"Granada tiene dos ríos, ochenta campanarios, cuatro mil acequias, cincuenta fuentes, mil y un surtidores y cien mil habitantes" Federico García Lorca
lunes, 13 de octubre de 2014
EL PIONONO:
DE DULCE ÁRABE A
SÍMBOLO CRISTIANO.
El pastel "el Pionono" es muy
conocido por los granadinos y los andaluces en general, pero fuera de la región
estos pastelitos apenas se conocen.
Su excelente textura y sabor,
unido a una manufactura tradicional y calidad extraordinaria, hacen que sea
fácil dar a conocer este magnífico postre
granadino.
Los primeros indicios de
aparición de un pastelillo parecido al Pionono los encontramos en la España
hispano-musulmana de las medinas andalusíes entre los siglos X y XI, en pleno
apogeo de las artes y las ciencias de Al-Ándalus.
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| Plano de la traza original de la Villa de Santa Fe, Granada, España, creada por los Reyes Católicos para la recuperación definitiva de Granada en 1492. |
Esta época, marcada por el
mestizaje cultural, hace de Al-Ándalus un referente de tradición e innovación a
todos los niveles.
Las innovaciones se suceden en
distintos campos desde la política hasta la literaratura y poesía, pasando por
las artes y por supuesto la gastronomía que se enriquece con sabores agridulces
y especiados.
La repostería de la época
hispano-musulmana se caracterizaba sobre todo por el empleo de materias primas
como la canela y la miel, de la que todavía hoy podemos encontrar muestras de
esta cocina refinada en dulces árabes como la shubarquía y la pastela, que con
su característico sabor nos trasladan a otras épocas.
Piononos
La creación del pionono como lo conocemos hoy día se debe en parte al celo con el que los habitantes del pueblo de Santa Fe conservaron la receta, como parte de su herencia árabe por encima que su fundación fuese cristiana y de los cambios religiosos y políticos que sobrevenían en la región de Granada.
Con el paso del tiempo, el
pionono sufrió cambios tanto en su forma física como en su composición,
adaptándose al paso de las épocas y los gustos, pero no es hasta mediados el
siglo XIX cuando, de las manos de tres hermanas viudas de la conocida
pastelería "La Blanquita", la receta se rescata del olvido.
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| Foto de la Casa Isla, en la calle Real de Santa Fe. |
El pastel sería bautizado con el
nombre del Papa Pío Noveno y ya, unos años después, Pionono, como homenaje del
fundador de la Casa Isla, Ceferino
Isla González, que ya había sido aprendiz interno en el obrador de Manuel "el
Gallego", se estableció en la Calle Real de Santa Fe, para abrir su propio
obrador de pastelería exactamente donde se encuentra ubicada aún la pastelería,
la actual Casa Isla, y dedicó el pastel al Papa Pio IX por la proclamación
del Dogma de la Inmaculada Concepción y dándole el aspecto cilíndrico de la
tiara papal.
Ceferino Isla, era descendiente
de la familia Isla, oriundos de Rincón de Isla, en la provincia de Cantabria,
algunos de cuyos miembros bajaron durante la Reconquista repoblar liberar
Sevilla, estableciéndose allí.
El origen de la llegada de la
familia Isla a Santa Fe se recoge en la obra "Historia incompleta de 900 años
de la Familia Carrillo".
Ceferino Isla, muy devoto de la
Virgen, quería rendir un homenaje al Papa que en 1854 había proclamado el dogma
de la Inmaculada Concepción de María, éste no era otro que Pío IX (Pío Nono);
el que fuera el último Papa Rey, Papa bajo cuyo pontificado los llamados Estados
Pontificios pasaron a formar parte de la nueva Italia que surgía con la
reunificación, quedando dichos estados reducidos a la mínima expresión: la
actual Ciudad del Vaticano.
La Casa Isla de Santa Fe ha sido
el único local comercial granadino que, desde su fundación, no lucía a la
Virgen de las Angustias, sino un retrato a lápiz enmarcado del Papa Pio IX.
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| Monumento a Ceferino Isla en una plaza de la calle Real de Santa Fe. |
En este contexto, Ceferino madura
su idea de “crear” un nuevo pastel que no sólo lleve el nombre del Papa (de ahí
surge el nombre de Pionono ®), ya que así se pronunciaba su nombre en italiano,
sino que además el pastel recuerde la figura papal:
El aspecto cilíndrico y algo
rechoncho (bizcocho humedecido enrollado sobre sí mismo), revestido como el
Papa con un balandrán blanco (canastilla de papel en cuyo interior se deposita
el bizcocho humedecido), y coronilla de crema azucarada y tostada sobrepuesta
al cilindro de bizcocho, (que quiere simbolizar el solideo con el que el Papa
cubre su coronilla).
Gabriel Medina Vílchez, un
investigador motrileño, ha descubierto que los piononos que se atribuyen como
invención de Ceferino Isla en 1897, se vendían en Madrid, procedentes de Cádiz,
nada menos que 40 años antes de esa fecha. E incluso da fe de una gran polémica
que se originó en Madrid debido a su nombre.
Según Medina Vílchez, esos dulces
ya existían en 1857 y fueron creados en Andalucía, pero no en Santa Fe, sino en
la llamada Tacita de plata:
"Vaya por delante que no
quiero restar la importancia que tiene la familia Isla en haber conseguido
guardar la tradición durante tanto tiempo, pero sí es cierto que la historia
está
para ser contada y la verdad es que los piononos no se crearon en Santa
Fe, sino en Cádiz", asegura el investigador.
Bien es cierto que la primera
referencia localizada de este dulce aparece el 18 de marzo de 1858 en la prensa
madrileña y este dulce, en su inicio, se nombraba con dos palabras "pio
nono" y/o "pios nonos".
Fue Leopoldo Alas «Clarín» quién, en su novela "La Regenta", en 1884 lo incluye como una sola palabra
"pionono".
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| Visita del rey Alfonso XIII a Granada en 1913. |
En 1916, cuando el Rey Alfonso
XIII visita Granada, durante una breve estancia en Santa Fe, probó este dulce
en la pastelería Casa Isla, le encantó y decidió que, a su regreso a la Corte,
otorgaría a Casa Isla el título de Proveedor Oficial de la Casa Real.
Hoy día, el pionono se conoce en
toda la región de Granada y en toda la Comunidad Andaluza y más allá de su
valor gastronómico, del que no cabe duda, está su valor simbólico como emblema
de Santa Fe y parte de su identidad común, siendo, en palabras de Grande Covián,
que los probaría en Sevilla, como "Un endemismo del paladar".
Bruno Alcaraz Masáts.
sábado, 20 de septiembre de 2014
GRANADA 1775 - DILIGENCIAS Y AUTOS PRACTICADOS
PARA DESCOLGAR DOS CABEZAS DE AJUSTICIADOS
EN PUERTA ELVIRA Y PUERTA REAL.
