Albayzín.

Profesor de Arte en la universidad de Tübingen,
fotógrafo-historiador del arte medieval y del Renacimiento.

Georg Weise (1888-1978) fue un historiador alemán del arte, que se especializó en medieval y del renacimiento en España.

Estudió en la Universidad de Tübingen, donde sería profesor en 1914, siendo en 1920 profesor-asociado y en 1921 obtuvo el doctorado siendo profesor de historia del arte y el espíritu de la Edad Media y del Renacimiento.

En 1932 forma se opuso públicamente a la celebración de una conferencia a cargo de Paul Schultze-Naumburg en Tübingen, que se celebró en nombre del Kampfbund für deutsche Kultur.

Fotografía de Georg Weise de 1920 del Generalife desde el Albayzín.
Por ello, fue suspendido temporalmente en 1933, pudiendo recuperar su plaza como profesor durante la época nazi, ejerciendo su actividad como profesor en Tübingen, sin convertirse en un miembro del partido nazi.

Durante este tiempo, se dedicó especialmente al arte de Suabia, en particular al barroco en Suabia.

En 1954 sería nombrado George Weise como profesor emerito.

Fotografía de Georg Wise de 1920 de la Alhambra desde el Albayzín.
Viaje al Sur:
“Voy a recorrer España y a fotografiar sus monumentos”.

Fotografía de  Georg Wise de 1920 del Mexuar, donde se observa, a la derecha,
que las ventanas del oratorio estaban tapiadas aún.
Desde la década de 1920, se dedicó intensamente a la fotografía, recorriendo Alemania, Francia, España y Suiza para crear un archivo de documentación medieval de arquitectura y escultura, capturando aproximadamente 7.000 fotografías.

Sus fotografías eran de gran formato fueron archivándose en el Centro de Documentación alemán para la Historia del Arte, de la Universidad de Marburg entre 1948 y 1969.

Fotografía de Georg Wise de 1920 de la Cuesta de los Chinos y "torres de El Alhambra".
Entre 1924-1932 recorrió España y fotografió, con su asistente Hans Hubert Mahn, "El arte plástico español de siete siglos" para la obra de varios volúmenes de los estudios que desarrolló sobre el tema.

Fotografió más de 2500 fotos de gran formato que fueron publicadas sólo en parte en su monografía.

Fotografía de Georg Wise de 1931 de la Catedral de Granada desde el Albayzín.
El trabajo desarrollado en España sería la mayor parte de su archivo fotográfico de las obras, captando alrededor de 2.500 disparos, y que unos años más tarde fueron destruidos por el bando golpista del General Franco, donde más de dos tercios sr destruyeron durante la Guerra Civil Española, que serían hoy de inestimable valor, sobre el arte destruido entonces por franquista o republicanos.

Su importancia radica no sólo en la densidad y la representatividad del material, sino también en los documentos de obras de arte que serían, entre 1936-1939, destruidos o dañados en la Guerra Civil Española.

Fotografía de Georg Wise, sin datar, de la reja de la Lonja y la Capilla Real.
Foto de Georg Wise, sin datar, de la placeta de la Capilla Real y del ''Coro''
tras la demolición del estrechamiento de la calle Oficios.
En total las acciones adquiridas en los años 1948 y 1969 incluyen aproximadamente 7.000 negativos, registrados en los años 1920 a 1970, principalmente en España, pero también en Francia, Alemania y de Suiza.

Fotografía de  Georg Wise de 1920  de la Lonja de Mercaderes de la Capilla Real,
cuando tenía una  una puerta y 2 ventanas.
Fotografía de Georg Wise de 1932 de la Lonja de Mercaderes de la Capilla Real,
con las nuevas rejas de la primera planta y ya sin puerta y ventanas.
Durante su primera estancia en Granada en 1924, Georg Weise y Hans Hubert Mahn recorrieron la ciudad con toda su maquinaria fotográfica a lomos de un burro, siendo su guía un arriero gitano, Juan Maya "El Pollino", que sabía tanto alemán como su burro, pero que estuvo siempre puntual en todos los lugares y les llevó hasta donde querían ir recorriendo las calles de Granada y subiendo a la Alhambra y al Generalife, al Albayzín y al Sacromonte.

Georg Weise y Hans Hubert Mahn regresarían de nuevo a Granada entre 1929 y 1932.

Fotografía de Georg Wise de 1932 de la portada de la Catedral y de la plaza de las Pasiegas,
antes de la reforma del alcalde Gallego Burín.
Fotografía de Georg Wise de 1932 de la remodelada plaza de Alonso Cano, donde ya
no se observan las viviendas adosadas a la Catedral de Granada.
A su regreso a Granada en 1929, recorrieron el Sacromonte hasta dar con su “gitanico”, como llamaban cariñosamente a José Maya "El Pollino", que vivía en una cueva con su mujer y 7 hijos, junto una cueva que era la cueva – tienda del Sacromonte.

