miércoles, 28 de enero de 2009



Los Barcos de Federico García Lorca


Anuncio publicado en “El Santo Escapulario”,
revista católica mensual,
dirigida por los Padres Carmelitas Calzados
y bendecida por Su Santidad Pío X,
insertado en el nº de Abril de 1910.
Precio de la suscripción:
En España, un año, 2’50 ptas.
En el extranjero: 3’50 ptas.
Imprenta del Santo Escapulario - Osuna - Sevilla
Primer viaje: 1929 - 1930 / Nueva York y La Habana

Federico García Lorca siente la necesidad de salir al extranjero y Fernando de los Ríos le ofrece la oportunidad de acompañarle en un viaje a Estados Unidos y escribirá:

"Nueva York me parece horrible, pero por eso mismo me voy allí"

Al terminar sus estudios a finales de mayo de 1929, sale hacia París y Londres hasta que, a finales de junio, llega a América.

El R.M.S. Olympic era llamado "old reliable", el "viejo fiable"

Federico García Lorca y su amigo y maestro Fernando de Los Ríos viajaron en el trasatlántico Olympic (RMS Olympic, en inglés: Royal Mail Steamship Olympic, "Buque Correo Real"), conocido en su día como el "old reliable", o "viejo fiable", gemelo del Titanic y del Britanic, en el que partieron desde Southampton el 19 de Junio de 1929 y arribando al puerto de Nueva York el 25 de Junio de 1929. Su ruta marítima oceánica fue entre Southampton y Nueva York, via Cherburgo y Queenstown (Ida y vuelta entre 1907-1934)

El trasátlantico Olympic y, al fondo, el Titanic en Southampton

En la Universidad de Columbia, se matriculó en un curso de inglés, alojándose en la residencia Furnald Hall. La revista Alhambra, que dirige en Nueva York Ángel Flores, publica dos romances traducidos al inglés. Imparte conferencias en la Universidad de Columbia de Nueva York, pero no aprende ni una palabra de inglés.

Veranea en Eden Mills, en el estado de Vermont, como huésped de Philip Cummings, a quien había conocido en la Residencia de Estudiantes y que reencontraría, y luego marcha a Catskill Mountains, con Angel del Río y visita a Federico de Onís en Gardnertown, Newburgh.

El 20 de Septiembre, de vuelta a Nueva York, se instala en el John Jay Hall, de la Universidad de Columbia, donde permanecerá hasta Enero de 1930.

En Enero de 1930, abandona John Jay Hall y se traslada a un piso con su amigo José Antonio Rubio Sacristán, de la Residencia de Estudiantes, que acaba de llegar a Nueva York

El Olympic, a la izquierda, acude para reparar una hélice
y el Titanic, todavía en fase de construcción,
coinciden en 1922 en el puerto de Belfast.


El trasátlantico Olympyc, gemelo del Titanic y del Gigantic. Estos dos últimos trasátlanticos se hundieron en alta mar.

El Titanic fue el barco de pasajeros más grande y lujoso de la época junto con el Olympic, diseñados por Thomas Andrews y construidos por los astilleros Harland and Wolf; en la Clase Olympic donde también se incluían a los hundidos Titanic y Britannic, que antes se llamaba Gigantic.


Tarjeta de propaganda del Olympic y del Titanic,
trasatlánticos de gran lujo de la Compañía The White Star;
botados en 1910 y 1911, y que fueron en su momento
los mayores trasatlánticos del mundo y
la ruta entre Southampton – Nueva York
se hacía en 5 días, 16 horas y 42 minutos.



El trasatlántico francés o vapor Cuba en 1923

Federico García Lorca viajó en tren hasta Tampa, Florida, para subir a bordo del vapor Cuba el 6 de Marzo con dirección a La Habana, donde atracaría el 7 de Marzo y permanecería en Cuba hasta el 12 de Junio de 1930.

Se alojaría en el hotel La Unión, situado en la calle Cuba nº 55, esquina Amargura, que sin ser un hotel de lujo, es lo que en esa época se denominaba como un hotel "decente", recorriendo la ciudad de día y de noche, por lo que pasaba poco tiempo en él.

En Junio, se celebra en su honor una comida de despedida en el hotel Bristol organizada por la Revista de Avance.



El trasatlántico Manuel Arnús, que hacía la ruta
Barcelona - Cádiz - Nueva York - La Habana


Pasaje de Federico desde La Habana a Barcelona

El 12 de Junio de 1930 García Lorca dejaría Cuba embarcando en el trasatlántico Manuel Arnús que, tras hacer escala en Nueva York, arribaría al puerto de Cádiz el 30 de Junio de 1930.
Durante la guerra civil española, la oficialidad del vapor Cuba se pasó al bando nacional en 1938 y el barco quedó retenido en La Habana, siendo llevado a Veracruz y cedido a Estados Unidos y resultó hundido durante un ejercicio aéreo en 1942, aunque navegaría a Europa con otras misiones distintas en el transporte de pasajeros entre Francia y América latina.

En un artículo publicado el 11 de Enero de 1940 en el diario “La Opinión”, de Ciudad Trujillo (Santo Domingo), se recoge este posterior uso dado al vapor Cuba:

“520 refugiados españoles llegaron esta mañana
en el trasátlantico Cuba, procedentes de Burdeos.
Esta mañana en las primeras horas arribó a nuestro puerto
el trasatlántico francés "Cuba", conduciendo 547 pasajeros,
de los cuales 520 son refugiados españoles y 27 de tránsito,
entre éstos distinguidas personalidades".

Segundo viaje: 1933-1934 / Argentina y Uruguay

Embarcó Federico García Lorca en Barcelona en el trasatlántico Conte Grande, que hacía la ruta desde Génova, el 29 de Septiembre de 1933, invitado por la Sociedad Amigos del Arte, haciendo escala en Las Palmas, Río de Janeiro y Montevideo, atracando en Buenos Aires el 13 de Octubre de 1933, donde se hospedaría en el Castelar Hotel, habitación 704, de 3’50 mts por 3’50 mts, con balcón a la Avenida de Mayo, donde permanecería 6 meses, y no se conservan la ficha que rellenaría ni el libro de registro donde firmaría.

El Castelar Hotel, situado en la Avenida de Mayo 1152, fue construido por el arquitecto Mario Palanti, siendo inaugurado en 1928. Fue promocionado como el primer hotel en Sudamérica con un salón refrigerado (seis grados menos que la temperatura ambiente) y "con baño privado en todas sus habitaciones".

Los dueños españoles hicieron a través del nombre un homenaje y un recuerdo al célebre político español del siglo XIX, Emilio Castelar.


Periódico de a bordo que se editaba en el trasatlántico Conte Grande, fechado en Abril de 1952


Llegada de Federico a Buenos Aires en 1933 y leyendo sus poemas para una emisora porteña, que no conserva las grabaciones.


Fotograma de un documental grabado sin su voz en Buenos Aires

Durante la travesía iba acompañado por el escenógrafo Manuel Fontanals y una hija de éste, y el 9 de Octubre, durante la escala en Río de Janeiro, el embajador de México en Brasil, Don Alfonso Reyes, le haría entrega de una copia de la Oda a Walt Whitman.

Federico García Lorca y Pablo Neruda, entonces cónsul chileno en Argentina, se conocieron en Buenos Aires; de ese encuentro nació un libro del que sólo se imprimió un ejemplar: Cariño de dos poetas insoportables, anotaron en la dedicatoria y darían una conferencia al alimón sobre la obra y la poesía de Rubén Darío.

Federico llegaría el 30 de Enero de 1934 a Montevideo en el vapor de la carrera donde frecuenta a Enrique Díez-Canedo, embajador de España en Uruguay, Enrique Amorim, José Mora Guarnido, su antiguo amigo granadino. Se hospedaría en el hotel Carrasco.

Se aloja en el hotel Carrasco y antes de abandonar Montevideo visitaría la tumba de su amigo el pintor Rafael Pérez Barradas, regresando a Buenos Aires el 16 de Febrero.

Visitaría la ciudad de Rosario y lee ante un público atento ’’Juego y teoría del duende’’.

Antes de dejar Argentina se despediría del público de Buenos Aires a través de los micrófonos de Radio Stentor.

El 27 de marzo, a bordo del Conte Biancamano, dejaría Buenos Aires y arribaría a Barcelona el 11 de Abril, viajando en tren a Madrid, donde los miembros de La Barraca le darían una calurosa bienvenida.


La Avenida Mayo, de Buenos Aires, hacia 1940

Buenos Aires le dedicaría, como su mejor homenaje, un tango, con letra de Gloria Marcó (Gloria Susana Barcolongo Machín) y música de Quique Greco:

Tango a Federico García Lorca


Ocultando la noche en su sombrero 
Él, caminó la luna por Corrientes, 
Con soles de poesía, entre sus manos 
Pintó la Cruz del Sur sobre su frente. 
Bebiéndose la luz de Buenos Aires 
Se reencarnó su duende en un porteño, 
Federico cambió la geografía 
Y nos plantó Granada en pleno centro. 

