lunes, 2 de julio de 2012

1013 – El origen de Granada



Susana Romero, co-directora de un cortometraje sobre el origen de nuestra ciudad, Granada, que está en preproducción, me escribe para solicitar ayuda a la hora de dar a conocer esta película, que se titula "1013", que les está costando mucho esfuerzo e ilusión.

Es un cortometraje de época, ambientado en el año 1012, el primero que será rodado en estereoscopia sobre este tema en Andalucía.

Susana Romero ha leído este blog y ha pensado que el tema podría interesarme y, como granaíno, lo considero una idea encantadora y un proyecto ilusionante que hay que apoyar y difundir a través de todas las redes sociales y para ellos envía estos dos links:

Un link al video promocional que explica el proyecto y el link al crowdfunding que están intentando para que la película pueda rodarse en septiembre (a tiempo para la celebración del milenio).

Si te gusta el proyecto, tú puedes ayudarles dándole la máxima difusión posible tanto a través de tu blog, como en las redes sociales o a través de una aportación.

Vídeo promocional:


Crowdfunding:



Zawi Ibn Zirí, fundador del Reino de Granada

Cuentan que cuando el general filofatimíe Zawi Ibn Zirí, nacido en Berbería, en la tribu de los Sinhaya o Lamtuna, se encaminó hacia al-Ándalus, su venida estaba alentada por un deseo interior de venganza, ya que su padre, el jefe berberisco Ibn Atiyya había sido asesinado tras la batalla que, en octubre de 988, se dirimió cerca de Ceuta, donde recibió graves heridas y que siendo tratado como rebelde por el regente del Califato de Córdoba, el general Ibn-Abi Amir, el célebre general Almanzor, ordenaría asesinarlo y exponer la cabeza de Ibn Atiyya en una de las puertas de la muralla de la ciudad, cerca de los muros del Alcázar para mofa de sus enemigos, la tribu beréber de los Zanata.

Zawi Ibn Ziri desembarcaría en al-Ándalus entre el 10 de Noviembre de 1002 y el 17 de Octubre de 1003, en esas primeras oleadas de sinhayíes.


Zawi ayudaría al pretendiente Suleiman y de poco valdrían las amenazas vertidas hacia él por el califa Abd-al-Rahman IV, que terminaría derrotado y asesinado en Guadix.

En recompensa por su apoyo, Suleiman se mostró agradecido, recibiendo la Cora de Elvira como feudo, donde los habitantes de Elvira llamaron, hacia 1013, para que les defendieran en la guerra civil que se había se había declarado, a la cabila beréber de los Ziríes, llegados a al-Ándalus en la década anterior.

En 1013, al llegar a la ciudad de Elvira, realizaría Zawi Ibn Zirí el acontecimiento más transcendente de su reinado, que sería decisivo para la historia de Granada: el cambio de capitalidad, con el traslado de los habitantes de Elvira a Granada, que quedaría erigida en ese año como la capital del Reino de Granada y se mantuvieron los ziríes como la primera dinastía al frente de esta significada taifa hasta la llegada de los almorávides, en 1090, que la ocuparon y destronaron al último de los reyes ziríes, el emir Abd Allah, que fue célebre por escribir, ya en su exilio maghrebí del Atlas, sus “Memorias, donde reflexionaba sobre el destino político de su siglo: “El Siglo XI en 1ª persona”.

Elvira se iría despoblando y arruinando poco a poco y la Granada erigida por el General Zawi en 1013 y según el testimonio del historiador Ibn Hayyan, “se apropiaría del antiguo nombre de la vecina Garnatah al-Yahud o “Granada de los judíos”, situada a los pies del Mauror, iría viendo como en laderas del rio Darro se erigían mezquitas, palacios y edificios en torno al recinto de la alcazaba.

Pero Zawi, que «tenía varios hijos, cada uno de los cuales valía por cien jinetes», y que creó en 1013 una ciudad nueva llamada Granada, tenía una carácter pesimista o tal vez fuese un nostálgico de su tierra de Berbería, pero desalentado en sus esperanzas de un firme arraigo en este reino de nueva creación, al que algunos historiadores definieron como un rey melancólico y hasta hipocondriaco, renunció bruscamente al trono y se trasladó a la Berbería, embarcando en 1025 en Almuñécar y se cuenta que murió envenenado en la ciudad tunecina de Qayrawan.