En las notas de sus estancias en Granada recogieron tres valoraciones distintas:

Fotografía de Georg Wise de 1932 del barrio del Sacromonte
desde la Alcazaba de la Alhambra.
-   La ciudad de Granada es una ciudad medieval y renacentista y tiene una fuerza monumental que corta el aliento y te lleva a la contemplación a través de ese diálogo permanente entre la ciudad musulmana y la ciudad cristiana.

-    Estas visitas a Granada han sido entrañables porque la gente ama a su ciudad y, sobre todo, a su patrimonio histórico. Una ciudad entera, que defiende estos valores, es un tesoro para la humanidad.

- Granada ha sido, desde el primer minuto y hasta el último segundo de nuestras dos estancias, un patrimonio universal como lo son Egipto, Grecia y el Oriente Fértil.

Bruno Alcaraz Masáts ©

domingo, 26 de octubre de 2014

ESOS RINCONES DE GRANADA QUE, POCO A POCO, DESAPARECIERON…

LA ERMITA DEL CRISTO DE LA YEDRA.
La calle Real de Cartuja coronada por la ermita del Cristo de la Yedra.
Fotografía de principios del siglo XX.
El barrio de la Calle Real de Cartuja era un barrio cuyos vecinos estaban dedicados la mayoría, hasta hace pocas décadas, a las labores de la agricultura en la Vega de Granada, se les llamaba "ajeros o gargajosos", por el cultivo de ajos en la Vega.

En contraposición, a sus vecinos del Barrio de San Lázaro, que se les denominaba con el mote de "cebolleros", como cultivadores de cebollas, no menos apreciadas.

El barrio de los ajeros, en primer término y, al fondo, el barrio de los cebolleros.
El origen de la ermita se remonta al año 1708 cuando los vecinos del barrio, situado en el límite de la ciudad, decidieron tener una pequeña ermita, ya que no tenían suficiente población para no pertenecer a la Parroquia de San Ildefonso, y edificaron la ermita que dependía de esta parroquia, titular del terreno que ocuparía.

La ermita del Cristo de la Yedra fue dibujada por el granadino
Enrique Villar Yebra, que nació un 9 de Noviembre de 1922
en El Albayzín, en la placeta de Carvajales.
El Padre de la Chica Benavides en 1764 cuenta que: 
"...habiendo un Crucifixo de gran devoción con este título a media legua de Baeza...a donde acuden muchos Christianos en Romería, acordó alguno que se le diese este mismo
nombre, por devoción que tendría a aquella Soberana imagen".


Mosaico del Cincuenta aniversario del Stmo. Cristo de la Yedra
y Ntra. Sra. de la Caridad.
El culto era oriundo del santuario homónimo de La Yedra, aldea pedánea de Baeza (Jaén), cuyo origen se remonta a principios del siglo XV y se extendió por casi toda Andalucía, aunque la tradición granadina alude a la construcción de la ermita en 1708, debido a la presencia de una cruz de madera a la que se atribuyeron propiedades milagrosas.

Decidieron construir una pequeña ermita para celebrar misa, no sin antes tener un pequeño conflicto con la vecina parroquia de San Ildefonso la cual se oponía a la construcción del edificio.


Fotografía ampliada para ver la portada de la ermita del Cristo de la Yedra.
Aunque de pequeñas dimensiones tuvo que ser muy preciosa la ermita.

En 1750 fue fundida la campana de la ermita del Cristo de la Yedra.

Esta campana de "cuartos" era la que se colocaba en todas las ermitas y estaba construida sobre una cruz compuesta de pequeñas estrellas sobre calvario de 5 escalones, decorados con soles, a ambos lados tiene 2 pináculos de estrellitas bajo un yugo de madera en mal estado.

Tras el derribo de la ermita, la campana se trasladó y se encuentra hoy instalada en un muro de un pequeño patio interior del colegio del Cristo de la Yedra.


Fotografía del Cristo de la Yedra que presidía el altar de la ermita.
Todas las imágenes del interior se rescataron y forman parte del
patrimonio de la Hermandad del Cristo de la Yedra.
Era la ermita una obra de planta rectangular en ladrillo, que quedó destruida por una tempestad en 1811, siendo reconstruida a partir de 1818, según cánones neoclásicos muy semejantes a los de la ermita de San Miguel Alto.

La formaba una planta rectangular con un camarín sobresaliendo en la cabecera.

Su construcción y el estilo de su decoración hay que imaginarlo situándose en el dieciochesco  granadino, construido en ladrillo y decorada con yeserías talladas propias del barroco.


Documento de 1872 de la Cofradía del Cristo de la Yedra, donde se describen
las obligaciones de la Hermandad y de los Hermanos.
Tras la desaparición de esta primera ermita en 1811 a consecuencia de una tempestad, los vecinos volvieron a levantar una nueva ermita en 1818, de mayores dimensiones pero más humilde en su decoración.

