domingo, 31 de marzo de 2013

La Alhambra, objeto de deseo de las cámaras


Fotograma de la película "El Dorado", de Marcel L'Herbier (1921)

El monumento nazarí es un codiciado plató de cine desde 1916, cuando la primera película que se rodó en la Alhambra que ‘La vida de Cristóbal Colón'

"Yo abría los grifos del Patio de los Leones”, le dijo en una ocasión la actriz y cantante Imperio Argentina a su amigo Juan de Loxa. El hecho insólito ocurrió en 1928 durante el rodaje de Los claveles de la virgen en la Alhambra de Granada. En ese rodaje, un joven Federico García Lorca se acercó al monumento movido por la curiosidad. La misma que despertó en la industria cinematográfica. Esa fascinación por el monumento nazarí ha hecho que la imagen de la ciudad palatina quede fijada en cientos de rollos de celuloide y que, en la actualidad, la Alhambra siga siendo un deseado escenario de rodajes.

En 1905 una cámara recogía las primeras imágenes que se tienen del monumento. En la cinta, de corte documental, se ve cómo una gitana pasea por el Patio de los Arrayanes, varios segundos después se muestran imágenes en movimiento de diversas estancias de la Alhambra. Ese mismo año, la primera directora de la historia del cine, la francesa Alice Guy, viajó con un equipo a Granada para rodar Espagne. 

Pero no es hasta 1916 cuando se realiza el primer rodaje de ficción en el monumento. Fueron las cámaras del director Gérard Bourgeois las que grabaron la película La vida de Cristóbal Colón.

“La Alhambra es un hallazgo de los cineastas extranjeros. Fueron ellos los que nos descubrieron el monumento a los españoles”, desvela Carlos Martín, historiador que durante tres años (2006-2008) realizó la Memoria Audiovisual de la Alhambra. En este trabajo de arqueología cinematográfica se han hallado más de 50 cintas, entre documentales y películas, en las que la ciudad palatina sirve como decorado natural.

Entre los filmes rodados en la Alhambra destaca El Dorado (Marcel L’Herbier, 1921). “La película fue posible hacerla porque era un momento en el que el turismo no estaba desarrollado en el monumento, eso ahora sería imposible”, comenta Martín. Carmen Sevilla grabó Violetas imperiales en 1952, bajo las órdenes de Richard Pottier, una película dedicada a la vida de la emperatriz Eugenia de Montijo. En 1958 los palacios nazaríes se convirtieron en la corte del Bagdad de Las mil y una noches en la cinta Simbad y la princesa, dirigida por Nathan Juran. A partir de este filme las grandes producciones de Hollywood tuvieron que buscarse otro set de rodaje.

Prueba de ello es la famosa historia del cineasta Steven Spielberg. En 1988, el director buscaba localizaciones para la tercera entrega de Indiana Jones, en una de las escenas un Rolls Royce debía entrar en el Patio de los Leones. El rodaje le fue denegado. Y es que la Alhambra, a pesar de tener un vínculo especial con el séptimo arte, es frágil.

La ciudad palatina continúa siendo objeto de deseo de las cámaras y su uso cada vez está más limitado. El Patronato de la Alhambra y el Generalife vela para que la imagen del monumento no se manche y su difusión sea lo más beneficiosa posible, por eso solo está permitido filmar en horarios que no hay visitas y en ocasiones puntuales. “Los rodajes están muy regulados. Hay normativas”, explica Ana Fernández, jefa de comunicación del Patronato. “Aunque la actitud de los que vienen a rodar siempre es muy buena”, matiza.

Las limitaciones, en un principio, fueron escasas y eso permitió que en la Alhambra se rodara casi sin problema. En algunas ocasiones lo que se ha hecho es tomar recursos del monumento y luego se graba en otras localizaciones. La película Réquiem por Granada (Vicente Escrivá, 1990), inspirada en los últimos años del reinado nazarí, fue en parte filmada en el Real Alcázar de Sevilla. El caso contrario es el de la producción francesa Alice et Martin (André Techiné, 1998), las últimas escenas se rodaron dentro de los palacios nazaríes con los turistas como extras.


Un momento del rodaje del documental "Morente sueña la Alhambra" (2005 )
A pesar de que los rodajes de películas han descendido tanto que ahora son casi inexistentes, las cámaras continúan ansiosas por captar su esencia y mostrarla. La última producción fue el documental Morente sueña la Alhambra (José Sánchez-Montes, 2005). 

Durante un año las cámaras convivieron con los turistas. “Era rodar a un monumento vivo, Enrique Morente, en un monumento inerte”, recuerda su director, para quien la filmación fue muy complicada, pero trabajó siempre“con el cuidado y el respeto que se merece la Alhambra”.

La tendencia actual es que se aprovechen espacios que no suelen estar abiertos al público como el Baño de Comares o exteriores como el Palacio de Carlos V para grabar informativos, reportajes de actualidad o imágenes promocionales. “Los japoneses están locos con la Alhambra, vienen a grabar para promocionar Granada como destino turístico”, cuenta María José Martín, coordinadora de las filmaciones en el monumento.