Bruno Alcaraz Masáts
 
1013 - El origen de Granada
Sinopsis:
 “Esta es una historia de integración entre las culturas, una celebración
de tolerancia y hermandad entre todos los hombres”

Tres habitantes de la ciudad de Ilbira (Elvira), uno cristiano, el otro judío y un musulmán están de camino a la gran Córdoba. Casi no hablan entre ellos, ya que se odian.

Son representantes escogidos para ir a buscar a los hijos de Almanzor y que estos les envíen un general que pueda ayudarles a defender la ciudad de Ilbira (a veces, de ellos mismos)

Cuando las tensiones del pequeño grupo llegan al máximo, tropiezan con los restos de un asalto salvaje. Esparcidos por todas partes se encuentra lo que quedan de una caravana.

En un lado, un mercader asesinado. Al lado, una mujer embarazada y herida y está a punto de dar a luz. El doctor judío la asiste, sabiendo que para que el niño viva, la mujer debe morir.

De camino, y sin más que comer, y un bebé, los tres compañeros se turnan los trabajos (entre ellos poner nombre al bebé, al cual cada uno llama diferente) Pero las tensiones no disminuyen. Los reproches son continuos.

En un alto del camino, ven a 3 jinetes beréberes a galope. Cobardemente se esconden, pero uno de los jinetes los oye y los descubre: un noble beréber montado a caballo, enfadado y armado.

Cree que han matado a la mujer y al mercader y está a punto de ejecutarlos.

Los 3 intentan convencer al jinete que ellos han salvado al niño, y que no son asesinos.

Cuando el niño comienza a llorar, todos los hombres pierden el miedo y comienzan a atender al niño, a pesar de jinete. Este se presenta como Zawi ibn Ziri, general de las tropas de Córdoba. Conmovido porque son capaces de cuidar por el futuro, y el niño es el futuro, decide ayudarles. Les promete convencer al califa para que le deje gobernar Ilbira, y juntos construir un gran reino, donde todos los hijos de Dios (alabado sea su nombre), sean Judíos Moros o Cristianos, puedan vivir juntos.
Personajes:

Habus ben Tamín - Chechu Moltó  Jasón del Puntal - Giovanni Bosso Cox
                           


Joaquin ben Hakim - Pedro Fernández Morales  Zawi ibn Zirí -  Jon Bermúdez


Celia Rivas

 Dirección:


        Rubén Serra i Viusà          Susana Romero Fernández
Dirección, Guión y Edición       Dirección y Fotografía


Producción:

 

Rebeca Sola                         Ana Cabello Padilla
Producción                                Aj. Producción

Guionista:


Javier García Fernández
Guionista y Supervisión

Música:



Una reciente incorporación en “1013” que nos hace sentir orgullosos: el grupo de música andalusí Turát Al Andalús.

El grupo Turát Al Andalús es un grupo de música arábigo-andalusí afincado en Granada, dirigido por Omar Benlamlih, cantante, y compuesto de una formación de músicos proceden de distintas ciudades de Marruecos como Fez, Tánger y Tetuán, reuniendo las distintas escuelas de música andalusí y las diferentes culturas del mundo árabe para ofrecer un ambiente rico en sentimientos y bellas nostalgias a través de la variedad de música tocada.

Turát Al Ándalus dispone de un amplio repertorio que abarca las distintas nubas de la música andalusí, las muwashahat sirias con sus poesías de amor, las dulces armonías turcas, además de un cóctel de música árabe actual, lleno de ritmos y sensación.


La web de La Cinetera S. L. es:  www.laCinetera.com 


domingo, 17 de junio de 2012

La primera imprenta de Granada en 1496


Johannes Gensfleisch zur Laden zum Gutenberg,
también conocido como Johann Gutenberg.

Cuando Johann Parix, impresor de Heidelberg, atravesó los Pirineos en 1472, traía con él la primera imprenta de tipos móviles que entraba en España y que se instalaría en un pueblo de Segovia llamado Aguilafuente, donde imprimiría el primer libro impreso en España: "El Sinodal de Aguilafuente", un libro litúrgico que lo imprimió en tipos romanos.