Texto de Margarita María Jiménez
Alarcón - Granada.org
En el Archivo Municipal se
custodia un expediente de 1775, con un título muy extenso en la hoja que hace
de portada, cuyo tenor literal es:
"Testimonio en breve relación, y
con inserción de la Real Orden de S.M. ... para que se quitasen las 2 cavezas
que se havian puesto en el año pasado sobre las puertas Real y de Elvira de los
2 ajusticiados…para que se les diese tierra sagrada..." (1) . El título
despertó nuestra curiosidad, no sólo por el asunto, sino también por tratarse
unas diligencias y autos que se practicaron en 1775 para bajar dos cabezas de
unos ajusticiados, que se colgaron en 1749 y que habían permanecido colgadas y
expuestas a las miradas de los transeúntes durante todo este tiempo, 26 años,
en medio de los arcos de sendas puertas públicas.
Naturalmente, la lectura de todos
los documentos que inserta el testimonio, nos "invitó" a indagar y a buscar
información acerca de los hechos históricos ocurridos durante ese período de la
historia de Granada. Fruto de estas investigaciones es el estudio que
presentamos.
El testimonio alude a que los
ajusticiados en 1749 eran los principales reos de un alboroto sucedido el año
anterior. Sus cabezas, introducidas en unas jaulas de hierro, fueron colgadas
en medio del arco de las puertas Real y Elvira.
Según se desprende de la lectura
de los Libros de Actas Capitulares de 1748 y 1749, se produjo un alboroto en la
Alhóndiga de Granos el 8 de octubre de 1748, en el que un grupo de personas,
fundamentalmente jóvenes, protestaron para que se levantase el tributo del
trigo, y como consecuencia del alboroto los hermanos Bernardo y Manuel Obregón
se refugiaron en la parroquia de Ntra. Señora de las Angustias, a donde se
encaminó el Corregidor y Alcaldes Mayores para intentar sacarlos de la iglesia.
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| Puerta Real en la Plataforma de Ambrosio de Vico. |
El Ayuntamiento, en un principio,
le resta importancia a la revuelta y en la sesión del día 9 de octubre
solamente hace una breve alusión de los hechos y nombra a los regidores Juan
Pedro de Jáuregui y Pedro Pascasio para ir en representación al Real Acuerdo y
explicar lo acaecido. Al día siguiente se presentan en la posada del Presidente
del Real Acuerdo y, ante la providencia dada por este órgano el día anterior,
le solicitan que vuelva "el curso del gobierno al Señor Corregidor y diputados
del por no haber habido motivo alguno separado del impulsivo de los muchachos,
que solo pidieron se lebantase (sic) del
trigo el tributo que pagaba" (2)
La revuelta debió de ser
considerable y tuvo bastante repercusión en Granada a juzgar por las
declaraciones que posteriormente hicieron varios testigos. Manuel Garzón Pareja
Garzón Pareja (3), tomando como referencia los documentos de la Sección de
Guerra del Archivo General de Simancas, hace una descripción pormenorizada de
los hechos y del posterior perdón real. Según declaración de algunos testigos,
los hermanos Bernardo y Manuel Obregón, "reos de dos omicidios (sic) y otros
graves delitos", junto con Pedro del Corral y su mujer Luisa de España, tocaron
a rebato las campanas de la iglesia de las Angustias concentrándose en la puerta
y alrededores gran cantidad de gente, exaltándose los ánimos entre el pueblo.
Así, unos apedrearon las casas del Corregidor y Alcalde Mayor; otros asaltaron
la Alhóndiga de Granos, agrediendo a los funcionarios y quemando mesas y
papeles; otros se encaminaron a la Real Audiencia a protestar por los impuestos
y apedrearon el edificio de la Administración de Rentas; le dieron una paliza
al visitador de las Rentas, Juan de Córdova, y otros asaltaron la Aduana del
Genil. En total, y según un extracto de la información practicada sobre los
hechos, que referencia Manuel Garzón (4) , fueron 32 las personas que acabaron
en la cárcel.
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| Iglesia de la Magdalena antigua y puerta Real |
El 24 de octubre se comenta en la
reunión del Ayuntamiento la llegada a Santa Fe de Juan de Villalba, teniente de
general de los Ejércitos, gobernador político y militar de plaza de la ciudad
de Cádiz, enviado por el Rey, Fernando VI, para conocer los hechos y castigar a
los culpables. El teniente está convencido de que todos los que concurrieron al
templo son reos y por lo tanto se castigará a la mayor parte de eclesiásticos y
religiosos que fueron los que más concurrieron.
Toda la tropa, tanto infantería
como caballería, se instala dentro del casco de la ciudad: en las casas,
posadas y cuarteles, con la incomodidad y gasto para todo el vecindario. Además
del deplorable estado por la falta de trigo, no hay camas suficientes en
Granada para alojar a la tropa "por la miseria del país". El Ayuntamiento
ordena, por vereda, a los pueblos de la vega, sierra y villas del Valle de
Lecrín que traigan camas y que se hagan nuevas; y todo ello pagado con los
arbitrios municipales.
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| Una de las primeras fotografías de Puerta de Elvira |
El Ayuntamiento nombra una
Comisión para ir a Madrid e implorar clemencia al Rey en "alivio de su inocente
público" (5), y devolver a la ciudad el antiguo honor y esplendor que siempre
tuvo. Juan Pedro de Jáuregui, caballero veinticuatro y uno de los comisionados,
considera que la llegada de la tropa y la toma de la ciudad por ella ha sido
una vejación "a este pueblo fidelísimo" y sigue insistiendo en que los hechos
acaecidos han sido producto de la "puerilidad de algunos muchachos que sin dolo
causaron el alboroto".
Granada está consternada, los
regocijos de toros que se iban a celebrar en la Carrera del Genil se suspenden,
y se desmonta la plaza (6)
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| Grabado de puerta Real, con el río Darro descubierto. |
En enero de 1749 el teniente Juan
de Villalba solicita al Ayuntamiento que se le entreguen los libros de actas de
1746 y 1748 para averiguar los hechos y la ciudad expone que es un gravísimo
perjuicio que salgan porque se pervierte el deber de sigilo que tienen los
regidores sobre los acuerdos de la ciudad. Al final, se hace entrega de los
libros al fiscal de la Audiencia que lleva la investigación. A primeros de
marzo, el Ayuntamiento recibe un auto de Juan de Villalba ordenándole que en
los próximos alborotos o tumultos debe de actuar con dureza y ayudar a la
Justicia a contenerlos, de los contrario serán castigados ellos.