Quien ha fijado la cámara en la ciudad palatina es el equipo de la serie de televisión Isabel, que recrea la vida de la reina Isabel la Católica. La estrecha relación que guarda el personaje con el conjunto monumental podría verse en la pantalla en su segunda temporada, lo que supondrá que algunos turistas se cruzarán con la reina por los patios de la Alhambra.

Cronología fílmica de la Alhambra:

Se suele citar el año 1916 para datar la entrada de las cámaras de cine en la Alhambra. Es la fecha del primer rodaje de ficción, La vida de Cristóbal Colón, de Gérard Bourgeois.



Sin embargo, si hablamos de cine documental, es mucho antes, en torno a 1905, cuando los operadores de la joven productora Pathé toman las primeras imágenes en movimiento del recinto, siguiendo esa obsesión del cine primitivo por la plasmación cinematográfica de “lugares característicos” hasta el videoclips Take This Waltz, del LP titulado Poetas en Nueva York, de Leonard Cohen (1986)

Leonard Cohen en Granada, cuando vino para rodar el videoclips Take This Waltz  (1986)
  • La vida de Cristóbal Colón, de Gérard Bourgeois (1916)
  • El Dorado, de Marcel L'Herbier (1921)
  • Los claveles de la virgen, de Florián Rey (1928)
  • Alhambra o El suspiro del moro, de Antonio Graciani (1936)
  • María de la O, de Francisco Elías (1939)
  • Cuentos de la Alhambra, de Florián Rey (1950)
  • Violetas Imperiales, de Richard Pottier (1952)
  • Aguaespejo granadino, de José Val del Omar (1953)
  • Decamerón, Tres historias de amor, de Hugo Fregonese, (1953)
  • Simbad y la princesa, de Nathan Juran (1958)
  • Delirios de grandeza, de Gérard Oury (1971)
  • Rocío y los detonadores, de Fernando García Tola (1972)
  • Todo es posible en Granada, de Rafael Romero Marchent (1982)
  • Días contados, de Imanol Uribe (1994)
  • Alice et Martin, de André Techiné (1998)
  • Morente sueña la Alhambra, documental de José Sánchez-Montes (2005)
Bruno Alcaraz Masáts

viernes, 8 de marzo de 2013


El Príncipe Dimitri Ivánovich Dolgorukov,
príncipe Dolgorouky o Dolgoruky,
diplomático y poeta ruso que acompañó a 
Washington Irving a la Alhambra en 1829.
Príncipe Dimitri Ivánovich Dolgorukov o Dolgoruky (1797 - 1867),
el príncipe, poeta, diplomático y senador ruso.
Dimitri Ivánovich Dolgorukov (1797-1867), también conocido como Príncipe Dolgorouky o Dolgoruky, nació en una de las familias más prominentes de Rusia, y fue diplomático de carrera.

Hijo del consejero privado del príncipe Iván Mijáilovich Dolgorukov (1764-1823), un ex gobernador de Vladimir en 1802-1812, su padre era el poeta Iván Ivánovich Dolgorukov y su madre Eugene S. Dolgorukova, de soltera Zhenya Smirnova (1770-1804).

Nacido en Moscú, estudió en el albergue de la universidad de Moscú, en 1816 ingresó como recepcionista del servicio de la junta provincial de Moscú, para ser ya en 1819, funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Ivan Dolgoruky, padre de Dimitri Ivánovich,
oleo de D. Levitsky, 1782.

El poeta y agregado de la embajada rusa, el príncipe Dimitri lvánovich Dolgorouky perteneció a «La Lámpara Verde»una tertulia de jóvenes liberales de la nobleza (entre ellos estaba Pushkin), que se reunían en San Petersburgo en 1819-1820.

En 1822, diversos poemas fueron publicados en el nº 11 de las "Noticias de la literatura".

En su poesía, así como en la de su hermano mayor, Alexander, hizo mucho hincapié en la continuidad con su padre, que se expresó incluso en los nombres de muchos poemas, "Chimenea", "Fiesta", "Philly" y "Voluntad". En la poética, fue lo suficientemente lejos, de forma activa y experimentó con las formas poéticas, que se caracterizan por la diversidad y la identidad.

Considerado como un conocedor de las artes, especialmente la pintura, legaría a Moscu una rica colección de manuscritos persas, y estaba interesado en la recogida de iconos.

Fue miembro del consejo de la Sociedad de Arte y de la Comisión para la construcción de la Catedral de Cristo Salvador.

El patrimonio literario de Dolgorukov (ensayos, diarios de viaje, notas de viaje, poemas) el mayor valor radica en el arte epistolar: en sus cartas, escritas con gran habilidad literaria, recrearía la vida en las embajadas de Rusia en ese momento y dejando ensayos de viajes, diarios y notas históricas.

Sus cartas de la primera mitad - a mediados de la década de 1820 con su padre, hermano e hijo- incluyendo ensayos de poesía y los viajes, sería publicado en "Archivos de Rusia" en 1914. 