El tango, Federico, hoy es tu tango, 
En setenta balcones florecidos, 
Amaneció la Alhambra en el Abasto 
Con su traje de luces y Obelisco. 
Un tango de claveles encarnados 
Se bailó con tu voz en las esquinas, 
Un tango de faroles sin pasado 
Y disparos de miel en tus pupilas...! 

Partieron de tu pecho las alondras 
Llevándose los versos por San Telmo, 
Y un mudo campanario granadino 
Extraña en el vitral tus ojos negros. 
Camina entre las brumas tu fantasma 
Tangueando con la noche entre tu pelo, 
Federico, Granada y Buenos Aires 
Acunan tu alma errante bajo el cielo.




El Conte Biancamano era definido en su época como el Versalles flotante, con sus 198,4 m. de eslora y 23,2 m. de manga y con 2 chimeneas que lo hacían un barco espectacular de 24.416 t. brutas, (14.763 t. netas) y 7,9 m. de obra viva a plena carga. Tenía un motor compuesto por cuatro turbinas Parsons con una potencia total de 24.870 CV y de doble eje, capaz de conseguir una velocidad de 21 nudos. Su tripulación estaba integrada por 452 personas al servicio de los 369 pasajeros de primera clase, 252 de segunda, 440 en económica y 664 en tercera.

Entró en servicio el 20 de noviembre de 1925 en la ruta Génova-Nueva York y en marzo de 1928 partió hacia Uruguay desde Cádiz, y tardó en llegar a Montevideo once días usando su máxima velocidad, cuando el barril costaba 2 dólares.

Cuando Italia entró en guerra en 1940, quedó inmovilizado en Panamá y, en agosto de 1942 fue requisado por la Marina norteamericana y, sin contemplaciones, fue desmantelado y pintado de gris para adaptarlo al transporte de tropas, especialmente para el desembarco de las fuerzas aliadas en Europa y África del Norte.

El 5 de Julio de 1943, después del desembarco de Normandía, salió de Nueva York con 6.000 militares a bordo que participarían en la liberación de Europa.

En julio de 1947, y tras las laboriosas gestiones de la entidad Finmare del IRI (Instituto para la Reconstrucción Industrial), el trasatlántico Conte Biancamano fue devuelto a la Italia S.A por el precio simbólico de un dólar.

El 10 de noviembre de 1949 el trasatlántico Conte Biancamano recuperó el servicio regular entre Génova y América del Sur, siendo Buenos Aires su destino en ese primer viaje.


Federico García Lorca posa en la cubierta del
trasatlántico Manuel Arnús, al partir de La Habana
el 12 de Junio de 1930, en la ruta de vuelta
La Habana - Nueva York - Cadiz - Barcelona,
en su viaje de regreso a España.
Bruno Alcaraz Masáts

martes, 27 de enero de 2009

Dinastías Zirí y Nazarí de Granada

Cuando el Islám se expandió y un ejército formado por árabes, sirios y beréberes llegaba a la península en el 711, existía ya en este lugar un asentamiento judío con dos pequeñas poblaciones: Iliberis (Elvira) en lo que hoy conocemos como Albaicín y Alcazaba, y Garnata, en la colina de enfrente, que era más bien un barrio de Iliberis, coronado por un antecedente de las actuales torres Bermejas, en el barrio de El Realejo.
Los árabes llamaron a este lugar, desde su llegada, Gharnata Al-Yahud (اليهود) (Granada de los judíos) durante los primeros 42 años.

El Reino de Granada fue un Estado andalusí con capital en Granada. Su último rey fue Boabdil quien perdió el reino en favor de los Reyes Católicos el 2 de enero de 1492.

Fueron los zirís quienes en el siglo XI trasladaron la capital de Medina Elvira hasta Medina Garnata, nombre que le fue dado en referencia a la fruta del mismo nombre que abundaba en aquella región.

Historia Antigua


Poblada desde tiempos íberos (siglo VIII a.C) al parecer con nombre Ilturir, tiene contacto con la cultura de Tartesos y con los pueblos Bastetanos. Se conservan restos de murallas defensivas del siglo VI a.C del asentamiento que cambió su nombre por Iliberri, que se mantiene hasta su sumisión a los romanos en 193 a.C. Los romanos la llaman Iliberis.

Edad Media

La ciudad forma parte del Reino Visigodo de Toledo hasta que en el 711, Tarik somete Iliberis. En el 713 Abdelaziz conquista definitivamente el territorio después de sofocar una rebelión. En el 740 hay una rebelión de los beréberes africanos. Tropas sirias acuden a luchar contra ellos. En España consiguen vencer los sirios. Se les otorgan tierras en varios lugares, entre otros en Elvira. En el 756, la población mora se define en el asentamiento de dos núcleos (es la época del Emirato Independiente): el Albayzín y La Alhambra.
Fue un importante centro urbano de Al-Andalus, formó parte del Califato de Córdoba como Madina Ilbira o de Elvira. Con la llegada de los zirís en el siglo XI, se traslada la ciudad desde Medina Elvira —en el llano— hasta Medina Garnata —en las lomas— su primitivo y actual emplazamiento en la ladera del Albayzín.

El último fue Boabdil hasta 1492. Abu 'Abd Allah Muhammad XII de Granada, llamado también Boabdil es el último soberano del Reino de Granada (Granada, 1452 - Fez, 1528), perteneciente a la dinastía nasrí o nazarí. Abu Abd Allah, en el habla granadina, debía pronunciarse como Bu Abdallah o Bu Abdillah, y de ahí el nombre castellano Boabdil, “el Chico” a quien se añadió este epíteto, que no es despectivo ya que equivale al término latino junior o joven, para distinguirlo de su tío Abd Allah "el Viejo" o senior.

En 1491 Boabdil, último rey nazarí, capitula ante los Reyes Católicos y negocia la entrega de Granada el 25 de noviembre, según se recoge en el escrito de Capitulaciones.

Entre otras cosas, se acuerda sobre dicha población musulmana:

- Que no pagarán más tributo a los reyes cristianos que el que pagaban a los moros.
- Que podrán conservar todas sus armas salvo las municiones de pólvora.
- Que se respetará y no se tratara como renegado a ningún cristiano que se haya vuelto moro.
- Que los reyes solo pondrán de gobernantes gente que trate con respeto y amor a los moros y si estos faltasen en algo serían inmediatamente sustituidos y castigados.
- Que tendrán derecho a gestionar su educación y la de sus hijos.
- Que podrán mantener su religión y sus propiedades.

- Que serán juzgados por sus jueces bajo su ley, no llevarán identificación que delaten que son moros como las capas que llevan los judíos.
El cardenal Cisneros, el confesor y consejero de Isabel la Católica, el gran inquisidor, regente de la Corona, que definió a su nombramiento como Arzobispo en Granada que "sería como poner a un gato al cuidado de un palomar".

Cisneros, con exagerado celo, el 22 de Febrero de 1502 efectua la quema pública de libros, tratados y ejemplares de El Corán en la plaza de Bib-Rambla, salvando tan sólo los de carácter científico, médico o de botánica, que hace trasladar al colegio de san Ildefonso, de Alcalá de Henares, en Madrid.

Esta conversión masiva se inicia con diversos sobornos a los representantes de las comunidades musulmanas y la quema de libros; comenzó con los coranes y siguió con la biblioteca de Granada: libros de poesía, matemáticas, ciencia, filosofía, historia, novelas, cuentos, etc. Así se quemaron miles de libros en la plaza de la Bib-Rambla, la más grande de Granada. Pronto el número pasaría del millón de manuscritos quemados.

Después de esto, Cisneros se centro en los llamados 'renegados', categoría que les puso él mismo a los cristianos granadinos convertidos al Islam, o por extensión, a los hijos o nietos de cristianos convertidos al Islam. Cisneros pretendía que estos volviesen a la fe cristiana y quedasen bajo su ley. Muchos mudéjares del Albaicín se vieron estafados por cómo los estaban engañando los cristianos, ya que primero les garantizaron que iban a poder seguir con su religión y después los estaban "convenciendo" para que se convirtieran.

Los mudéjares granadinos comenzaron a pedir la destitución de Cisneros, y como respuesta a estas quejas, Cisneros encarceló a los mudéjares más respetados de Granada, teniéndolos por los instigadores de los revoltosos, y pensando que si estos dejaban de sermonear a la gente, se convertirían al cristianismo.

Toda esta situación insostenible desemboca en 1500 en el levantamiento popular del Albaicín. Este levantamiento se extiende por toda la sierra de las Alpujarras, llegando hasta Almería y Ronda. Contestando los reyes con una fuerte opresión militar de la mano del conde Tendilla.