El 28 marzo,
Juan Pedro de Jáuregui da cuenta en sesión capitular del perdón real (7); Fernando VI por Real orden de 21 de
marzo indulta a los 62 presos que se hallan en las cárceles con motivo del
alboroto del 8 de octubre de 1748. La tropa debió de marcharse a continuación
porque en sesiones posteriores se acuerda remitir un capítulo de carta a la
Junta encargada de atender a la tropa para ver qué gastos se necesitan hacer
para el arreglo de las casas que sirvieron de hospedaje, y no hay ninguna
referencia más al alboroto en el resto del año. Solo quedó como testimonio del
suceso las cabezas de Felipe del Pino y Juan de Dios colgadas en dos puertas
públicas.
Las cabezas permanecieron
colgadas en jaulas de hierro desde 1749 hasta el año 1775. Resulta bastante
estremecedor visionar la imagen de ellas a lo largo de 26 años, en dos de las
puertas más concurridas de la ciudad:
La Puerta de Elvira, que conectaba el
camino real de Madrid con la transitada calle de Elvira; y Puerta Real o Puerta
del Rastro que, por su ubicación justo en el centro de la ciudad baja, daba
acceso a la calle de los Mesones, comercial y con mucho tráfico de personas y
caballerías, donde estaban las alhóndigas Zayda y de Granos, la Casa de las
Comedias, tabernas y mesones que daban cabida a todos los viajeros y arrieros
que llegaban, más todos los oficios gremiales alrededor de la plaza de
Bib-Rambla, era el mentidero y uno de los espacios neurálgicos de Granada.
Se hace bastante difícil
entender, bajo la mentalidad actual, que unas cabezas humanas pudieran
permanecer expuestas a las miradas como escarmiento y castigo por parte de un
monarca "ilustrado", además apodado "el Justo", que en todo momento
pretendía ejercer y demostrar su poder absoluto sobre todos los súbditos.
| Fotografía de Puerta Real, con el río Darro descubierto y, al fondo, se contempla el puente de Castañeda. |
El caso es que el 11 de mayo de
1775 llega una Real orden comunicada por el Conde de Ricla a Manuel Doz,
presidente de la Real Chancillería de Granada, por la que Su Magestad, el Rey
Carlos III, hace gracia a la Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Granada, a su
instancia y súplica, de que se quiten las dos cabezas colgadas en 1749 de los
dos ajusticiados, como principales reos en el alboroto del año anterior, para
que se les diese "tierra sagrada".
El 18 de mayo el Presidente de la
Chancillería da instrucciones para que se cumpla la Real orden.
Se constituye
una comisión formada por Manuel de Villarreal y Juan Alejandro de Ansoti,
caballeros veinticuatro en representación del Ayuntamiento, asistidos por seis
alguaciles ordinarios; en representación eclesiástica se nombra a Juan Felipe
de Quesada y Huertas y Francisco Chacón, rector y comisario de la Hermandad del
Corpus Christi, Ánimas y Misericordia de Granada; y para practicar las
diligencias y dar fe de ello, se comisionó al escribano público del número de
la Real Chancillería, Felipe Gámiz, asistido de ocho alguaciles.
| Fotografía de Puerta Real en 1857, donde se contempla, como en la anterior, la cúpula de la antigua iglesia de la Magdalena, hoy demolida. |
El 19 de mayo a las 10 de la
mañana, el escribano se pasa por las Casas Consistoriales y recoge a los
regidores y alguaciles municipales, pasando luego la comitiva, en dirección a
la Puerta de Elvira, por el hospital del Corpus Christi, donde se unen el
rector y comisario de la Hermandad de las Ánimas, encaminándose hacia la
mencionada puerta. A la comitiva le acompañaba un hombre que, por su altura,
fue el encargado de bajar la jaula de hierro. La jaula fue depositada encima de
un paño "encarnado", y el mismo rector sacó la cabeza "o calavera al parecer de
persona racional que segun se manifesto hera (sic) la de el cuerpo de Felipe
del Pino…", relata el escribano, uno de los principales encausados del
alboroto.
La cabeza se introdujo en una
caja que llevaba la Hermandad, forrada en sayal "del que visten los religiosos
del Señor San Francisco de Asís", encintada, tachonada y con aldabones; la
jaula fue recogida por el pregonero publico Juan de Medina, a instancias del
escribano. Sale la comitiva con la caja, escoltada por individuos de la
Hermandad con hachas de cera encendidas, seguidos por los alguaciles ordinarios
y los regidores y el escribano, encaminándose por la calle de Elvira y el
Zacatín a la Puerta Real, procediéndose a realizar la diligencia en los mismos
términos que la anterior.
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| Antigua fotografía de Puerta Real. |
La cabeza, en este caso, según
refiere el escribano, era "del cuerpo de Juan de Dios, otro de los ajusticiados
por dicho alboroto…", cogiéndola, al igual que la anterior, el rector de la
Hermandad, y colocándola en la misma caja. La jaula también pasó a manos del
pregonero, no quedando vestigio alguno en ambas puertas. Desde aquí la comitiva
se encaminó hasta la ermita que se hallaba en el Humilladero, donde se depositó
la caja, encima de una mesa con paño de seda encarnada, y quedó entregada y
custodiada con hacheros y hachas encendidas, para posteriormente ser
enterradas.
Después, Manuel de Villarreal y
Aguilar, y Juan Alejandro Ansoti, solicitan que se expida un testimonio de las
diligencias practicadas para que "que perpetuamente quede documento en su
Archivo…"; de esta manera es como, gracias a este testimonio, estamos dando
noticia de estos hechos realmente sorprendentes que, si nos paramos a pensar,
no ha transcurrido mucho tiempo desde que sucedieron.
Bibliografía consultada:
1 AMGR. C.01863.0072
2 AMGR. Libro de actas
capitulares de 1748. Sesión del día 10 de octubre. Sig. L.0088, fol. 222 v.
3 Garzón Pareja, M. Historia de
Granada. Diputación Provincial de Granada, 1980.
4 Ob. Cit., pág. 475. Nota 155:
A.G.S. Secc. De Guerra, legajos 573 al 577.
5 AMGR. Sesión del día 11 de
diciembre de 1748, fol. 226 r.
6 Juan Pedro de Jáuregui comenta
al respecto que en este tipo de espectáculos se cometen ofensas a Dios en los
andamios “bajo la capa de la noche”.
7 A.MGR. Libro de Actas
Capitulares. Sesión de 3 de marzo de 1749. Signatura: L.00089, fol. 46 r.
lunes, 25 de agosto de 2014
El Sacromonte, según el nuevo
listado europeo de la UNESCO.
La UNESCO acaba de actualizar en París el listado de los edificios santuarios que, en Europa, son llamados Sacromonte desde el primer Sacromonte que se construyera en 1478 en El Varallo,

listado europeo de la UNESCO.
La UNESCO acaba de actualizar en París el listado de los edificios santuarios que, en Europa, son llamados Sacromonte desde el primer Sacromonte que se construyera en 1478 en El Varallo,
una pequeña montaña de Valdeseia,
en los Alpes.