Planeando publicar las obras de su padre, antes de morir, dio a P. I. Bartenev para su publicación en las memorias manuscritas "Archivos de Rusia", de su célebre bisabuela la princesa Natalia Dolgorukova.

En 1859 publicó en Moscú dos colecciones de poemas de carácter aficionado: "Drones" y "Sonidos".

En 1856, 1857, 1859, 1860 y 1863, publicaría en Moscú (las dos primeras veces de forma anónima) una colección de sus poemas bajo el mismo título "Sonidos", cada vez ampliando con nuevos poemas; el primer poema fue del nº 21 y el último en el nº 80 y en 1859 se publicaría una edición separada en el poema de Moscú, que estaría incluida en la edición de su libro "Sonidos".

En 1865 publicó una colección de poemas en Moscú, que incluía, además del poema "Sonido", un poema en memoria de Lyudmila Vladimirovna Khitrovo. 

Patrimonio literario de Dolgorukov (ensayos, diarios de viaje, notas de viaje, poemas) el mayor valor es el arte epistolar.

En las cartas, vivo, ingenioso y escrito con gran habilidad literaria, Dolgorukov, en particular, recrea la vida en las embajadas rusas (con caracterización acertada de sus compañeros, soldados y gente de alto rango, presentado como un hombre que conoce los resortes internos de la alta sociedad y cuya habilidad utiliza.

De las cartas romanas a su hermano Rafael, se sabe que Dolgorukov escribió un tratado sobre Dante y fue admitido en la junta de la literaria y arqueológica de Academia San Luke.  

En Constantinopla, hizo acopio de una rica colección de manuscritos persas, y también estaba interesado en la recogida de iconos autografiados.


Zhenya Dolgoruky, madre de Dimitri Ivánovich,
óleo de Jean-Louis Voille, 1789 - Museo Pushkin.
En 1820, es secretario de la misión en Constantinopla y sus impresiones del viaje a Constantinopla, las describió en su diario de viaje, "Mis recuerdos del viaje desde San Petersburgo hasta el Mar Negro", que contiene observaciones sobre la vida de los pueblos de la provincia.

Durante mucho tiempo fue Secretario de la Embajada en Roma (1822-1826), Madrid (1826-1830), Londres (1830-1831), La Haya (1831-1838) y Nápoles (1838-1842). En 1843 regresaría a Turquía, donde fue nombrado asesor de la misión en Constantinopla para ser ya en 1845 el Embajador o ministro plenipotenciario en la corte de Teherán.
la Embajada de Rusia en Madrid (1826-1830), llegaría como agregado diplomático primero y secretario de delegación con posterioridd en la embajada madrileña
, conociendo al diplomático y escritor norteamericano Washington Irving con quien viajaría a Sevilla y Granada, donde se hospedarían en la Alhambra, aunque su primer alojamiento, en la popular posada de la Espada, fue efímero ya que pocos días más tarde ambos amigos  pudieron trasladarse a las habitaciones que en la Alhambra les cedió el gobernador de la fortaleza, que por entonces prefería ya residir en la ciudad.

En Mayo de 1829 viaja con Washington Irving desde Sevilla, tras una visita a esta ciudad, viajan desde Sevilla atravesando las vegas bajas del río Genil, Antequera y Loja, llegando en la primavera de 1829 a Granada y su estancia en la Alhambra juntos sería entre mayo y junio de 1829, aunque muy breve fue la estancia de Dolgoruky en la Alhambra, ya que a 23 de mayo le escribe Irving, contestando a su carta fechada en Málaga y al que le unía una amistad fraternal.

Retrato de Washington Irving por John Wesley Jarvis , de 1809.
Antes de salir de Sevilla con el príncipe Dolgorouky hacia Granada, recibió Irving, el 3 de enero de 1829, una carta de Diego Clemencín, secretario de la Real Academia de Historia, nombrándole académico honorario por su obra sobre Cristóbal Colón.

Posteriormente, el príncipe Dolgorouky sería trasladado a Londres, donde volvió a coincidir con Washington Irving y ocupó más tarde puestos diplomáticos en La Haya y en Nápoles y, en el periodo de 1842-1845, de nuevo en Estambul.

Cuando ambos fueron destinados a Londres, Irving escribiría:
«He terminado tres cuentos de La Alhambra y he estado trabajando en otros tres.
Dolgorouky, que ha leído los terminados, los juzga muy favorablemente...»
Fue también el Ministro de Rusia o Embajador de Rusia en Persia, entre 1845 a 1854, ya que después del inicio de la guerra de Crimea (1853-1856) realizada por Shah Nasr-ed-din, aparece la neutralidad de Persia.

Tras su estancia en Teherán, apareció un libro en el que, bajo su firma, se hablaba de la persecución de los Bahá’is, sobre la persecución y el asesinato de los bahá'ís Babis. Los Babis tuvieron un papel importante en el Movimiento Constitucional de Irán y de hecho se podría decir que sus esfuerzos para avanzar en la revolución constitucional fueron críticos y constructivos.