Después de sofocar los levantamientos, en 1501, Tendilla pidió pasar por cuchillo a todos los moros que habían participado en las revueltas, a lo que el rey Fernando le contestó:

"Cuando vuestro caballo hace alguna desgracia no echáis mano de la espada para matarle, antes le dais una palmada en las ancas, y le echáis la capa sobre los ojos; pues mi voto y el de la Reina es que estos moros se bauticen, y si ellos no fueron cristianos, lo serán sus hijos o sus nietos".


Así es como se llega a la Pragmática de 14 de febrero de 1502, que ordenaba la conversión o expulsión de todos los musulmanes de los reinos de Castilla y Aragón, exceptuando a los varones de menos de catorce años y las niñas menores de doce, antes de abril del citado año.

Esta Pragmática es el más claro quebrantamiento de los compromisos firmados por los Reyes Católicos con el rey Boabdil en las Capitulaciones para la entrega de Granada, en las que los vencedores castellanos y aragoneses garantizaban a los musulmanes granadinos la preservación de su lengua, religión y costumbres.

Esta reticencia sobre la sinceridad de las convicciones religiosas del morisco perduraría con el paso del tiempo, y queda reflejada perfectamente en la literatura y en escritos de analistas de la época.

En 1566, Felipe II prohibió, aleccionado por Diego de Espinosa, el uso de la lengua árabe, de trajes y ceremonias de origen musulmán. Al tratar de aplicarse este decreto, se produjo la sublevación de las Alpujarras (1568-1571), bajo el mando de Aben Humeya. Dominada la revuelta, los moriscos granadinos fueron deportadas hacia La Mancha y Castilla la Vieja.

A finales del siglo XVI, la población morisca en los reinos peninsulares ascendía a unas 275.000 personas. Se concentraban fundamentalmente en el reino de Valencia en la Corona de Aragón y en la meseta, Extremadura, Murcia y Andalucía en el reino de Castilla. Los moriscos vivían fundamentalmente en el campo, en calidad de vasallos de los señores nobiliarios, en condiciones mucho más duras que las de la población cristiana. Desde la sublevación de las Alpujarras, la predicación se vio acompañada de la represión.

La Inquisición destruyó de forma despiadada sus manifestaciones culturales y comunitarias. Odiados por los cristianos viejos, rechazados por la corona, que veían con inquietud la posibilidad de una nueva sublevación que actuase como una quinta columna de los berberiscos o los turcos y detestados por la Iglesia, que dudaba de la sinceridad de su conversión, los moriscos devinieron en una masa explotada y desarticulada, objeto de toda clase de sospechas.

En varias ocasiones se pensó en decretar su expulsión, pero la medida se pospuso debido a las presiones de la nobleza aragonesa y valenciana, beneficiados de este régimen de semiesclavitud. Finalmente, Felipe III decretó la expulsión en 1609. La expulsión se lleva a cabo hasta el año 1616. En esa fecha, termina la existencia de los moriscos en España. Salen de Valencia 118.000 moriscos, 61.000 de Aragón, 45.000 de Castilla y Extremadura, 16.000 de Murcia y 32.000 de Andalucía.

Las consecuencias fueron graves y afectaron fundamentalmente al reino de Valencia, el cual pierde la cuarta parte de su población, lo que repercutió en la paralización de la agricultura, especialmente la producción de trigo y caña de azúcar. Los grandes señores, perjudicados por la expulsión de un contingente importante de su mano de obra, se contentan con la incorporación de las tierras confiscadas a los moriscos. La burguesía se arruina, puesto que vio suspendida el pago de rentas por los préstamos hechos a los propietarios rurales. Incluso la Inquisición pasa dificultades al dejar de cobrar la gran cantidad de censos que pagaban los moriscos.

El término morisco se impone de manera absoluta a partir de 1570. Antes existía todo un elenco de denominaciones: cristianos nuevos de moro, cristianos nuevos de morisco, simplemente cristianos nuevos o nuevamente convertidos.

Según una extendida leyenda española cuya veracidad no está atestiguada por ninguna documentación, dado que aparece por primera vez en 1571 en un libelo del arzobispo de Astorga donde se narra cómo al salir de Granada, camino de su exilio en las Alpujarras, cuando coronaba una colina, hoy llamada el Suspiro del Moro, volvió la cabeza para ver su ciudad por ultima vez y lloró, escuchando de su madre
"llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre".
Granada se convirtió en una de las ciudades más prósperas de Europa. Bajo el reinado de Alhamar se instaló en la actual Alcazaba y se comenzaría a construir el Palacio de La Alhambra (no lo que vemos ahora, porque su aspecto actual se debe a Yusuf I y Mohamed V, siglo XIV).

En el Albayzín vivían los artesanos y la nobleza. La población ocupó la parte mas baja hacia el sur, con grandes industrias, aduanas y la madraza (Universidad religiosa y de enseñanzas coránicas).

En el Realejo vivía el barrio judío. Tenían una base sólida y económica. Estos tenían su barrio granadino en la orilla izquierda del río Darro. Fueron identificados como "Garnata al-Yahud". A la llegada de los Reyes Cristianos lo renombraron al nombre actual de el Realejo. Lo más significativo que tiene el barrio, es el Campo del Príncipe, mandado construir por los Reyes Católicos para el disfrute de las fiestas en honor de su hijo Juan, aunque su vida fue corta y no se pudo celebrar.

Al-Ándalus, que comprendió "desde casi toda la península hasta sólo las provincias de Almería, Málaga y Granada", y algunos territorios limítrofes que formaron el llamado Reino de Granada.

O que "Sólo durante unos pocos siglos su silueta podría confundirse con la de Andalucía", o por otro lado, "la influencia musulmana en la Andalucía actual no es tan amplia como recogen ciertas visiones foráneas (herederas de los prejuicios de ciertos viajeros románticos) y prácticamente se reduce a ciertos elementos en la gastronomía, costumbres o pronunciación, aparte de los monumentos".

Aunque la ciencia demográfica aplicada a la historia y arqueología andaluzas lo desmiente, para algunos "seguramente queden más descendientes de andalusíes en Aragón que en la propia Andalucía".

Inmediatamente después de la entrada de los reyes en Granada, éstos dan la encomienda al arzobispo fray Hernando de Talavera a convertir a los mudéjares por medio de la persuasión a la fe cristiana, para que no se alborotasen, pero la llegada del cardenal Cisneros, con el nombramiento como arzobispo de Granada por designación de la reina Isabel, de la cual era su confesor, altera todo el panorama de respeto existente a las Capitulaciones.

Para evitar el exilio, la mayoría de musulmanes optaron por la conversión al cristianismo. Los mudéjares de toda España tuvieron que ir a las iglesias a bautizarse. Se les preguntaba qué nombre querían tener, y si alguno no entendía bien el castellano, cosa que pasaba sobre todo en el antiguo reino de Granada, o no se le ocurría ningún nombre, se le ponía Fernando si era hombre e Isabel si era mujer.
La conversión fue general en todas partes. A partir de esta conversión forzada, los mudéjares dejaron oficialmente de serlo, ya que estaban bautizados y se les llama moriscos, expresión que en esta época tenía un matiz claramente peyorativo.
Durante el reinado de Carlos V, gracias al apoyo que los moriscos prestaron al rey y a sustanciosos donativos, la corona adoptó una posición flexible con los moriscos y les permitió que conservaran sus usos y costumbres en lo que no estuviese referido a la religión). De esta forma, los moriscos se mantuvieron como una comunidad propia sin integrarse en la sociedad española de su tiempo.
Sin embargo, con la llegada al trono de Felipe II, la conversión forzada de los antiguos musulmanes y, sobre todo, el miedo a nuevas sublevaciones, hizo que muy pronto se dudara de la sinceridad de su fe y que se convirtieran en las víctimas preferidas de la Inquisición, todo ello en medio de un clima de exclusión de cualquier tipo de heterodoxia o disidencia o fin de hacer frente a infieles y protestantes.


En 1010, destrucción de la ciudad que ya se conoce como Garnata. Sucede un periodo de continuas guerras civiles por alcanzar el trono. En 1013, llegada de la dinastía de los zirís, fundada por Zawi ben Zirí, procedente de África. Continúan las guerras por alcanzar el poder. En 1035 es ya un Reino de Taifas.

En Granada la mayoría son beréberes. Después viene la dominación de los almorávides y hay muchas luchas internas. A pesar de ello, el desarrollo continúa. En 1146 llaman en su ayuda y para la lucha contra los reinos cristianos, a los almohades. Granada sigue desarrollándose en buena medida.