Su fachada era de estilo neoclásico compuesto por cuatro pilastras enmarcando a sus lados dos ventanas y en el centro una austera portada sobre la que se situaba una ventana que iluminaba el interior.

Plumilla de la portada de la ermita del Cristo de la Yedra - 1940
Las pilastras sustentaban una cornisa con un frontón muy al estilo neoclásico como apuntábamos. Una importante espadaña flanqueada por dos pilastrillas toscanas remataba el conjunto. Mucho más austero era el interior, el cual presentaba sencillas bóvedas de cañón.

Con esta configuración pasaría el devenir de los años hasta que en 1933 con las insurrecciones anarquistas sufriera un primer intento de destrucción al intentar unos desconocidos prenderle fuego.

Pocos daños ocasionó este conato aunque sería una circunstancia natural lo que iniciará el principio del fin de este monumento.

Fotografía de la Hermandad en la Cuaresma de 1940.
Un terremoto acontecido en la ciudad en 1957 dejó a la ermita muy afectada además de hundir todas las dependencias anejas.

A partir de este suceso el deterioro de la ermita se irá agravando sin que nadie haga nada por su restauración.

Paradójicamente el mismo día, el 4 de mayo de 1962, que la Comisión de monumentos de Granada presentaba un informe destacando el valor que tenía la ermita dentro  del modesto barrio comenzó las tareas de demolición del edificio.

Parroquia de San Ildefonso, propietaria de la ermita del Santo Cristo de la Yedra.
La polémica que levantó este suceso apuntaba en un principio al ayuntamiento granadino quién autorizó la operación, aunque sería la Parroquia de San Ildefonso  quién inicio los trámites de este desastre al vender la ermita al Ministerio de Obras Públicas, el cual quería mejorar la intersección de la carretera Jerez-Cartagena por lo que no tuvo ningún inconveniente en demoler el oratorio.

Pocos años después se construiría al otro lado de la carretera un centro educativo para los niños del barrio que recogería el nombre de la desaparecida ermita.


Esta antigua ermita estaba ubicaba sobre un pequeño jardín entre Real de Cartuja y la Carretera de Murcia y como se aprecia en la actualidad, el terreno ajardinado no suple lo que antes ahí se asentaba siendo otra demolición en vano de muchos de nuestros monumentos. 

Algunos destrozos acaecidos durante las revueltas de 1933, amén de los daños del terremoto de 1957, afectaron su fábrica, siendo demolida en 1962 para ensanchar la carretera.

Fotografía de 1921 de la imagen del Cristo de la Yedra.
Al otro lado se construyó entonces el actual colegio del Cristo de la Yedra, en cuya moderna capilla se guarda el Crucifijo titular, del siglo XVIII.

Son varias las imágenes del Cristo de la Yedra con esta advocación en Andalucía, algunas de ellas con una importante significación ritual y festiva.

En la provincia de Granada en Válor las fiestas patronales del Cristo de la Yedra tienen una notable capacidad de atracción sobre el entorno comarcal.

De hecho, la imagen, datada en el siglo XVI, es considerada popularmente "el patrón de las Alpujarras".

Iglesia Parroquial de Válor (siglo XVI).
Dispone de un interesante artesonado de estilo mudéjar, así
como de la magnífica imagen barroca del Cristo de la Yedra
y una Inmaculada de la escuela de Alonso Cano.
Esto hace de su procesión del día 14 de septiembre un importante foco devocional, caracterizado por la afluencia de numerosos devotos provenientes de las poblaciones vecinas, y por la gran cantidad de cohetes que se lanzan durante todo el ritual, como testimonio de promesas cumplidas.

Con motivo de la fiesta tiene lugar uno de los rituales de moros y cristianos más elaborados de la provincia granadina: relaciones entre enemigos históricos y una muy cuidada vestimenta en ambos bandos con la representación de la toma del castillo y se celebran entre del 12 al 15 de Septiembre.

Cristo de la Yedra de Santa Gadea de Alfoz, destruido por abandono en 1917.
Son las fiestas más populares de la comarca, no sólo por su colorido sino por el derroche de pólvora que se realiza durante la representación.

La fiesta tiene su origen en el siglo XVI en las milicias civiles, conocidas entonces como "soldadescas", que tenían como objeto la protección de la población ante la posible llegada de los "moros".

El texto actual es del siglo XIX, estando atribuido a la granadina Enriqueta Lozano, poetisa que definió los personajes y sus papeles recogiendo lo que se contaba en Válor, se han transmitido por tradición oral desde antaño.

Postal de 1928 de ''Hermita de Nª Srª de la Yedra'' en Constantina (Sevilla)
Bruno Alcaraz Masáts ©