Era un documento ficticio titulado como, “Memorias del Príncipe Dolgorouky”, que fue escrito por Ali Javaher-Kalam, y publicado con los apoyos financieros de Astan Quds Razavi, y del líder Shi `a los clérigos, fueron difundidos - y esto fue sólo uno de los muchos productos tales del establishment clerical para conectar el babi y los movimientos bahá'ís a la Rusia zarista.

En un principio, este libro atrajo considerable atención en Irán, pero pronto el hecho de que era una falsificación simple se estableció a fondo por los historiadores e investigadores religiosos. En un artículo bien considerado, el profesor Abbas Iqbal Ashtiyani, éste dejó probado que estas memorias se escribieron para ser una falsificación creada por alborotadores.

El 23 de Marzo de 1854 fue nombrado senador en Moscú y, posteriormente, se retiró del servicio diplomático en 1854 y Dimitri Ivánovich Dolgorukov murió con 70 años en 1867.

Casado en primeras nupcias con la princesa Maria I. Desvort-Salt-Baumel Dolgorukaya y en segundas nupcias con la princesa Sofía Nikanorovna Khitrovo Dolgorukaya, (1819-1902) en el cementerio del Monasterio Donskoi, uno de los cementerios de Moscú, están enterrados Dimitri Ivánovich Dolgokurov y su segunda esposa SofíaNikanorovna Khitrovo Dolgorukaya.

Su árbol familiar era:

Abuelo: Ivan Mixailovivich Dolgorukov, Duque de Osbolensk (1764-1823)

Padres:
Iván Ivánovich Dolgorukov y Eugene S. Dolgorukov, (de soltera Smyrna Smirnov).

Hermanos:
1) Pavel Ivánovich, Príncipe Dolgorukov, nacido el 21 de Noviembre de 1787, casado con Ekaterina Alexandrova, Elisaveta, Princesa Galitzine.
2) Alexsandr Ivánovich Dolgorukov (1797-1867)
3) Vladimir era el tercer hijo de Mixail Ivánovich Dolgorukov, sería Príncipe Dolgorukov:

Esposas:
1) Maria I. Desvort-Salt-Baumel Dolgorukov (1809/18-03-1853, Tiflis)
2) Sofía Nikanorovna Myasoedova Dolgorukov, de soltera Khitrovo (24-02-1819/05-01-1902)

Hijos:
- De su primera esposa Maria I. Desvort-Salt-Baumel Dolgorukaya:
1) La princesa Eugenia Dolgorukov, casada Opryanina (19-09-1832/23-06-1864)
2) La princesa Natalia Dmitrievna (16-05-1849/31-01-1870, Teherán)

- De su segunda esposa Sofía Nikanorovna Myasoedova Dolgorukov, de soltera Khitrovo:

3) La princesa Katia Dolgorukov (1859-20-11-1920)


Tumba del Príncipe Dimitri Ivánovich Dolgorukov o Dolgoruky
y de su segunda esposa Sofía Nikanorovna Khitrovo Dolgorukaya
en el Cementerio del Monasterio Donskoi,
uno de los cementerios de la Capital Federal de Moscú.
Según consta en el libro Historia y genealógica de la Casa Real Dolgorukov, en la Biblioteca Nacional de Rusia en Moscú, ID de Origen: 1495,  los descendientes de Mikhail de Chernigov, tomaron su nombre de un príncipe de Obolensk: Yuri Dolgoruky, también conocido como el príncipe Jorge I de Rusia y cuyo sobrenombre "Dolgorouky" significaba en ruso antiguo "brazos largos" aludían que su linaje se debía a unos antepasados con raices vinculadas a la monarquía de la Persia antigua.

 
Plano de Moscú

En 1147, Yuri Dolgoruky, se encontró con Sviatoslav Olgovich en un lugar del centro de Rusia llamado Moscú, y esta la primera vez que se menciona Moscú en las antiguas crónicas rusas, y ya en 1156, Yuri Dolgoruky fortificó este lugar con murallas de madera rodeadas con un foso, dándole estructura de ciudad defensiva amurallada, aunque el lugar de este asentamiento probablemente ya existiera antes, a Yuri Dolgoruky se le considera por ello como «el Fundador de Moscú».

Azulejo antiguo de Yuri Dolgoruky.
Los moscovitas han venerado la memoria de Yuri Dolgoruky como el legendario fundador de la ciudad y el patrón de los Dolgoruky, san Jorge, aparece en el escudo de Moscú matando a un dragón.

Yuri Dolgoruky frente al ayuntamiento de Moscu. Foto de Vlad Tuchkov.
En 1954, se le erigió un monumento en la calle Tverskaya de Moscú, la principal avenida de la ciudad, enfrente del ayuntamiento de Moscú.
Y en 1947 fue introducida la imagen de Dolgoruky cuando se estampó una medalla «En conmemoración del 800º aniversario de la fundación de Moscú».
El submarino nuclear ruso Yuri Dolgoruky ha sido denominado con su nombre en honor a su pasado.