La batalla de Las Navas de Tolosa significa un desastre para los almohades y como consecuencia se desarrolla una gran anarquía. Hasta que en el año 1232 entra en Granada por la Puerta de Elvira y para ocupar el Palacio del Gallo del Viento (antigua casa real), Mohamed ibn Yusuf ibn Nâzar (o Nasr), llamado Alhamar (el Rojo, porque tenía la barba pelirroja). Funda la dinastía Nazarí y el Reino de Granada.
Hubo 6 sultanes de la dinastía zirí y 22 sultanes de esta dinastía nazarí.
  • Los 6 Sultanes de la dinastía Zirí:
    Z
    awi ben Ziri (1013-1019)
    Buluguin ben Zawi (1019)
    Habús Maksan (1019-1038)
    Badis Habús (1038-1071)
    Buluguin Badis
    Abdala Buluguin (1071-1090)


    Los 22 Sultanes de la dinastía Nazarí:

    Mohamed I 'Alhamar' (1237-1273)
    Mohamed II (1273-1302)
    Mohamed III (1302-1309)
    Nasr (1309-1314)
    Ismail I (1314-1325)
    Mohamed IV (1325-1333)
    Yusuf I (sultán de Granada) (1333-1354)
    Mohamed V (1354-1359 y 1362-1391)
    Ismail II (1359-1360)
    Mohamed VI (1360-1362)
    Yusuf II (1391-1392)
    Mohamed VII (1392-1408)
    Yusuf III (1408-1417)
    Mohamed VIII (1417-1419 y 1427-1429)
    Mohamed IX (1419-1427, 1429-1431, 1432-1445 y 1447-1453)
    Yusuf IV (1431-1432)
    Mohamed X (1445 y 1446-1447)
    Yusuf V (1445-1446 y 1462)
    Mohamed XI (1453-1454)
    Sad (1454-1462 y 1462-1464)
    Abú l-Hasa «Alí Muley Hacén» (1464-1482 y 1483-1485)
    Abú Abd Alá «Boabdil» (1482-1483 y 1486-1492)
Bruno Alcaraz Masáts
Artículo publicado por la revista del Consejo de Estudios del Reino de Aragón - Nº 196 - Mayo de 2000

lunes, 26 de enero de 2009

Boabdil, el Rey Chico
- Último Rey Nazarí de La Alhambra -

Cuentan que Morayma, esposa de Boabdil, mandó llamar un día a la Corte de la Alhambra a un astrólogo, de nombre Ben-Maj-Kulmut, figura muy respetada entre los nazaritas, al cual consultó en secreto sobre el horóscopo del rey Boabdil. El anciano astrólogo consultó el curso de las estrellas y le contestó:

"Mi Señora, los signos de las estrellas del Cielo de su signo indican que el último rey nazarí vivirá mucho para padecer mucho".

Abu 'Abd Allāh fue el último rey de Granada con el nombre de Muhammad XI, llamado por los cristianos Boabdil (Granada, 1452 - Fez, 1528), y llamado El Zogoybi (El Desdichado) por los musulmanes, perteneciente a la dinastía nasrí o nazarí, quitó el trono a su padre Muley Hacén y durante un tiempo estuvo en disputa por este tanto con él como con su tío, el Zagal.

Abu 'Abd Allāh, en el habla granadina, debía pronunciarse como Bu Abdal-lah o Bu Abdil-lah, pero le llamaban Bu Abdi-Lih y de ahí el nombre castellano Boabdil, a quien se añadió "el Chico", epíteto que equivale al latino junior, para distinguirlo de su tío Abu 'Abd Allāh "el Viejo" o senior.

Nacido, como hijo de Sultan en la Alhambra, era hijo del rey Muley Hacén y la sultana Aixa, se sublevó en Guadix contra su padre en 1482 y accedió al trono gracias al apoyo del partido de los Abencerrajes y de su propia madre. Fue el juguete de las intrigas palaciegas de su madre y de la favorita de su padre, Zoraya, antes Isabel de Solis. Se aprovechó de la pérdida de la plaza de Alhama, ganada por los cristianos, para destronar a Muley Hacén. Éste, de nombre Abú-l-Hasan Alí, ocupó Zahara y perdió Alhama en 1482. Cedió la capital de Reino a su hijo Boabdil y huyó con su hermano Abu Abd Allah, el Zagal, en el que abdicó en 1485, retirándose enfermo y casi ciego a Mondújar, donde falleció.

Boabdil combatió a su padre y su tío el Zagal, quienes también se consideraban legítimos reyes de Granada, durante una guerra civil en la que fue apresado por los Reyes Católicos.

Su liberación implicó dar a Castilla la parte del reino que gobernaba el Zagal, lo que favoreció la penetración cristiana y la finalización de la guerra el 2 de Enero de 1492 con la entrega de Granada a los Reyes Católicos, tras las Capitulaciones de Santa Fe de 23 de Noviembre de 1491, aceptando las propuestas de Boabdil, se firmaron una Capitulación particular con Boabdil el 25 de Noviembre y otra Capitulación General el 28 de Noviembre de 1492, "pacíficamente y en concordia, realmente y con efecto dentro de sesenta y cinco días primeros siguientes de las fortalezas de la Alhambra, el Alhizan, puertas y torres y se exige obediencia de lealtad y fidelidad".

Los judíos de Granada gozarían de todos los beneficios asegurados a los musulmanes del Reino de Granada.

Boabdil se aseguró la colaboración de las tropas castellanas en su exilio a Fez en 1493 ante la posibilidad de una rebelión del bando opuesto a su corte de Granada. El plazo acordado 60 días para el abandono y entrega de la Alhambra se adelantó, a petición de Boabdil, para evitar la tensión y el tumulto de Granada ante la entrega pactada de la ciudad.

Los Reyes Católicos, como garantía de su cumplimiento, pidieron la entrega de 600 nazaríes, hijos de los caballeros más destacados del Reino. El 1 de Enero de 1492 los rehenes quedaron en el Real de Santa Fe, bajo la custodia de Don Juan de Robles, alcalde de Jerez. Durante esa noche, el ingeniero Muhammad Palacios, mudéjar aragonés, crea una via de acceso al castillo nazarí, en la zona de Realejo, por detrás de la ciudad, y que hoy es la cuesta del Caidero, y Gutierre de Cárdenas, comendador de León, accede a la Alhambra para asegurar militarmente la fortaleza.

El domingo 2 de Enero de 1492, en el salón de de la torre de Comares, Boabdil, el último rey de la dinastía nazarí, hacía entrega de las llaves de la fortaleza de la Alhambra a don Gutierre de Cárdenas mientras fray Hernando de Talavera, confesor de la reina y primer arzobispo de Granada, alzaba la cruz en la Alcazaba, en la torre de la Vela, y tomaba posesión de la Alcaldía de La Alhambra don Íñigo López de Mendoça. Se dice que la primera tropa cristiana se encuentra con Boabdil y su séquito en la Puerta de los Siete Suelos

Boabdil, que descendió la colina de la Sabika a lomos de una mula, hasta el morabito o lugar de oración en tiempos musulmanes, cercano al palacio real del Alcazar Genil, (en la actualidad, dicho morabito es la ermita de San Sebastián y es el único de esta clase conservado en Granada) donde le esperaba el Rey Fernando de Aragón para hacer acatamiento y entrega de las llaves de Granada, la capital del Reino de Granada, en un protocolo que se había pactado de antemano, que se inició a las 3 de la tarde, siendo el intérprete de dicho acto Hernando de Baeza, "con las llaves en las manos, encima de un caballo, quísose apear a besar la mano al Rey, y el Rey no le consintió descabalgar del caballo, ni le quiso dar la mano, y el Rey Boabdil le besó en el brazo y le dió las llaves, y dijo:

''Toma, Señor, las llaves de tu ciudad, que yo
y los que estamos dentro, somos tuyos''
(Según las Chronicas de Rodriguez de Ardila)

''Señor, estas son las llaves de vuestra Alhambra
y vuestra ciudad.Id, Señor, y recibidlas''
(Según recogió Gonzalo Fernández de Oviedo)

Desde la Alhambra, se dispararían 3 salvas. Como recuerdo de este acto de la entrega, la catedral de Granada hace sonar a las 3 de la tarde, aún hoy, 3 campanadas. Según recogen las Chronicas de Rodriguez de Ardila, el Papa concedió indulgencia plenaria a quienes en ese momento recen por la conservación del reino y por la paz.

Aunque en el cuadro de Francisco Padilla aparece la figura de Isabel de Castilla, en realidad ésta se encontraba con sus tropas en Armilla, aguardando la llegada del rey Fernando de Aragón y que, junto a la reina Isabel, habían previamente abandonado el luto por la muerte del príncipe Alonso de Portugal, casado con una hija de Isabel.

Boabdil emprendió camino hacia Santa Fe, donde se encontraban los 600 rehenes nazaríes, asi como para abrazar a su hijo que se encontraba cautivo en la fortaleza de Moclín.

Tras la entrega de las llaves, eran liberados de las mazmorras de la alhambra más de 700 soldados presos y cautivos cristianos, que se encontraban casi hambrientos y harapientos.

El Jueves 6 de Enero partiría Boabdil camino de las tahas de La Alpujarra, abandonando la Alhambra por la puerta de los Siete Suelos y los reyes Isabel y Fernando hacían la entrada oficial en la Alhambra, acompañados de su corte y séquito. Boabdil había entregado a los reyes de Castilla y Aragón una Alhambra intacta, recibían una ciudad fortaleza que no había sido destruida, a diferencia de otras posiciones hispanomusulmanas que, asediadas o sitiadas por tropas cristianas, si fueron destruidas.