El historiador Diego Colmenares, en su obra "Historia de la insigne ciudad de Segovia", escrita en 1637, al referirse al Sínodo convocado por el Obispo de Segovia, Juan Arias Dávila, celebrado en la villa de Aguilafuente en 1472, afirma:

"Concluyóse el Sínodo en diez del mismo mes de junio de 1472, y luego
se imprimió, siendo sin duda de las primeras cosas que se imprimieron
en España; pues por los años 1450 había inventado el modo
de imprimir Gutenberg en Alemania".




Cuando se edita en 1930 el "Catálogo de incunables y Libros Raros de la Catedral de Segovia", elaborado por el canónigo archivero Cristino Valverde del Barrio, se describe con detalle "El Sinodal de Aguilafuerte" y se comenta su importancia histórica como el primer texto tipográfico que fue impreso en España. En la actualidad, se conserva un sólo ejemplar en la Catedral de Segovia, donde también está el manuscrito que sirvió de original de imprenta, denominado "Codex canórum".

Primera representacion conocida de un taller de imprenta.
Xilografia de la Grand danse macabre des hommes et des femmes.
Impresa por M. Husz en Lyon en 1499.

Johann Parix era uno de los 107 tipógrafos ambulantes que surgieron en Europa a partir de 1462, cuando el arzobispo Adolfo II tomó a sangre y fuego la ciudad de Maguncia y los artesanos de la imprenta tuvieron que abandonar la ciudad, al incendiarse el taller de Fust y Schoffer y así, en apenas 10 años, estos artesanos de la tipografía llevarían la imprenta por toda Europa, dando a conocer el invento de Gutenberg que, durante 20 años, era el secreto mejor guardado por los artesanos maguntinos: los tipos de letra móviles, fundidos en plomo.

En 1440 Johann Gensfleisch, que era el verdadero apellido de Gutenberg, tuvo conocimiento por Lauren Coster de la existencia de un proceso de impresión mediante letras móviles que se utilizaba en Asia; se tenía conocimiento de que en el año 960, durante la dinastía Song (960-1271) ya se usaron tipos móviles de madera y con ellos se imprimió un canon budista fechado en 972.


Mesa giratoria ideada por Pi Shen para clasificar los tipos moviles,
distribuidos en 24 cajetines, 8 en el centro y 16 en la periferia.

El artesano Pi Sheng está considerado el verdadero inventor de la imprenta china, ya que fabricó tipos en arcilla sometida a fuego, utilizando moldes de metal y posteriormente, Fong In-Wan, en el 932, aplicaría el empleo de tipos de letras en metal.

En Corea también se fundieron tipos de letra móviles y en 1403 sería el rey Tai Tiong el que ordenaría grabar en cobre los caracteres del alfabeto coreano.

En Europa ya se tenía conocimiento de esta manera de imprimir textos mediante tipos móviles desde 1247, según se recoge en el documento "Stipuli da Venezia" donde se reseñaban aquellos hechos, sucesos y leyendas que narraban los comerciantes de la seda y las especias así como los viajeros del siglo XIII, aunque hasta 1440 no se diseñarían y fundirían los primeros tipos de letra móviles y a Gutenberg se debe el invento de la primera imprenta europea, ya que la invención de la imprenta no es europea, sino china.


Grabado de época sobre el taller de Johannes Gutenberg en Maguncia.

Gutenberg desarrolló su invento en Europa Central y en una época, en los inicios del Renacimiento, y se dieron así las condiciones adecuadas para que, en el mundo cultural europeo, se hiciera posible la aparición de la imprenta, aunque Ulrich Zell, contemporáneo de Gutenberg, escribió: 

“un tal Lauren Coster de Haarlem, en los Países Bajos, inventó los tipos móviles en 1440, y que Gutenberg le pirateó los tipos y los usó en 1442. Otros dos, Pamfilo Castaldi, de Italia, y Procopius Waldfoghel, de Francia, fueron unos de los primeros impresores de tipos móviles. Coster utilizó la imprenta casi 20 años antes que Gutenberg, pero éste convirtió Maguncia en un taller de impresión y creó la primera escuela de impresores de Occidente”.