El conjunto de edificios que forman la Abadía del Sacromonte
se extiende en una pequeña montaña del valle de Valparaiso
se extiende en una pequeña montaña del valle de Valparaiso
El Sacromonte de Varesse es hoy un pueblo pequeño, en la cima
de un monte, donde los automóviles están prohibidos.
Al regreso de una peregrinación a Tierra Santa, el fraile franciscano fray Bernardino Caimi, erigió en 1478 un santuario en el Varallo, una pequeña montaña de Valdeseia, en los Alpes.
Grabados del primer Sacro Monte erigido, el de Varallo,
realizados por Gaetano Alessi (1604) y Giovani Manaulf (1688)
El santuario de Varallo empezó a ser conocido en toda la cristiandad de Occidente, desde 1486, como ‘’El Sacro Monte’’, por sus vía crucis, sus vías sacras y sus estaciones dolorosas y serían erigidos otros nuevos ‘’Sacro Monte’’ en los lugares de Orta, Crea, Oropa y Domodossola como los santuarios a los que los peregrinos devotos irían, sin tener que hacer un peligroso viaje a Tierra Santa.Era un santuario como los que había visitado en su estancia en Palestina y su idea original era la de reproducir un lugar que recordarse la vida y la pasión de Cristo, como si de una Nueva Jerusalem se tratase.
Fray Bernardino Caimi estaba inventando el germen de una novedosa y curiosa tipología arquitectónico-devocional que gozaría de un fuerte arraigo popular.
Cuando cien años más tarde es visitado por el arzobispo de Milán, el futuro San Carlos Borromeo, al santuario de Varallo se le añadieron varias capillas trazadas por el arquitecto manierista Galeazzo Alessi y diversas esculturas y pinturas como las de Gaudenzio Ferrari.
El santuario de Varallo empezó a ser conocido en toda la cristiandad de Occidente, desde 1486, como ‘’El Sacro Monte’’, por sus vía crucis, sus vías sacras y sus estaciones dolorosas y serían erigidos otros nuevos ‘’Sacro Monte’’ en los lugares de Orta, Crea, Oropa y Domodossola como los santuarios a los que los peregrinos devotos irían, sin tener que hacer un peligroso viaje a Tierra Santa.
Sacro Montes de Crea y de Varesse, en grabados
de G. Godio (1877) y de Federico Agnelli (1656)
Sacro Montes de Domodossola y de Oropa, en grabados
de Pier Maria Perini (1772) y de G. T. Borgonio (1682)
El modelo del Sacro Monte es una creación cristiana de finales del siglo XV que, con la Contrarreforma, se difundió desde Italia a Europa y al Nuevo Mundo.
Un Sacro Monte es un complejo devocional situado en la ladera de una montaña con una serie de capillas o edículos en la que se representan, con pinturas y esculturas, escenas de la Vida de Cristo, de María o de los Santos.
Los Sacri Monti, reproduciendo la Nueva Jerusalén, ofrecían a los peregrinos la posibilidad de visitar los Lugares Santos mediante la reproducción, a menor escala, de los edificios en los que tuvo lugar la Pasión de Cristo.
Están ubicados a una altura elevada, en una posición apartada con respecto al centro urbano, en un ambiente más natural, y donde se llega predominantemente mediante la peregrinación.
No es extraño que el camino recuerde a la Vía Dolorosa, el camino que en Jerusalén lleva al Calvario, y que recorrió Cristo cargando con la Cruz.
En el siglo XVII, se erigieron nuevos ‘’Sacro Monte’’ en Portugal, entre los que destaca como el más bello por su trazado y por su riqueza interior el de Bom Jesús do Monte, en la sede arzobispal de Braga.
En el corazón de Europa se erigieron toda una serie de Sacro Monte (254 en 18 paises, siendo 1.812 el número de Sacro Montes, Calvarios y Complejos Devocionales los catalogados por la UNESCO en estos 18 paises), donde destacan sobre todos el conocido hoy como el Monte Calvario de Banská Štiavnica es el más importante de Eslovaquia y desde el punto de vista artístico uno de los más grandes y significativos de toda Europa y el santuario de Kalwaria Zebrzydowska, situado en Polonia, en la colina de Zarek (527 metros) y en las laderas del Monte de Lanckorona (530 metros), a 40 km al suroeste de Cracovia y a 15 km al este de Wadowice.
En 1993 el Monte Calvario entró a formar parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, junto con la ciudad histórica de Banská Štiavnica y los monumentos técnicos de sus alrededores.
En 1999 el Santuario de la Pasión y de la Virgen de Kalwaria Zebrzydowska fue incluido por la UNESCO en la Lista del Patrimonio Mundial por el siguiente motivo:
“Kalwaria Zebrzydowska es un paisaje cultural de enorme belleza e importancia espiritual. El marco natural, en el que están ubicados los lugares simbólicos de culto relacionados con la Pasión de Jesucristo y la vida de la Virgen María, ha permanecido prácticamente inalterado después del siglo XVII. Hoy en día sigue siendo un lugar de peregrinaje”.
Con posterioridad, se erigen nuevos ‘'Sacro Monte’’ en los territorios del Nuevo Mundo, como el de Congolhas do Campo, en Brasil, y el de Amecameca, erigido éste en un lugar que antes fue sagrado de los aztecas.
En la Granada del siglo XVI, y siendo Arzobispo D. Pedro de Castro de Cabeza de Vaca y Quiñones, se erigió un Sacro Monte en el lugar llamado monte de Valparaiso, tomando el nombre del valle donde se ubica, contiguo a las colinas del Albayzín y separado por el río Darro de aquellas otras colinas sobre las que están erigidos la Alhambra y el Generalife, siendo por tanto un lugar próximo y lejano a la ciudad de Granada.
Un Sacro Monte es un complejo devocional situado en la ladera de una montaña con una serie de capillas o edículos en la que se representan, con pinturas y esculturas, escenas de la Vida de Cristo, de María o de los Santos.
Los Sacri Monti, reproduciendo la Nueva Jerusalén, ofrecían a los peregrinos la posibilidad de visitar los Lugares Santos mediante la reproducción, a menor escala, de los edificios en los que tuvo lugar la Pasión de Cristo.
Están ubicados a una altura elevada, en una posición apartada con respecto al centro urbano, en un ambiente más natural, y donde se llega predominantemente mediante la peregrinación.
No es extraño que el camino recuerde a la Vía Dolorosa, el camino que en Jerusalén lleva al Calvario, y que recorrió Cristo cargando con la Cruz.
En el siglo XVII, se erigieron nuevos ‘’Sacro Monte’’ en Portugal, entre los que destaca como el más bello por su trazado y por su riqueza interior el de Bom Jesús do Monte, en la sede arzobispal de Braga.