El submarino K-535 Yuri Dolgoruky es el buque insignia de
las fuerzas nucleares submarinas, botado en Severodvinsk.
Existe un listado en la parte V de la genealogía Vladimir donde figuran los viajes de Yuri Dolgoruky por las provincias rusas de Moscú, Podolsk, Poltava, el lugar que después sería San Petersburgo, Simbirsk, Tula y Chernigov.  
Genealogía de la Casa principesca Dolgorukov o Dolgoruky

Dolgorukov o Dolgoruky es una casa principesca de Rusia del santo príncipe Michael de Chernigov Vsevolod. Un descendiente de la ramaa en el séptimo Dolgoruki, el príncipe Iván A. Obolensky, era el antepasado de Dolgorukov.
Así surgió la Casa Dolgorukov, fundada en Osbolek, que se dividió en tres ramas procedentes del Príncipe Fiodor (muerto en 1664) y el gobierno de boyardos de George (muerto en 1682) y Demetrio (muerto en 1674)

En el libro sobre el príncipe Peter Dolgorukov "La leyenda de la Familia Dolgorukov" (San Petersburgo, 1840), el príncipe Alexei Dolgorukov "Dolgoruky, Dolgorukov y Dolgoruky Argutinsky" ID de origen: 1644 (San Petersburgo, edición de 1913), donde el autor, en contra de la interpretación aceptada del origen de la Dolgorukov, indica que:

“El príncipe Yuri Dolgoruky, hijo y nieto de Andrei Bogolyubsky, el Gran Príncipe Yuri Dolgoruky, yo y otro cuyo hijo, el príncipe Mstislav, es el padre de los príncipes Argutinsky-Dolgoroukys, tenían su origen común en Rurik”.
 
Una primera iglesia barroca en la Casa de la Familia Dolgorukov
en la ciudad de de Podmoklovo, 1714-1722.
En la Historia y genealogía de las familias Dolgorouky, Dolgorukov y Dolgorukoy Argutinskoy, el príncipe Vladimir Dolgorukov, Dolgorouky o Dolgoruky consta:

Su abuelo fue Ivan Mixailovivich Dolgorukov, Duque de Osbolensk (1764-1823)

Su padre fue Mixail Ivánovich Dolgorukov, que ostentaba el título de Príncipe Dosgorukova, tuvo tres hijos varones y falleció en 1731:

El primogénito fue Pavel Ivánovich, Príncipe Dolgorukov, nacido el 21 de Noviembre de 1787, casado con Ekaterina Alexandrova, Elisaveta, Princesa Galitzine.
El segundo fue Alexsandr Ivánovich Dolgorukov (1797-1867)
Vladimir era el tercer hijo de Mixail Ivánovich Dolgorukov, casado en primeras nupcias con  con la Princesa Sofía Nikanorovna Khitrovo Dolgorukaya, (1819-1902) y sus cuerpos están enterrados en el cementerio del Monasterio Donskoi, uno de los cementerios de Moscú. 
Título: Historia y genealogía de las familias Dolgorukoy, Dolgorukov y Dolgorouky Argutinskoy. Título corto: 53 - Dolgorukye, Dolgorukovy i Dolgorukye-Argutinskie (1869-1913)
Autor: Dolgorukoi, Vsevolod
Editor: 2 volúmenes. San Petersburg: IU. Shtaufa, 1869-1913
FHL números de microfilms: 127,768-127,769
Repositorio: Biblioteca de Historia Familiar (FHL)
ID de origen: S1414
Vinculaciones: Se considera a la familia Dolgorukov, una de las familias principescas de la nobleza de Europa, como descendientes de Carlomagno:
Boris, Furst von Bjelgorod
Zar Mikhail, el Zar de Rusia
Rurik, el Gran Príncipe de Kiev
Andrej Fedorovich Príncipe Barbashin
Aleksej Grigorevich Dolgorukij, Príncipe
Aleksej Vasilevich Dolgorukij, Principe
Boris Vasilievich Dolgorukij, Príncipe
Ivan Andreevich Dolgorukij, duque de Obolensk
Vladimir Ivánovich Dolgoruky, Príncipe de Obolensk
Iván Mijáilovich Ptitsa-Dolgorukij, Príncipe
Andrej Yurevich "Bogolyubskij", Gran Duque de Bogolyubskij
Mikhail Yurevich, Gran Duque de Vladimir
Mikhail Yurevich, Gran Duque de Vladimir
Andreevich Mstislav, Duque de Vladimir
Gavriil Vsevolodovich Vladimir, Gran Duque de Sviatoslav
Vsevolod Yurevich, Gran Duque de Vladimir
Yaropolk II Rostislavich, Gran Duque de Vladimir
Memorias del Príncipe Dolgorukov, por Moojan Momen publicado en la Enciclopedia Iránica, Volumen 7, documento publicado bajo el título Eʿ terāfāt-e Siasi yā yāddāšthā-ye Kenyāz Dolqorūky (confesiones políticas o memorias de Príncipe Dolgorukov) en la parte histórica de la "anuario Khorasan", publicada en 1322 en Mashad S./1943. Una nueva edición fue publicada en Teherán el año siguiente, y ha habido otras ediciones desde entonces. 