Johann Gutenberg imprimió con ellos "El Misal de Constanza", en 1450, siendo éste el primer libro tipográfico que viera la luz en Europa y en 1457 editaría "El Salterio de Maguncia", del que se conservan 18 ejemplares, que contenía la primera errata de la historia de la imprenta y en 1452 editaría la "Biblia mazarina", por haberse descubierto un ejemplar de ella en la biblioteca del Cardenal Mazarino, aunque también se la cita como la "Biblia de 42 líneas", "Biblia latina" o "Biblia de Gutenberg".


La Biblia de Gutenberg, es conocida como la Biblia de 42 líneas,
por tener 42 líneas por columna.

En este libro conocido también como "El Salterio Latino", aparece la primera errata de la historia del libro en el Colofón, ya que la segunda palabra de la primera línea está escrita como Spalmorum, en lugar de Psalmorum, y que se corregiría en las dos ediciones posteriores.

Cabe reseñar que la primera fe de erratas aparecería en 1478, en la "Satiras" de Juvenal, impresas por Gabriel Pierre, en dos folios aparte, pero como anécdota relevante quedaría para la historia del libro antiguo la fe de erratas de la "Summa" de San Agustín, impresa en 1578 por orden del dominico F. Caccia, que llevaría una fe de erratas de 111 páginas.


Tipografia holandesa - Grabado de Abraham von Werdt (1677)

Y en este estado de cosas, así sería como dos de esos 107 tipógrafos ambulantes que surgieron en Europa a partir de 1462, trajeron la primera imprenta que llegaría a Granada en 1496, transportada a lomos de unas mulas desde sus talleres de Sevilla, cuatro años después de la Toma de Granada por los Reyes Católicos.

 Portada de la encuadernacion de Vita Christi, de Francesch Eximeniç, 
primer libro editado en Granada el 3 de Abril de 1496.
Ejemplar de la Biblioteca Nacional de España.
El primer arzobispo de Granada, fray Hernando de Talavera, fue quien envió recado a dos impresores alemanes de dos talleres radicados en Sevilla, Meinard Ungut y Johan Pegnitzer, impresores procedentes de Núremberg, para que instalasen su imprenta de tipos móviles en Granada.

Jerónimo Münzer, el primer viajero que entró en Granada tras la Toma de la ciudad en 1492, dejaría escrito que, a su llegada a la ciudad en 1494, visitó a 4 impresores alemanes que se encontraban en la ciudad componiendo un libro que les había encargado fray Hernando de Talavera, entonces confesor de la reina Isabel, que posteriormente estos dos impresores instalados en Sevilla imprimirían en Granada en 1496.

 
Primera página del libro Vita Christi, 
de fray Francisco Ximenes
corregido y añadido por el arzobispo de Granada;
hizole imprimir porque es muy provechoso.
Contiene quasi todos los evangelios de todo el año.

Permanecieron en la ciudad tan sólo 4 meses, tiempo que dedicaron a imprimir el primer libro imprimido en Granada: Vita Christi, obra del escritor franciscano catalán fray Francesch Eximeniç, que firmara como Francisco Eiximenis o Ximenez, según el ejemplar que hay en la Biblioteca Nacional, con fecha de edición de 3 de Abril de 1496 y que se imprimió en 47 cuadernos en pliegos, salvo el Quiterno, que es un pliego, formando un total de 378 hojas de folio holandés.


Pre-texto en latin con la justificacion de la impresión.

Sería un libro cuidadosamente impreso, con tintas de dos colores, rojo y negro, y donde los caracteres fueron expresamente fundidos para este trabajo de imprenta en Granada, aunque Pegnitzer trajo de su taller de Sevilla los caracteres más grandes, que solo serían utilizados para resaltar la primera letra del comienzo de cada capítulo o para los accesorios de la tabla, que era como se denominaba por entonces al índice.


Prólogo de Vita Christi, en el pliego 1.
El Libro de la vida de nuestro Señor Ihesuchristo: compuesto por
fray Francisco Ximenez, patriarca de Jerusalem, remendado
y añadido en algunas partes y hecho imprimir por
don Fernando de Talavera; primero Arzobispo de la
santa iglesia de Granada;
conociendo que a todo fin el christiano es
muy provechoso e hizole este prólogo.


Tabla de los capítulos del libro:
Comienza el libro primero que declara como el advenimiento
del salvador aca por diversas maneras ha sido revelado.