En el corazón de Europa se erigieron toda una serie de Sacro Monte (254 en 18 paises, siendo 1.812 el número de Sacro Montes, Calvarios y Complejos Devocionales los catalogados por la UNESCO en estos 18 paises), donde destacan sobre todos el conocido hoy como el Monte Calvario de Banská Štiavnica es el más importante de Eslovaquia y desde el punto de vista artístico uno de los más grandes y significativos de toda Europa y el santuario de Kalwaria Zebrzydowska, situado en Polonia, en la colina de Zarek (527 metros) y en las laderas del Monte de Lanckorona (530 metros), a 40 km al suroeste de Cracovia y a 15 km al este de Wadowice.
En 1993 el Monte Calvario entró a formar parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, junto con la ciudad histórica de Banská Štiavnica y los monumentos técnicos de sus alrededores.
En 1999 el Santuario de la Pasión y de la Virgen de Kalwaria Zebrzydowska fue incluido por la UNESCO en la Lista del Patrimonio Mundial por el siguiente motivo:
“Kalwaria Zebrzydowska es un paisaje cultural de enorme belleza e importancia espiritual. El marco natural, en el que están ubicados los lugares simbólicos de culto relacionados con la Pasión de Jesucristo y la vida de la Virgen María, ha permanecido prácticamente inalterado después del siglo XVII. Hoy en día sigue siendo un lugar de peregrinaje”.
Con posterioridad, se erigen nuevos ‘'Sacro Monte’’ en los territorios del Nuevo Mundo, como el de Congolhas do Campo, en Brasil, y el de Amecameca, erigido éste en un lugar que antes fue sagrado de los aztecas.
En la Granada del siglo XVI, y siendo Arzobispo D. Pedro de Castro de Cabeza de Vaca y Quiñones, se erigió un Sacro Monte en el lugar llamado monte de Valparaiso, tomando el nombre del valle donde se ubica, contiguo a las colinas del Albayzín y separado por el río Darro de aquellas otras colinas sobre las que están erigidos la Alhambra y el Generalife, siendo por tanto un lugar próximo y lejano a la ciudad de Granada.
Los Libros Plúmbeos del Sacromonte de Granada
En 1594, tras los hallazgos efectuados en una cueva en busca de tesoros por Francisco Hernández y Sebastián López de unas láminas de plomo, que indicaban ser el lugar donde habían sufrido martirio los cuerpos de San Tesifón, San Cecilio y San Hiscio, fue el Arzobispo D. Pedro de Castro quien ordenaría seguir la excavación y se encontraron con nuevas láminas, un horno y cenizas que atribuyeron a los martirizados, lo que dio inicio a una investigación histórica sobre la falsedad de las láminas de plomo halladas, según el Vaticano, que sólo aceptó como verdaderas las reliquias que representaban los restos humanos de los santos martirizados y que la Iglesia siempre ha condenado la veracidad de los principios teológicos de los ‘’Libros Plúmbeos del Sacromonte’’, no así a las reliquias halladas de los mártires que, desde el Papa Inocencio XI, se han aceptado como auténticas.
25 fueron las láminas de plomo encontradas, escritas en árabe, y que se conocen como los “Libros Plúmbeos del Sacromonte”, que darían origen a diversas controversias en torno a su autenticidad y traducción o que se trataba de una falsedad histórica.
El Arzobispo Don Pedro de Castro y Amerique Antolinez haciendo
una recogida de huesos y cenizas de los mártires en el Sacromonte.
Grabado de Francisco Heylan
Ante estos hallazgos, al Arzobispo D. Pedro de Castro decidió hacer la Colegiata y el Colegio de San Pedro Areopagita, adjunto a ella, por Real Cédula de 6 de Junio de 1598, sobre la cueva de los hallazgos donde una tradición indica que la Virgen se apareció a este Arzobispo de Granada para encomendarle que la fundación tuviese carácter secular, y que este hecho ocurrió en la segunda capilla subterránea, a la derecha, llamada ‘’Horno de San Hiscio’’, según recogía la Guía del Museo del Sacro Monte escrita por el catedrático Pita Andrade, en las páginas 13 y 14, editada en 1964.
Entrada a las Catacumbas de la Abadía del Sacromonte
En una ciudad como Granada, que erigió una catedral en el corazón de la medina musulmana, sobre la antigua mezquita mayor, y que transformó la ciudad en un lugar sacro, que simbolizaría a través de la arquitectura unas nuevas formas de vida, surgidas tras la Toma de Granada en 1492, el Sacromonte de Granada surgiría como un conjunto sacro-monumental dedicado a sus primeros mártires, que elevaría a San Cecilio como el Patrón de la ciudad, esta Abadía del Sacromonte ofreció en su época un foco de devoción de gran interés, debido a sus especiales características como montaña sacra, como las de Italia, y que alcanzaría su configuración definitiva con la devoción Contrarreformista.
Una de las figuras yacentes en las Catacumbas del Sacromonte
El 21 de Marzo de 1595, Don Pedro de Castro, como buen burócrata cortesano, hizo que el maestro de la Catedral, Ambrosio de Vico, girase un reconocimiento al lugar de las excavaciones y a las cuevas terraplenadas de su entrono, que pasaron a ser las Catacumbas de Granada integradas en la Abadía, con el fin de detentar el poder del paraje denominado Ilipula, al aparecer citado en una traducción de unas de las láminas de plomo que se refería al martirio de San Mesitón en el ‘’locus ilipulitanus’’, siendo la primera cita que aparece del nombre Sacro Monte de Granada en un texto redactado por el Arzobispo de Granada.
Así se fue generando en la ciudad de Granada un lugar llamado, al modo de los santuarios italianos conocidos como Sacro Monte, donde se erigió una Abadía o Colegiata de San Cecilio, y que llegaría a constar, en su momento de máximo esplendor, de la Abadía y las Santas Cuevas, el Colegio Viejo de San Dionisio Areopagita y el Colegio Nuevo, la Casa de Canónigos y el Cementerio Canónigos, situado éste junto a las Santas Cuevas, disponiéndose que la Abadía tuviese en su obra dos emblemas que, por orden del Arzobispo, conservaran su nombre para generaciones futuras: uno es el escudo de D. Pedro de Castro, Arzobispo de Granada, y el otro es la estrella de Salomón.
En 1640 se autorizó a los Colegiales del Colegio de San Dionisio Areopagita a hacer uso de una beca, como los demás Colegios Seculares de la ciudad. Esta banda de color que se extendía por ambos lados de la cabeza para caer sobre el cuerpo en dos bandas de color, y que era acompañada con un birrete con la borla en el mismo color, fue morada en sus primeros tiempos, aunque posteriormente se cambiaría al actual color rojo, para distinguirla de la beca azul del Colegio de San Bartolomé y Santiago.