De acuerdo con estas memorias, el ruso Dimitri Dolgorukov llegó a Persia en la década de 1830, se convirtió al Islam, aprendió persa y árabe, e incluso estudió en Karbalāʾ; luego repudió el Islam, instigado al Bab Bahá’í a presentar sus alegaciones y, posteriormente, asistida Baha ʾ - Allāh en Bagdad y más tarde en Edirne y Akkaʿ.


Una simple lectura del texto de este trabajo se revela inmediatamente como una burda falsificación, y fue denunciado como tal por reputados académicos persas como ʿAbbās Eqbal (Yadgar 5/8-9, 1328 Š./1949, p. 148) y Mojtaba Mīnovī ( Rahnema-ye Ketab 6/1-2, 1342 Š./1963, p. 22). Incluso Sayyed Ahmad Kasrawi, en su lucha contra el trabajo Bahai Bahaʾīgarī (pp. 79-80), reconoció que las memorias eran fraudulentas. No existe un manuscrito original que se haya producido, y la obra está plagada de errores y contradicciones que muestran que su autor fue informado poco y mal sobre la historia de Babi y Baha'i y hasta de los nombres de los zares rusos.
Dimitri Ivánovich Dolgorukov era en realidad un diplomático de alto rango, y en el momento en que estaba supuestamente en Persia y de conspirar con el Báb, en realidad estaba sirviendo sucesivamente en La Haya, Nápoles, Estambul y Madrid.
Por otra parte, en 1939 el erudito ruso Mikhail Ivanov publicó todas las noticias relacionadas con la circulación Babi que había encontrado en los archivos del Ministerio de Asuntos Exteriores soviético, unos seis años antes de que las "memorias" aparecieran. A partir de estos documentos se deduce que, lejos de haber estado interesado en el movimiento de Babi, Dolgorukov había desatendido en gran medida hasta 1848, cuando, como ministro de Rusia a Teherán, que había solicitado el gobierno persa para eliminar el Báb de Maku, cerca de la frontera con Rusia, por temor de que pudiera suscitar el descontento entre los musulmanes de Rusia (Momen, pp 72-73).
A pesar de toda esta evidencia, estas memorias ilegítimas han adquirido una vida propia, debido a su utilidad en la polémica contra los bahá'ís. Son regularmente citadas en la literatura anti-Bahai difundida por el gobierno persa e incluso han sido traducidos al árabe (como Moḏākarāt Dālkorūkī , Beirut, sf, 1970).
Bibliografía:
Baht-i dar radd-e Yāddāšthā-ye ʿ maj ul-e montaseb ser Kenyāz Dālgorūkī, Teherán, 1352 Š./1973. "Dolgorkov", Gūšahā-ye fāšnašoda-i az Tarik.

Cand Casma azʿ amalīyāt-e ḥayrat-angīz-e Kenyāz Dālgorūkī, Jasus-e Asrar AMIZ-e Rusiya-ye tezārī, wa nokāt-e Jaleb-e tawajjoh az paydāyeš-e Madhab-e Babi wa Baha ʾ ï dar, Próximo Irán, 3 ª ed, Teherán, and M. Ivanov.

 El levantamiento Babi Bahá’íʾ en Irán (1848-1852), Babidskie Vosstaniya v irane (1848-1852) Moscú, 1949. A. Kasrawi, Baha ʾI-gari, Teherán, D. ª MacEoin, 4ª edición.

Las Fuentes de Babi temprano Doctrina e Historia. Una encuesta, Leiden, 1992, pp 170-71. M. Momen, ed., las Babi y Bahá’íʾ Religiones, 1844-1944.

Existen algunos relatos contemporáneos ocidentales donde se menciona al Príncipe Dolgorrouki y a su estancia en Persia, Oxford, 1980.
Toda la información y documentación para escribir este post ha sido solicitada a los agregados culturales de las Embajadas de Rusia en Madrid y de España en Moscú, a quienes agradezco las gestiones realizadas y la documentación remitida para escribir este post sobre el Príncipe Dolgorouky, el viajero ilustre que descubrió que las paredes de la Alhambra estaban llenas con las firmas de los visitantes anteriores y, molesto con esta costumbre, donó, junto con Washington Irving, un libro con las páginas en blanco para que los futuros visitantes dejasen alli reflejadas sus impresiones y sus firmas, siendo éste el primer libro de firmas de la Alhambra y las primeras firmas de ese primer Album de Firmas de la Alhambra fueron, por tanto, las del príncipe Dolgorouky y el escritor y diplomático Washington Irving.
Bruno Alcaraz Masáts
Ver el post publicado en este blog El libro de firmas de la Alhambra:

miércoles, 20 de febrero de 2013

Estancia del viajero peruano Pedro Paz Soldán y Unaune, conocido por Juan de Arona,
en la Granada de 1859.