Son aqui notadas faltas de algunas palabras que ayo en algunos capitulos;
porque despues de escritos no se pudieron enmendar en sus propios
lugares sin grandisimo trabajo; poner en ellos ligeramente
cada uno en su libro si quisiese.


Ultima pagina del libro Vita Christi.
Tabla o registro de los quadernos y hojas contenidos en este primer volumen.
Todos los quadernos. E al comieço es el prologo y la tabla de todos los capitulos.
tiene siete pliegos señalados por cuento.

En el mismo año de 1496, esta primera imprenta radicada en Granada por tan sólo cuatro meses, Meinard Ungut y Johan Pegnitzer imprimieron ocho Tratados del arzobispo Fray Hernando de Talavera, con el título:
“breve e muy provexhosa doctrina de lo que deve saver
todo christiano, con otros tractados muy provechosos’’
Pasados estos 4 meses, con la partida de Ungut y Pegnitzer se extinguió la primera imprenta en Granada, ya que Ungut y Pegnitzer regresarían a su taller tipográfico de Sevilla, sin apenas crear escuela o tradición alguna, ya que en Granada no existían impresores y a su muerte se extinguiría la primera imprenta productiva que hubo en Sevilla, ya que poseían los mejores tipos móviles de letras y los caracteres más grandes que se trajese Pegnitzer desde su antiguo taller en Núremberg.

Grabado de una imprenta europea del siglo XVI.
Más tarde, llegarían a Granada nuevos impresores, quienes, con sus imprentas cargadas también a lomos de mulas, se instalarían en la ciudad e imprimirían nuevos libros como Juan Valera de Salamanca (1504-1508) que compraría prensas y tipos a unos tipógrafos alemanes, al aceptar el encargo del arzobispo para imprimir la primera "Gramática y Vocabulario árabe", de Fr. Pedro de Alcalá.
Andrés de Burgos (1518- 1529) que provenía de Sevilla y que tuvo una trayectoria irregular, imprimió entre 1518 – 1519, aunque se cree que regreso en 1529.
La primera gran imprenta del Reino de Granada llegaría con la llegada de los impresores Sancho de Nebrija y Sebastián de Nebrija, hijos del gramático Antonio de Nebrija, y estuvo en funcionamiento entre 1534 y 1555 y dos años después, llegaría Elio Antonio de Nebrija, nieto del gramático Antonio de Nebrija, y que estuvo como impresor entre 1557 y 1589 en el taller de los hermanos Nebrija.

Los franceses Hugo de Mena, impresor, y su socio René Rabut, aprendiz, llegaron a Granada y trabajaron en el taller de los Nebrija entre 1558 – 1589, aunque René Rabut no abandonaría el taller hasta 1593, teniendo ahora como socio a Hugo de Mena, siendo este el periodo más estable de las primeras imprentas de Granada.


La prensa de imprimir Albion Press, de George Baxter,
fabricada en 1835 y la más extendida de su tiempo.
Hoy es la preferida de los grabadores de láminas.

Después irían llegando toda una serie de nuevos impresores, como Fernando de Aguilar (1582), Nicolás Morpin (1586), Pedro Francés (1594), Sebastián de Mena (1593-1608), Juan René (1594-1598), Sebastián Muñoz (1597-1617), Francisco González de la Prida (1601), Fernando Díaz de Montoya (1602-1604), Viuda de Sebastián de Mena (1608-1611), Bartolomé de Lorenzana y Ureña (1608-1633), hijo de impresor y gran productor, imprimió hojas sueltas y folletos y  estuvo asociado con A. René de Lazcano, imprimiendo la Vida de San Ignacio; después se abrirían las imprentas de Miguel Pérez (1606), Juan de la Cuesta (1609), Martín Fernández Zambrano (1612-1634), Juan Muñoz (1615-1626), Antonio René de Lezcano (1615-1645)

Francisco Heylan, grabador e impresor, llegaría a Granada en 1619 y permanecería en la ciudad hasta 1630 y aportaría sus grabados para la “Historia Eclesiástica de Granada” de Justino Antolínez de Burgos, que nunca sería publicada.



Gonzalo de Berceo escribiendo los Milagros de Nuestra Señora,
según el grabado de Jean Meliot,
impreso en una Albion Press.