Los Reyes Católicos hicieron merced a Boabdil por juro de heredad, "para siempre jamás", para él, sus hijos, nietos, biznietos, herederos y sucesores de las villas y lugares de las tahás de Berja, Dalías, Marchena, Boloduy, Luchar, Andarax, Úgijar, Órgiva, Juviles, Ferreira y Poqueira, con todos sus pechos y derechos de sus pueblos, excepto del lugar de Adra, que quedó reservado a los Reyes Católicos.

El Sábado, 8 de Enero, los Reyes Católicos, acompañados de su hijo primogénito Juan y todos los prelados, autoridades y nobleza y de toda la tropa militar, bajaron a la ciudad de Granada donde tomaron posesión, celebrando una misa solemne en la Gran Mezquita de la Medina de Granada, oficiada por el obispo de Abuleri (Ávila), decretando los Reyes que fuera dedicada y consagrada a Dios Creador.

''La Rendición de Granada'' lienzo pintado en 1882
por Francisco Padilla (1848-1921)
es un cuadro historicista que no refleja la realidad
de la entrega de las llaves de Granada el 2 de Enero de 1492

Según una extendida leyenda española, cuya veracidad no está atestiguada por ninguna documentación, excepto el libelo publicado por el obispo de Astorga a los 75 años de su partida, y que parece ser el origen de dicha leyenda, que narra la partida de Granada, camino de su exilio en Laujar de Andarax, en La Alpujarra almeriense, cuando coronaba una colina, volvió la cabeza para ver su ciudad por última vez y lloró, escuchando de su madre la sultana Aixa:

"Llora como una mujer
lo que no has sabido defender como un hombre".

La llave que Boabdil entregara a los Reyes Católicos

Debido a esta leyenda esa colina recibe aún hoy el nombre del Suspiro del Moro y la carretera Granada - Motril que la atraviesa por su cota más alta recibe, en ese tramo, el nombre de Puerto del Suspiro del Moro.

La historia reconoce, tan sólo, que las últimas lágrimas de Boabdil tal vez serían en Mondújar, en el Valle de Lecrín, donde diera entierro a Morayma, mujer siempre abandonada por las batallas de su esposo y cuyo único momento de felicidad fue cuando se conocieron en Loja y se casó en Granada con Muley Abu-Abdalla-Babdali:

"Allí conoció Boabdil a Morayma, la hija de Aliatar. Cuando volvía de la batalla, que a diario ocurría, sus ojos se encontraban y sus almas se juntaron para siempre.

Al volver el Rey a Granada triunfante y lleno de vida, eligió a Morayma por Sultana, verificándose las bodas reales con pompa y alegría, único momento en su existencia de respiro y felicidad".

El amor de Boabdil hacia su esposa se indica como la causa de la decisión definitiva de abandonar su exilio de Laujar de Andarax cuando ella murió. Nunca más volvería a contraer matrimonio instalado ya en Marruecos, donde se dice que murió en el campo de batalla, aunque también se recoge la historia de que mendigó por la calle de Fez hasta su muerte.

Se desconoce el lugar de su enterramiento.

Relata el Conde de Benalúa:

"Es tradición que Morayma, anegada en lágrimas, vióle partir desde el alto de un torreón de la Alhambra, inmóvil, como la imagen del dolor, y no apartó su vista de aquel ejército hasta que los torbellinos de polvo desaparecieron en el horizonte de la vega".

El relato de la negociación para la capitulación quedó reflejado en un texto del duque de Benalúa:

"Para mayor aflicción, entonces recibieron Morayma y Boabdil carta que el Rey Católico, con su sagacidad, hizo escribir al Príncipe moro (su hijo) que conservaba en rehenes. En esta carta, primero les pintaba las bondades que con él tenían Sus Altezas y su magnanimidad, y luego les decía que conocía su triste situación porque sabía que no querían aceptar los grandes beneficios y amistad con que les brindaban los Reyes de Castilla.

"¡Por qué la muerte no ha querido ni quiere de mí nunca¡", relata que asolada por el llanto, le indicaba Morayma a Boabdil".

- Armas de Boabdil -

Espada de Oro, empuñadura de la Espada Real y Espada de Plata

La familia real nazarita partió hacia La Alpujarra almeriense un sábado 6 de Enero de 1492.

Vista de Laujar de Andarax, en La Alpujarra de Almería

La marcha se hizo con un ceremonial de tristeza y todo un tesoro material, aunque sin el que más le importaba a Morayma, sus hijos, Yusuf y Ahmed, que permanecieron retenidos por los Reyes Católicos en previsión de un nuevo alzamiento de los partidarios de Boabdil durante un amplio periodo de tiempo. Entre febrero de 1492 y agosto de 1493, a Andarax llegarían, tras varias negociaciones, los dos hijos retenidos en Granada que los Reyes Católicos les devolvieron.

Antes de partir de los palacios nazaríes, y según lo pactado en Santa Fe, el Rey Chico dio orden de levantar el Cementerio Real de la Alhambra, conocido como La Rauda Real, para que sus ascendientes no permanecieran en tierra cristiana. Boabdil trasladó los restos de sus antepasados y les dio nueva sepultura en alguna zona cercana a Mondújar, en donde, camino de Laujar, mandó construir una nueva Rauda Real en sitio tan secreto que hasta la fecha tampoco ha sido averiguado, pese a ser muy investigado, y por tanto, encontrado y sólo un año después volvió Boabdil a desplazarse a dicha Rauda Real para enterrar, junto a las tumbas de los sultanes de la Alhambra, los restos de Morayma.

Castillo de Mondujar, en el Cerro del Castillejo y el lugar donde los arqueólogos tratan un hallazgo que podría ser histórico: un cementerio musulmán que ha aparecido en el trazado de la autovía de Granada - Motril, en Mayo de 2000, con restos que podrían ser de los antepasados del rey Boabdil, el último rey nazarita, trajera de la Rauda Real de la Alhambra, tras la toma de Granada.

La muerte de Morayma, su entierro y la partida de Boabdil quedó descrita en varios documentos de la zona cristiana, con gran lujo de datos.

Morayma, "el único amor de Boabdil", dado que no se le conoce ningún otro, y como afirma un cronista de la época, "el único ser que hubiera podido hacerle soportable la pena del destierro", moría días antes de abandonar La Alpujarra.

Y fue enterrada en la mezquita de Mondújar, convertida en Rauda Real a la que habían sido trasladados, desde la Alhambra, los restos de 4 de los sultanes: Mohammad II, Yusef I, Yusef lll y Abú Saad, según consta en el folio 28 del libro de Apeo (1.577) de Mondújar.

En una carta de Fernando de Zafra a los Reyes Católicos, fechada el 28 de agosto de 1493, se dice:

"La Reina mujer deste Muley Boabdilí, murió, et creo que aprovechó su muerte para el servicio a Vuestras Altezas, porque su dolencia daba algún embarazo a la partida del Rey: agora queda más libre para lo que ha de facer".

En el Archivo de la Alhambra, legajo 129 que data de 1549, un tal Juan Jusepe de Herrera, vecino de Béznar, declara sobre la conveniencia de reparar y dotar al alcaide la fortaleza de Mondújar. El texto recogido por Manuel Gómez-Moreno afirma:

"Dixo que la dicha fortaleza de Mondújar es muy ymportante para la guarda y seguridad de todas las Alpuxarras y Val de Lecrín porque está en parte de donde puede amparar a el dicho Val de Lecrín y defender la dicha Alpuxarra; como cosa tan ymportante están trasladados al pie de la dicha fortaleza, en una haça que se llama la Rrauda, todos los cuerpos de los rreyes de moros que fueron de Granada al tiempo que fue de moros y después la rreyna horra mora se truxo desde Andarax, después de entregada la çibdad a los señores rreyes católicos, de gloriosa memoria, a enterrar a la dicha Rauda, lo cual es cosa muy notoria e çierta, y la causa del trasladarse allí los dichos cuerpos fue pretender el rrey moro que se dezía el chiquito que se le diese la dicha fortaleza para su morada y aposento, etc".

El propio Gómez-Moreno deja clara en 1942 la muerte de Morayma, su entierro y la partida de Boabdil, aunque marca dudas sobre quién era en realidad la reina mora en un artículo editado por la revista "Al Andalus":

"En la correspondencia de Fernando de Zafra con los Reyes Católicos consta que, en efecto, la mujer del Rey Chiquito falleció en Andarax poco antes del 28 de agosto de 1493, facilitándose con ello la decisión impuesta de pasar a Berbería toda la familia, que el pobre rey venía dilatando desde febrero y que llegó a realizarse en octubre, dentro aún del plazo convenido. La tal reina dice que se llamaba Moraima y que era hija del alcaide Aliatar, de Loja, el que enseñó a tomar en serio la guerra al Rey Católico.