El viajero ilustrado Pedro Paz Soldán y Unaune, natural de Lima (Perú)
poeta. literato, escritor y fundador de la lexicografía peruana.
Pedro Paz Soldán y Unaune (Lima, 29 de mayo de 1839 - Lima, 5 de enero de 1895), poeta, literato y periodista peruano, verdadero fundador de la lexicografía peruana con su Diccionario de peruanismos (1883-84) y miembro de la primera Academia Peruana de la Lengua correspondiente de la española, fundada en 1887, utilizó como seudónimo el de Juan de Arona, que originariamente fue el nombre de la hacienda que heredó de su abuelo materno Hipólito Unanue, una hacienda azucarera que recibió ese nombre en alusión a la localidad española de Arona, que es un municipio de las Islas Canarias.

Ocupó varios años de su intensa vida en la práctica del viaje ilustrado. Alternó en el extranjero los estudios y las lecturas, el buen vivir, también el ágil comentario sobre las cosas vistas y en buena parte de ellos, las tareas diplomáticas.

Aprovechó ampliamente el tiempo transcurrido en tierras extrañas a elaborar pacientemente o a culminar trabajos fundamentales, aparte de su obra de creación poética que no descuidó desde los años mozos de poeta eglógico hasta los años maduros de poeta satírico y violento.

En la biblioteca de su abuelo, Hipólito Unanue, auténtico médico humanista, nutrió en los años juveniles su curiosidad y vocación por las letras. En la heredad paterna (la hacienda Arona en el valle de Cañete, provincia de Lima), en la cual transcurrieron infancia y adolescencia, alterna la lectura de los clásicos con los encantos de la vida del campo y la observación de las costumbres y léxico de los labriegos y moradores sencillos y rústicos.

Esta vinculación con la tierra determina el uso (perdido ya el patrimonio paterno y asomada la pobreza y estrechez económica en su vida) del seudónimo «Juan sin tierra» que alterna con el de Juan de Arona, y asimismo constituye el germen de su afición horaciana y virgiliana, manifiesta en una serie de versiones del latín.


Traspuesta la adolescencia se abre para Juan de Arona la etapa de los viajes, primero a lo largo de la costa peruana hasta Iquique (1851) y luego a Chile y poco después a Colombia. En Santiago permanece un año siguiendo estudios superiores; luego los completa en Lima en el Convictorio de San Carlos.

Sin terminar aquellos estudios, su aliento romántico le impulsa a realizar un viaje por Europa y Oriente. Entre 1859 y 1863 realiza una extensa gira por Inglaterra, Francia, España y otros países del Viejo Mundo.

Dos años permanece en París estudiando filología e historia natural en La Sorbona y El Colegio de Francia. Perfecciona allí sus  conocimientos del griego y el latín y otras lenguas modernas.

En 1861 pasa a Alemania y Austria, y luego a Hungría e Italia, en donde se detiene varios meses, estudiando a los clásicos latinos. Yendo desde el norte de África recorre Egipto, Palestina y Turquía y por Italia y Francia, vistos de nuevo, con la agudeza que registran sus impresiones de viajero impenitente, retorna a América en 1863.

Desde esa fecha se entrega a labores múltiples y a escribir poesías, traducciones y papeletas de lingüista. Perdida la heredad paterna, ingresa al Ministerio de Relaciones Exteriores en 1872.

Las Memorias de un viajero peruano, de Juan de Arona, recogen impresiones muy completas y organizadas. En su estadía en París, cuando Arona apenas ha cumplido 20 años, en el verano (junio) de 1859, se aloja por pocos días en el Hotel Moscú en la Cité Bergére y sigue viaje a España por 5 meses, en la espera de la apertura de cursos.

Al regreso a Francia, se instala nuevamente en París en diciembre de 1859, para residir continuadamente, hasta agosto de 1861, en el «Quartier Latin», donde ocupa sucesivamente alojamiento en un hotel de la rue Poissoniére  en casa de un aragonés, de la rue Eugbien 28.


  Descripción de sus 12 días de estancia en la Granada de 1859


El 18 de octubre de 1859, a las seis de la mañana daba mi adiós a Madrid y partía para Granada, adonde llegué el 20 entre once y doce de la noche después de un viaje muy pesado. Hasta Tembleque, que son quince leguas de Madrid, nuestra diligencia fue montada en un carro del ferrocarril.

Allí la apearon, y las tardías mulas sucedieron a la veloz locomotora, mientras el tren continuaba su viaje a Alicante. Se encuentran muchos pueblos, de los que el más notable, por sus recuerdos históricos solamente, es Bailén.

Salimos de Tembleque a las once del día, y entre siete y ocho de la noche, cuando aún no nos habíamos apartado dos pasos de un pueblo de la Mancha, que se llama Manzanares, se rompió una rueda del coche y casi volcamos.

Nos consolamos viendo que nos sucedía este percance en un pueblo, y no de los peores, y no en un despoblado, lo que habría sido muy crítico, porque la noche era oscurísima, llovía, el camino estaba lleno de lodo y nuestros estómagos vacíos.

A la madrugada del día siguiente tomamos chocolate en Bailén; pasamos por Jaén y otros muchos pueblos, y llegamos a Granada a la hora que llevo dicho.