En 1625 se abriría la imprenta de la Real Chancillería, que cerraría en 1627 y ya, en 1637, comenzaría su actividad la imprenta de la Compañía de Jesús y en 1638 comenzó a imprimir la llamada Imprenta Real, que mantuvo su actividad hasta 1814.
Según recoge el doctor en medicina y escritor granadino Jose Luis Gastón Morata en su libro “Curiosidades médicas granadinas’’, la Universidad Literaria de Granada, creada por Real Cédula del emperador Carlos V, de 27 de Diciembre de 1526 y que el Papa Clemente VII, a solicitud del Emperador, aprobó su fundación por Bula Pontificia el 14 de Julio de 1531, la Facultad de Medicina de Granada, que tuvo un carácter secundario con relación a las demás facultades, ya que sólo impartía Cánones, Teología y Leyes, siendo más “un centro consumidor que productor” de ciencia, tan sólo publicó dos libros de medicina desde su fundación en el siglo XVI hasta bien entrado el siglo XVII.

Las 7 fotografías del primer libro editado en Granada en 1496, que se insertan
en este post, proceden de los archivos del Ministerio de Cultura, la Biblioteca Nacional de España y las bibliotecas de Guadalajara y Segovia;
agradezco a estos bibliotecarios y documentalista del
servicios de documentación histórica el envío
de estas 7 fotografías, así como el detalle
de eliminar la marca de agua que suele consignarse
en estos documentos para su protección en difusiones no autorizadas.

Bruno Alcaraz Masáts

lunes, 5 de marzo de 2012

Historia del símbolo de la Media Luna
Ubicación de Turquía y su bandera en el mundo mediterráneo.
Turquía fue el primer país que usó la Media Luna como emblema y tiene su origen en la lucha sostenida en el 340 a. C., por los bizantinos y los macedonios, cuando Filipo, rey de Macedonia, en su pretensión de obtener la hegemonía de las polis griegas, asedió la ciudad de Bizancio.

Durante este asedio surgió la fábula de una intercesión de la diosa lunar Hécate, que agitó las antorchas en medio de la noche y descubrió el avance de las tropas de Filipo, rey de Macedonia.

Despertados por los ladridos de los perros de la ciudad, que reaccionaron ante el prodigio, los soldados de Bizancio se defendieron de manera victoriosa contra el ataque nocturno de los macedonios.

Medallón de la diosa lunar Hécate
En recuerdo de este hecho, se erigió un monumento que sería el símbolo de la ciudad desde aquella época y fue la Media Luna, que aparecía en sus monedas y que en el siglo XV fue adoptado como emblema por los otomanos, tal vez en recuerdo de dicho acontecimiento.

Para pagar la ayuda de Atenas, los habitantes de Bizancio y de Perinto, concedieron a los atenienses el privilegio de precedencia en los juegos y en las ceremonias (excluidas las religiosas) y se erigieron estatuas con la Media Luna.

El origen de la leyenda de la Media Luna como estandarte de protección
Filipo, rey de Macedonia, en plena expansión, dirigió sus fuerzas hacia la ciudad de Bizancio, sometiéndola a sitio y sus generales le aseguraron que durante la noche y la oscuridad que facilitaban las nubes, podrían tomar al asalto la ciudad de Bizancio sin ser descubiertos.
El factor sorpresa sería el que convenciera a Filipo, ya que pensaban que así el enemigo turco no se defendería ni obtendría ventajas, dado que la vigilancia nocturna de las murallas que rodeaban Bizancio era menor.

Se acordó permanecer en silencio y atacar durante la noche, dirigiendo el grueso del ejército contra las murallas, escalando sus muros y torres, pero las nubes se abrieron en el cielo y la luz de una media luna descubrió la estratagema.
Moneda de Trajano acuñada en Bizancio con el emblema
de la Media Luna y la estrella.
Así, la Media Luna evitó la toma de Bizancio y los bizantinos agradecieron el gesto a la diosa lunar Hécate, cuyo símbolo, la media luna y la estrella, pasaron a ser el símbolo de la ciudad, siendo adoptada como el emblema de la ciudad y todo en ella, desde la ornamentación y arte, pasando por las joyas y armas, portaba la figura de esa Media Luna como distintivo de la ciudad  de Bizancio.
Serían los turcos otomanos, al descubrir la decoración y el uso de la Media Luna y la estrella en la ciudad, los que quedarían fascinados al incorporarlas a sus banderas, dotándola de toda una serie de mitologías sobre sus poderes mágicos y de fuerza moral.