El interior de la Abadía alberga un notable Archivo y una gran Biblioteca y de ellos surgió en 1928 el Museo del Sacromonte, que alberga admirables tablas y lienzos, y es obligado destacar los manuscritos árabes de inapreciable valor como ‘’Generalidades sobre la Medicina’’, de Averroes, del que sólo se conoce la existencia de otro ejemplar en San Petersburgo, en Rusia, así como otros textos de Maimónides, Ptolomeo y el llamado ‘’’Suficiente’’, de Ibn Mugit el Toledano y otros textos fechados en los siglos XI, XII, XIII, cuatro en el XIV, dos en el XV y dos en el XVII, que permitirían estudiar hoy la evolución de la escritura árabe en España, pero uno de los elementos a destacar de sus vitrinas son las planchas de la Plataforma de Ambrosio de Vico y una carta de Pizarro dirigida al Emperador Carlos V, junto a una interesante colección de monedas.
En el exterior, en el pago de Handacarchena, quedan aun restos del acueducto erigido en 1554 para el abastecimiento de aguas, dado que el Pozo de la Samaritana, situado frente a la Abadía, no era suficiente, aunque el acueducto quedaría pronto en desuso, por lo que sería desviada agua de la acequia de Aynadamar por la llamada ‘’Cañería del Sacromonte’’.
Así se fue generando en la ciudad de Granada un lugar llamado, al modo de los santuarios italianos conocidos como Sacro Monte, donde se erigió una Abadía o Colegiata de San Cecilio, y que llegaría a constar, en su momento de máximo esplendor, de la Abadía y las Santas Cuevas, el Colegio Viejo de San Dionisio Areopagita y el Colegio Nuevo, la Casa de Canónigos y el Cementerio Canónigos, situado éste junto a las Santas Cuevas, disponiéndose que la Abadía tuviese en su obra dos emblemas que, por orden del Arzobispo, conservaran su nombre para generaciones futuras: uno es el escudo de D. Pedro de Castro, Arzobispo de Granada, y el otro es la estrella de Salomón.
En 1640 se autorizó a los Colegiales del Colegio de San Dionisio Areopagita a hacer uso de una beca, como los demás Colegios Seculares de la ciudad. Esta banda de color que se extendía por ambos lados de la cabeza para caer sobre el cuerpo en dos bandas de color, y que era acompañada con un birrete con la borla en el mismo color, fue morada en sus primeros tiempos, aunque posteriormente se cambiaría al actual color rojo, para distinguirla de la beca azul del Colegio de San Bartolomé y Santiago.
El interior de la Abadía alberga un notable Archivo y una gran Biblioteca y de ellos surgió en 1928 el Museo del Sacromonte, que alberga admirables tablas y lienzos, y es obligado destacar los manuscritos árabes de inapreciable valor como ‘’Generalidades sobre la Medicina’’, de Averroes, del que sólo se conoce la existencia de otro ejemplar en San Petersburgo, en Rusia, así como otros textos de Maimónides, Ptolomeo y el llamado ‘’’Suficiente’’, de Ibn Mugit el Toledano y otros textos fechados en los siglos XI, XII, XIII, cuatro en el XIV, dos en el XV y dos en el XVII, que permitirían estudiar hoy la evolución de la escritura árabe en España, pero uno de los elementos a destacar de sus vitrinas son las planchas de la Plataforma de Ambrosio de Vico y una carta de Pizarro dirigida al Emperador Carlos V, junto a una interesante colección de monedas.
En el exterior, en el pago de Handacarchena, quedan aun restos del acueducto erigido en 1554 para el abastecimiento de aguas, dado que el Pozo de la Samaritana, situado frente a la Abadía, no era suficiente, aunque el acueducto quedaría pronto en desuso, por lo que sería desviada agua de la acequia de Aynadamar por la llamada ‘’Cañería del Sacromonte’’.
Los nueve Sacromontes de Italia septentrional son grupos de capillas y de otros elementos arquitectónicos realizados entre finales del siglo XV y finales del siglo XVII, consagrados a varios aspectos de la fe cristiana. Además de su significado religioso simbólico, son también de una gran belleza gracias a la hábil integración de los elementos arquitectónicos en los paisajes naturales rodeados de colinas, bosques y lagos. Contienen también obras de arte muy importantes bajo forma de frescos y de estatuas.
El Comité del Patrimonio Mundial ha incluido el sitio en la Lista por los siguientes motivos:
La realización de una obra de arquitectura y de arte sagrado en un paisaje natural, con objetivos didácticos y religiosos, alcanzó su más alta expresión en los Sacromontes de Italia septentrional y tuvo una profunda infl uencia en el desarrollo posterior del fenómeno en el resto de Europa. Los Sacromontes de Italia septentrional representan la lograda integración entre arquitectura y bellas artes en un paisaje de gran belleza realizados por motivos religiosos en un período crítico de la historia de la Iglesia Católica.
La realización de una obra de arquitectura y de arte sagrado en un paisaje natural, con objetivos didácticos y religiosos, alcanzó su más alta expresión en los Sacromontes de Italia septentrional y tuvo una profunda infl uencia en el desarrollo posterior del fenómeno en el resto de Europa. Los Sacromontes de Italia septentrional representan la lograda integración entre arquitectura y bellas artes en un paisaje de gran belleza realizados por motivos religiosos en un período crítico de la historia de la Iglesia Católica.
Los Sacromontes del sitio de la UNESCO están ubicados principalmente en el arco alpino, cerca de los lagos o en el límite de los valles surcados por los ríos afl uentes del Po y recorridos por las viejas importantes vías de comunicación.
Los Sacri Monti de Piemonte y Lombardia (Italia), el Monte Calvario de Banská Štiavnica (Eslovaquia) y Kalwaria Zebrzydowska (Polonia) comparten el importante reconocimiento de la UNESCO, que ha incluido estos extraordinarios complejos devocionales en la Lista del Patrimonio Mundial.
Los Sacri Monti de Italia, incluidos en la Lista del Patrimonio Mundial son:
Varallo, Belmonte, Crea, Domodossola, Ghiffa, Oropa, Orta, Ossuccio y Varesse.
Un mapa geográfico de Europa, cofinanciado por la UNESCO, (Mapa de los Sacri Monti, Calvarios y complejos devocionales, escrito por Amilcare Barbero) destaca 1.812 complejos devocionales, que se han identificado en los siguientes países:
- España (56)
- Francia (42) – En La Bretaña* (99)
- Holanda* (84)
- Bélgica* (163)
- Luxemburgo* (20)
- Alemania* (152)
- Suiza (11)
- Italia (56)
- Austria* (301)
- Hungría* (376)
- República Checa*(107)
- Eslovenia* (97)
- Polonia* (76)
- Rumania (42)
- Ucrania (4)
- Eslovenia (19)
- Croacia (33)
- Yugoslavia (83)
En algunos países, los que están marcados con un asterisco y llevan el número de complejos indicado, el censo ha sido bastante exhaustivo.