En contra, Hernando de Baeza pensaba si sería hija de aquel otro rey a quién dió muerte Abulhacen, padre del Chiquito.

A la primera filiación quizá falte autoridad en que apoyarla. La segunda hipótesis resulta menoscabada con afirmar reiteradamente el mismo Baeza que fue Abulhacen quien se casó con la hija del usurpador. Ahora bien, como las crónicas árabes atestiguan que no lo fue de este, sino de su padre Mohamad (VIII) el Zurdo, queda como posible que la hija del usurpador y prima del Rey Chiquito se casase con éste, haciendo buena la presunción de Baeza."

Según consta en la última carta autógrafa de Boabdil conservada en el Archivo de Simancas, fechada ese día 8 de julio de 1493, la decisión de Boabdil de aceptar las definitivas capitulaciones con los Reyes Católicos, y, por tanto también, su decisión de abandonar Laujar de Andarax y encaminarse hacia el exilio en Marruecos, así, siguiendo estas fechas, es posible que Morayma falleciera en julio, y no en Agosto, como recogen otros autores.

Si se acepta este orden de fechas como correcto, es de suponer que Morayma debió de ser enterrada en Laujar de Andarax y posteriormente desenterrada para trasladar sus restos hasta Mondújar, ya que el castillo había sido propiedad de su madre y de ella misma.

Así pues, Boabdil salió de Laujar de Andarax camino de Fez con los restos de su esposa, haciendo una parada en el Castillo de Mondújar para sepultarla junto a los reyes nazaritas en la Rauda Real, teniendo que recorrer más de cien kilómetros por El Alpujarra con los restos de Morayma para después continuar en soledad su andadura camino del puerto por el que tenían que embarcar, según lo pactado.

"Coincidiendo con la marcha de Boabdil en octubre de 1493 se embarcaron un total de 6.320 personas, de las cuales, según el secretario de los Reyes, 1.700 eran de la capital, 230 de algún lugar que no entraba en la capitulación, pues pagaban derechos, y el resto, es decir, 4.350, de la Alpujarra. Parece que la gran mayoría partieron hacia Fez, unos pocos hacia Bujía y sólo 270 salieron de Almuñécar en dirección a Turquía".

Aún hoy se sigue discutiendo sobre el puerto que utilizara Boabdil para su partida al Magreb, ya que no quedó reflejado en documento alguno. Algunos historiadores indican que el Rey Chico partió de su reino desde el puerto de Adra (actual provincia de Almería).

El Conde de Benalúa, afirmó, por el contrario, que Boabdil marchó a Fez por el mismo puerto que utilizara siglos atrás por Abderramán I, para entrar en al-Ándalus, que lo hizo por Almuñécar (provincia de Granada).

El poeta Nizar Kabbani (Damasco, 1923 - Londres, 1998) publicaría, 463 años mas tarde, en su libro "Poemas amorosos árabes" , cuando era funcionario diplomático en la embajada de Siria entre 1962 y 1966, un poema muy entrañable y emotivo en el que habló con Boabdil:

Notas andaluzas - 4

Nunca he querido ser ojal de un traje,
hilo de un traje,
excepto en el Museo del Ejército, de Madrid:

el traje es el de Boabdil y la espada, la suya.
Los turistas circulan sin pararse
ante el traje y la espada,
pero, yo…

Mil razones me ligan a este traje y su dueño.

Y lo mismo que el huérfano se queda contemplando
el juvenil rostro de su padre,
así me quedé yo ante la vitrina cerrada.

Suplicante ante aquellos bordados,
devorando, hilo a hilo, aquel tejido…

Y, con todo,
no me dejó Abú-Abdallah solo en la ciudad.

Porque todas las noches
vistiéndose su manto,
dejaba la vitrina del Museo del Ejército
y se venía conmigo a pasear por la Castellana…

Y me iba enseñando, una a una,
a todas sus herederas andaluzas…

“¿Sabes quién es ésa?...

“No…”

“Pues se llama Nawwar Bent Ammar,
y su padre, Ammar Ben-Ahnaf,
era un hombre virtuoso y hacendado…”

- Y Nawwar palpitaba igual que una paloma,
y se erguía ante nosotros igual que una palmera-

“¿Y por qué no la llamas, Abu-Abdallah?...”

“No te canses, porque no sabe ya cómo se llama…”

“¿Qué dices?...”

“Que no se acuerda ya ni de su nombre…”

“Pero eso es imposible…”

“No… a veces pasa eso…
y ahora se llama Nora Benalamar
en vez de Nawwar Bent Ammar.”

“¡Oh, Nora…, Nora!...”

“¿Qué quiere?...”

“Nada, nada importante…
Que este hombre era amigo de tu padre, allá en Damasco,
Y quería conocerte.”

“¿Amigo de mi padre, y de Damasco?...”

“Si… Mas tú no puedes acordarte,
porque eras muy niña por entonces…”

“Tal vez…”

“Hasta la vista…”

“Buenas noches.”

Escrito en Córdoba, 12 de Agosto de 1955, durante un viaje por Andalucía. Traducción de Pedro Martínez Montávez

Bruno Alcaraz Masáts

Artículo publicado en la Revista Cultural de Los Comuneros de Castilla - Nº 368 - Abril 2005

domingo, 25 de enero de 2009

La Elegía de Boabdil

En ese gran libro "15 siglos de poesía árabe", una extraordinaria antología editada por Ediciones Litoral, con el concurso de la UNESCO en 1988, se recoge una elegía que es atribuida a Boabdil el Chico, el último rey nazarita de Granada, y recogida de viva voz de los moriscos granadinos del siglo XVI, en cuyo tiempo aún circulaba entre ellos como una romanza o elegía.

Considerada el último suspiro de la lírica arabigoandaluza, está muy corrompida por la lengua dialectal, a través de la tradición oral, dado que ésta puede ser tan sólo una de las versiones que circulaban por el Reino de Granada, tras la toma de la ciudad en 1492.

"Es canción lastimosa que Muley Vuabdeli, último rey moro de Granada, hace sobre la pérdida de la Casa Real de la Alhambra quando los catholicos reyes don Fernanado y doña Isabel conquistaron aquel Reyno...", nos dirá su editor, Argote de Molina, al reproducir el texto nazarí - transcrito con caracteres latínos- junto a su correspondiente traducción castellana, publicada por Argote de Molina en su Discurso sobre la poesía española, al final de la edición de El Conde Lucanor (editada en Sevilla en 1575)

ELEGÍA A LA PÉRDIDA DE LA ALHAMBRA

Abu ´Abd Allah Muhammad Ibn Alí
El Sultán Muhammad XI, conocido como Boabdil El Chico
y llamado también "El Zogoibi" (
El Desdichado).
Último sultán nazarí del Reino de Granada,
hasta la llamada Toma de Granada,
pactada en Santa Fe para el 2 de Enero de 1492 (m. 1527)

Alhambra hanina gualcoçor taphquí

alamayrali, ia Muley Vuabdili.
Ati ni faraci, guardarga ti Albayda
vix nansi nicatar, guanahod Alhambra;
ati ni faraci guardaga ti didi
vix nansi nicatar, guanadoh aulidi.
Aulidi fi Guadix, vamarati fijol Alfata;
Ha ha ti di novi ya seti o Malfata.
Aulidi fi Guadix, guana fijolo Alfata;
Ha ha ti di novi, ya seti o Malfata.

- o -

Alhambra amorosa, lloran tus castillos
O Muley Vuabdili, que se ven perdidos.
Dam me mi cavallo, y mi blanca adarga
para pelear y ganar la Alhambra;
dam me mi cavallo y mi adarga azul
para pelear, y librar mis hijos.
Guadix tiene mis hijos, Gibraltar mi mujer;
señora Malfata, hezizte me perder.
En Guadix mis hijos, y yo en Gibraltar;
señora Malfata, hezizte me errar.


Bruno Alcaraz Masáts
Artículo publicado en la revista
El Albayzinero (nº 14 - Marzo 2000 )
Revista del Centro UNESCO de Andalucía




sábado, 24 de enero de 2009

Un grabado de 1856:
El rey nazarí Boabdil cautivo


Cuenta Mármol que, saliendo el rey nazarí escoltado por su tropa y varios cuerpos de ejército por la puerta de Elvira para sitiar Lucena, el estandarte que llevaba topó con el arco de la puerta y se quebró y "los agoreros dixeron que non saliese más adelante".

El 21 de Abril de 1483, siendo caudillo de las tropas de Baena don Diego Fernández de Córdova, alcaide de los Donceles, segundo conde de Cabra y señor del estado de Baena, de 19 años, y que tenía defendida la villa de Lucena, sitiada por las tropas del rey moro de Granada, en un hecho de armas apresó a Abú-Abdillah, el Boabdil de los cristianos, el Zogoybi o el Desafortunado o el Desdichado para los hispano-musulmanes del Reino de Granada.