Calle Mesones a comienzos del Siglo XX
Esta ciudad es deliciosísima por su situación y paseos. La ciudad en sí misma es un tanto fea, y hasta dos tantos no muy aseada, con un no sé qué de lóbrego. Sus calles son muy angostas, y algunas en tal extremo, que casi pudieran ir dos amigos de bracero, uno por cada acera.

Cuando pasa por ellas un coche particular, parece visto a la distancia un helado compacto o una gelatina que se va desprendiendo del molde suavemente.

Fotografía del Corral del Carbón hacia el año 1892
Los encantos del Generalife y la Alhambra, y otras bellezas pintorescas de Granada, junto con las exquisitas atenciones de la culta familia a quien fui recomendado, me detuvieron sin embargo por varios días.

Bajo mis ventanas en la fonda de Minerva, corría el Darro, pobre en aguas, rico en barro, al menos en esos días otoñales que eran los últimos de octubre. Cada vez que me asomaba a ellas, y aún hallándome a mucha altura sobre el suelo, una multitud de mendigos, plaga abundante y enojosa de toda España, comenzaba a gritarme desde la calle: «¡Señorito!» Bajaba la vista sorprendido, y tenía que tirarles alguna moneda o que retirarme de ellos.

Fotografía de principios del siglo XX del río Darro
Llevan como instrumento de apoyo o báculo, aunque yo creo que es por lo que 'potest contingere', un largo y grueso garrote en la mano.

Los andaluces, viejos, jóvenes y niños, aristócratas y plebeyos, andan todos siempre con capa. Muchas de los plebeyos podrán ser muy honrados; pero embozados en estas capas, con vueltas rojas de grana generalmente, parecen todos unos bandidos.

El caballero a quien iba yo recomendado, don Joaquín Fernández de Prada y Praga, vivía en la calle de Mano de Hierro, número 12.

Hallándose ausente de la ciudad, sus hermanas le hicieron venir del campo adonde estaba, y desde el día siguiente a su llegada se constituyó en mi perpetuo Cicerone.

Todas las mañanas venía a la fonda en su cupé, y me llevaba a visitar las varias curiosidades de Granada.

De noche volvía y pasábamos al teatro, al palco de otra hermana suya, casada, y con dos niñas muy lindas y un varón, que como una de las hermanas solteras, había nacido en Lima.

Mientras estuve en Granada, no viví sino en el Perú, porque la conversación constante era Lima, la hacienda de Larán (valle de Chincha) y finalmente, o más bien dicho y principalmente, su administrador el simpático caballero don Antonio Fernández Prada, que veinte años después debía perecer bárbaramente asesinado por sus propios negros en los horrores de diciembre del año 79. Todos los Pradas de Granada estaban muy enterados de nuestras costumbres y modo de hablar.

Palacio del Cuzco, residencia de verano del arzobispo de Granada, nacido en Arequipa (Perú)
y situado a una legua de Granada, en el pueblo de Viznar.
Vi cuanto había que ver en esa ciudad y sus cercanías, hasta un palacio arzobispal, que como la mayor parte de los llamados palacios de Europa, no era más que una de nuestras casas grandes. Estaba situado en un pueblecillo (Viznar) a una legua de Granada, y si algo tuvo para mí de interesante, fue el ser obra y mansión de un arequipeño, Obispo de Arequipa, después del Cuzco, y posteriormente de Granada, de apellidos Moscoso y Peralta.

Portada del patio del Palacio del Cuzco de Viznar (Granada)


Está pintado el bajo con frescos relacionados con Don Quijote.


El 31 de octubre de 1859, a la una del día, salí de Granada, acompañándome hasta el coche don Joaquín, un sobrino suyo, Pepe Vasco, y un señor Deiste o Beiste gran amigo de la casa y a quien debí muchas atenciones.

Como el camino recto de Granada a Sevilla es casi intransitable, tomé pasaje hasta Bailén en la diligencia que parte para Madrid, y llegué a la histórica ciudad a las cuatro de la mañana.

Como el camino recto de Granada a Sevilla es casi intransitable, tomé pasaje hasta Bailén en la diligencia que parte para Madrid, y llegué a la histórica ciudad a las cuatro de la mañana. Esperé una de las diligencias de Madrid, y a la una de ese mismo día 19 de noviembre, volví a ponerme en marcha llegando a Córdoba a las cuatro de la madrugada también. Me acosté, a las seis me levanté: tomé asiento en el tren, y a las once del día llegué a la ciudad del Betis, yendo a hospedarme al Hotel de Madrid, en la calle del Naranjo.

Sevilla es infinitamente superior a Granada, por ser una verdadera ciudad. Sus calles que me habían ponderado de muy angostas, lo son menos que las de Valencia y Granada, y tiene muchas tan anchas como las de Lima.

Son limpias y bien empedradas, y las aceras, aunque no sean muy anchas, llenan su objeto y no parecen meros rebordes o ribetes de los edificios como en Granada. Las paredes y frontis están muy bien blanqueados, y las casas dispuestas como las de Lima, con puerta de calle grande y de dos hojas, y zaguán y patio, aunque mucho más pequeños que los de por acá.

Bruno Alcaraz Masáts.