Cada complejo está estructurado en cuatro secciones fundamentales: la ficha descriptiva, la planimetría, las fotografías y la bibliografía.
Bruno Alcaraz Masáts
domingo, 17 de agosto de 2014
El Breviario de
Isabel la Católica y
la Apología de la Conquista de Granada
El Breviario de Isabel la
Católica se conserva en la British Library. Se trata de un breviario ricamente
impreso e iluminado, con un valor en la época por encima de los 20.000
maravedís.
En el Cuatrocientos, un libro de
rezo lujoso, hecho a mano, era un producto exquisito y susceptible de encarnar
diversos significados.
En este caso, es un regalo del
embajador Francisco de Rojas
«a la divina Isabel, Reina de las Españas y de Sicilia, su más
cristiana, poderosa,
siempre augusta y más clemente y suprema señora»,
efectuado en 1497 con motivo de
las bodas del príncipe de Asturias, don Juan, con Margarita, y de la infanta
Juana con Felipe, hijos del emperador Maximiliano de Austria.
En aquel momento España, unidas
las coronas de Castilla y Aragón, iniciaba su momento de máximo esplendor.
Pocos años antes se había descubierto América y expulsado a los judíos y
sometido a los musulmanes de Granada: tres acontecimientos cenitales que
revolucionaron Europa entera, y no menos el tercero que el primero, ya que
significó la primera gran victoria de los cristianos después de la caída de
Constantinopla en 1453.
El Breviario de Isabel la Católica de la BNE.
![]() |
| Breviario de Isabel la Católica de la BNE - Pag. 1 |
El Breviario de Isabel la
Católica (Vitr/18/8) que está depositado en la Biblioteca Nacional de España
sustraído de la BNE y recuperado en el s. XIX por su director Cayetano Rosell,
siendo devuelto sin su primitiva encuadernación, con las cubiertas totalmente
raspadas. El revestimiento que ofrece en la actualidad fue confeccionado por A.
Ménard, quien se inspiró en el estilo mudéjar para realizar este trabajo
ligatorio.
El Breviario de la British Library:
The Isabella Breviary : British Library - Add. Ms.
18851.
Breviario de Isabel la Católica.
S. XV (Después de 1492)
358 h. (2 col., 25 lín.):
perg.; 27 × 19 cm, 1.046 páginas.
El más importante se encuentra
depositado en la British Library. Mide aproximadamente 230 x 160 mm y contiene
150 miniaturas en sus 523 ff. Se trata de un Breviario que sigue el uso dominicano. Está escrito en letra gótica
formata.
El Breviario es obra maestra del
miniaturismo flamenco, y su artífice principal fue Gerard Horenbout. Las
ilustraciones, con esplendores del azul, del rojo, del verde y del oro,
presentan motivos bíblicos y medievales, algunos adaptados a la política del
momento: la apología de la conquista de Granada en 1492 es interpretada como el
rescate de Lot por Abraham.
Coronación de María - f. 437r.
No falta, como es natural, la
alegoría de la coronación de Isabel por la Santísima Trinidad con ángeles,
arpistas y citaristas como testigos. La edición de este breviario tiene un
significado muy estimulante en estos momentos. Hay editores que plantan viñas
sabiendo que el trabajo bien hecho es el único antídoto posible contra el
desánimo, y que mañana o, todo lo más, pasado mañana saldrá el sol. Nos
recuerda, a la vez, que en el pasado España fue muy grande. Algo que los
españoles de hoy tienen que reconocer si no aspiran a hundirse para siempre en
la ceniza.
El más importante desde el punto
de vista artístico se encuentra en Londres. Se trata de una auténtica obra
maestra. El manuscrito fue dedicado a la Reina por el embajador Francisco de
Rojas, personaje en extremo influyente.
La fecha que constituye un terminus post quem respecto del momento
en que el intermediario proyecta celebrar el acontecimiento mediante el regalo
a doña Isabel de un espléndido Breviario, pues en el mismo se incluye un folio
(436v) que contiene el escudo de armas de los soberanos hispanos y de los
contrayentes.
El contenido de un Breviario se
articulaba de la siguiente manera:
Calendario
Temporal
Salterio y letanía
Santoral
Gracias a sus hábiles dotes
diplomáticas, Francisco de Rojas consiguió cerrar con Maximiliano I un pacto
político que se sustanció en unos enlaces matrimoniales dobles: el del príncipe
don Juan con doña Margarita de Austria, y el de don Felipe el Hermoso con doña
Juana. Las capitulaciones fueron firmadas el 20 de enero de 1495.
Las tres enseñas aparecen
rodeadas de unas filacterias con unas leyendas extraídas de los salmos. La elección del emplazamiento de
la heráldica regia al lado de la escena de la proclamación celestial de María
está cargada de simbolismo. Al pie de la miniatura se encuentra el escudo de
armas de Francisco de Rojas rodeado de una filacteria con su lema personal:
"Lux in tenebris lucet et tenebrae eam non comprehenderunt"
(Evangelio de san Juan I, 5)
En la esquina inferior derecha
está la dedicatoria escrita con letras de oro sobre un fondo púrpura, un juego
cromático que remite a la idea de excelencia. En ella se lee:
Dive Elisabeth, Hispaniarum et Siscilie (sic) regine, etc.
christianissime, potentissime, semper auguste, supreme domine sue clementissime
Franciscus de Roias, eiusdem maiestatis
humilimus servus ac creatura, optime de
se merens breviarium hoc ex
obsequio obtulit.
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| Escudos reales - f. 436v |
El Breviario habría sido adaptado
a su nueva función en un período que va desde 1495 a 1497.
El manuscrito, de excelente factura, contiene miniaturas hechas por grandes artistas del momento vinculados al centro de Brujas: entre ellos el Maestro del Libro de Horas de Dresde, el Maestro de Jaime IV de Escocia,32 y un colaborador muy próximo o imitador de las técnicas y formas de composición del pintor Gerard David. Merece ser destacada la participación de un iluminador anónimo que realizó las magníficas y variadas orlas que embellecen el ejemplar.
El manuscrito, de excelente factura, contiene miniaturas hechas por grandes artistas del momento vinculados al centro de Brujas: entre ellos el Maestro del Libro de Horas de Dresde, el Maestro de Jaime IV de Escocia,32 y un colaborador muy próximo o imitador de las técnicas y formas de composición del pintor Gerard David. Merece ser destacada la participación de un iluminador anónimo que realizó las magníficas y variadas orlas que embellecen el ejemplar.
El manuscrito debió de ser
llevado a Castilla, donde recibiría una encuadernación de estilo mudéjar.
Se ha especulado con la idea de
que lo trajese en mano el propio donante, el embajador don Francisco de Rojas
cuando acompañó a doña Margarita de Austria en 1497 en su viaje a la Península
Ibérica.