De ese suceso histórico sobre el apresamiento surgió el grabado de Boabdil fechado en 1856, que se conservó gracias al celo de don Francisco Fernández de Córdova, más conocido como "el Abad de Rute", grabado que luego perteneció al erudito don Aureliano Fernández Guerra y Orbe, a quien pertenece esta singular descripción:

"La tabla de diez y siete pulgadas de alto por doce y tres líneas de ancho presenta la singularidad de no haberse pintado inmediatamente sobre ella, sino sobre un pergamino que le está fuertemente asido.

Este recibió una preparación de yeso y exceptuando el sitio que debía ocupar el rostro y la cabellera, fue toda la extensión del cuadro dorada y bruñida antes que el pincel fijara los colores y el punzón labrase la corona, las ropas y la cadena.

Por la pintura, se ve que era moreno el rostro de Boabdil, verdes los ojos, el mirar dulce y melancólico, sonrosados suavemente los labios, castaños y finos sobremanera el cabello y la barba. Esmeraldas y rubíes engarzan la corona que asienta sobre un bonetillo de tisú verde.

La jaqueta es mitad de un color, mitad es de otro; verde recamada de lises de oro, carmesí recamada de rosas del mismo metal; tiene tomado el escote con un vivo terciopelo y por el lado derecho bajan botones de azabache.

Déjase ver la camisa bordada y pespunteada de encarnado.

La cadena es de bronce.

El fondo del cuadro muy oscuro, tachonado de oro."

Boabdil se declaró vasallo de Castilla y, después de un largo recorrido por el Reino de Granada, entró en El Albayzín de forma clandestina, en el otoño de 1486, donde se refugiaría.

Organizaría con los nobles leales su retorno al trono de la Alhambra y durante 49 días correría la sangre por las calles del barrio y de la medina, en su rudo enfrentamiento con Muhammad ibn Sad, su tio el Zagal (al Zagall, el Valiente), rey de la Alhambra.

El Zogoybi quedaría a merced del rey Fernando, mediante Capitulaciones.

El Zogoybi había regresado al Reino de Granada como un rey tributario de Castilla, para abandonar ya los palacios reales de la Alhambra, camino de Laujar de Andarax siendo un rey desterrado dentro de al-Ándalus, tras la entrega de las llaves del Reino de Granada, tras las Capitulaciones de Santa Fe.

Bruno Alcaraz Masáts

Artículo no publicado en El Albayzinero, revista del Centro UNESCO de Andalucía, por causa de su obligado cierre.

viernes, 23 de enero de 2009

Condena de Boabdil
por los Alfaquíes de Granada


Grabado de Porcuna, prisión de Boabdil durante 60 días

La batalla de Lucena tuvo una importante trascendencia militar y política para los cristianos: el rey de Granada, Boabdil, había sido vencido y apresado y era una importante baza en manos de los Reyes Católicos, que supieron mantener en reserva para jugarla a su debido tiempo, estando Boabdil como un rey cautivo en Porcuna durante 60 días.

Hubo pronto noticia en todo el reino de Granada del aprisionamiento de Boabdil, tras haber logrado salvar la vida en la derrota sufrida por su rey, un caballero musulmán de la corte granadina llevó la nueva, y con ella la consternación y la tristeza a los musulmanes.

El torreón de Boabdil, en Porcuna, donde estuvo preso Boabdil

Andrés Bernáldez (1450-1513) sacerdote, lósofo, escritor e historiador, de origen castellano, su figura ha trascendido como "El Cura de Los Palacios", un pueblo cercano a Sevilla y que fue capellán del arzobispo de Sevilla Diego Deza. Destacó por su faceta como escritor y de su legado literario cabe mencionar la "Historia de los Reyes Católicos don Fernando y doña Isabel". Fue gran amigo personal de Cristóbal Colón, a quien acogió en su casa, y de cual escribió una obra en la que cita el origen genovés de Cristobal, recoge este hecho:

El primer moro de los de a caballo que entró solo en Loxa, fue uno que se llamaba Cidi Caleb, sobrino del alfaquí mayor del Albaicín de Granada; e como lo vieron ansí solo, fue muy grande alboroto por un poco en la villa, y dixéronle: «¿caballero, dó el rey y la gente?» y él respondió: «allá quedan, que el Cielo cayó sobre ellos, e todos son perdidos e muertos».
Entonces comenzaron en Loxa muy gran llanto, e muy gran lloro y tristeza, e este moro mesmo llevó la nueva a Granada, donde la gente de ella fue muy triste y cuitada, e fue muy llorada por los moros la pérdida del Rey.
En el dicho año de 1483, luego como los moros de Gra­nada vieron perdido a el Rey, e vieron que era tanta gente con él estragada e perdida, enviaron por el viejo a Málaga, que volviese a reynar, e vino luego, e apoderóse en Granada como antes estaba y tuvo la ciudad fasta San Juan del año de 1485 que fueron tres años, en su honra y prosperidad...

Hernando del Pulgar (1436-1493) recoge en su Crónica de los señores Reyes Católicos don Fernando y Doña Isabel, una crónica vaga, y aduladora y que fue erróneamente atribuida en su primera edición (1565) a Antonio de Lebrija:

Sabido por los moros este desbarato cómo su rey era preso, algunos caualleros de aquel reyno, que le obedeçían por rey, se tornaron a la obidiençia del rey su padre.
Porque los moros tienen poca fe con sus reyes, e les an tan poco acatamiento, que ligeramente los fazen y desfacen estando libres; mayormente estando presos, según que en diversos tienpos lo avemos visto, e agora veemos en la prisión deste. La qual sabida, luego los más que estauan a su obidiençia tornaron a la del rey su padre, e priuaron al fijo del nonbre de rey que le avían dado.
Agora, después que este rey fue preso, algunos de los prinçipales de Granada que estauan por el fijo se an juntado con el padre, an avido lugar para defender mejor su tierra.
E en este tienpo, los moros que estauan en obidiençia del rey viejo, sabido que el rey moro era libre, que avía demandado al Rey gente para facer guerra a los lugares que le estauan rebeldes, conçibieron grand odio contra él, porque creyan que metería cristianos en su tierra para les facer guerra. E por esta causa fue aborregido de todos los moros, no fue bien reçebido por aquellos que avían sido en su parçialidat, e de quien ésperaua ayuda.

Hernando de Baeza ( 1540 - 1569), señala:

Dexemos esta ystoria en este estado, y tornemos a dezir del Rey Muley Abul Hazen su padre, el qual, como estuuiese huido en el Alpuxarra, como diximos, y supiese la prisión y captiuerio de su hijo, embió a la cibdad sus mensajeros y pregoneros, que hazia perdón general a todos quantos hizieron y dixeron algo contra su seruicio en las rrebueltas pasadas, si agora se tornasen a él...
Muchos mouidos luego alçaron pendones por él y le embiaron sus mensajeros para que viniese a la cibdad; lo qual él hizo luego...

Abu al-Hasan, en su Historia de la Casa Real de Granada, recoge el regreso de Boabdil a Granada y el rechazo a su persona por pactar con los reyes de Castilla y Aragón, sus enemigos naturales:

Buelto el rey Chiquito a Granada, fue tan grande el aborrecimiento que le tomaron los suyos por aber hecho pacto con los cristianos y balerse de su fabor contra su padre, que todos los pueblos y muchos caballeros de los de su bando lo desampararon. Con que se hubo de recoger en Almería, de donde con ayuda de los cristianos de las fronteras proseguía la guerra contra su padre.

Los granadinos comienzan a tomar conciencia de los pactos de Bobadil durante el cautiverio y de la gravedad del enfrentamiento entre Boabdil y Muley Hacen y el criterio básico se debió a un "escrito conjunto de las mayores autoridades en materia jurídica islámica" con que contaba el Islam andalusí.

El documento es una fatwá incluida en la colección que compuso el jurista Abu al-‘Abbás Ahmad ibn Yahyá al-Wansharîsî (1430-1508) y que tituló Kitáb al­mi’yâr wa al-mugrib wa-l- ÿâmi’ al-mu'rib ‘an fatâwá ahl Ifriqiya wa-al-Andalus wa-al-Maghrib, editada litográficamente en Fez entre los años 1896 y 1897.

La fatwá está fechada a mediados del mes de Ramadán del año 888 (17 de octubre de 1483) y contiene la consulta hecha a los alfaquíes de Granada acerca de la postura que debían adoptar los musulmanes con respecto a la conducta de Boabdil, alzado contra su padre Abú 1-Hasan, y sobre la cualificación de esta sublevación, a lo que sigue el correspondiente dictamen.

El documento fue, pues, redactado en vida del autor de al-Mi'yâr y es, por tanto, uno de los más tardíos que figuran en su magna compilación y, desde luego, uno de los últimos emitidos por los muftíes andaluces.

El copista que escribió las páginas que corresponden a este pasaje (porque son varios los copistas que intervinieron en los once volúmenes) declara al margen haber dispuesto de varias copias, si es que la apostilla no pertenece en realidad al manuscrito autógrafo de al-Wansharîsî, refiriéndose a las varias copias de la fatwá en cuestión llegadas a sus manos. Es razonable suponer que abundasen ya que, sin duda, dado el carácter de la misma y por razones políticas obvias, se trataría, en su momento, de darle la mayor difusión posible.