Estela del rey Ur-Nammu, en 2110 a. C.,
considerado el primer constructor der zigurats.
Los arqueólogos sostienen que es un símbolo anterior a los otomanos, ya que en la III dinastía de Urik destacará el rey Ur-Nammu, en 2110 a. C., considerado el primer constructor de zigurats y creador de uno de los primeros códigos de leyes, en la conmemoración de sus construcciones, relacionado con la divinidad que está representada, ya figuraban la media luna (Inanna) y la estrella, siendo las celebraciones en su honor antes del comienzo de la primavera, en la última media luna creciente anterior a la primavera.

El uso de la Media Luna en el mundo musulmán
Estandartes de los mamelucos, en un manuscrito francés del siglo XIV, donde figuran
la Media Luna y la Estrella, símbolos de la diosa lunar Hécate.
951 años después, el símbolo turco de la Media Luna pasaría desde el pueblo el turco a los ejércitos árabes y a todo el mundo musulmán, para ser el primer símbolo del Yihad, la mal llamada Guerra Santa.
Diversas sectas islamo-musulmanas y numerosos mahometanos consideraron que la Media Luna poseía un poder para absorber la energía que desprendía al reflejarse en el agua.

Grabado donde un ejército cristiano se enfrenta a un ejército hispano-musulmán,
que porta un escudo con la Media Luna y que empuñan las cimitarras o espadas árabes.

Existe una antigua creencia musulmana de que si en un recipiente de plata, lleno de agua, aquella persona que quiera sentirse bañada y beneficiada de la luz de la Media Luna y de su fuerza interior, miraba el reflejo de la Media Luna en el agua durante un tiempo y después cerraba los ojos y se bebía esa agua, se imbuía de una fuerza interior de protección antes de iniciar una batalla.

Esta antigua creencia aun se usa en Arabia y se utilizó en los Califatos, y se decía que este ritual era bueno o beneficioso para los enfermos nerviosos o para los que tenían dolencias en el corazón.

El croissant no es una Media Luna
Los panaderos de Viena elaboraron dos panes:
uno llevaría el nombre de "Emperador" y otro sería el "Halbmond", en alemán:
"la media luna musulmana tendrá otro significado desde este instante en Europa".
La costumbre de elaborar un tipo de bollería con forma de medialuna curva se remonta a una tradición árabe milenaria, que perdura hoy en día en los bollos dulces como el tchareke de Argelia o el kaab el ghzal de Marruecos.
La medialuna es también un emblema recurrente desde el Magreb hasta Turquía, el antiguo Imperio otomano.

Pero el origen del croissant provendría de una adaptación vienesa de ese símbolo, pero los acontecimientos que dieron lugar al nacimiento del Croissant tienen más de leyenda que con una realidad histórica comprobada. Los autores sólo coinciden en que apareció en Viena.

Croissant, en francés, quiere decir creciente, en el sentido de "cuarto creciente lunar" (fase creciente) y se refiere a la forma del bollo, no al hecho de que la masa crezca al fermentar.

La leyenda cuenta que el Croissant nace como uno de los actos festivos al salvarse Viena del sitio otomano a finales del siglo XVII.

En 1683, los soldados otomanos al mando del gran visir Kara Mustafá, después de conquistar la mayoría de las regiones a orillas del Danubio, sitian Viena, que después de Constantinopla habría sido la primera conquista importante en Europa, y deciden realizar durante la noche túneles para atravesar las murallas y así conquistar la ciudad con las tropas del visir Kara Mustafá.

Los panaderos, que trabajaban a esas horas, se dieron cuenta de esta amenaza y dieron la alarma, de tal manera que al final fueron los defensores los que tomaron por sorpresa a las tropas musulmanas obligándoles a retroceder.

Se dice que el emperador decidió condecorar a los panaderos vieneses por la valiosa ayuda ofrecida. Estos, como agradecimiento, elaboraron dos panes: uno con el nombre de "Emperador" y otro sería el "Halbmond", en alemán: "media luna", antepasado del actual croissant, como mofa a la media luna de la bandera otomana. 

La Virgen de la media luna, grabado de Durero, inspirado en una obra anterior de Martin Schongauer.
Bruno Alcaraz Masáts.