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| El Apóstol Santiago - f. 412v |
La trayectoria posterior de esta
obra se pierde por completo hasta comienzos del siglo XIX, fecha en que aparece
en Londres formando parte de la colección de libros de John Dent, banquero y
miembro del Parlamento. Luego ha ido pasando a diversas manos por sucesivas
ventas hasta su ingreso en la British Library en 1851, quien lo vendió al Museo
Británico, donde es considerado el tesoro más importante que tienen de la
Europa continental.
Resulta un tanto extraño que una
pieza tan notable no se encontrase en las arcas de la Reina, ni haya noticia
sobre ella en las fuentes conocidas. Igualmente, produce desconcierto su
misterioso paradero por espacio de trescientos años.
Apología de la conquista de Granada
Génesis, 14, 14-16
Salmo 109 – f 173r
![]() |
| Lámina de la Apología de la Conquista de Granada - f. 173r. |
El año 999, víspera del fin del
mundo, anunciado para el año siguiente, un monje plantó una viña, porque a
pesar de los terrores y aniquilamientos temidos y presentidos, la vida
seguiría, decía, y la viña de aquel monje optimista sobrevivió al fin de los
tiempos.
Hoy, como ayer, rebosa sabiduría
la sentencia de un escritor del siglo XII, Pero Alfonso escribió:
"No te detengas en la ciudad en la que se gasta más de lo que se gana."
Como el monje que plantó la viña
para sobrevivir al fin del mundo, existen ámbitos editoriales que jamás podrán
ser invadidos ni superados por la informática y la electrónica, de la misma
manera que las más perfectas impresiones actuales no mejoran las prodigiosas
arquitecturas de las páginas de los viejos libros. Nuestra época ha hecho
avances muy considerables en el aspecto técnico, pero como objetos bellos, los
multitudinarios libros actuales no superan a los salidos de las prensas todavía
balbuceantes.
En la época actual, la técnica es
el presente, y se mejorará, sin duda, a no ser que el libro desaparezca a manos
de los bomberos del sistema totalitario al que nos conducen, pero el arte y las
excelentes maneras artesanales pertenecen al pasado. El trabajo artesanal se
hace con amor, sabiduría y arte. El trabajo multitudinario solo es rutina: se
aprieta un botón y lo mismo salen libros que tuercas.
El Breviario de Isabel la
Católica es obra maestra del miniaturismo flamenco, y su artífice principal fue
Gerard Horenbout. Las ilustraciones, con esplendores del azul, del rojo, del
verde y del oro, presentan motivos bíblicos y medievales, algunos adaptados a
la política del momento:
La apología de la conquista de Granada en 1492 es interpretada
como
el rescate de Lot por Abraham.
No falta, como es natural, la
alegoría de la coronación de Isabel por la Santísima Trinidad con ángeles,
arpistas y citaristas como testigos. La edición de este breviario tiene un
significado muy estimulante en estos momentos.
Hay editores que plantan viñas
sabiendo que el trabajo bien hecho es el único antídoto posible contra el
desánimo, y que mañana o, todo lo más, pasado mañana saldrá el sol.
Nos recuerda, a la vez, que en el
pasado España fue vital, algo que los españoles de hoy tienen que reconocer si
no aspiran a hundirse para siempre en la ceniza.
Perteneciente a la sección
dedicada al salterio e ilustrando el salmo 109, esta pintura del Maestro del
Libro de Oración de Dresde muestra algunos aspectos habituales en la
representación de este salmo, que puede entenderse como la protección de Dios y
una prefigura del Mesías como rey y sacerdote.
Así, en la parte superior
central, se encuentra un rompimiento de gloria en que aparecen, sentados en el
mismo trono –siguiendo la iconografía imperial romana de retratos de
emperadores y cónsules– David, vestido como caballero, recubierto con capa
pluvial y con corona imperial; su mano izquierda sostiene otro símbolo de
poder, la esfera del universo, de la que sólo se ve la cruz, tapada por el
libro que sujeta junto al Padre, con vestiduras pontificias y tiara de tres
coronas.
Debajo, se desarrolla una escena
de batalla, según se narra en Génesis 14, 14-16, que representa a Abraham –en
el centro–, con casco y peto dorados abatiendo a uno de los reyes, seguidores
de Quedorlaomer, que tenían preso a su sobrino Lot, representado a la derecha
de la composición como hombre barbado, con cabeza y ojos bajos, y manos atadas,
sobre cuyo casco pone «lod».
Los seguidores de Abraham luchan
contra los otros tres reyes y sus ejércitos. En segundo plano, se muestra la
continuación del relato anterior, como se lee en Gén. 14, 18-20:
La bendición de Abraham,
representado como el primer caballero de la batalla, sobre el que hay una
inscripción dorada donde se lee «abraha[m]», por Melquisedec, rey
de Salem y sacerdote, representado con tonsura y llevando un pan en su mano
derecha y un recipiente de vino en la izquierda, cuyo nombre aparece con letras
doradas encima, «melchisedech»; lo flanquean sus servidores. Al fondo,
un ejército, donde destacan cuatro personajes a caballo, saliendo de una ciudad
fortificada: probablemente, los cuatro reyes que apresaron a Lot saliendo de
Sodoma.
La referencia a la necesidad de
recurrir a la fuerza militar para asegurar la pureza y la estabilidad de la fe
cristiana es seguramente el aspecto más destacable de esta miniatura, que sin
duda figura como una poderosa justificación de la conquista de Granada en 1492.
La trascendencia histórica de
este hecho es enorme, no sólo por lo que supone tras ocho siglos de ocupación
islámica de la península ibérica, sino también en una Europa cristiana que
temía la cercanía del poderoso Islam.
La orla que enmarca pintura y
texto es la habitual de la escuela de Gante y Brujas de flores tratadas en
trampantojo sobre fondo rojo.
La mayoría de ellas presenta
color morado, y, entre las especies, cabe destacar la aguileña y el lirio, cuyo
significado, según el contexto, se relaciona con la Pasión de Cristo, y es
posible que, en este caso, pudiera reforzar el contenido eucarístico y de
liberación de los pecadores de la pintura.
LIBRO RECOMENDADO:
Breviario de Isabel
la Católica.
Editorial M. Moleiro.
«Casi-original», edición
primera, única e irrepetible,limitada a 987 ejemplares
numerados y
autentificados notarialmente.
ISBN: 978-84-96400-61-0
352 páginas - 290 ilustraciones
ISBN: 978-84-96400-61-0
352 páginas - 290 ilustraciones
Agradecimientos:
Servicio de Documentación de British Library – Londres (R.U.)
Servicio de Consultas Amigos de la Biblioteca Nacional de España – Madrid
(España)
Editorial Manuel Moleiro – Barcelona (España)
Dra. Dª. Elisa Ruiz García – Pfra-Titular de
“Paleografía y Diplomática” – UCM. (España)
Bruno Alcaraz Masáts ©
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