La consulta fue inspirada tal vez por Abú al-Hasan, o dictada a tenor de sus instrucciones, asesorado por algún prestigioso ulema de toda su confianza. No consta, en cualquier caso, el nombre de la persona o personas que plantearon la cuestión, y queda también en el anonimato su destinatario. Aunque la consulta se inicia con un vocativo (sayyidi) que presupone un solo consultante y un solo consultado, el resto del documento usa siempre el plural de primeras y segundas personas (caso, el último, que podría entenderse como un plural mayestático).

La respuesta, la fatwà propiamente dicha, fue elaborada, en todo caso, según consta en el documento, por una comisión de muftíes y alfaquíes cuyo nombres figuran todos en el mismo, precediendo al texto del dictamen.

Probablemente, ante la gravedad de la situación con que se enfrentaba el reino de Granada y las dramáticas consecuencias previsibles, y la incertidumbre que acosaba más y más a cualquier musulmán, la cuestión sería largamente debatida por la flor y nata de los ulemas granadinos. Lo que no suponía sólo adoptar una decisión de acuerdo con las normas de la ley islámica - para lo que contaban con precedentes inequívocos en que apoyarse -, sino definirse políticamente, optar entre Abú al-Hasan y Boabdil, sin poder saber cuál sería el giro de los acontecimientos y las consecuencias que el día de mañana iba a tener su decisión.

Hicieron a los alfaquíes de Granada la siguiente consulta:

Fatwà emitida en la Ciudad de Granada
en el Ramadán del año 888 de la Hégira
(17 de octubre de 1483)

Señor mío - Allah esté satisfecho de vos y mantenga el provecho que de vos se saca -, [¿Cuál es] vuestra respuesta tocante a [esta cuestión?]:
Una facción de alcaides y caballeros de al-Andalus se volvieron atrás del juramento de fidelidad prestado a nuestro señor (mawlaná) Abú 1-Hasan - Allah le defienda -; se desligaron de su obediencia, y llevaron a cabo la proclamación de su hijo, habiendo además invitado a las gentes a que le reconocieran por soberano y encontrado ayuda por parte de cuantos Allah Altísimo, ha querido, hasta que, acaecida la rota de Lucena, en la que perdieron la vida buen número de ellos, fue hecho prisionero el propio príncipe, y los que lograron salvar la vida se exiliaron de la capital y buscaron refugio cerca del señor de Castilla - Allah le aniquile -, pidiéndole ayuda, acogiéndose a los lazos de su protección, y conviniendo con él [determinadas] condiciones a que han quedado obligados.
Les ha prometido [El cristiano] en connivencia con el citado príncipe, salir con él a tierras musulmanas, y ha firmado un tratado de paz con los territorios que le prestan obediencia, viéndose claramente cuáles son los propósitos que abriga el infiel - Allah le arruine -, al hacer lo que hizo.
Dignaos dar vuestro dictamen en lo tocante a la conducta de estos musulmanes y, en primer lugar, si ésta puede encontrar respaldo en la Sharia, o si se trata, por el contrario, de pura y simple rebeldía contra Allah y de desobediencia a Allah y a su Enviado. Y en caso de que Allah disponga que abandonen las tierras cristianas, obstinados como están en su ardor por provocar la guerra civil y la disensión, si le es lícito a cualquier musulmán ayudarles en su intento y colaborar en él, y si es lícito a los habitantes de cualquier ciudad o castillo darles cobijo, y cuál es la sentencia divina contra quienes lo hagan, les ayuden, se adhieran a su causa o se pongan de su parte, de corazón o, con dichos y hechos.
Hacednos una declaración que baste para iluminar con su luz y guiar con su orientación, y Allah haga durar en vosotros vuestra baraka, ensalce vuestro rango entre los grandes ulemas, y sean sobre vosotros la noble paz, la misericordia y las bendiciones de Allah.

La respuesta textual es la siguiente:

En el nombre de Allah, clemente y misericordioso.

Allah bendiga y salve a nuestro señor Muhammad y a sus familiares.

Dictamen emitido por los señores ulemas, ilustres y sapientísimos, guías del género humano, lámparas en las tinieblas, en la sublime corte, Granada - Allah la guarde -, con respecto a la cuestión planteada arriba.

Estos señores ulemas, ilustres y sapientísimos, son:

el muftí Abú 'Abd Alláh al-Mawwáq,
el cadí mayor Abú `abd Alláh Muhammad ibn al-Azraq,
el muftí Abú 1-Hasan `Ali ibn Dáwúd,
el muftí Abú `Abd Alláh Muhammad al-Ya'dála,
el imam Abú `Abd Alláh Muhammad al-Fajjár,
el shayj y háÿÿ Abú 1-Hasan 'Ali a1-Qalasádi,
el shayj Abú Hámid ibn al-Hasan,
el cadí Abú `Abd Alláh Muhammad ibn Sarhúna,
el imam Abú `Abd Alláh Muhammad al-Masaddáli,
el imam Abú Muhammad `Abd Alláh al-Zulayyi,
el imam Abú `Abd Alláh Muhammad al-Haddám,
el profesosr y háÿÿ Abú Ya'far Ahmad ibn `Abd al-Yalil,
el profesor Abú `Abd Alláh Muhammad ibn Fath,
el cadí Abu `Abd Alláh Muhammad ibn `Abd al-Barr,

el profesor Abú Ya'far Ahmad al-Baqanni - Allah

y haga durar la baraka de todos ellos y mantenga en su grado el rango de sabios que tienen.
La violación del juramento de fidelidad prestado a nuestro señor Abú 1-Hasan - Allah le guarde - por parte de las gentes responsables, y el haber llevado a cabo la proclamación de su hijo, no encuentran el menor respaldo en la ley de Allah, ni tienen más calificación que la de puro y simple negligencia y abandono de la obediencia debida a Allah y a su Enviado - Allah le bendiga y salve -, en razón de los muchos perjuicios que han ocasionado y que desagradan a Allah: la escisión del Islam en este país, abandonado a sus propios medios (garib); la división de su poder, después de haber estado unido; encender el fuego de la guerra civil y, por su causa, sembrar la enemistad y el odio en los corazones de los musulmanes y corromper la concordia.
De esto dijo el Enviado de Allah - Allah lo bendiga y salve - «No es otra cosa que la muerte», por lo que significa: destrucción de los musulmanes, incitación al enemigo a extirpar de raíz la flor y nata de los creyentes y violar sus cosas más sagradas, todo lo cual está declarado ilícito en el Libro de Allah, en la sunna de su Enviado - Allah lo bendiga y salve -, y en la opinión unánime de los ulemas, aparte otros peligros evidentes, ya que apoyarse en los no musulmanes y pedirles ayuda cae con toda evidencia bajo la amenaza contenida en las palabras de Allah Altísimo: « ¡Oh, creyentes! No toméis por amigos a los judíos y a los cristianos, porque unos son amigos de los otros. Aquel de entre vosotros que los tome por amigos se convertirá en uno de ellos. Allah no es guía de la gente injusta». Y en estas otras palabras: «Aquel de vosotros que lo hiciere, se apartaría del camino llano».
Haber prestado juramento de fidelidad al príncipe prisionero es obstinarse en los errores y hechos ilícitos a que nos hemos referido e insistir en los crímenes y maldades que ya han perpetrado. Todo aquel que les dé amparo o les ayude de palabra o de obra, presta ayuda a la rebeldía contra Allah Altísimo y se pone en contra de la sunna de su profeta. Y todo aquel que se complazca en lo que hacen, o desee su victoria, tiene el deseo de rebelarse contra Allah en la tierra de Allah con la más grave de las rebeldías. Esta es la cualificación en tanto persistan en tal conducta.
Ahora bien, si vuelven a Allah y renuncian a la disensión y a la rebeldía en que se encuentran, los musulmanes tienen el deber de aceptarlos, porque Allah Altísimo dice: «Quien después de haber cometido injusticia vuelve a Allah y se enmienda, también Allah se vuelve a él». A Allah pedimos para que nos inspire el recto camino que debemos seguir, nos libre de la maldad de nuestras almas y afiance con bien nuestra concordia. El, que puede hacerlo, nos valga en ello.
Los señores mencionados en la lista anterior han declarado lo que queda escrito, redactado según sus palabras, en respuesta a la cuestión planteada, y lo admiten y reconocen como emanado de ellos, en pleno uso de sus facultades mentales y en perfecto estado para dar testimonio.
Se consignó por escrito el contenido de esta declaración a mediados del honrado mes de Ramadán, háganos Allah conocer su bien, del año 888 (17 de Oc­tubre de 1483).

Bruno Alcaraz Masáts

Artículo publicado en Crónicas del Reyno de Castilla - nº 203 - 1 de Marzo de 2006